CAPITULO 13

Kate entró en aquella casa, sentía como le sudaban las manos, como tenía la garganta totalmente seca, sentía los latidos desbocados de su corazón, estaba a punto de sufrir un ataque de pánico. Con cada paso dado en el interior de aquella vivienda su cerebro le decía que el haber ido hasta allí era una pésima idea, debería salir y regresar a su casa, sí definitivamente eso era lo que debía hacer.

Se giró encontrándose de frente con su compañero, la mirada de éste no la hizo tranquilizarse muy al contrario le indicó que debería haber huido de allí.

-¿Te apetece algo de beber? – le preguntó como buen anfitrión separándose de ella- Beckett ¿quieres tomar algo?- insistió ante el silencio de ella.

-Un poco de agua estaría bien – contestó finalmente.

-Perfecto, ponte cómoda, ahora te llevo el agua al salón, yo tomaré un café. Comentó perdiéndose en el interior de la cocina.

Kate se sentó, llenó sus pulmones de aire, limpio sus manos sobre la tela del pantalón, y esperó.

-¿Nerviosa? – dijo tendiéndole una botella de agua junto con un vaso. Kate le miró sin entender- La pierna, parece que tenga vida propia – le dijo señalando con la cabeza. Kate se fijó y puso la mano sobre la rodilla deteniendo el movimiento.

Rick tomó una silla, la colocó frente al sofá donde se había sentado la detective y se sentó, dejó la taza en la mesa auxiliar que había entre ellos y apoyó las manos sobre sus piernas.

-¿Y bien? – dijo ladeando un poco la cabeza.

-No sé muy bien por dónde empezar – reconoció Kate mientras abría la botella de agua y daba un trago de la misma.

-Por el principio, creo que sería lo correcto.

-Ya, el principio – dijo suspirando y pasando sus manos por su melena, decidiendo en aquel instante hacerse una coleta.

-Te ayudaré, hace 9 años nos encontramos en un hotel de Las Vegas, fuiste mi amuleto – Kate le miró entrecerrando los ojos al escuchar aquella palabra- es cierto, me diste suerte – se defendió él- Pasamos un fin de semana increíble, metidos en la habitación del hotel practicando sexo desenfrenadamente. Y luego cada uno continuó su camino.

-Decirte ahora que ese fin de semana tuvo consecuencias me parece un poco absurdo, ya has visto a Alex- Rick se fijo en como la cara de su compañera se iluminaba al nombrar a su hijo.

-Sí, ya he visto las consecuencias. La pregunta es ¿por qué no lo he sabido antes?

-Castle, ambos mentimos. Yo dije llamarme Sara y ser administrativa, tú eras un vendedor de seguros, no nos dimos teléfonos ni direcciones. No tenía nada con lo que localizarte cuando supe que estaba embarazada – Rick la miró sorprendido.

-Kate, no me refiero a entonces, entiendo que no había forma de comunicármelo, no soy estúpido. Pero hace ya unas semanas que trabajamos codo con codo, y no me has dicho nada.

-Cuando apareciste en la 12th creí que me daba algo, luego descubrí que no tenías ni idea de quién era yo, y no supe cómo actuar. Mi padre, Lanie me decían que tenía que hablar contigo, pero ¿cómo le dices a alguien que no te recuerda que tenéis un hijo en común? – Se defendía ella- Cada vez que reunía el valor suficiente pasaba algo que hacía que continuase con mi silencio. Luego llegó tu asalto.

-Y tus dudas acerca de mi – terminó él la frase.

-Sí, mis dudas, tienes que aceptar que todo era muy raro, ahora que sabemos quién eres todo cobra sentido. Empecé a dudar de que fueras una persona indicada para estar en la vida de mi hijo.

-Nuestro hijo – la corrigió él. Kate le miró y tragó en seco- Entiendo tus dudas acerca de mi persona, pero aún así tenía derecho a saber que Alex existía.

-Ya – dijo bajando la cabeza- Luego empezaste a lanzar las puyas sobre amuletos, y entonces supe que habías recordado, y que ya no tenía escapatoria. Tenía que contártelo, debí hacerlo antes, pero desde que supe quien eras no ha habido una oportunidad para que nosotros hablásemos.

-¿Me lo habrías contado si no llegamos a encontrarnos hoy? – preguntó con seriedad.

-Por supuesto – le contestó mirándole a los ojos- Eres su padre, y ambos os merecéis la oportunidad de conoceros.

-¿Qué sabe? – se levantó de la silla y se sentó al lado de la detective.

-¿De su padre? – él asintió.

-Que nos conocimos en Las Vegas, pero que no salió bien y nos separamos – contestó encogiéndose de hombros- cuando empezó a preguntar por su papá era muy pequeño, no podía decirle, mira cariño eres el resultado de un fin de semana de sexo con un desconocido – Castle sonrió.

-Cierto, no queda muy bien. Lo siento – dijo poniéndose serio, Kate le miró sin entender- Siento que te quedases embarazada, fue mi culpa.

-No, fue culpa de los dos, ambos éramos adultos, ambos pudimos poner medios para que eso no sucediera, pero no todas las veces lo hicimos. Nunca te he culpado, culpé a los dos, porque ambos fuimos idiotas. Pero te diré una cosa, nunca me he arrepentido de tener a Alex, es cierto que cuando lo supe estuve aterrada, pero cuando le tuve en mis brazos por primera vez todo se transformó en el más hermoso amor – se limpiaba algunas lágrimas que comenzaban a recorrer su rostro.

-Debió de ser duro, estar embarazada y ¿sola? – preguntó.

-Estaba mi padre, pero sí lo que quieres saber es si tenía una pareja a mi lado la respuesta es no. Mi padre es el que estuvo a mi lado cada día, el que me sostuvo la mano durante el parto, el que cuidó de Alex cuando retomé mi trabajo y mis horarios me impedían recogerle en la guardería.

Ambos se quedaron en silencio, asimilando todo lo dicho, tratando de saber que paso, intentando descubrir que quería la otra parte.

-Me gustaría conocerlo – dijo finalmente Castle- Que pasemos tiempo juntos, los tres, y más adelante si te parece bien y Alex quiere quizás que pasemos tiempo los dos solos. Pero eso sería cuando todos estemos cómodos, no quiero imponerle nada y a ti tampoco. Soy consciente de que todo esto es un gran cambio en su vida, al igual que en la nuestra- Kate le miraba sorprendida, y escuchando aquellas palabras su miedo y su angustia desaparecieron.

-Me parece que el pasar tiempo los tres sería bueno para todos, y como dices más adelante ya veremos. Tenía pánico – confesó finalmente.

-Ya, me imaginarías exigiendo su custodia, echándote en cara que me lo hubieras ocultado y cosas así – Kate asentía – No soy idiota, no puedo llegar a Alex y soltarle sin más que soy su padre, deberé ganarme su confianza y su afecto, y luego ya se lo contaremos, pero lo haremos juntos – Kate sonrió- No puedo gritarte por no haberlo dicho cuando lo supiste porque era imposible, y ya me has explicado las razones por las que has tardado en dar el paso. Y lo que es más importante es que me has mirado a los ojos cuando has dicho que ibas a decírmelo y en ellos he visto verdad.

-Hs visto verdad porque desde que regresaste a mi vida he querido contártelo, es lo que corresponde, es lo justo.

-Me ha parecido un niño feliz y cariñoso – Sonrió al recordar la imagen de su hijo.

-Es feliz, es super cariñoso, mimoso, divertido, trasto, es lo mejor que me ha pasado en la vida – decía sonriendo- Pero eso sí, cuando se enfada tiene el peor carácter que jamás he visto- Rick comenzó a reír.

-En algo se tenía que parecer a ti – Kate le miró alzando la ceja- Físicamente parece mi clon, lo del carácter difícil cuando se enfada es tuyo, que tienes un carácter que tela.

-Ya, soy un poco difícil.

-¿Un poco?

-No te pases Castle – finalmente el ambiente era totalmente distendido- ¿Cómo lo haremos? – preguntó volviendo al tema central.

-¿Os apetece ir mañana al zoo? Ambos libramos – dijo él esperanzado.

-Me parece bien, además Alex está como loco por ir.

-Pues entonces mañana iremos los tres al zoo – Kate asintió y miró la hora en el reloj - ¿Es tarde?

-Debería ir a recoger a Alex – Rick la miró y ella entendió lo que quería decir- Está en casa de mi padre.

-¿Cómo has venido?

-En taxi – contestó ella poniéndose en pie.

-Te llevo – dijo él cogiendo la llaves del coche.

-No hace falta, tomaré un taxi.

-Insisto.

-De verdad Castle, no hace falta, no es tan tarde.

Castle se tuvo que dar por vencido, y aceptar que ella tomase un taxi- ¿Te parece bien que quedemos a las 10 en la puerta del zoo? – pregunto con la puerta ya abierta.

-Perfecto, nos vemos mañana, y prepárate a pasar un día con un torbellino – dijo saliendo de aquella casa y sonriendo.

-Genial. Hasta mañana Beckett.

-Hasta mañana Castle.