Capítulo 4- Entrenando al entrenador.

Ash estaba estupefacto, no podía dar criterio a lo que acababa de ver, estaba frente a dos sujetos, el primero era alto, como 1.70 m, era pelirrojo y usaba unos lentes de sol negro, usaba un traje de color rojo con una camisa negra y zapatos del mismo color. El segundo era más bajo, como 1,45 m. Tenía el pelo de color rubio, usaba una remera amarilla con un dibujo de un rayo en el medio, bermudas del mismo color. El pelirrojo aparentaba tener unos 18 años, mientras que el segundo unos 14.

-¿Qué te sucede Ash?- preguntó el rubio, sonriendo.

-¿No nos reconoces?- preguntó el pelirrojo.

Ash reconoció las voces de ambos. Sorprendido, se limpió los oídos comprobando que no escuchó mal.

-¿Pikachu, Charizard?

-¡Qué bien!- gritó el rubio, luego dio un suspiro- pensé que no nos reconocerías.

-P... pero… ¿cómo?- preguntó, titubeando.

-¿Por qué somos humanos?- el pelirrojo habló, que al parecer, es Charizard- fácil. Estamos dentro de una Pokeball.

-¡¿Qué?!- preguntó Ash, sorprendido.

-Verás, Ash, estamos dentro de tu Pokeball.

Ash arqueó una ceja, y se rascó la cabeza, no entendía nada. Charizard suspiró.

-Ash, ¿sabes cómo entraste aquí?

Ketchum titubeó un poco, pero luego contestó:

-Bueno… al principio, me concentré mucho, dejando atrás toda distracción y ruido. Entré a una profunda paz y cuando abrí los ojos me encontré aquí.

-Exacto- dijo Charizard con una sonrisa- cuando un entrenador, quiere comunicarse con su Pokémon, debe entrar a una profunda paz, para entrar en su Pokeball, que está ubicada aquí- dijo señalando su cabeza- te encerraste en tu cabeza. Lo denominamos Pokéball.

-Cuando entras a tu Pokeball, puedes comunicarte con nosotros- habló Pikachu después de una larga pausa- pero solo puedes comunicarte cuando estamos dentro de nuestra Pokeball, o cuando nosotros nos concentremos contigo, siempre y cuando te dejemos.

-Pero… ¿por qué se ven como humanos?

-Bueno…- dijo el pelirrojo con una sonrisa- como estamos dentro de tu Pokeball, nos ves como humanos.

-¿Los veo como humanos?- el pelinegro arqueó una ceja- ¿y cómo me ven ustedes?

Los dos sonrieron.

-Esa es la parte graciosa- contestó Pikachu.

-Te vemos como un Pokémon- añadió Charizard.

Ash tardó un rato en reaccionar.

-¡¿Un Pokémon?!- dijo sorprendido, mirándose todo el cuerpo- ¿y qué tal?- preguntó- ¿tengo un buen aspecto?

Charizard y Pikachu se miraron.

-¿Quieres una respuesta sincera, o una mentira?- preguntó el rubio.

-Mentira.

-Te ves hermoso.

Ash miró a ambos con una cara de "¿En serio?". Charizard y Pikachu sonrieron y se encogieron de hombros. El pelinegro decidió hacer caso omiso de ello.

-Entonces, ¿todos los humanos podemos usar nuestras Pokeballs internas?

-Algo así- contestó el pelirrojo- todos tienen una, pero aprender a usarla…

-Es otra cosa- añadió el rubio.

Ash estaba asombrado. Acababa de descubrir que podía encerrarse a sí mismo dentro de un Pokeball, que en realidad era su mente, pero que gracias a ello podía comunicarse con sus Pokémon. Era algo asombroso pero raro a la vez.

-¿Pero como vuelvo a la realidad?

-Solo piensa en volver- contestó Pikachu.

El pelinegro cerró sus ojos. Volvió a inspirar hondo y pensó en volver, pensó en la cueva, en el sonido de la cascada de Fresh Water, en las paredes rocosas del lugar, en las estalactitas brillantes de la cueva. Abrió los ojos y se encontró nuevamente en la cueva del Monte Silver. Seguía sentado, en el suelo, con las piernas cruzadas y las manos entrelazadas posando en sus muslos, como si estuviese meditando (y así era en realidad), al lado de sus Pokémon.

-Has vuelto- dijo Red, que se encontraba recostado por un una piedra grande.

-¿Sabías acerca de las Pokéball internas?

-Sí- contestó Red, sentándose correctamente.

Ash miró a sus Pokémon, los cuales, seguían meditando. Parecían imperturbables con los ojos sellados a cal y canto. Red sonrió al verlos.

-¿Cómo te sentías ahí adentro?

Ash guardó silencio por unos segundos. Comenzó a reflexionar, luego contestó.

-Me sentía seguro de mí mismo. Sentía paz, tranquilidad, paciencia y estaba eufórico.

Red se cruzó de brazos y asintió con la cabeza.

-Eso es buena señal.

-¿Qué quieres decir?

-Ash, tu Pokeball interna debe ser un lugar tranquilo, un hábitat donde reine la paz, ya que tú Pokeball interna, refleja lo que eres en realidad.

-Entiendo- dijo el pelinegro, cruzándose de brazos.

-Déjame contarte una historia- dijo red con una sonrisa- ¿has oído hablar de la guerra Pokémon 200 años atrás, ¿no?

Ash asintió. Fue una guerra devastadora, entre Kantho, Jotoh vs Unova y Kalos, muchos Pokémon y Humanos fueron acribillados. Esa guerra fue denominada como la gran Primera Guerra Mundial Pokémon.

-Bueno, Cuando la guerra comenzó y dio lugar a una masacre entre humanos y Pokémon, el mundo casi terminó destruido, el rey de Kalos usó una máquina fatal. Unova usó a los dragones legendarios, eran muy poderosos. Lugares fueron destruidos como La torre de ciudad Iris, quemándose casi por completo. Nuevos lugares nacieron como la Torre Lavanda, para enterrar a los Pokémon muertos- contó Red, algo triste- fue horrible. Pero claro, como culpables, también había inocentes, entonces Arceus, vino a la tierra, y creó para los Pokémon las cascadas Fresh Water y para los humanos, y sus Pokémon, les dio la habilidad de las Pokeball internas. Así, los inocentes, podrían hablar con sus Pokémon y salvarse de la destrucción total, inclusive hubo soldados con esa habilidad. Una vez terminada la guerra, los sobrevivientes continuaron con esa habilidad, contando de boca a boca como usarlo, revelando el secreto, y, en poco tiempo, todos pudieron usarlas.

Ash quedó sorprendido por la historia. Conocía acerca de la guerra, pero no de la Pokeball interna, y que fue Arceus quien les dio esa habilidad.

-Asombroso- dijo Ash, con los ojos abiertos de par en par.

-Así es- dijo un voz chillona, detrás d Ash.

El pelinegro se volteó. Se sorprendió al ver a Pikachu, el cual había hablado. Pikachu, notó que su amigo estaba sorprendido y arqueó una ceja.

-¿Qué pasa Ash, te sorprende que hable? Pero si ya me has oído hablar.

-Pero… creía que solo podía oírte dentro de mi Pokeball interna.

-Ash, ya has oído las voces de tus Pokémon. No es necesario encerrate en tu Pokeball para entenderlos ahora.

Ketchum tenía sus dudas, pero comenzaba a comprender más o menos lo que sucedía. Red sabía que no comprendería todo tan rápido, necesitaba tiempo, y eso, tenían de sobra.

-Bueno…- dijo Red bajándose de la roca- creo que ya podemos comenzar tu entrenamiento.

-¡¿Qué?!- dijo Ash sorprendido, levantándose exaltado del suelo- ¿no habíamos comenzado ya?

-No, eso solo fue para que pudieras conocer las voces de tus Pokémon, ahora tanto tú, como tus Pokémon, comenzarán a entrenar- dijo con una sonrisa, dando media vuelta- descansa, mañana comenzamos.

A Ash no le gustó el tono con el que habló Red: fue una mezcla de divertido y despiadado. Ash tragó saliva e hizo un ademan a sus Pokémon para que lo siguiera a dormir.

Al día siguiente comenzó el entrenamiento, un entrenamiento que para Ash y sus Pokémon, fue horrible. Comenzaron primero con una serie de ejercicios, sin desayunar. Supuestamente, Red les dijo que si querían sobrevivir a este entrenamiento, debían entrenarse tanto física, como mentalmente y así fue: hicieron varios ejercicios; abdominales, lagartijas, payasitos, trotaron, y todo eso Ash lo hizo sin remera al lado de sus Pokémon. Imagínate, hacerlo, en un monte, donde nevaba, que horror. Luego de eso, se tiraron al suelo, agotadísimos. No les dio tiempo ni de desayunar tranquilos, porque Red los apuró. Luego bajaron el monte Silver, y ahí comenzó lo peor. Red les dijo que parte de su entrenamiento, sería subir por el monte, y pelear con todos los Pokémon salvajes que se encontraran por el camino, lo malo, es que mientras suben, los Pokémon son más fuerte, claro que no lo lograrían en un solo día, les tomaría meses, así que cuando se ocultaba el sol, tenían que subir. El entrenamiento fue así durante meses, en poca palabras el entrenamiento consistía en: a la mañana, ejercicios físicos y mental, a la tarde; subir la montaña y pelear con los Pokémon salvajes y a la noche, descansar.

Tres semanas después.

Ash estaba sentado en el suelo de la cueva. Charizard y Pikachu también estaban con él, a su lado. En ese momento Red llegó, con una sonrisa.

-Ahh, que gusto, acabé de encontrar unas bayas que estuvieron…- red se calló al ver como Ash y sus Pokémon los miraban seriamente.- Emm… ¿por qué me miran así?

-¡¿Nos quieres matar, cierto?!- gritaron los tres enojados.

Por una muy extraña razón. Red puede oír también las voces de Charizard y Pikachu, aunque yo no puedo oír las de sus Pokémon. Según él, es porque lleva años con esto de oír las voces de los Pokémon, y, si sigo entrenando yo podré hacer lo mismo.

-¿Qué? No, ¿de dónde sacaron eso?

Los tres lo miraron seriamente. Red retrocedió con una gota cayendo de su sien.

-Tal vez mi forma de entrenar es un poco…

-Bizarra- dijo Ash.

-Exagerada- prosiguió Charizard.

-Mortífera- añadió Pikachu.

-Iba a decir exaltante, pero eso también- dijo rascándose la cabeza.

Ash se levantó y lo miró seriamente. Red se sintió algo incómodo por ello, moviendo sus ojos de un lado a otro.

-¿Por qué hacemos todo esto, de que nos sirve?- preguntó Ketchum, algo enojado.

Red volvió a rascarse la cabeza, luego suspiró y se sentó al lado de Ash.

-Bueno, veamos… ordena a Charizard que haga un puño fuego en la pared.

Ash arqueó las cejas. ¿Por qué le había pedido que haga eso? Aún así, Ash hizo un ademan para que lo haga. En ese momento, Charizard apretó su puño, que comenzó a encenderse en llamas. Luego abrió sus alas y se impulsó hacia la pared, golpeándolo fuertemente. La pared se hizo pedasos al instante, dejando un enorme hueco en la misma, que se agrietaba de a poco. Ash y Pikachu quedaron estupefactos al ver el hueco, inclusive el mismo Charizard quedó impresionado.

-¿Recuerdas las lagartijas que han hecho estas últimas tres semanas?

Ahs asintió lentamente.

-Bueno eso ayudó a que los brazos y puños de Charizard se hayan hecho más fuertes, aumentando el ataque- el pelinegro sonrió- ahora haz que Pikachu haga una tacleada de voltios.

Ash volvió a obedecer. Ordenó a Pikachu a que haga una tacleada de voltios. Pikchu comenzó a correr en dirección a la pared, mientras corría más rápido, el cuerpo de Pikachu comenzaba a electrizarse, tomando un color más amarillento, hasta que una manta de electricidad. Cuando llegó a la pared, impactó contra ella con un gran estruendo, provocando que una pantalla de polvo. Cuando se disipó, Pikachu estaba parado, frente a un gran hueco, del mismo tamaño que el de Charizard.

-¡Woow!- gritó Ash, sorprendido.

-La velocidad de Pikachu, es gracias al trote que dan a diario más las lagartijas- comentó Red- los abdominales era para que puedan resistir golpes con más facilidad en lugares vulnerables como la panza, y la meditación, era para que pudiesen a prender a concentrarse y prepararse mentalmente para cualquier dificultad- sonrió- todo el entrenamiento, fue por algo, Ash.

El nombrado quedó sorprendido. No sabía que decir. Ahora todo cobraba sentido. Miró a sus Pokémon, que estaban igual de sorprendidos.

-Bueno, Ash- Red se levantó- creo que es momento de la revancha, te espero arriba, en la punta del monte Silver- se dio media vuelta y corrió a la salida de la cueva, saltó y en ese momento su Charizard salió de la Pokeball y desapareció junto a él.

Ash sonrió, y miró a sus Pokémon con una expresión decidida.

-Pikachu, Charizard- sonrió- es momento, de que pongamos en práctica todo lo que aprendimos.

Continuará…

Hola amigos :D

Siento mucho haberme tardado ;-; , es que tuve que actualizar mis otras historias jeje

Espero que les guste en el próximo capítulo, terminará el entrenamiento de Ash y comenzará su viaje.

Necesito su ayuda. Tengo pensado cuatro posibles elecciones para una relación para Ash, y son:

May. Bianca (la de la película de Latios y Latias). Dawn o Serena

Espero sus zukulentos Reviews y votación 7u7

Hablamos n.n/