CAPITULO 12
Castle caminaba con las manos en los bolsillos, las gafas de sol puestas y una gorra de los yankees. Sentía libertad, el haber dado la cara ante sus compañeros días a tras le había supuesto una liberación, sabía que al revelar su identidad Hunt estaría muy enojado, pero sus superiores le habían dado la orden de no abandonar la ciudad hasta dejar el dichoso caso cerrado.
Giró la cabeza fijando su vista en el Cadillac STS 1500 que se encontraba estacionado en la acera de enfrente a dónde él se encontraba, tras pagar el perrito que terminaba de comprar en el puesto callejero cruzó la calle acercándose hasta el coche. Antes de que el conductor pudiera arrancar Castle estaba pegado a la ventanilla.
-Deja de seguirme – Dijo colando la cabeza por la ventanilla.
-Monta es hora de largarnos de esta ciudad.
-No te vas a enterar nunca, ¿verdad? Mis órdenes son quedarme hasta cerrar el caso, y por lo que se las tuyas son regresar a DC de inmediato.
-Tú sólo tienes que cumplir las órdenes que yo te dé.
-Hunt, eso era en otros tiempos. Ahora ya ni siquiera forma parte de tu equipo, regresa a DC, no hagas que tenga que ir a por ti – introducía el cuerpo por la ventanilla quitando las llaves del contacto- Regresa a DC – dijo tirando las llaves a una alcantarilla y perdiéndose entre la gente.
Kate observaba como el pequeño Alex jugaba con otros niños en la zona infantil del parque, mientras ella devoraba el último libro que había caído en sus manos, deseaba que aquel sábado no llegase a su fin. Desde que tanto ella como su hijo se habían despertado habían decidido pasar el día juntos y como el tiempo acompañaba habían querido pasarlo fuera de casa.
Desayunaron en su cafetería favorita en la zona del Soho, después habían estado patinando hasta llegar a su parque favorito, allí habían decidido quitarse un rato los patines y Alex había pedido jugar con otros niños mientras su madre se quedaba leyendo.
Kate miraba su reloj, en pocos minutos se irían a comer, y después al cine, sonreía, los días como aquel eran sus preferidos.
Cerró el libro, lo guardó en la mochila y llamó al pequeño – un poco más, mami – dijo Alex cuando llegó hasta su madre, logrando que ésta le dejase continuar jugando otros diez minutos. Alex salió corriendo para regresar con sus amigos. Kate se volvía a sentar en el banco dónde estaba minutos antes.
-Vaya, detective que sorpresa – Kate levantó la vista al escuchar aquella voz.
-Hola Castle – contestó poniéndose en pie con algo de nerviosismo- ¿Qué haces por esta parte de la ciudad?
-Hace muy buen día y decidí salir a pasear, y ¿tú?
-Lo mismo, he estado patinando - contestó señalando la bolsa de patines que tenía al lado- y he parado a ponerme las zapatillas. Ambos se quedaron mirando sin saber cómo continuar aquella conversación.
Desde que dos días a tras Castle había revelado quien era realmente y le había dicho a Kate que recordaba su fin de semana en Las Vegas aquella era la conversación más relajada que habían tenido.
-Mami, tengo hambre – dijo Alex llegando corriendo hasta dónde estaba Kate. Castle miró al pequeño- Hola, soy Alex Beckett y ¿tú quien eres? – preguntó el niño levantando la cabeza para poder mirar a Castle.
-Soy Richard Castle, pero todos me llaman Castle – contestó al pequeño tendiéndole la mano.
-¿Eres amigo de mi mamá? – continuó con las preguntas.
-Somos compañeros de trabajo – Castle miró a Kate alzando una ceja.
-Alex cariño, será mejor que nos vayamos a comer, seguro que Castle tiene cosas que hacer- Maldecía la mala suerte que había tenido al encontrárselo aquel día.
-Alex, ¿Cuántos años tienes? – le preguntó mirando fijamente el color rubio del pelo del niño así como sus ojos azules.
-Casi 9, mi cumple es el miércoles, ya soy muy mayor –contestó poniendo la mejor de sus sonrisas, haciendo con aquel gento que el corazón de Castle se desbocase.
- Castle – Kate intuía lo que debía estar pasando por la cabeza de su compañero en aquel momento- podríamos tomar café esta noche- Castle ni la miraba continuaba hipnotizado con los ojos del niño.
-¿Quieres comer con nosotros? – preguntó inocentemente Alex, haciendo que Castle volviera a la realidad y que el corazón de Kate casi se parase.
-Lo siento chaval – contestó revolviendo el pelo de Alex- pero ya había quedado para comer. Pero prometo que nos veremos otro día y comeremos las mejores hamburguesas que hayas probado – Alex sonrió.
-Genial, ¿a que sí mamá? – Kate intentó sonreír pero sólo le salió una mueca.
-Sí cariño, será genial. Luego te llamo y quedamos para hablar- Castle la miró con seriedad.
-Espero que no se te olvide Beckett – le contestó con frialdad- Hasta otro día campeón – le dijo al niño sonriendo.
Castle se quedó mirando como aquellas dos personas se perdían caminando de la mano, él decidió parar un taxi y regresar a casa, de repente había perdido toda la ilusión por continuar con su paseo.
Ya en su vivienda, abrió el frigorífico y sacó una cerveza con ella en la mano se tumbó en el sofá y encendió la televisión, mientras veía una partido de basket se terminó la cerveza y poco a poco fue cerrando los ojos.
-Algún día cuando tenga un hijo le llamaré Alexander – decía mientras sus manos recorrían la espalda desnuda de su acompañante.
-¿Por qué ese nombre? – preguntaba ella acariciando el pecho de él.
-Hace años en una feria ambulante una gitana me leyó el futuro y entre otras muchas cosas me dijo que un día Alexander cambiaría mi vida – Ella le miró alzando las cejas.
-¿Crees en esas cosas?
-Claro, y en fantasmas, en los ovnis ¿tú no? – ella no contestó tan solo estalló en carcajadas.
-¿Lo dices en serio? – le preguntó cuando se recuperó del ataque de risa.
-Por supuesto – contestó él un poco molesto- Mi hijo de llamará Alexander, y cambiará mi vida.
-Ya, estás loco – la mano de ella fue bajando por el estomago de él hasta perderse por debajo de las sabanas, encontrando lo que buscaba. Haciendo que él soltase un suspiro cuando sintió la mano de ella acariciando su pene.
-Sara – dijo él.
-Rick, ¿Qué tal si dejamos de hablar de hijos y continuamos con nuestra sesión de sexo? – preguntó sentándose sobre él.
Castle abrió de golpe los ojos – Mierda Kate ¿Cuántas más cosas me has ocultado? – dijo poniéndose en pie y acercándose hasta la cocina para prepararse un café.
Kate llegaba a casa de su padre junto con Alex, mientras veían la película escogida por su hijo ella había decidido dejar al pequeño con Jim para así poder ir a casa de Castle y hablar con él. Ya no podía seguir ocultándole que tenían un hijo.
Castle salía del baño tras darse una ducha con la que había intentado relajarse, al llegar al salón el timbre de la puerta hizo que se dirigiera hacia allí, abrió sin mirar sorprendiéndose al ver a la persona que había al otro lado.
-Pensé que ibas a llamar.
-Ya, he creído que sería mejor si hablábamos cara a cara – le miró esperando que la invitase a entrar- ¿Puedo pasar? – él se hizo a un lado facilitando el paso.
