CAPITULO 4

(Pov Blasco)

Mi maleta estaba hecha, y subida al coche.

Fui andando hasta la entrada de la casa y una vez allí subía a la limusina ella estaba en el interior. Le quité el bolso de un tirón.

-EY QUE HACES!- gritó y le di una bofetada en la cara con toda la fuerza de mi mano-.

Ella me miró incrédula y se tapó la boca seguramente le había partido el labio.

Miré el bolso y había un pasaporte... lo rompí también había un móvil y un portátil. Los partí sin dificultad y los tiré por la ventanilla.

Nadie dijo nada, no quería hablar y no lo haría con ella así las cosas sería mucho más fáciles.

Había aceptado este viaje por el simple hecho de que Duque nos lo había regalado y detrás de ese regalo seguro que había algo oculto por ejemplo el hecho de que conociese a su hermana y supiese que esta era capaz de irse a zorrear de nuevo a otro país y también estaba la posibilidad de que ellos no pudiesen domarla o no quisiesen domarla.

La miré fijamente y ella miraba al frente estaba en shok o algo parecido seguro que no esperaba que este "Idiota" la tratase de esta manera. Pero podía tratarla así y mucho peor... Joder, esta zorra no sabía donde se había metido, no tenía ni puta idea.

….

Cuando llegamos al aeropuerto de nuevo no se escuchó nada ni yo dije nada. Ella seguía con la mano en la boca hasta la llegada del hotel hasta que rompí el silencio para pedirle a la recepcionista las llaves.

Cuando se las pedí subí por las escaleras de piedra verdaderamente parecía un castillo y me recordaba a mi casa, echaba de menos mi casa.

(Pov Devora)

El muy hijo de puta me había partido el labio de un solo golpe... y no quise devolverle el golpe porque me triplicaba el tamaño y sabía que si me pasaba, me lo haría pagar jodidamente caro...

Cuando entramos en la habitación señaló el suelo.

No iba a ir al suelo, de ninguna manera.

Pero antes que pudiese decir algo en una zancada se puso enfrente de mí.

Con un palo de golf que había en la decoración de la pared me dio en las piernas haciendo que perdiese el equilibrio.

No dijo nada. Se quitó el cinturón y yo cerré los ojos.

"Has pasado por esto... puedes aguantarlo"-.

Me ató las manos con toda la fuerza que pudo a la pata de la cama.

Me dejó vestida algo que no entendí si le iba el royo sado, se supone que me tenía que quietar la ropa ¿No?.

Él se acostó en la cama vestido y cerró los ojos... ¿Se había quedado? Dormido.

-A partir de ahora tienes este abanico de posibilidades- su voz daba miedo, era tan tranquila a pesar de que me tenía atada y casi sin circulación en las manos a la pata de la cama- Puedes intentar escapar, puedes quedarte y no obedecer mis órdenes o puedes quedarte y obedecerlas- se detuvo un par de minutos, sus ojos continuaban cerrados- si te intentas escapar, mataré a tu hijo, me aseguraré de romper todos y cada uno de sus huesos antes de darle el golpe de gracia y matarlo, si te quedas y no obedeces te haré sufrir de una manera inimaginable y lo multiplicaré en el cuerpo de tu hijo mientras te obligo a mirar, pero si te quedas y obedeces, no pasará nada malo-.

¿Que se suponía que tenía que decir.?

Antes muerta que algo le pasase a Hannival, respiré y me di por vencida que equivocada estaba, no era ningún idiota, mierda, no era ningún mindundi idiota, era un jodido sádico, un carnicero de la peor calaña.

-La última opción me parece bien-.

-No hables sin permiso, estás por debajo de mí, no...- pareció reírse- estás por debajo del suelo que piso, no mereces nada que yo no quiera darte, si no te hablo no hables, no me interesa nada que salga por tu boca Casannova-.

Asentí y me quedé ahí, sentada sobre el suelo pensativa... mirando a un punto fijo. Donde me había metido...