CAPÍTULO 14

Se encontraba totalmente conforme con la conversación que ambos habían mantenido, realmente por mucho que le hubiera gustado saber desde el principio la existencia de ese hijo era consciente de que ella no tuvo ninguna oportunidad de localizarle. Y ahora no era el momento de exigir nada, era el momento de cómo bien había dicho conocer poco a poco al niño y logar que Alex le aceptase en su vida.

Sonrió al pensar que era padres, soñaba desde hacía años con tener una familia, esa que le fue arrebatada siendo un niño, y eso que quería ya existía.

-Tengo un hijo – dejo en voz alta mirando su reflejo en el espejo del baño- Soy padre – sonreía.

Se dejó caer sobre su cama con una sensación de felicidad llenándole, hacía muchos años que no se sentía de aquella forma, Morfeo llegó cuando él aún tenía la sonrisa dibujada en su rostro.

El sonido incesante del teléfono fue sacándolo de su agradable sueño, le costó abrir los ojos, realmente luchó contra eso y dejó que saltase el buzón de voz del móvil, suspiró, giró sobre sí mismo y volvió a abrazarse a la almohada para regresar a los brazos del dios del sueño.

El teléfono volvió a sonar haciendo que lanzase un exabrupto, pero esta vez se incorporó para contestar – Castle – dijo de forma bastante seca.

Salió de la cama inmediatamente, mientras continuaba la conversación telefónica se quitó el pijama y comenzó a vestirse, salió a la carrera de su domicilio nada más terminar la conversación, cuando llegó a la calle paró el primer taxi que pasó. Una vez montado en el vehículo y tras decir al taxista la dirección apoyó la cabeza sobre el respaldo cerrando los ojos.

El vehículo paró justo en la puerta de entrada, Castle abonó lo que marcaba el taxímetro y salió a la carrera, las puertas de urgencias del hospital Lenox Hill se abrieron a su paso de inmediato.

Nada más entrar se encontró con Ryan preguntando en la zona de urgencias – Está en quirófano- dijo al ver a su lado a Castle- Planta 3.

Ambos hombres tras dar las gracias a la mujer que terminaba de darles la información se encaminaron hacia la zona de ascensores - ¿Sabes qué ha pasado? – preguntó Castle de forma bastante nerviosa.

-Sólo sé lo que me ha dicho Lanie, que Beckett estaba en el Lenox por un accidente – contestó el irlandés.

Las puertas del ascensor se abrieron nada más traspasarlas ambos vieron al resto de compañeros en una sala para familiares, caminaron a toda prisa hacia la misma.

-¿Qué sabéis? – dijo Castle nada más entrar dirigiéndose hacia la forense.

-Ha habido un accidente, por lo que nos han contado los compañeros de tráfico el taxi en el que viajaba Kate fue golpeado por detrás por otro vehículo siendo empujado al rio – Castle se tensó al escuchar eso- Kate se golpeó contra la luna delantera, no llevaba el cinturón.

-¿Tardaron mucho en rescatarla?

-Gracias a dios no, los viandantes que observaron el accidente se lanzaron de inmediato al rio y los sacaron enseguida – Castle suspiraba aliviado.

-¿Tenemos la matricula del otro vehículo? - Necesitaba saber todos los datos, una idea se repetía en su mente. La forense negó.

-Al parecer, ningún testigo pudo ver al matricula, todos dicen que no llevaba o que la llevaba tapada – Castle lanzó un puñetazo contra la pared.

-¿Qué estás pensando? – Dijo Espo acercándosele.

-Esto no ha sido un accidente – contestó dejándose caer en una de las sillas- Han ido a por ella.

-¿Quién ha ido a por mi hija? – Castle levantó la vista encontrándose frente a él al padre de la detective- Soy Jim Beckett, el padre de Katie – dijo el hombre al observar la cara de Castle.

-Richard Castle – dijo poniéndose en pie.

-Sé muy bien quién eres muchacho. Y ahora que ya sabemos quiénes somos, ¿Quién ha ido a por mi hija? – insistió Jim, todas las miradas se centraron en Castle.

-Familiares de Katherine Beckett – dijo justo en ese instante el médico, haciendo que todos se girasen hacia él- Bien, la señorita Beckett ha salido de quirófano, tiene una fuerte conmoción cerebral, pero según las pruebas realizadas no es grave, ha sido operada de la rotura de tibia que sufrió por el impacto y todo ha salido perfecto. En breves minutos la subirán a su habitación y podrán entrar a verla.

-Gracias – contestaron todos.

Pocos minutos después todos esperaban en la puerta de la habitación 47, parecía como si hubieran olvidado la pregunta lanzada por el padre de la detective, todos estaban ansiosos por ver el estado de ésta, tan solo Castle parecía inmerso en sus pensamientos.

Jim se acercó hasta Rick – Me llamó en cuanto salió de tu casa – Castle le miró sin saber que vendría ahora- Me alegro que al fin pudierais tener esa conversación, y me parece de alguien muy sensato el cómo has plantado las cosas para acercarte a mi nieto.

-¿Dónde se ha quedado? – preguntó siendo consciente por primera vez desde que llegó al hospital de su hijo.

-Lo he dejado con mi hermana, Teresa – Castle asintió- Es muy pequeño aún para estar en un hospital. Aunque seguro que mañana quiere venir a ver a su madre – la puerta de la habitación se abrió y salieron el médico y la enfermera.

-Ya pueden pasar a verla, pero les recuerdo que la detective necesita descasar, sobre todo por el golpe recibido en la cabeza – informó el doctor con cara seria.

-No se preocupe, no estaremos mucho tiempo dentro – contestó Lanie.

Entraron en la habitación comprobando como Kate estaba despierta, intentó sonreír al verles acercarse hasta la cama pero tan sólo logró poner una mueca rara.

-Hola Katie – Jim dejó un beso en la cabeza de su hija y acariciaba la mano de ésta- Menudo susto nos has dado.

-Lo siento – dijo con los ojos brillantes por las lágrimas – y ¿Alex? – preguntó con preocupación.

-Se ha quedado con tu tía Teresa – Kate entrecerró los ojos- NO había nadie más con quien dejarlo – dijo Jim encogiéndose de hombros sabedor que ambas mujeres no eran amigas precisamente.

Todos se acercaron a saludar a su compañera, charlaron un poco y diez minutos después Lanie dijo que todos deberían irse para que Kate pudiera descansar.

-Jim – dijo Castle acercándose hasta dónde estaba el padre de la detective- Será mejor que vayas a casa y descanses – Jim le miró negando y Kate se fijó en la conversación de ambos- Sería bueno que fueras a casa y tranquilizases a Alex, yo me quedaré con Kate y mañana por la mañana vienes a primera hora y listo- Kate escuchaba sorprendida la propuesta de Rick.

-Papá – ambos hombres se giraban para mirar a la detective- Castle tiene razón, Alex estará asustado.

-Pero mañana a primera hora estaré aquí – terminó por decir Jim tras sopesar lo dicho por Kate y Rick- Además Richard, no se me ah olvidado que tenemos una conversación pendiente- Castle asintió.

-¿Qué conversación? – preguntó intrigada la detective.

-Tu padre que me quiere leer la cartilla – bromeó Castle – Voy a bajar a comprar un sándwich en las máquinas de la entrada, pero en nada estaré aquí – Kate asintió.

Todos salieron, una vez fuera Jim se paró unos minutos con Castle – Si pasa cualquier cosa durante la noche este es mi número de teléfono – le tendió una tarjeta personal – y respecto a lo otro, espero que logres descubrir quien ha ido a por mi hija.

-Tranquilo Jim, Kate es mi familia – Jim le miró sorprendido- Es la madre de mi hijo, así que es mi familia, descubriré quien ha sido y pagará por ello.

Unos minutos después Castle regresó a la habitación encontrándose a la detective dormida.