Capítulo IX: Déjame sólo. [Día 6 - Semana 1]
Simulación A
Unos segundos pasaron, de completo y absoluto silencio.
La oscuridad que alguna vez le ahogaba se desaparecía, lentamente, formando una imagen más clara, y finalmente Stan pudo divisar de forma más precisa donde se encontraba.
Estaba sentado en un auto, su cabeza recostada en el volante. De repente, el silencio que había consumido el ambiente se desvaneció, y el sonido de la bocina siendo presionada por su cara abarcó sus oídos, lo cual hizo que se sentara derecho.
— ¿Pero qué...? —murmuró el pelinegro, frotándose los ojos con el dorso de su mano. Sentía un dolor agudo en la cabeza, como si hubiese chocado con algo hace apenas unos momentos.
Observando el interior del auto, Stan puede ver una identificación. Si no fuese por el fuerte dolor de cabeza, se hubiese sorprendido ante la información correcta que tenía sobre él: la identificación tenía una foto suya, junto con su nombre completo, fecha de nacimiento, todo.
Esto le hizo preguntar qué más había dentro del auto.
Revisó en el maletero y la parte de atrás de los asientos, y aunque esperaba que nada le fuese particularmente útil, encontró un par de baterías. No sabía si en algún momento las fuese a necesitar, pero prefirió no correr riesgos.
El pelinegro, después de eso, intentó encender el auto, pero no tenía gasolina. Estaba atascado en ese lugar, y estaba seguro de que no había forma de que lo ayudaran. Tenía que salir.
Una vez se aseguró de que se llevase cosas de importancia, Stan sale del auto, llevándose consigo aquel par de baterías, junto con una chaqueta. Observando el cielo, se veía como el azul estaba siendo reemplazado por varias y hermosas tonalidades de naranja y rosa- estaba atardeciendo, lo cual significaba que debía empezar a avanzar, si no quería que se hiciese de noche muy rápido.
Muy bien... ¿a donde voy?
Sin realmente tener un plan, Stan comienza a caminar hacia el frente, sin ver señales de alguna otra persona en el lugar donde se encontraba. Si no fuese por el sonido del viento y el de las hojas cuando eran pisadas por sus pies, el silencio abundaría; por momentos Stan pensaba en los otros concursantes, y le hacía preguntarse si alguno de ellos estaría allí.
Mientras más caminaba, los árboles se hacían cada vez más visibles, y ahí fue cuando Stan se dio cuenta de que se estaba adentrando en un bosque, lo cual no le parecía una buena señal. Con cada paso, Stan sentía que estaba yendo directamente hacia el enemigo.
A un enemigo que no podía observar.
Stan tragó saliva, decidiendo pensar en otra cosa.
Después de unos cuantos minutos, quizá una hora, de estar vagando por el bosque, Stan puede divisar a lo lejos una casa. El cielo ya estaba oscureciendo, y ya se sentía algo cansado de tanto andar. Tomar un descanso no es algo malo, ¿cierto?
Acercándose, la casa se ve mucho más grande de lo que pensaba. La pintura que tenía era blanca, que ya estaba manchada y descolorida por los años- lucía como si la última vez que la hubiesen pintado fuese hace bastantes años.
Dudando un poco, Stan sostiene la manija de la puerta y la abre, y lo primero que ve dentro de la casa es una escalera, pero no quería subir hasta haber investigado el lugar primero.
La iluminación de la casa era mala, varias luces estaban quemadas, unas parpadeaban con poca energía y solo algunas estaban completamente encendidas. Aquellas luces, las podía contar con tan solo una mano.
Entrando en algunas habitaciones, Stan ve cómo algunas cosas están desacomodadas y tiradas en el suelo. Quien sea que haya vivido ahí, no parecía haber tenido planes de dejar la casa; se veía como si alguien hubiese forzado la entrada y hecho un completo desastre. Esto sin dudas no era normal, en absoluto.
Estaba a punto de salir, hasta que un objeto capturó su atención.
Era una linterna, tirada junto con un montón de sábanas y cojines. Stan la toma y, para su sorpresa, aún funcionaba. Menos mal que guardé esas baterías.
Después de eso, Stan sale de aquella habitación y se dispone a subir por las escaleras. Mientras más veía la casa, más se arrepentía de haber entrado.
Dibujos de arboles marcaban una de las paredes, estaban hechos de forma cruda con crayón negro, y en medio de esos árboles estaba dibujada la figura de una persona. Stan no necesitaba saber de quién se trataba, ya estaba nervioso.
Nada sucede aún y ya tengo algo de miedo,pensó Stan, suspirando. ¿Cuándo me volví tan cobarde?
Kyle siguió caminando, intentando evitar que su curiosidad lo llevase a explorar a más profundidad las cosas que la casa contenía. Aunque estaba en una simulación, sentía que estaba invadiendo el espacio personal de alguien, y no quería hacer eso.
El ambiente de la casa era suficientemente escalofriante como para no tener ganas de investigar más a fondo. El silencio, la oscuridad, todo lo que conformaba esta casa lo desesperaba lentamente. Aunque sabía de qué se trataba todo, aunque sabía qué era lo que le podía suceder, aún estaba en suspenso. Porque, en realidad, no tenía ni la más mínima idea de cuándo o cómo sucedería.
Solo tenía que esperar.
Y era algo que sin dudas no quería hacer.
Llegando hacia una puerta, Kyle intentó girar la manija de la puerta, pero estaba cerrada con llave. Esto quiere decir que tengo que encontrarla, ¿no? pensó, caminando por el corredor, analizando el lugar en búsqueda de la llave.
Sorpresivamente, no tardó en encontrarla: la llave estaba tirada en una maceta que tenía una planta muerta, y estaba cerca de donde estaba la puerta. Había tenido suerte en eso.
Kyle desbloquea la puerta, y lo primero que ve son hojas.
Hojas pegadas en la pared, tiradas en el suelo - estaban por todas partes. Tenían dibujados garabatos de bosques, y una persona, todos estos dibujados de forma errática, como si la persona quien los haya hecho estaba apresurado por terminarlos todos.
Y, de todas esas páginas, hubo una en específico que le llamó la atención. No estaba adherida a la pared, ni estaba hecha añicos en el suelo; aquella hoja rezaba "AYUDAME" junto con un pequeño dibujo de aquella persona de traje.
Slenderman.
Abruptamente, la puerta se abre, haciendo que Kyle arrugara la hoja, sobresaltado.
— ¿Kyle?
Una vez vio de quién se trataba, el pelirrojo pudo respirar otra vez.
—Me asustaste, hijo de puta —murmuró Kyle, riendo con algo de nervios. — ¿Qué haces aquí?
—Haciendo lo mismo que tú —respondió el pelinegro, sonriendo de medio lado. —Creo que es algo obvio.
Kyle rodó los ojos. —No me refería a eso, me preguntaba que por qué estás en mi simulación. ¿No se supone que es Slender es un juego de una sola persona?
Stan pensó por unos segundos la respuesta, y al no encontrar ninguna, solo se encogió de hombros. Después de esto hubo unos momentos de silencio, como si ninguno de los dos supiera cómo proceder, hasta que Kyle finalmente habló.
—Bueno, creo que serán dos personas por simulación. Como en Ib —comentó, pensativo. Stan solo lo observaba, como si estuviese considerando esa teoría. — ¿Has encontrado alguna página?
Stan negó.
—No he encontrado nada, ¿tú?
Kyle le extiende la hoja arrugada que tenía en sus manos. —Una sola.
Stan inspecciona dicha página, antes de devolvérsela. — ¿No has visto más? ¿No podemos llevarnos aquellas? —preguntó, viendo las que estaban pegadas a la pared. Kyle negó, cruzándose de brazos.
—No... no se pueden despegar. Creo que solo deben estar ahí —dijo, para luego dar un suspiro y caminar hacia la puerta.
— ¿A dónde vas?—preguntó Stan, viendo que Kyle estaba a punto de irse.
—No puedo perder el tiempo aquí, se está haciendo de noche y no quiero que esté más oscuro cuando salga a buscar más páginas.
Stan saca la linterna de el abrigo que traía puesto, sonriendo. —Quizá esto sirva de ayuda—sugirió, saliendo del cuarto con él. —Vamos, te ayudaré a recolectar las páginas; por algo estamos juntos en la simulación.
Kyle le dio una pequeña sonrisa antes de que empezaran a caminar por el corredor y bajar las escaleras para poder salir de aquella casa. Ambos chicos se mantenían en silencio, con el único sonido siendo el de sus pisadas y sus respiraciones, lo cual no cambió una vez salieron de ahí.
Efectivamente, aquellos hermosos colores en el cielo ya se habían desvanecido, dejando un azul negruzco que solo era iluminado por la luna y las estrellas. Sería una bonita vista, si no estuviesen en la situación en la que estaban. Stan encendió su linterna, ya que la necesitaba si no quería terminar golpeándose contra un árbol y verse como un completo tonto ante Kyle.
... Son prioridades.
—Tenemos que ir allí—señaló Kyle hacia el frente, donde en medio de todos los árboles había un montón de barriles y contenedores dispersados en el área.—Sin dudas hay una página por ahí.
Stan le dio una mirada, la cual solo podía ser describida como si dijera "No me hagas ir ahí." Kyle sonrió.
—Vamos, idiota.
Y se fueron, sin que Stan objetara.
Adentrándose en ese lugar, ambos pueden sentir claramente como la tensión aumentaba. Nada era diferente desde que entraron a la simulación, pero había algo, que de alguna forma les hacían sentir como si estuviesen siendo observados.
No seas estúpido, pensaba Kyle, siguiendo a Stan, quien estaba alumbrando unos barriles con la linterna. Estás siendo observado. Sólo concentrate.
— ¡Encontré una!—exclamó Stan en voz baja, atrayendo la atención del pelirrojo, quien se acercó a Stan para observar la página.
"DEJAME SOLO."
Kyle se quedó en silencio por unos segundos, antes de darle la hoja que él había guardado.—Guarda las páginas, yo no tengo donde ponerlas.
Stan parpadeó, viendo a Kyle, quien efectivamente no tenía nada que sirviera para guardar las hojas, más que un par de bolsillos en sus jeans que no servían de mucho. Stan asintió, tomando la página y llevándolas al bolsillo de su abrigo. Ambos se miraron a los ojos después de esto, como para pensar qué hacer después.
Kyle fue el que habló una vez más.
—Muy bien, sigamos.
Stan y Kyle seguían rondando por el bosque, por lo que parecían ser horas. Ya habían encontrado la cuarta hoja, sin tener ni un solo avistamiento de Slenderman. Les estaba yendo bastante bien, y casi se podría decir que el juego se les hacía fácil, pero aún no habían terminado. Faltaban otras cuatro páginas, y en ese momento se estaban cansando de buscar.
— ¿Cómo crees que les esté yendo a los demás?—preguntó Stan, en un esfuerzo de hacer plática para llenar el silencio. Kyle le miró por unos segundos, para luego encogerse de hombros.
—Quiero que les vaya bien...—dijo, en un tono no tan convincente. Stan levantó una ceja ante su respuesta.—Está bien, si te soy sincero... espero que mal—musitó, como si se sintiera apenado de pensar aquello.
Stan, por otro lado, parecía no verse afectado.—Viejo, tu novia está en otra simulación—dijo, riendo y negando con la cabeza. Kyle le sonrió un poco, pero aquella palabra le hacía sentir algo de disgusto.
—Pero nosotros estamos aquí, y tenemos que...
Kyle de súbito se queda sin palabras, como si le acabasen de golpear en el pecho para quitarle el aliento. Stan dejó de reírse, frunciendo el ceño en preocupación ante el cambio repentino de humor del pelirrojo.
— ¿Kyle? —llamó, pero en vez de obtener una respuesta, Kyle le tomó de la mano y prácticamente lo arrastró, corriendo hacia otro lado del bosque.— ¡Kyle! ¡¿Qué mierda?!
Intentó voltearse, pero Kyle no se lo permitió, y ambos terminaron entrando a una especie de escuela pequeña sin terminar. Cuando entraron ahí, Kyle rápidamente arrastró unas mesas para cubrir la puerta que ya estaba cerrada. Terminando de hacer esto, se echó al suelo, respirando erráticamente.
—K- Kyle, por dios, ¿qué sucede? ¿qué-?
—Lo ví—musitó Kyle entre respiraciones fuertes. —Slender... estaba ahí... a unos cuantos metros detrás... Era horrendo.
Stan se sentó a su lado, tratando de calmarse. Él también estaba corriendo y se había quedado con pocas fuerzas; pero Kyle, él se veía horrorizado, como si el Slender que vio fuese mil veces peor de lo que Stan podía recordar.
—Tenem... tenemos que continuar—dijo Kyle de súbito, intentando levantarse, pero Stan lo tomó del brazo, deteniéndolo.— ¿Qué... qué coño haces?
—Descansemos un poco —propuso el pelinegro, pero al ver que Kyle estaba a punto de objetar, siguió hablando. —Si Slender nos persigue otra vez, quiero asegurarme de poder huír, y quiero que lo hagas también.
—Pero... no quiero que nos atrasemos por mi culpa. ¿Y- y si perdemos? —murmuró el pelirrojo, preocupado, haciendo que Stan le diera una pequeña sonrisa, negando.
—Estaremos bien, estamos en esto juntos, ¿no? Cuando te recuperes, volveremos a buscar —aseguró Stan, y al parecer eso fue suficiente para que Kyle se quedara donde estaba.
Los dos chicos se quedaron ahí, sentados, recuperando fuerzas, nuevamente en silencio, pero no se sentían incómodos por eso. En la mente de Kyle solo estaba el terminar la simulación- quería estar de vuelta en la casa, en su habitación, donde se sentía seguro.
En esos momentos, sólo estaba agradecido de tener a Stan de compañía; esa simulación se sentía menos atemorizante con él.
Pero sabía que ese sentimiento sería momentáneo. Ninguno de los dos estaría a salvo estando dentro de la simulación.
Stan observaba a Kyle, quien tenía la cabeza recostada en la pared, su rizado cabello rojo cubriendo parte de sus ojos. A pesar de que se veía calmo, Stan prácticamente podía oír cómo su corazón palpitaba fuertemente; aquella sensación de miedo aún estaba en su sistema, y aunque quería que no fuera así, parecía no había nada que hacer para cambiarlo.
Pero... intentaré lo que sea para hacerlo.
