Hola, después de 2 largos meses de espera,

les traigo el epilogo de Días sin Suerte?

Espero sea de su agrado y muchas gracias por haber leído la primera historia que escribí.

Y los invito a leer mis otros fics

*La Belleza del Vacio (Crossover con este)

*One Shot: Fresa y Dragon (Otro Crossover)

y el mas reciente: Amor Naufrago (Otro IR )

Y pronto terminare con las historias de mi universo Dias sin Suerte.

con 2 historias más;

*un Lisa x Kensei (amo a esos 2 aunque casi nadie lo hace)

y un HitsuKarin tragico.


Muchas gracias a todos aquellos que leyeron esta historia y me dejaron sus reviews.

En especial a:

Mitsuki Kurumo: Gracias por seguirla y me diverti con tus reviews tratando de descifrar lo que seguia de la historia.

Freya ir-san: Espero no haberme demorado mucho y que te guste lo ultimo de esta historia.

Antonia Cifer: Muchas gracias, por seguir mis dos fic y que te haya gustado esta historia.

y gracias a los guest, que tambien dejaro reviews :D

Ahora si, ya no se que mas decirles,

solo que me dejen sus reviews por ultima vez.

Nos estamos leyendo.


Epílogo:

-Adelante! – Se escuchó la voz de Rukia a través de la puerta.

Abriéndose la puerta, entra Lisa, con un bebe de un año y meses en brazos…

-Como estas Rukia? –le pregunta mientras coloca al bebe en un asiento que hay cerca.

-Muy bien Lisa, gracias por venir. – dice mientras le sonríe y ella está sentada detrás del escritorio.

-Ah~ extraño este escritorio, tantos buenos recuerdos que hay aquí.-mira Lisa con cariño su antiguo escritorio.

-Me lo supuse, por eso lo desinfecte…

-Rukia… -la mira burlonamente. Y su mirada cambia a una más seria.- te ves diferente.

-Diferente? Será porque el matrimonio me sienta bien?-le contesta Rukia orgullosa.

-Físicamente… me referiría a eso…

-Físicamente?

-Tu blusa, parece que va a reventar, tu mejillas están más regordetas y tu cabello se ve menos lustroso…Estas embarazada?

-Que! No, como crees, si yo…

-Si tú?-la mira expectante…

-No puedes ser o sí?

-Eso decía yo, pero –dice Lisa mientras señala a su hijo.


Rukia pensaba en las palabras de Lisa, y compró una prueba de embarazo en la primera farmacia que halló. De camino a casa le esperaba Ichigo, quien era el encargado de hacer la comida ese día.

-Hola preciosa, buscas a alguien?- le dijo Ichigo en modo juguetón.

-Hola Ichigo.- Rukia le contestó sin seguirle el juego.

-Sucedió algo malo?

-No, solo que…

-Qué?

-Necesito ir al baño. Y tengo hambre, sirve la comida por favor.

Ya en el baño, tomó la prueba y se miró al espejo. Era demasiado pronto, qué tal si a Ichigo le disgustaba la noticia. Sin más preludio, se hizo la prueba y espero el resultado.

-Positivo.- Miraba lo que decía la descripción en la caja.

Saliendo de ahí, fue a encarar a Ichigo quien escuchaba música y movía su cabeza al ritmo de ella. Riendo lo observó y el notó su presencia y vio su semblante.

-Todo bien.

-Ichigo, necesitamos hablar.- le dijo mientras le mostró la prueba.

-Estas embarazada?- le preguntó.

-Sí, lo estoy.

Cerrando los ojos, para no ver la reacción de Ichigo, espero lo peor.

-Yuzu prepara algo rico de cenar, iremos con ustedes, tenemos una noticia muy importante que decirles.

Rukia abrió sus ojos al escuchar las palabras de Ichigo y al momento sintió un abrazo.

-Desde hace cuánto?

-No sé, crees que tu padre…

-No, con el viejo no; llama a esa doctora, la de tu familia.

-Está bien, está bien- le contestó sonriendo no creyendo en lo que decía.


Pasaron los meses, e Ichigo estaba tratando de calmar a Rukia mientras las contracciones comenzaban.

-Lista para pujar?- le preguntó Retsu.

-Sí, si estoy lista.- le contestó atemorizada y sudaba.

Comenzó a pujar y contuvo la respiración por un instante, tratando de aguantar el dolor.

-Vamos cariño, respira como nos dijeron en clases, y aguanta un poco más.

Escuchándolo Rukia extendió su mano y atrajo a Ichigo cerca de ella.

-Cállate maldito, como a ti no te duele!- le gritó.

Minutos después se escuchó el llanto de un bebe.

-Es un precioso niño- dijo Retsu sonriendo.

-Quiero verlo, quiero verlo.- rogó Rukia mientras Unohana se acercaba a ella.

-Hola Tensa, mama te ama y está feliz por tenerte aquí conmigo.


Ichigo había salido de la sala, afuera se encontraba Yuzu e Isshin, Uryuu y los demás amigos de Ichigo.

-Ya nació y es niño!- grito Ichigo feliz.

-Estoy orgulloso- dijo Isshin abrazando a su hija.


Los demás felicitaron y abrazaron a Ichigo. Al día siguiente Rukia fue dada de alta y recibió la visita de Byakuya quien le dio ostentosos regalos a su recién nacido sobrino, Rangiku que comenzó una habladuría sobre la maternidad, y al final Lisa con su marido e hijo.

-Ves. Te lo dije.- le dijo mientras le daba un abrazo a su ex alumna.

-Gracias Lisa.

Durante el momento emotivo entre las dos, Kensei le entregó una tarjeta a Ichigo.

-Puedes unirte a mi firma. Un hijo en la familia, hace que sea más demandante la vida.

-Gracias. Lo pensaré. – Kensei asintió y volvió su mirada a su hijo.


Solos en casa, la familia Kurosaki-Kuchiki, disfrutaban este nuevo cambio. Rukia preparaba la cena e Ichigo veía el torneo de MMA por televisión que había llegado a su fin.

-Sabía que lo lograrías, Tatsuki; Tensa, ella es amiga de papá y es muy fuerte, y muy noble casi como un dragón.

-Ichigo deja de enseñarle violencia a Tensa y ven a cenar, ya está todo listo.- Rukia le gritaba desde la cocina.


Rukia e Ichigo comenzaban la vida de padres, ella procuraba enseñar a su hijo todo lo que podía a su temprana edad e Ichigo jugaba con el todo el tiempo que podía.

El niño de cabello negro y ojos miel crecía en un ambiente amoroso de parte de sus padres y las familias de este. Fue recibido con pompa y lujo al ser nombrado heredero del nombre Kuchiki, según el acuerdo de matrimonio.

Años después, llegaron las gemelas Hisana y Masaki.

Masaki, tenía un gran parecido a Yuzu, a excepción por sus ojos violetas, como los de Rukia. Hisana, tenía el cabello negro y un gran parecido a su madre.

Tensa, era un niño estudioso y orgulloso como todo lo que se le esperaba, además de protector con sus hermanas. Ichigo se había aceptado la oferta de Kensei y compró una casa más grande para su familia.

Rukia trabajaba en casa, cuidando a sus hijos y dedicándose por completo a la escritura. Con varios best sellers de su autoría, no podría sentirse más completa, feliz; la soledad que la agobiaba hacía tiempo, había desaparecido.

Simplemente tenía suerte de ser feliz. Y lo sería junto Ichigo y sus tres hijos hasta el día en que muriera.