Capítulo XII: ¿Tienes idea de lo que sientes? [Día 2 - Semana 2]

Kyle's P.O.V

No podía quedarme en ese lugar un minuto más, simplemente no podía.

Entré a mi habitación y me encerré ahí, sentándome en el borde de mi cama, tratando de calmarme.

Después de conversar con Wendy me había dado cuenta de que realmente no tenía idea de lo que quería; siempre creí que lo sabía, pero ahora entendí que no. Y eso me enfurecía.

Cuando Bebe llegó a la casa después de buscar las bebidas, intenté hablar con ella, quería explicarle todo, pero no quería escucharme. No me sorprendía.

Bebe, ¿podemos hablar? —pedí, acercándome hacia la cocina, donde ella y Kenny estaban preparando las bebidas. Bebe ni siquiera me miró, solo continuó con lo suyo. —Bebe, por favor, lo siento, yo...

No hay nada de qué hablar, Kyle —finalmente habló, mirándome a los ojos, su expresión severa, me miraba como si fuese un completo extraño, sus ojos eran fríos. —Déjame sola.

No quería seguirle insistiendo. Sé que le prometí a Wendy que iba a arreglar todo con ella, pero a este punto parecía ser una pérdida de tiempo.

Y después de ver como ella andaba muy feliz con Kenny y los demás, mis ganas de seguir intentando se evaporaron. Podía verlo en sus ojos, Bebe no realmente quería nada que ver conmigo, y seguramente nuestra relación ya no tenía sentido.

Y luego estaba Stan. No sé porqué, pero desde que pasamos el primer día en este concurso sentía que íbamos a ser buenos amigos, pero creo que me había equivocado.

Cada vez que pensaba en él me sentía... extraño. Sentía que lo conocía de toda la vida, pero de cierta forma sabía que habían cosas que me ocultaba. La manera en la que huyó cuando estuvimos en el parque me dejó claro que algo le estaba pasando a Stan, pero no sabía que, no quería decirme.

Todo lo quería hacer era hablar, resolver las cosas, pero parece que nadie más quiere intentarlo. Quizás y Bebe y Stan finalmente se dieron cuenta de que perdían su tiempo conmigo.

No quería estar en esta casa otro día más. Me sentía solo.

— ¿Kyle? —el sonido de la voz de Stan y el de la perilla moviéndose me distrajo de mis pensamientos. —Kyle, abre la puerta, por favor.

No me moví, solo observaba la puerta, esperando a que Stan se fuera, pero él seguía intentando abrirla, sin lograr mucho.

—Kyle, tengo que hablar contigo, abre la puerta.

Suspiré. Supongo que no debía dejarlo ahí afuera cuando él quería intentar hablar- es lo que también quería hacer, de todas formas.

Me levanté de la cama y le quité el cerrojo a la puerta, dejando que Stan la abriera.

— ¿Qué quieres? —pregunté, recostandome en la pared. Stan tragó, cerrando la puerta detrás de él.

—Eh, pues... yo... —antes de continuar, tomó aire y exhaló. —Lo siento, por evitarte sin razón. Y por lo de Cartman, él es un idiota.

Sentí una pequeña sonrisa formarse en mi rostro, casi como si no me hubiese dado cuenta de que lo estaba haciendo. Suspiré de forma inaudible, asintiendo. —Lo sé.

Aunque las luces estaban apagadas, las ventanas estaban abiertas y la luz de afuera dejaba ver un poco. Pude detallar el rostro de Stan, y para mi sorpresa realmente se veía arrepentido.

— ¿Me perdonas? —preguntó, su voz insegura, colocando sus manos en los bolsillo de su abrigo. Sonreí un poco, esta vez no me molesté en ocultarlo, asintiendo nuevamente.

—Siempre y cuando no pasemos otra navidad así—pedí, volviendo a mi cama, sin verle a los ojos. Stan rió un poco, el sonido suave y bajo, casi como si tuviese miedo de despertar a alguien en el medio de la madrugada.

No lo estaba viendo, pero podía escuchar sus pasos, y luego el sonido de él sentándose en su cama.

—Lo prometo. Será diferente—dijo, y finalmente le dirigí mi atención. Stan estaba acostado, sus brazos detrás de su cabeza como almohadas, estaba mirando al techo.

— ¿Ah, sí?—cuestioné, acomodando mis almohadas.— ¿Qué sugieres que hagamos?

—Oh, pues... veremos películas, comeremos un montón de comida basura y haremos algo tonto como poner luces de navidad en nuestra habitación. Y- y luego podríamos construir un fuerte con las sábanas y ver memes o qué sé yo—Stan empezó a reír, esta vez se dejaba escuchar, y sonaba verdaderamente feliz, no podía evitar reír con él.

— ¿Crees que seguiremos en esta competencia durante otro año? —pregunté, después de que entramos en un momentáneo silencio. Pude ver de reojo a Sta fruncir las cejas en confusión.

—No, solo son siete semanas, ¿recuerdas?

—Entonces ¿por qué decías "nuestra habitación" si para cuando vuelva a ser navidad, ya no estaríamos en el concurso?

Silencio.

—Oh, cierto—se aclaró la garganta, bajando la mirada.—Creo que lo olvidé.

Por alguna razón, eso me hizo sonreír.

—Feliz navidad, Stan—murmuré, cerrando los ojos, en un intento de dejar mi mente en blanco por una vez. Estaba aquí, y en este momento, no tenía porque preocuparme de nada, solo quería estar ahí, en paz.

Y justo antes de caer en sueño, estaba seguro de que había escuchado un suave: "Feliz navidad para ti también, Kyle."

Stan's P.O.V

Después de hablar con Kyle esa noche, volvimos a estar bien. En ese momento, cuando entré a la habitación después del desastre de navidad, no tenía ni idea de qué era lo que iba a suceder. Solo quería hablar y hacer que todo estuviese como antes. Y supongo que lo conseguí, pero, aún así, sentía que no le había dicho absolutamente nada.

Por algún motivo, sentía, o más bien sabía que no merecía ser perdonado tan fácilmente. Era estúpido sentirme así, pero no podía hacer nada para evitarlo, y sin dudas no quería molestar a Kyle otra vez. No soy tan imbécil como para hacer eso otra vez.

Pero no era solo eso.

Cuando estábamos juntos, me sentía muy defensivo, era casi automático. De súbito estaba consciente de cualquier movimiento y mantenía algo de distancia, aunque no lo planeaba. No sabía por qué hacía eso, quería dejar de hacerlo, yo no actuaba así con nadie-

— ¿Todo está bien?—escuché la voz de Kenny preguntarme, sentándose a mi lado en el sofá. —El, uh, televisor está apagado.

—Estoy bien, Kenny—aseguré, sentandome derecho. — ¿Craig y Wendy aún no han vuelto?—pregunté, viendo la chimenea vacía que estaba a poca distancia de mi. Se suponía que ellos habían ido a buscar leña, pero se habían tomado un poco más de tiempo de lo que creía.

Kenny negó.—Nope, siguen buscando—al decir esto, Kenny se recuesta en el sofá, colocando sus pies sobre la mesita de café que estaba en frente de él.—No sé cómo dejas que vaya con él, después de lo que sucedió.

— ¿Hm?—levanté una ceja, haciendo que Kenny me mirara, confundido.

— ¿El beso? ¿Hace dos días? —ante la memoria fruncí el ceño, desviando la mirada.—Mira, sé que solo fue un reto y todo pero no puedes decirme que no hubo nada ahí, Stan. Si no supiera que ustedes dos están juntos diría que-

—Craig es gay, Kenny—informé, fulminándolo con la mirada.—Tiene pareja. No va a intentar nada con Wendy-

—Nunca dije que él lo haría—dijo, mirándome seriamente.—Craig no es el problema aquí.

— ¿A qué te refieres?—pregunté, tratando de encontrarle sentido a lo que decía. Kenny solo se encogió de brazos, levantando sus manos en señal de rendimiento.

—No quisiera poner ideas en tu cabeza, pero, ¿cuando ha sido la última vez que tú y Wendy han estado a solas? Ustedes dos se ven distantes, es como si fuesen apenas unos conocidos.

Negué con la cabeza, casi para mi mismo. Esta conversación me recordaba a la que tuve con Craig hace unos días, y eso me molestaba.

— ¿Qué es lo que insinuas?

Kenny suspiró.—Solo te digo que hay una pequeña posibilidad de que ustedes hayan perdido el interés en ambos. O eso es lo que parece, al menos.

¿Ambos?

— ¿Qué quieres decir con "ambos"? Yo quiero a Wendy, ¿sabes?—ante eso Kenny sonrió levemente por simpatía.

—Eso creí cuando los vi llegar, pero ahora no estoy seguro. Heh, creo que ni siquiera ustedes dos lo están. ¿Tienes idea de lo que sientes, Stan?

Abrí la boca para responder, pero nada salió. Intenté otra vez, pero no podía encontrar las palabras adecuadas para decirle lo que tenía en mente. ¿Cómo se supone que responda a esa pregunta? ¿Realmente sabría qué decir?

—Al menos no eres él único en esa situación—cuando dice esto, puedo escuchar a alguien bajar por las escaleras.—Ustedes dos tienen eso en común —murmura, justo cuando Kyle se acerca hacia donde nosotros estábamos, sonriendo. —Hola Kyle.

—Hola chicos, ¿qué hacen?

Kenny rió, pero yo seguía sin poder pronunciar palabra. Mi garganta estaba seca.

—Oh, nada, solo hablábamos por un momento—dice, levantándose del sofá.—Voy al parque, nos vemos.

—Chao—dijo Kyle, viendo como Kenny se iba, para luego dirigir su atención hacia mi. — ¿Sucede algo?—preguntó, lo cual me hizo reír secamente.

— ¿Por qué cada persona que me ve cree que algo me pasa?—no pretendía reaccionar así, pero no pude evitarlo; suspiré, negando.—Disculpa, solo... tengo que pensar.

— ¿Sobre qué?—cuestionó el pelirrojo, ignorando el tono que había usado antes.

—No tengo idea—fue lo que contesté, viendo hacia el televisor apagado, como si me fuese a dar las respuestas a todas las preguntas que me estaban ahogando. ¿Tienes idea de lo que sientes, Stan?

No.

No la tengo.

En ese instante, la puerta se abrió, dejando ver a Craig y a Wendy, él cargando con la leña mientras que Wendy sostenía la perilla. Ella reía, pero cuando me vio dejó de hacerlo, casi como si fuese un reflejo. ¿Desde cuando comenzó a hacer eso?

—Se tardaron—comenté, intentando no darle ningún tono a mi voz. No quiera que viera cómo me sentía.

Wendy sonrió un poco, cerrando la puerta. —No fue tanto, no exageres.

—No lo hago—dije seriamente, mientras que Craig nos ignoraba y se iba a colocar la leña en la chimenea.—Wendy, ¿podemos hablar por un segundo?

—Uh... puedo irme si quieren-

—No, quédate aquí—le interrumpí, levantándome del sofá.

Kyle me miró por un segundo, para luego mirar a Wendy y fruncir las cejas. Cuando dirigí mi atención a Wendy, vi que ella lo estaba mirando como si salieran lasers de sus ojos, pero dejó de hacerlo para verme a mí, su expresión cambiando a una de confusión.

—Ya vuelvo—le dije a Kyle, quien solo asintió en silencio.—Vamos a mi habitación, Wendy.

Wendy no objetó y solo me siguió; ambos subimos por las escaleras y nos adentramos al pasillo, entrando a mi cuatro. Cerré la puerta, y era como si dejara toda la tensión de la casa en los últimos días encerrada con nosotros, apenas dejándonos respirar.

—Lo que sea que Kyle te haya dicho, no es verdad—habló Wendy rápidamente, su voz flaqueante. Aquél cambio drástico en ella me tomó por sorpresa. Kyle no me había dicho nada, ¿de qué está hablando? —Stan... Stan, por favor, escuchame. Lo siento. Lo siento, ¿entiendes? No quería que fuera así, yo-

— ¿Qué mierda dices?—pregunté, interrumpiendo su balbuceo.—Kyle no dijo nada sobre ti. Ni siquiera te mencionó desde que bajó—conté, y en ese instante vi como sus facciones cambiaban, se veía sorprendida. Entrecerré los ojos, analizandola.

"No quería que fuera así"

—Oh—finalmente dijo, bajando la mirada, sus mejillas colorándose.—Oh, o- okay, bien, ah-

—Wendy.

Al decir su nombre, ella levantó la mirada, y pude notar que sus ojos azules estaban cristalinos, lágrimas a punto de caer. Sentí una pesadez en mi garganta; de la nada lo que Kenny decía comenzaba a tomar forma, pero no quería que lo hiciera. Quería que siguiera confuso. Ahora era evidente que Wendy me estaba ocultando algo, pero no quería saber. ¿O sí? No- no lo sé.

—Stan, di algo, por favor.

Tomando aire, pude sentir como si respiración se entrecortaba. Tenía que tener esta conversación, no había forma de evitarla, no ahora.

Las lágrimas comenzaron a caer sobre el rostro de Wendy, su mirada llena de tristeza y culpa. Si no estuviéramos en esta situación, la abrazaría, la besaría y le diría que todo estaría bien.

No lo hice. Quería, pero no de esta forma.

No sabía qué era lo que le pasaba, pero era el momento. No iba a pasar un segundo más así.

—Estoy cansado de esto —murmuré, mi voz áspera, casi dolía pronunciar palabra. Vi que Wendy estaba a punto de decir algo, pero negué con la cabeza.—No quiero más respuestas ambiguas, Wendy. Tenemos que hablar, ahora.

—Stan...

—Sé que algo sucede, Wendy—dije, casi sin reconocer mi propia voz. Sonaba completamente frío, distante, vacío; nunca le había hablado de esa forma, incluso cuando teníamos problemas antes. Nunca fue así. Nunca tuvo porque ser así.

Tragué saliva, preparándome para lo que podría pasar una vez hiciera la pregunta. No podía alargar esto más, tenía que hacerlo.

Después de lo que pareció una eternidad en pocos segundos, decidí que era tiempo.

¿Tienes idea de lo que sientes, Wendy?