Capítulo VII/5: Fin. [Semana 1 -Día 1]

Wendy y Kyle dejaron a Mary atrás, entrando a una sala donde Wendy había intentado entrar anteriormente, pero no podía mover la estatua sin ayuda; pero ahora que Kyle estaba ahí, él pudo mover la pesada estatua y ambos lograron avanzar.

Caminaron por unas escaleras marrones, que poco a poco cambiaron de color. Las luces se apagaron por unos momentos, y para cuando volvieron Wendy y Kyle seguían en las escaleras, solo que ahora estas eran de un color rosa chillón, mientras que ya no estaban las paredes. Ahora se veía el cielo, de alguna forma, el cielo oscuro y estrellado se podía ver. Stan asumió que era el cielo, al menos.

Para cuando bajaron las escaleras, dibujos hechos con crayones adornaron el ambiente de forma tétrica. " K," decía el cielo, coloreado de crayón azul junto a una flecha blanca. A este punto Wendy y Kyle no quisieron cuestionar y siguieron por donde la flecha les indicaba.

A dónde los llevó parecía, o más bien estaba, sacado de un libro para colorear. Varias casas, flores, dibujos de mariposas amarillas, una pequeña galería... todo estaba dibujado.

Bueno... esto sin duda que es un cambio significante en la atmósfera —comentó Kyle, tratando de ocultar lo mucho que esto le estaba perturbando. Lo único bueno que le veía a la situación era que parecía estar a punto de terminar. —Aunque no es nada que no podamos aguantar. Vamos, Ib.

Kyle y Wendy empezaron a investigar el área, dándose cuenta de que absolutamente todo estaba dibujado de forma cruda con crayones gruesos. Terminaron por entrar a una pequeña casita, solo tenía dibujada una ventana que no dejaba ver nada, una mesa con un tazón de lo que parecía ser fruta, y por una pared a simple vista cubría un estante con un conejillo rosa y un cubo en el suelo.

Wendy fue hacia allá y tomó el cubo. Al no encontrar nada más de utilidad, intentaron salir.

—¡Para! —exclamó Stan en el intercomunicador, viendo que Mary había entrado a la pequeña casa, el cuchillo de paleta en mano.

Wendy y Kyle se detuvieron en seco y se escondieron tras la pared ante la petición de Stan.

Ib... Garry...—llamó la voz de la rubia, del otro lado de la sala. — ¿Dónde están?

Mary ojeó la casa, pero al no ver a nadie, y al escuchar ningún ruido, se fue.

No me digas... que esa fue... —al darse cuenta de quién era, Kyle suspiró, cansado. —Nos está buscando.

—Salgan de ahí —dijo Stan, por alguna razón seguro de que Mary no estaría afuera.

Los dos hicieron lo que el pelinegro les dijo.

Esa cubeta... hay un lago por ahí, pensó Stan, observando la pantalla cautelosamente.

—Oye, Wendy -mencionó, —Ve hacia el lago y saca agua de ahí.

La cara de Wendy se iluminó, como si acabase de recordar algo.

Ambos fueron hacia el lago y sacaron agua con el cubo, luego Wendy, casi corriendo fue hacia un tulipán que estaba junto a una casa, este estando marchito. Ella roció el agua en la flor, haciendo que floreciera nuevamente; entonces vio que había una llave adentro.

La llave a la galería.

Los dos se dirigieron en dirección a la galería y abrieron la puerta. Con lo primero que se encontraron fueron con dibujos de ellos mismos en la pared, con sus rosa, al igual que había un dibujo de Mary y una de las muñecas azules, con una pequeña caja que estaba señalada por una flecha, esta decía "caja de Pandora."

—Abre la caja.

Y así lo hizo.

Un montón de dibujos salieron de la caja. Stan no pudo visualizarlos a todos, ya que habían desaparecido tan pronto como salieron de allí.

Me pregunto qué fue todo eso... —murmuró Kyle, observando el fondo de la caja. — ¿Ah? Parece que quedó algo ahí dentro.

Un pequeño espejo.

Un espejo... —notó Kyle, tomando el objeto.

—Espero que les sirva de algo —dijo Stan, al mismo tiempo que Kyle, solo que el "les" pasaba a un "nos." Esto le sacó una pequeña sonrisa.

Wendy y Kyle salieron del lugar, para pasar por el camino rosado. En su izquierda había el dibujo de una boca, y en ese momento Stan se dio cuenta para qué eran los dibujos.

Por fin sentía que haber jugado Ib antes le serviría de algo.

Siguieron adelante, y vieron que entre las mariposas amarillas había una naranja con un patrón de ojos. Mientras revisaban todo el lugar Stan se aseguraba de anotar el patrón en su mano, hasta que finalmente los tenía todos.

Al terminar de hacer eso, Wendy y Kyle fueron hacia donde estaba la pared congelada. Había un lugar donde daba un rayo de sol, que por supuesto no era el real. Como todo en ese espacio, era dibujado.

Wendy y Kyle decidieron descansar un poco, aunque en realidad Stan sabía que lo hacían para poder seguir los pasos para obtener el buen final, que era hablar entre ellos. Después de esa pequeña charla, Wendy dejó el espejo en el suelo, haciendo que el rayo de sol chocará con el, y diera hacia la puerta, derritiendo el hielo.

Ambos pasaron por la puerta.

Y ahí estaba el puzzle por el cual Stan se estaba preparando. Estaban en una habitación azul, en la pared estaban todos los dibujos que Stan tenía anotados, en un patrón. Primero había un corazón, luego un ojo, seguido de la luna, el sol, una estrella, un espiral, una cereza y finalmente unos labios.

Había ocho botones en el suelo.

—Terminemos con esto rápido, ¿sí? —pidió Stan, observando su mano y luego la pantalla. —Primero presiona el segundo botón de la tercera fila...

Después de indicarles seguidamente donde debían presionar, finalmente apareció una llave en el centro del cuarto. Era una llave de plástico.

—Tienen que ir a la casa, ¿recuerdan? Encuentren el baúl, ahí está la llave.

Wendy y Kyle salieron de ahí y fueron hacia la primera casa cerrada que se encontraron y usaron la llave. Para su suerte, esa era la indicada y pudieron entrar fácilmente.

El interior de la casa era completamente blanco, con los bordes dibujados de color rosa, y un baúl azul con el fondo negro. Era la caja de juguetes.

¿Ésta es la caja de juguetes? —cuestionó Kyle. —Es enorme.

Los dos observaron el interior, pero solo se veía oscuridad.

Decía que había una llave aquí... no puedo decir que veo el fondo —repuso el de cabellos violeta, casi como si estuviese dirigido para Stan. —¿Realmente hay una llave aquí?

¿Quieren ver?

Stan no tuvo tiempo de advertirles que Mary estaba detrás de ellos, ya que para cuando apareció, los había empujado dentro de la caja.


Simulación A.

Todo estaba renegrido. El ambiente era bastante negruzco y sombrío.

Wendy abrió los ojos, y lo primero que pudo ver fue que estaba adentro de la caja de juguetes. Muchos dibujos inquietantes estaban por todos lados; de los maniquíes, de las muñecas, incluso estaban los objetos reales ahí.

Kyle no estaba por ningún lado, y tampoco tenía su rosa.

Encuentra tu rosa antes que nada, ¿me escuchas? —la voz de Stan le informó. Wendy asintió en entendimiento, buscando por su flor por todas partes hasta que pudo encontrarla, tirada en el suelo, con apenas un solo pétalo.

Posiblemente la caída hizo que le pasara esto... pensó Wendy, guardando su rosa junto con el pañuelo que su madre le había dado.

Luego de eso, de tener segura la flor consigo misma, Wendy caminó por la caja de juguetes hasta que encontró a Kyle, quien parecía estar a punto de caer inconsciente.

Wendy intentó levantarlo del suelo.

—Ow... ugh. Me golpeé la cabeza —dijo, tocándose el cabello mientras que se levantaba. — ¿Te hiciste daño, Ib?

—Estoy bien —dijo Wendy, dándole una pequeña sonrisa, la cual él devolvió.

—Qué bueno —al decir esto Kyle observa su alrededor. —Este lugar está repleto de garabatos... ¿estamos dentro de la caja de juguetes?

Wendy asintió.

—Entonces caímos del piso de arriba... después que ella nos empujara—murmuró, frunciendo el ceño, pero decidió no mantenerse molesto. —Bueno, encontremos esa llave y salgamos de aquí.

Si puedo interrumpir, —habló la voz de Stan, haciendo que pararan de caminar. —Veo una llave en las patas del dibujo del gato.

Así fue como obtuvieron la Llave Rosa.

En ese instante, hubo un estruendo, haciendo que todo se volviera de un color azul oscuro. Como en la habitación de las muñecas donde Kyle se había quedado encerrado antes.

—Qu- ¿Qué? —gimoteó, dando pasos hacia atrás. —Eso no me gusta... es como antes...

El piso tembló por unos segundos, y los maniquíes y estatuas cobraron vida.

—¡¿Pero qué?! ¡Nos persiguen!

¡Suban las escaleras! —exclamó Stan, haciendo que ambos corrieran hacia las dichas escaleras, tratando de esquivar a los objetos.

Al salir de ahí a salvo, siguieron subiendo hasta que llegaron a un pasillo, que tenía rosas amarillas dibujadas que daban a otras escaleras. Al subirlas, dio a una pequeña estancia, que eran por donde habían venido.

—Acaso... ¿este lugar cambió? —preguntó, aunque sabía que no obtendría respuesta alguna.

Habían más escaleras, pero había un montón de garabatos de espinas y rosas amarillas bloqueando la entrada.

—Tenemos que ir por ahí como sea.

Los dos observaron las espinas detalladamente, intentando encontrar una forma de quitarlas del camino sin lastimarse. No querían que el último pétalo de sus rosas cayera.

El encendedor.

Kyle quería soltar un "¿qué?" pero ningún sonido salió de su boca. Pudo escuchar a Stan suspirar antes de explicarle mejor lo que decía.

—Usa el encendedor para quemar las espinas —sugirió Wendy, al entender a lo que Stan se refería. Kyle asintió.

—Supongo que podríamos hacer eso.

Kyle tomó el encendedor y prendió en fuego las espinas, haciendo que estas se incineraran y se tornaran polvo en cuestión de segundos.

— ¡Funcionó!

Ambos subieron por las escaleras, que daban a un recibidor.

—Esta habitación... esto no es parte de la caja de juguetes, ¿no? —preguntó Kyle, pero se olvidó de eso cuando notó algo en la pared, entrecerrando los ojos. —¿Ves eso de ahí, Ib? Esa pintura en el fondo de la pared, creo que la he visto antes. Vayamos a ver.

Al decir esto ambos dan unos pasos hacia el cuadro, pero se detuvieron en seco al escuchar a alguien entrar.

— ¡¿Quién está ahí?! —espetó, molesta, una voz familiar.

Era Mary.

—Ib, Garry... ambos están bien —notó la rubia, su expresión cambiando a una enfadada, pero su voz seguía calmada. — ¿Cómo entraron a esta habitación?

El no obtener respuesta la enfureció.

Salgan...

—Mary, tú... —Kyle trató de calmarla, pero fue inútil. Mary no se iba a detener a escucharlo.

— ¡No den ni un paso más! ¡Salgan ahora!

Mary dio un paso hacia delante.

— ¡Ahora! ¡Ahora! ¡AHORA! —gritó, su voz yendo tan aguda que parecía intentar romper tímpanos.

¡SALGAN! —espetó, causando un estallido en el suelo.

Wendy y Kyle corrieron hacia el cuadro y lo primero que se le vino a la mente a Kyle fue usar su encendedor y quemarlo. No había otra opción.

—¡Por favor! ¡PAREN! —suplicó, pero era demasiado tarde. El cuadro estalló, pedazos de vidrio cayendo por el suelo, mientras que la pintura ardía en llamas.

Kyle miró a Mary.

— ¡Ahh...! ¡NO!

Ella solo pudo dar unos pasos atrás, antes de que se volviese polvo. Kyle no pudo decir nada, porque nada salía de su boca. Quería gritar, quería ir con ella, pero no hizo nada.

Sentía que no estaba respirando.

Y lo peor era, que aparte de sentirse horrible y espantado por lo que acababa de suceder.

Estaba un poco aliviado.

—Quién diría que... las niñas dan miedo —comentó, sus manos en sus rodillas, tratando de recuperar el aliento. —Como sea... se quemó más de lo que esperaba. ¿Estás bien, Ib? El vidrio se destrozó.

Wendy señaló su mano.

— ¿Hm? —Kyle examinó su mano, donde tenía una cortada. —Oh, cierto, me corté. Ni siquiera lo había notado... quizá acaba de pasar —él vio su mano por unos momentos más. —Eh, qué importa, es solo una pequeña herida.

Al ver la sangre que corría por la mano ella se dio cuenta de que la herida no era pequeña como decía y le entregó su pañuelo.

— ¿Puedo usarlo? —preguntó, Wendy asintiendo en respuesta, aunque Kyle aún parecía considerarlo. —¿No es esto encaje real? No quisiera dañarlo... aunque, creo que es demasiado tarde—dijo, dándose cuenta de que el pañuelo estaba manchado con la sangre que salía de su mano.

A Wendy no parecía importarle en absoluto.

—Gracias, Ib-le sonrió, levantándose. —Bueno, será mejor si nos vamos.

Ambos bajaron nuevamente por las escaleras, saliendo de la pequeña casita blanca.

Teniendo la llave rosa, Wendy y Kyle se dirigieron hasta allá y abrieron la puerta de la casa rosa, por donde había que bajar unas escaleras rosadas, que pronto pasarían a ser negras; o al menos, así era como se veían. Estaba muy oscuro.

—Ten cuidado por donde pisas, Ib.

Ambos siguieron bajando por las escaleras hasta que llegaron a un pasaje por donde estaba una puerta. Al entrar, pasaron por un mostrador y subieron unas escaleras para llegar a un corredor donde había varias esculturas y pinturas, pero no se detuvieron a contemplarlas. No había tiempo para eso.

En algún momento ambos se detuvieron para ver una enorme pintura que ocupaba la mayoría del espacio de las paredes.

"Mundo ?

Una vez que entras, no hay vuelta atrás.

Todo tu tiempo en este lugar se habrá perdido.

¿Deseas saltar?"

Al leer lo que decía en la placa, Wendy le pregunta a Kyle lo que la palabra extraña significa. El la lee por un segundo y luego le dirige la mirada para responderle "Mundo Fabricado."

—Un momento... —habló Kyle después de unos segundos. — ¿No es esto de la otra galería?

Wendy examinó el mural por unos segundos para después asentir.

—Acaso eso significa que... si saltamos en el cuadro, ¿volveremos ahí? —cuestionó, frunciendo el ceño en pensamiento, —pero... ¿cómo se supone que saltemos a una pintura?

Justo en el momento que Kyle dice esto, las luces comenzaron a parpadear, desconcertándolos. Aquello sólo duró unos segundos antes de que gran resplandor de luz se adueñara del corredor, cegándoles momentáneamente.

Para cuando pudieron abrir los ojos, el marco de la pintura había desaparecido por completo.

— ¡Ib, mira! —señaló la pintura el más alto. — ¡El marco no está! ¡Esta debe ser nuestra oportunidad!

Al decir esto, sin realmente pensarlo, Kyle da unos pasos atrás como impulso y salta hacia el mural, efectivamente entrando en la pintura. Si no fuese por todas las cosas que habían visto antes, se hubiese sorprendido mucho más ante eso.

— ¡Vamos, Ib, salta!

Justo cuando Wendy iba a saltar, una voz femenina la detiene en seco.

Ib...

—Ib—llamó Kyle, aunque no obtuvo la atención de la chica.— ¿Qué sucede? ¡Ven!

Una mujer entra al corredor. Cabello castaño, ojos rojos.

— ¡Ib!—exclama su madre, aliviada.—¡Al fin te encontré!

Su expresión cambia a una angustiada y molesta.— ¡Te estuve buscando por todas partes! ¡No corras por lugares tu sola!—regañó, pero luego de unos segundos sus facciones volvieron a ser las mismas.—Tu padre también te está esperando, vámonos.

Al ver la indecisión de Wendy, Kyle decide que no quiere seguir observando más.

—Ib, ¿qué haces? ¡Apresúrate y ven!

La mujer dio unos pasos hacia delante, el ceño fruncido.

—Ib, ¿cuántas veces te he dicho que no sigas a los extraños?

—Hey, vamos, no da miedo, ¿okay? Estarás bien—aseguró Kyle al ver que Wendy seguía sin estar segura de con quién ir. Temía que después de todo esto, ella se fuese con la mujer.

La adulta claramente no se iba a rendir.

—Ib, soy tu madre y debes obedecerme—sentenció severamente.— ¡No escuches a los desconocidos! ¿Acaso no quieres ver a tu madre y padre nunca más?

— ¡Ib!—exclamó Kyle, extendiendo su mano.— ¡Ven, te ayudaré a subir!

—Ven conmigo, toma mi mano—ambos decían al mismo tiempo, sus manos extendidas hacia ella. Wendy solo los vio por un segundo, y, después de un suspiro, tomó la mano de Kyle.

Ella deja a su madre atrás, y un gran resplandor los ahoga al momento en el que pisa el interior de la pintura.

De súbito Wendy no puede recordar qué estaba haciendo.

Ella, instintivamente, camina por los pasillos, viendo algunas personas contemplando obras de arte, para luego bajar por las escaleras e ir hasta una escultura de una rosa roja a la cual se había sentido atraída. Era una escultura muy bonita.

Un joven con ropa extraña y cabello violeta la estaba admirando.

Al sentir la mirada de alguien, el chico voltea.

— ¿Hm? ¿Qué sucede, jovencita?

— ¿Qué estás viendo?—preguntó Wendy, haciendo que Kyle dirigiera su mirada hacia la rosa por un segundo.

—Es una escultura de una rosa, creo —contestó, pensativo. —Cuando la miro, me siento algo triste, me pregunto por qué...—al ver la expresión confundida de la chica, Kyle frunce las cejas. —Lamento si dije algo que te molestara, Ib.

Era como si ese nombre se le escapara de la boca. La reacción que tuvo el sujeto se le hizo algo graciosa, era como si no hubiese planeado haber dicho eso en absoluto.

—Espera... ¿qué? ¿quién es Ib? —Wendy ríe un poco antes de indicarle que ese era su nombre. — ¿Es en serio? ¿Tu nombre es Ib —preguntó, haciendo que ella asintiera. —Qué extraño... quiero decir, no sé quién eres. Simplemente dije ese nombre sin pensar... qué raro.

Kyle entrecierra los ojos, analizandola.

—Aunque... ¿nos hemos conocido antes? —preguntó, para luego suspirar.—Mírame, preguntando cosas extrañas. Olvida lo que dije.

Ambos mantienen contacto visual durante unos segundos.

—Bueno, tengo que irme.

Al dirigirse hacia la salida, Kyle deja de caminar, sintiendo algo en el bolsillo de su chaqueta.

— ¿Un pañuelo?—se preguntó a sí mismo, sacando el pañuelo de encaje que estaba manchado con sangre, para visualizarlo.—No recuerdo haber tenido esto...

-Es mío—dice Wendy, acercándose a él.

—Por Dios, es cierto—dice el pelivioleta, asombrado. —Tiene tu nombre... ¿pero por qué lo tenía yo? Y... tiene sangre...

De súbito una imagen pasa a través de sus ojos. Estaba él, y ella, en una habitación frente a una pintura hecha polvo.

—Estaba... lastimado, en la mano —cuenta, frunciendo las cejas, como si estuviese recordando.—Una niña me dio su pañuelo como regalo...—por unos momentos pierde lo que iba a decir, hasta que se da cuenta.— ¡Un regalo de Ib!

Wendy no pudo evitar sonreír.

— ¡Ib!—exclamó, riendo.—Ya recuerdo, estábamos juntos en ese lugar. ¿Cómo pude haberlo olvidado? Estábamos en esa galería extraña, perseguidos por estatutas. Y también Mary ¿no es cierto?

Su mirada se vuelve melancólica, habiendo recordado todo lo que había sucedido; aunque trató de no enfocarse en ello. Tenía una duda en mente.

—Ib... ¿tú recuerdas?—cuestiona, dudando si la pelinegra supiese de todo lo que él hablaba. Wendy rió un poco, asintiendo.

—Lo recuerdo.

La expresión de alivio de Kyle le daba ganas de reír otra vez.

—Qué bien, se me hace dificil de creer —dice, moviendo su cabello hacia atrás, por unos momentos dejando ver su rostro completo. — Pero estoy seguro que sucedió. Lo logramos Ib, ¡salimos con vida!—exclama con felicidad, riendo un poco. —Hay mucho de lo que quiero hablar, pero me tengo que ir.

Wendy asiente en entendimiento, aunque quiere que Kyle se quede durante aunque sea unos minutos más. Kyle sonríe, y antes de marcharse, pregunta:

—¿Está bien si me quedo con el pañuelo por un rato más? —pregunta, observando el encaje manchado con algo de lástima.-No podría entregarlo así... tendría que limpiarlo antes de devolverlo.

De súbito, la vista se les oscurece, mientras que Kyle decía unas últimas palabras.

—Porque... ¡nos veremos otra vez!


Wendy's P.O.V

SIMULACIÓN COMPLETADA —anunció una voz robótica femenina, justo cuando la claridad retorna a la sala de simulaciones.

Todos los participantes de la simulació se encontraban fuera de la sala, sin siquiera haberse dado cuenta de que se habían movido. Todos intercambiaban miradas, confusión y desconcierto en sus rostros, y molestia en algunos. Yo ciertamente lo estaba, no podía creer lo que acababa de suceder.

Bebe, por su parte, solo fulminó a Kyle con la mirada antes de entrar al ascensor y bajar, visiblemente furiosa.

—Creo que estás en problemas —comentó Craig, una pequeña sonrisa burlona en su rostro. Kyle se rascó la parte de atrás de su cabeza, consternado.

—No entiendo qué pasó... —musitó.—Realmente no sé.

Mientras hablábamos, nos dirigimos hacia el elevador y bajamos. Stan y Cartman estaban sentados en el sofá.

—Buenas noches, chicos —dijo Anne, sonriente.

Esto hizo que todos miráramos hacia las ventanas, donde se podía ver oscuridad, junto con algo de nieve. Realmente se había hecho de noche.

— ¿Cuanto tiempo estuvimos ahí dentro? —preguntó Butters, desconcertado.

Tyler ni siquiera reviso su reloj para responder. —Ocho horas, desde las una hasta las nueve.

No podía creerlo... estar ahí dentro se sintió como estar encerrada durante días.

—Por favor, tomen asiento —pidió Anne una vez notó que nadie sabía que decir sobre eso. Obedecimos, y cuando hacemos esto ella saca un control remoto de su bolsillo, encendiendo la pantalla.

—Les diremos los resultados del desafío.