El domingo pasó volando entre las visitas a los lugares destinados y la visita al museo.
Rukia como asistente de su tio tenía que estar atenta
y anotar cada detalle que se presentara…
Entraron a un viejo edificio, que parecía un laberinto para los ojos,
Rukia estuvo de pie, esperando a su tio, hasta que vio una puerta abierta
y un haz de luz caia sobre unas esculturas.
Entró a la habitación y vio muchas esculturas y comenzó a observarlas a detalle,
unas eran abstractas y otras tenían un enfoque más clásico;
miró hacia el centro del lugar y observó a una hermosa mujer
tallada en lo que parecía mármol, sus facciones eran finas y delicadas.
La estatua tenia las manos entrelazadas como si ofreciera algo,
los detalles eran precisos y realistas, Rukia, asombrada de tal hermosura,
extendió su mano para tocar las de la estatua…
-Si yo fuera tú, no haría eso…-dijo una voz, que sorprendendola,
dio un pequeño salto y casi tira otra escultura más chica,
que con un reflejo rápido atrapó.
-Lo, lo siento -dijo Rukia acomodando la escultura-
-una chiquilla como tú no debería estar aquí-dijo el dueño de la voz.
-Con todo respeto Señor, no soy una chiquilla, soy una mujer adulta,
con respecto a mi físico, ese es mi problema-contestó molesta.
-De todas maneras no debes de estar aquí-
-Por qué no?- dijo altaneramente.
-Los turistas tienen prohibido entrar a este lugar.
-No soy una turista, soy Rukia Kuchiki, asistente de las Galerias de Arte Kuchiki-
dijo orgullosamente, levantando el mentón.
El hombre aparece enfrente de ella, saliendo de su escondite.
-Y que puedes saber de arte, Srta. Kuchiki?
-Lo suficiente, Sr…?-dijo curiosamente
-Kano, Ashido Kano, es un placer- le extendió su mano.
Rukia estrechó su mano, como toda una Kuchiki, orgullosa y honorable.
– Tengo entendido, - dijo Ashido – que cada Kuchiki tiene una especialidad,
cual es la suya?-parecia que la trataba de ofender por el tono de su voz.
-Literatura…-contestó Rukia secamente.
-Literatura? – Repitió Ashido – aun así, no debiste tratar de tocarla,
pero alguien que se basa en letras y palabras no podría entender
la dedicación de hacer una hermosa pieza.
-Como no podría entenderlo, si solo con los adjetivos
que utiliza para describirlos, es como si contara una historia,
eso cuenta como literatura también,
el arte de usar las palabras para expresar la belleza de algo que vemos.
- dijo cruzándose de brazos y haciendo una mueca…
-Touché mademoseille- respondio Ashido poniendo una mano sobre su corazón.
– el escultor de dicha pieza, estaría encantado con sus palabras. Mil perdones.
Rukia solo se limitó a mirarlo de reojo, que se había creido ese hombre,
ofenderla así sin saber nada de ella…
-Oh Rukia- dijo Soju,- así que aquí estas – sonreía.
-Tio!-exclamó avanzando hacia el.
-Ya veo que conociste a nuestro anfitrión y en su guarida privada…
-privada?- pregunto Rukia- por que privada?
-Aquí conserva las esculturas que él hizo,
siendo aquella su obra prima- dijo mientras señalaba la estatua de la mujer.
Rukia en ese instante volteo hacia Ashido,
quien sonrio e inclino su cabeza hacia ellos.
-Listo para la preparación del carnaval anual, Soju?
-Listo, Ashido, que la tradición nos sorprenda este año.
-Carnaval? – Rukia preguntó mirando a Soju.
-El famoso carnaval veneciano; donde el arte y el placer se convierten en uno,
- dijo Soju, mientras el y Ashido estrechaban sus manos.
-Tienes suerte, srta.- Dijo Ashido mientras la miraba fijamente…
Rukia lo miró con intriga. – viajara en el tiempo, y verá dos épocas fusionarse.
*******Japón*******
Ichigo había acabado su cena y revisaba su celular, esperando respuesta.
En un momento la duda se apoderó de el y revisó el mensaje que había enviado,
y fue allí cuando se percató de su error.
"Lo siento,ya no, se acabó…"
Al ver esas palabras lo único que hizo fue poner su mano sobre su frente,
y esperar que el lunes llegara pronto para poder arreglar las cosas en persona.
