CAPITULO 15

La puerta de la habitación se abrió dando paso una vez más a la enfermera del turno de noche, ambos se miraron y sonrieron, ella caminó hacia la cama donde descansaba la detective, encendió la pequeña luz que había sobre el cabecero, le tomó el pulso, la temperatura y la despertó con cuidado. Cuando Kate abrió los ojos lanzó un sonoro suspiro y torció el gesto, era la segunda vez aquella noche que la enfermera la despertaba. La sanitaria comprobó los reflejos, le hizo algunas preguntas y después apagó nuevamente la luz, comenzando a caminar en dirección a la puerta, le hizo un gesto a Castle para que saliera con ella.

-Parece que todo está bien, si todo continua de la misma forma lo más seguro es que el doctor le dé el alta a lo largo del día de mañana- le comentó a Rick mientras terminaba de apuntar la estabilidad de la paciente en el informe.

-Gracias, seguro que su padre se alegra de escuchar eso.

-Tenemos café recién hecho en la zona de descanso, ¿le apetece venir y tomar uno? – Castle miró indeciso hacia la puerta sin saber muy bien que hacer- Será sólo un café, seguro que la señorita Beckett ya ha vuelto a quedarse dormida- Rick asintió y acompañó a la enfermera.

Kate esperaba el regreso de Castle, esa vez le estaba costando volver a quedarse dormida, miró la hora en el móvil que descansaba sobre la mesa auxiliar comprobando que hacía ya más de treinta minutos que su acompañante había salido de la habitación siguiendo a la enfermera.

Mentalmente se decía que lo más seguro es que hubiese bajado a buscar algo para beber o comer, y que regresaría en un momento, justo en ese momento la puerta de la habitación se abrió iluminándose un poco el interior por la luz del pasillo.

Castle se acercó hasta el cabecero de la cama y se sorprendió al ver los ojos verdes de ella clavados en él.

-¿Estás despierta? – Kate rodó los ojos ante lo dicho por él- pensé que dormías. ¿Necesitas algo? – Ella negó- Nancy – la detective le miró sin entender de quién hablaba- la enfermera, dice que si todo va igual que hasta ahora mañana podrían darte el alta.

-Bien - ¿desde cuándo él tenía tanta confianza con la enfermera? Se pregunto ella, sintiendo como una nueva sensación le recorría el cuerpo- Creo que intentaré dormir antes de que tu amiguita regrese – le dijo con retintín.

-No es mi amiga, sólo me ha invitado a un café – se defendió él- Intenta descansar- le alzó un poco la cabeza y recolocó la almohada- ¿Mejor? – preguntó con una sonrisa, ella asintió.

El resto de la madrugada transcurrió con el ir y venir de la enfermera cada tres horas, la última vez la cara de Kate al volver a ser despertada no dejó dudas del enfado que ya tenía.

-¡Dios, me quiero ir a casa!- bufó tan pronto la enfermera abandonó la habitación.

-Kate, era necesario controlarte por el golpe de la cabeza – intentó apaciguarla él llegando a su altura.

-Ya, pero ¿también era necesario ahora? He respondido bien todas las veces anteriores, me podían haber perdonado ésta- decía ella totalmente molesta.

La puerta de la habitación se abrió y ambos miraron comprobando que era Jim el que entraba.

-Katie, cariño ¿cómo estás? – preguntó dejando un beso en la frente de su hija.

-¿No es un poco pronto para que hayas venido? – decía ella tomando a su padre de la mano.

-Son las 8, pensé que Richard querría pasarse por su casa antes de ir a trabajar.

-Gracias, la verdad es que una ducha me vendrá genial para despejarme un poco. Jim – el señor Beckett se giró para escucharlo- ha pasado sin complicaciones la noche, todos los exámenes que le han ido haciendo han salido bien – Jim asentía.

-Gracias, me ha informado la enfermera cuando me vio llegar, pero muchas gracias- Rick sonrió.

-Bueno pues ahora que tu padre está aquí yo me voy a ir yendo – le dijo a la detective sonriendo- Si no os importa me avisáis si le dan el alta- ellos asintieron- Bien, gracias – recogió su cazadora y salió de la habitación.

Cuando salió del hospital paró un taxi, sólo él sabía que su destino no sería su casa, tenía que hablar antes con alguien.

536 W 153rd St, esa fue la dirección que Castle le había facilitado al taxista, el hombre detuvo el vehículo en la confluencia de Brodway con la dirección facilitada una vez Rick pagó se bajó del coche.

Caminó los pocos metros que le separaban de su destino, llamó al timbre de la puerta sonando casi de inmediato la apertura automática de la misma.

-Bienvenido a esta comunidad de Sister Cecilia Schneider – le dijo una joven monja.

-Buenos días hermana – contestó él.

-¿En qué podemos ayudarle? – le preguntó la hermana con un tono dulce de voz.

-Buscaba a Alexis Hunt – la monja le miró algo perdida- Discúlpeme, siempre olvido que ese ya no es su nombre – ella sonrió y negó con la cabeza- Busco a la hermana Margaret.

-Ahora mismo debe estar a punto de comenzar sus clases de literatura – contestó comprobando la hora en el reloj que llevaba prendido a su habito.

-En ese caso, ¿podría darle un recado? – ella asintió- ¿Le podría decir que es urgente que se urgente que se ponga en contacto con Richard? – la joven monja asintió al tiempo que tomaba nota del recado- Muchas gracias hermana.

-Rezaré por usted – dijo ella mirándole.

-¿Por mí? – preguntó sorprendido.

-Sus ojos, dicen que carga con un gran peso. Espero que logre encontrar la solución- Él sonrió.

-Toda ayuda será bien recibida – dijo él saliendo del convento.

Llamó a la comisaría, habló con Gates poniendo en conocimiento de la capitana sus sospechas acerca del accidente sufrido por Beckett y diciéndole que estaba siguiendo una pista, lo cual no era del todo falso.

Tras tomar nuevamente un taxi y bajarse del mismo en su nuevo destino, se sentó a esperar la salida de la persona que buscaba.

Se puso en pie de inmediato al ver como dicha persona salía del edifico, cruzó la calle a la carrera – Es tarde para ti – dijo agarrándole del brazo- Caminemos como dos buenos amigos.

-Vaya Castle me has sorprendido, la verdad es que no te esperaba ver en la puerta de mi casa. ¿Te apetece un café? – le dijo zafándose del agarre.

-Hunt, deja de intentar aparentar ser amable, ambos sabemos la razón por la que estoy hoy aquí.

- ¿Lo sé?

-No juegues conmigo, te lo advierto. ¡Caminemos! – le dijo volviéndole a tomar por el brazo.

-¿Me vas a explicar a qué viene esto?

-Lo sabes perfectamente, la pregunta es ¿por qué has ido a por ella?

-Vaya, así que esto es por el accidente de tu amiguita. Pensé que no era importante para ti, pero claro ahora que sabes que es la madre de tu hijo.

-Deja a Alex en paz – le empujó al interior de un callejón- Si te acercas nuevamente a Kate o si por un casual intentas hacerle algo al niño te mataré con mis propias manos – le decía mientras apoyaba su pistola sobre el costado de Hunt.

-¿Quién ha dicho que yo haya ido tras esa mujer?

-Nos conocemos, harás cualquier cosa para que vuelva a tu lado, pero eso no va a suceder nunca – dijo mientras apretaba el gatillo disparando sobre la pierna del hombre- Tú lastimaste su pierna yo hago lo mismo con la tuya. Regresa a casa, vuelve a DC, si te quedas en NY iré a por ti y terminaré esta historia – quitaba el silenciador del arma guardando después ambas cosas.

Cuando estuvo lejos de aquel callejón llamó a Esposito, no le dio mucha información pero le pidió que fuese junto con Ryan a por Alex y lo llevase a la comisaria, para salvar la reticencia del hispano le dijo que el niño podía estar en peligro.

Pocos minutos después de hacer esa llamada su teléfono comenzó a sonar, en la pantalla apareció la imagen de Beckett, no le sorprendió él intuyó que Esposito habría informado de su llamada a la detective, suspiró antes de contestar.

-¿Me puedes explicar qué es eso de que mi hijo puede estar en peligro? – gritó la detective nada más escuchar la voz de Castle al otro lado.

-Por teléfono no, luego iré a verte y hablaremos. ¿Continuas en el hospital?

-No, voy de camino a casa de mi padre. Si le pasa algo a mi hijo de mataré – Castle sabía que aquella frase no era hablar por hablar.

-También es mi hijo – le recordó a Kate- Voy a la 12th de allí iré a la casa de Jim, ¿han ido a por el niño? – preguntó con preocupación.

-No, están con él en la casa de mi padre.

Kate realmente estaba angustiada, no quería imaginarse lo que sería su vida si le pasaba algo a su hijo.

-Estará bien- dijo Jim mirando a su hija, ésta asintió sin mucha convicción.