El aire corría con fuerza, la música continuaba sonando, y ella estaba ahí,
de pie en el barandal, sintiéndose sola y vacia, maldita y sin motivos para seguir viviendo…

Comenzó una canción que ella desconocia pero se le hacia un tanto familiar,
era triste y ella sonrió, pues parecía ser perfecta para los momentos antes de su muerte…

"No hay regreso, de este sendero…Con cada paso que doy me desconozco a mi mismo,
incontables veces eh rezado por perdón, parecen que los dioses solo se rien en mi cara."

Las lágrimas se deslizaban por su mejilla, mientras recordaba lo que vivió con Kaien
y su más reciente pérdida…Había sido abandonada por uno de sus amigos más cercanos y para siempre.

Mientras va armándose de valor para saltar, el viento corre con más fuerza,
tirando unos libros que ella tenia a la orilla de su escritorio.
Las palabras de la canción invadieron la mente de Rukia y junto con el golpe de los libros…

"Una mirada a los ojos de un extraño…se a donde pertenezco."

Un pestañeo rápido y miles de recuerdos de unos ojos color miel aparecieron,
todo, absolutamente todo había vuelto, como si hubiera despertado de un terrible sueño,
se halló lista para saltar, y lentamente y con miedo, se bajó cuidadosamente,
buscó rápidamente su celular e hizo una llamada.

Una y otra vez llamó pero su llamada fue rechazada, desesperada llamó a Renji.

-Renji, dime…

-Kurosaki-kun, pasa algo malo?
-No, solo un número desconocido, Inoue oye.
-Si? – pregunta la chica atentamente.
-Creo que tu y yo no…- es interrumpido por su celular una vez mas.
-Ichigo- se escuchó la voz de Renji al otro lado.
-Que?!
-Ella, lo recuerda todo… va a buscarte.

Ichigo quedó atonito después de escuchar esas palabras, colgó la llamada
y por un instante se quedó inmóvil, después alzó su vista y miro a Orihime quien lo miraba perpleja;
él sacando dinero lo puso en la mesa.

-Lo siento Inoue, lo nuestro no va a funcionar. Adios.

Ichigo salió a prisa del lugar y se dirigio al departamento de Rukia,
los altos que le marcaban los semáforos le parecían eternos,
que Renji le dijera que recordaba todo y que quería verlo le parecía una bendición del cielo.
Amaba a Rukia, mas de lo que se había dado cuenta, se estaba volviendo loco sin ella.

Llegó al departamento, solo se escuchaba música a lo lejos, toco y toco la puerta,
pero no hubo respuesta, resignado salio del edificio y se sentó en las escaleras de la entrada.

-Maldición, donde están las llaves del auto?!- se sentía desesperada al no encontrarlas
salió corriendo al departamento de Ichigo, quizá le demoraría unos 15 a 20 minutos.

Entró a su edificio y subió rápidamente, llamó a la puerta exclamando a su puerta,
le pidió perdón y al no recibir respuesta decidió irse, quizá Ichigo no quería saber de ella
o no estaba ahí y había hablado como una tonta.

En el apuro, olvido un abrigo y caminando a su departamento, pensó en ir por uno y tomar un taxi
y hablar con la familia de Ichigo; esperaba una llamada de Renji pero no había respuesta alguna…

Cabizbaja iba llegando y subiendo las escaleras, notó a una persona sentada en ellas.

-Hey- dijo Ichigo sonriéndole.
-Ichigo!- sonrió y se lanzó en sus brazos.
Tan pronto sintió los brazos de Ichigo, rompió en llanto.
-Tienes frio?- le preguntó dulcemente.
-Yo, lo siento, por no decirte todo.
-Shh, tranquila, eso no importa.