El avión había aterrizado hacia unos momentos,
tanto Rukia como Soju, caminaban hacia la salida, cuando de pronto…
-Nii-sama!- exclama Rukia
-Buenos días, Rukia – dijo Byakuya haciendo un gesto.
-Buenos Byakuya – dijo Soju al sentirse ignorado.
-Tio, buen dia; el auto nos espera, nos vamos?- responde Byakuya.
Todos suben al auto, y comienza el recorrido,
Soju se queda en su departamento y se despiden de el.
-Rukia,
-Hum?
-Tu departamento o la mansión?
-La mansión, no tengo animos para ir a mi departamento.
-Me parece perfecto. Rumbo a la mansión Kuchiki.
Pasados unos minutos llegan a la masion y Rukia se baja seguida de Byakuya,
uno de los sirvientes toma las maletas y otro hace una reverencia,
dándoles la bienvenida.
-Preparen su habitación, se quedará por unos días.- Dice Byakuya seriamente.
-A la orden señor.
Rukia entra a la masion y va directo al jardín,
esperando que su habitación este lista,
se sienta en un lugar, Byakuya aparece y toma un lugar junto a ella.
Una joven sirvienta llega con dos tazas de te y les da una a cada quien.
Byakuya espera a que la joven se marche.
-Como te fue en Venecia?- pregunta interesado
-Bien, fue algo agotador- dijo Rukia.
-Ya veo, deberías ir a descansar entonces- dijo dando un sorbo a su té-.
-Después, estoy tranquila de volver a estar en casa
- sonrió y tomo un sorbo de su té viendo hacia el jardín.
Byakuya solo la miró de reojo y sonrio.
Rukia durmió en su habitación, y cuando despertó
salio a dar un paseo por la casa, si mas rodeo,
llegó a la biblioteca y se puso a leer,
pasaron las horas hasta que anocheció, y alguien tocó a la puerta.
-Kuchiki-dono, la cena esta servida, le están esperando.
-En un momento voy- dijo mientras cerraba el libro que leia.
Rukia se sorprendió al ver solo a Byakuya y Ginrei-sama
que estaban en la mesa, de alguna manera esperaba más gente.
La cena se le hizo aburrida y al término de esta regreso a la biblioteca
y estuvo ahí, hasta que le dio sueño.
A la mañana siguiente, Rukia se despertó y se levanto de la cama,
se dio un baño y miro el reloj, se vistió preparándose para ir a la galería…
-Rukia-sama ya esta despierta?- pregunta Kiyone
-Si Kiyone, pasa por favor.
Rukia saludo a la chica y reviso sus cosas
sacando una caja pequeña y se la entregó.
-Recuerdo de Venecia para ti, Kiyone, espero que te guste.- dijo sonriéndole.
-Rukia-sama- dijo Kiyone con lagrimas en los ojos,
- muchas gracias, puedo abrirlo?- pregunto entusiasmada.
-Adelante, es todo tuyo – dijo Rukia.
Kiyone abrió la caja y en ella había una muñeca
que estaba vestida como en el siglo XVI
y portaba una mascara veneciana.
-Gracias Rukia-sama, muchas gracias- dijo felizmente.
Rukia solo la miraba tranquilamente
y se presentó una sirvienta interrumpiéndolas.
-Rukia-dono, tiene una visita, la espera en el salón.
– La chica hizo una reverencia y se marchó.
Rukia miro a Kiyone sorprendida
y salió de su habitación dirigiéndose hacia el salón.
Rukia abrió la puerta y ahí estaba su visitante,
de pie, observando un hermoso cuadro que estaba en la pared.
-Toshiro!- exclamó Rukia.
-Buenos días, Rukia – dijo el chico volteándose a verla.
-Que milagro, que te trae por aquí? – pregunta Rukia.
-Quize pasar a saludar, espero no te moleste.
-No, no, todo lo contrario es un placer.
-No crei encontrarte, pensé que estabas en Paris.
-Eso fue hace dos años, como podras ver – dijo en tono amargo.
-Disculpa, no fue mi intención despertar malos recuerdos.
-Disculpa aceptada. Gustas desayunar conmigo? Tengo que ir al trabajo y prefiero aprovechar el tiempo.
-No puedes negar que eres una digna Kuchiki, acepto tu invitación.
-Sigueme. – Rukia hizo un ademan rumbo al comedor.
Rukia y Toshiro desayunaron y platicaron
poniéndose al tanto de sus vidas;
ella notó que el omitia ciertos detalles,
pero no indagó más sobre el asunto, ya que ella hacia lo mismo.
-Gracias por la comida.
-De nada.
-Donde es que trabajas?
-Galerias de Arte Kuchiki
-Ya me parecía demasiada maravilla- dijo Shiro sonriendo.
-Si me disculpas, debo irme o si no llegare tarde.
-Y que tal si te llevó al trabajo y me dejas hacer un recorrido en la galería.
-Mmmmm,- Rukia puso su mano sobre su boca- trato hecho.
Toshiro acompaño a Rukia a las galerías
y se toparon con Byakuya, quien se llevó a Toshiro para platicar con el;
Rukia accedió a quedarse sola y fue a donde iba a ser su pequeña oficina.
De pronto su celular suena y recibe un mensaje.
"Cuando vuelves de Venecia?
Me traeras algún presente – Renji."
Rukia sonríe y escribe.
"Ah, ya ni me acordaba de ti,
y no te traje nada, ya regrese a Japon. - Rukia"
En instantes su celular vuelve a sonar.
"Que mala amiga eres, al menos dime
como son las chicas de alla, para ir ;) "
Rukia responde: "Son hermosas, si vas quizá te consigas una."
Ya no hubo respuesta de Renji, y vio el reloj y comenzó a leer un libro,
perdió la nocion del tiempo haciéndolo, hasta…
-Estoy listo para mi recorrido
-Oh, pensé que ya te habias ido.
-No, la plática con Byakuya se extendió, perdón por eso.
-No hay problema, vamos.
Rukia llevó a Toshiro, por las particiones de la galería
y vieron diferentes pinturas, desde Van Goh, Monet, Dario, etc, etc.
Caminaron por todo el lugar y se detuvieron frente a la pintura
que estaba en la entrada principal y se pusieron a contemplarla.
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-Oi, Renji, vas a ir a almozar?, porque tan contento?-pregunta Ichigo.
-Ichigo, Rukia regresó a Japón.- dice Renji con una sonrisa.
-Regresó?- Ichigo parecía incrédulo.
-Así es, ya puedes hablar con ella, cara a cara como querias.
Ichigo asintió decidio y salio velozmente de ahí.
Llegó desesperado a la galería y miró rápidamente el lugar,
y ahí estaba, del brazo con otro hombre…
Ante tal escena solo pensó en desaparecer sin ser notado,
y se marchó del lugar.
-Al parecer, le importe poco.- pensó Ichigo para si.
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Rukia sintió que la observaban desde lejos
así que miró hacia esa dirección, pero no había nadie ahí,
confundida por tal situación pensó que era parte de su imaginación.
-Seguimos?-le pregunta Toshiro.
-S-si, vamos. –contesta.
