Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero todas estén bien, acá les dejo ¡otro capi de la historia!.
Esperando que les guste y ya se, no tengo perdón de dios, pero aunque tenía la idea, no le había dado forma, ya se la di, acá está.
¡déjenme saber su parecer!¡con un genial REVIEW!.
Saint seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, les regalo estas hstorias.
Homake 7, la princesa y la sirena.
-y así,, Ariel se casó con el príncipe Eric y vivieron felices para siempre. Leyó mi mami, aplaudí –excelente. Dije feliz –ya es hora de dormir princesa escorpión. Me dijo mami, asentí y me acosté, mami me arropó.
-cierra tus ojitos dulce angelito, y descansa para que puedas vivir otro gran día. Sonreí –te quiero mami. Dije –y yo a ti cielo. Me dijo ella, prendió la lámpara de Sebastián que tenía en la esquina mas lejana de la habitación y salió.
-me gustaría ser una sirena. Dije, suspiré –que lindo sería, ser la sirenita y que Antoin fuera… me reí.
-Honey Rebeca. Regañó mamá - ¡lo siento mami!. Exclamé, miré la luna y sonreí, mientras pensaba en sirenas con colas de colores, me quedé dormida.
Papá y Milongas, que insiste en decir que soy la mascota de mi papá, estaban en la casa, ninguno quería salir, se que entrenan duro, Milo será dentro de 2 años un caballero dorado ¡pero yo quería ir al mar! Mamá me miró.
-cielo, si tantas ganas tienes de ir anda. La miré boquiabierta - ¿de verdad?. Pregunté –desde luego. Dijo mamá con una sonrisa.
-ya tienes 7, debes aprender a defenderte. Asentí –si mami. Dije feliz, tomé mis alohas y salí hacia la playa, como estaba solita, puse mi bolso encima de mi paño rosa y me lancé al agua, jugaba con mi cabello echándolo hacia atrás, como hacía Ariel en la escena en la roca, lo hacía y lo hacía, cuando escuché un grito, vi algo plateado, lo miré bien, eso me llevó a ver a una chica con un vestido.
-quédate quieta sirena. Decía un señor feo y desdientado ¡me dio mucho pero mucho miedo! Papá me dijo que no me acercara a ellos.
- ¡suéltenme!¡malditos descerebrados!¡suéltenme!. la sirena sufría, se veía en su cara ¿Cómo podría ayudarla? Tenía un trozo de coral grandote y lo lancé, tengo buena puntería, el que la sujetaba dejó caer la red.
-maldita mocosa. Me dijo, me asusté y quise correr, la vi intentar liberarse y golpear la red en frustración, el hombre iba a agarrarme, así que me hundí, soy rápida y pude nadar con mucha agilidad.
- ¡no puedo romperla!. Me dijo la hermosa muchacha de cabello plateado, asomó su cola y la vi –eres, eres ¡eres una sirena de verdad!. Exclamé, pero no tenía tiempo que perder, intenté abrirla.
- ¡no!¡así no podrás!. Exclamó ella –dime que hacer ¡dime que hacer!. Exclamé a mi vez –hay una estrella plateada, búscala. No perdí tiempo y me hundí, la vi en el suelo, relumbrando como un charquito de plata, la tomé y salí, respiré pero el hombre desdientado me hundió la cabeza, desesperada, le clavé la estrella en la nariz, la saqué mientras el gritaba y corté la red, pasó como mantequilla, la sirena me ayudó con su cuerpo, cuando estuvo libre, me tomó la mano y nos hundimos, aferré la estrella mientras nos alejábamos.
Aparecimos en un arrecife y tomé aire con desesperación –lo siento, debía huir. Dijo la hermosa sirena - ¿Por qué no me dejaste allí?. pregunté curiosa, ella me miraba, sus ojos morados eran muy bonitos y sus escamas moradas, relucían como joyas en el sol.
-niña, esos hombres son traficantes de criaturas como yo y de personas, si dejaba que te atraparan, sería una malagradecida ¿Cómo te llamas?. Me preguntó –Honey. Dije rápidamente, ella abrió los ojos, los cerró y sonrió, su cabello cambió a azul.
- ¡guau!¿como hiciste eso?. Pregunté –soy metamorfa. Explicó - ¿Qué es vetaborga?. Pregunté –metamorfa: quiere decir que puedo cambiar mi aspecto del cabello a como quiera, generalmente lo hago con las emociones. Asentí.
- ¿el azul que significa?. Pregunté –conmoción. Dijo con calma - ¿Por qué estás conmocionada?. Pregunté –nunca esperé conocerte. Contestó, la miré.
- ¿conoces a alguien que yo conozca?. Pregunté –si, a Antoin. Sonreí - ¡que bien!¡Toin te cuidará! Es muy gentil. Ella suspiró.
-lo se, se que es gentil.a sentí - ¿y como te llamas tu?. Pregunté –soy Kim, es un gusto, gracias por salvarme…oye ¿Por qué me salvaste?. Preguntó –porque quiero ser una heroína como mi papá, el siempre ayuda a todos, a criaturas como tu y a los humanos, yo quiero hacer lo mismo, pero no me eligieron a mik. Dije con tristeza, Kim me abrazó.
-hay muchas maneras de salvar a la gente Honey, tu me salvaste hoy. Sonreí –si, dime Kim ¿Por qué tu aleta es como un vestido?. Pregunté.
-es el tipo de sirena que soy, me conocen como sirena lunar. Dijo y me contó la leyenda, que de un rayo de plata, nació una sirena toda plateada, cabellos, cola, ojos y piel blanca, y que venía a un baile con un tritón que quería un amor y por eso, el diseño quedó.
Hablamos y hablamos, hasta muy tarde, cuando Kim se dio cuenta, me regresó al lugar donde me había encontrado, al llegar y ella estar sobre la luna, constaté que sus escamas ahora iluminadas, parecían de plata, cuando vi, el aguijón rojo.
¡que querías hacer con mi hija sirena!. Exclamó papá, lo miré - ¡no papá!¡no le hagas daño a Kim!. Mamá me abrazó y casi me asficcia, trataba de soltarme, papá le lanzó otro piquete.
- ¡ella solo me protegió!. Grité, pero nadie me escuchaba, mamá me sujetaba –ven cariño, vamos a la casa. pero me negaba.
- ¡no!¡no!¡Kim!¡Kim!¡Kim!¡Milo socorro!¡socorro!¡socorrooooooooo!. grité a todo pulmón.
- ¡papá no!. gritó mi hermano atravesándose y recibiendo el piquete – ¡es amiga de Toin!¡su nombre es Kim!¡es una aprendiz de espectro!¡no lo hagas!. Papá bajó el piquete siguiente, me solté de mamá y corrí hacia Kim llorando.
-lo siento Kim, lo siento mucho. Dije solozando, ella me acarició la cabeza –todo está bien p'rincesa, ya no llores, papás protectores hay en todos lados. Mi hermano se acercó –déjame curarla. Me dijo, le di un manotón.
- ¡no!. exclamé –Honey, prometo que la curaré. Me dijo, miré en sus ojos y le creí, vi un piquete que no era de mi hermano atravesar la noche como una estrella fugaz y clavarse en Kim, quien dio un grito y luego suspiró.
-lo lamento Kim. Dijo mi hermano –gracias Mil. Dijo ella, vi sus pies, asomaban por su vestido de sirena, que era todo pegado y entallado, mamá la ayudó a ponerse de pie, papá la miraba.
-me disculpo. Dijo –pensé que eras una sirena maligna. Ella estaba un poco enojada –no lo soy señor Ricardo. Dijo –Honey desapareció y no tuve idea de que pasó. Ella asintió.
-su hija me salvó de unos cazadores, a riesgo de su integnidad. Asentí, le di la estrella pero ella la rechazó.
-déjalo, puede que te sirva mas a ti que a mi, no solo es una cuchilla shuriken, puede ser usada como un coqueto gancho. Dijo y acto seguido se lanzó nuevamente al agua, muy triste y acompañada por mi familia, regresé a casa, donde fui felicitada y aconsejada, ese día, me regalaron el medallón de escorpión, con un poco de cosmos de mi papá y de Mil, para que pudiera llamarlos por cosmos si hiciera falta.
