Siento la tardanza, pero debo reconocer que no ando nada inspirada con esta historia. Me cuesta mucho que se me ocurra como sigue. Lo siento, además el capítulo de hoy es un poco corto e insulso. Sorry.


Como había prometido tanto a Kate como a Alex, cuando terminó sus investigaciones se dirigió hasta la casa dónde ambos se encontraban, fue el pequeño el que abrió la puerta mostrándole a Rick la mejor de sus sonrisas.

-¡Has venido! – Dijo el pequeño un poco sorprendido- Mamá, Castle ha venido – salió corriendo hacia el sofá dónde se encontraba sentada su madre.

-Dije que vendría – contestó Castle mientras cerraba la puerta y se acercaba hasta Kate- ¿Cómo estás?

-Ya, pero los mayores a veces no hacéis lo que habíais dicho – contestó con seriedad el pequeño Alex- Ya sé que es por vuestro trabajo – terminó de decir.

Rick miró a Kate alzando la ceja, ella agachó la cabeza ante las palabras dichas por su hijo- Alex, si yo digo que vendré a verte lo haré – el pequeño sonrió feliz- Puede que no siempre llegue a la hora que dijimos, pero siempre vendré- Kate le susurró un gracias.

-Señorito, es hora de irse a dormir – Alex miró a su madre con tristeza.

-Pero yo quiero quedarme un poco con Castle – contestó el niño haciendo pucheros.

-¿Qué tal si te vas a dormir y te cuento un cuento? – Le dijo Castle alzando repetidamente las cejas.

-Guay – contestó Alex.

Alex se despidió de su madre con un beso y agarrando de la mano a Rick ambos se fueron hacia el dormitorio, el pequeño se fue quedando dormido mientras Castle se inventaba un cuento de dragones y castillos.

-¿Vendrás mañana? – preguntó Alex antes de cerrar los ojos.

-Si quieres que venga aquí estaré – contestó Rick dejando un beso en la cabeza de su hijo.

Cuando regresó al salón Kate le recibió con una sonrisa y un gracias.

-¿Por qué me das las gracias?

-Por como tratas a Alex – Rick se puso serio al escuchar eso.

-Es mi hijo, y por si eso fuera poco, es un niño adorable.

-Lo es, tanto lo uno como lo otro. ¿Has cenado algo? – Preguntó cambiando de tema, Rick negó- En la nevera hay algo de pescado y verduras, mi padre hizo más por si acaso llegabas para cenar.

-Gracias, siento haber llegado tarde, por cierto ¿dónde está? – dando cuenta de la ausencia de Jim.

-Está en su despacho, tiene un juicio entre manos y quería preparar las alegaciones de mañana – le excusó Kate. Mientras Castle calentaba en el microondas la cena una vez sacada de la nevera. La detective no pudo más que sonreír al imaginarse aquella escena sucediendo cada noche- ¿Has podido averiguar algo? – preguntó cuando Rick regresó al salón con la cena en una bandeja.

-Como me suponía en vehículo que fue a por ti es el de Hunt, he ido a por él pero ha desaparecido – Kate le miró apretando la mandíbula- No dejaré que se os acerque – continuaba él mientras iba cenando- Sé cómo actúa cuando se encuentra acorralado, mañana intentaré dar con él, lo más seguro es que esté en algún almacén abandonado cercano a tu casa – Kate repasaba mentalmente los almacenes sin uso cerca de su edificio- También iré a hablar con Alexis – Kate le miró alzando una ceja- Su hija.

-¿Tiene una hija? – preguntó sorprendida.

-Sí, pero dejó de hablar con él hace años, salió huyendo de su casa. Ella le conocía mejor que yo – dijo con tristeza Castle- Si yo no hubiera sido tan idiota nada de esto habría pasado.

-No eres idiota, sólo le estabas agradecido – Kate intentaba animar a su compañero.

-¿Recuerdas la mujer del hospital? – Kate asintió- Me dejó una nota.

-Sabía que me mentías cuando dijiste que se había confundido de habitación.

-Lo siento, era la costumbre de no confiar en nadie que no fuese Hunt. Me decía que si estaba seguro de estar en el bando correcto.

-¿A qué se refería?

-No lo sé, cuando finalmente quedé con ella fue asesinada – Retiró la bandeja una vez terminada la cena.

-¿Crees que Hunt la mató? – Castle la miró sorprendido- ¿No lo habías pensado? – Rick negó agachando la cabeza.

-Aún me cuesta aceptar que no es del todo alguien bueno. Deberé investigar si pudo ser él.

-¿Por qué iría a por ella?

-Porque tal vez ella me iba a quitar la venda de los ojos. Hasta ahora siempre he creído que él era de los buenos, incluso me creí que mis padres eran traidores, pero ¿qué pasa si el traidor era él? Tal vez Bail iba tras él porque lo sabía.

Kate meditó lo que Castle iba diciendo- Tiene sentido. ¿Pero cómo averiguamos cual es realmente su juego?

-¿Nosotros? – preguntó Castle.

-Claro, ha intentado matarme, iré a por él – contestaba con seguridad ella.

-Ya, ¿te recuerdo que estás lesionada? – dijo señalando la pierna de la detective.

-¡Mierda! – bufó ella.

-Haremos una cosa – Kate le miró impaciente por conocer la idea de él- Serás mi apoyo desde casa, serás la encargada de revisar cada cosa que yo logre encontrar.

-No me queda más remedio que aceptar.

-Además alguien debe cuidar de Alex, no creo que Hunt se dé por vencido tan fácilmente. Recuerda que para él sois los culpables de mi alejamiento.

-¿Lo somos?

-En parte – Kate le miró con sorpresa- Pero no sólo es por vosotros, la conversación que tuve con él también ayudo a mi alejamiento- Kate intentó disimular un bostezo, pero no logró que Castle no lo viese- Es tarde, debes descansar, será mejor que me vaya a casa.

-Lo siento, son las medicinas.

-Lo entiendo, ¿te ayudo a ir a tu dormitorio? – Ella se sonrojó por el ofrecimiento- No creo que convenga que andes.

-Gracias, pero no hace falta, puedes avisar a mi padre y él me ayuda.

-Está ocupado, lo haré yo – Kate sintió como Rick la tomaba en brazos- ¿Me guías?

Castle dejó con cuidado a la detective sobre la cama, y tras ayudarla a meterse bajo las sabanas se giró para salir del cuarto.

-Rick – él se giró al escuchar su nombre- Gracias por todo – dijo Kate con una sonrisa.

-Always- fue lo que él contestó- Mañana vendré a desayunar con vosotros.

-A las 8, Alex desayuna a esa hora – Castle asintió antes de salir.

En el salón se encontró con Jim - ¿Ya te vas? – Castle asintió- Gracias por subir a Katie.

-No me tiene que agradecer nada.

-Richard, ¿Cuáles son tus intenciones?

-¿Con Alex?

-¿Y con mi hija? – preguntó directamente Jim sorprendiendo a Castle.

-Quiero ser su padre, quiero que me vaya conociendo – Jim asintió- y con respecto a su hija quiero ser su amigo.

-¿Sólo eso? – Castle volvió a sorprenderse.

-Ahora mismo me conformo con eso. Quiero tiempo para conocerla realmente, lo que he ido conociendo hasta ahora me gusta – Jim sonrió- El tiempo dirá si entre nosotros puede existir algo.

-Bien, sea como fuere, sólo te pido que no le hagas daño.

-Lo prometo- ambos se dieron la mano al despedirse.