Capitulo 7- Jason.
Ash y Serena se encontraban aun en la ruta Uno. Era mediodía y decidieron parar a almorzar cerca de un arrollo. Levantaron la mesa, colocaron los víveres sobre ella.
Estaban cansados, después del extraño suceso del Gengar salvaje, no se detuvieron a descansar ni un segundo. En el camino se encontraron con varios entrenadores, con Pokémon muy poderosos, oportunidad perfecta para que Ash pudiera entrenar a su nuevo compañero.
Abra se movía a una velocidad increíble. Derrotaba a sus enemigos teletransportándose, repartiendo puñetazos, embestidas, coletazos, de esa forma lograba ganar experiencia, ganando cada batalla.
Serena estaba asombrada por la conexión que Ash tenía con sus Pokémon. Pensó que si lograba establecer esa conexión con Fennekin, ella también podría ser imparable. Miró a su pequeño Pokémon y sonrió, aún le faltaba ganar más experiencia, este viaje la iba ayudar a descubrir que quiere hacer con su vida.
Ash se internó un poco en el bosque con Pikachu y al cabo de unos minutos, regresaron con varias leñas para prender fuego y poder calentar sus almuerzos. Serena se quedó con Fennekin a cargar agua en embases, luego sacó la comida de los víveres.
El pelinegro amontonó la leña, le pidió al pequeño zorro de fuego que prendiera la leña. Fennekin obedeció y lanzó ascuas a la madera, prendiéndose al instante.
-Eso será suficiente- dijo Ash poniendo la hoya encima de la fogata improvisada.
-Estoy cansada- dijo Serena sentándose en el suelo, sacándose los zapatos- ayer no pude dormir.
-Sigo sin entender que hacía un Gengar aquí, en la ruta Uno- dijo llevándose la mano en el mentón, comenzando a acariciarlo- es un Pokémon que no se encuentra por estos lares.
Serena examinó a Ash detenidamente, bajó la cabeza al suelo, levemente sonrojada, cosa que no pasó desapercibido por el joven.
-¿Qué sucede?
-Ash… ¿te acuerdas aquella vez en el campamento del profesor Oak y Ciprés…?- pregunto la chica- esa vez me salvaste la vida.
Ash se quedó viéndola, Serena le sonrió, aún seguía levemente sonrojada.
-No pude darte las gracias esa vez, pero ese día me abriste los ojos. Fui a ese campamento obligatoriamente, no me gustaban los Pokémon- confesó algo apenada- pero tú me ayudaste a ver lo fascinante que son, me abriste los ojos a un nuevo mundo- alzó la mirada y le dedicó una hermosa sonrisa- gracias…
Cuando Serena sonrió, todo el mundo de Ash se detuvo. Su sonrisa era radiante, le daba esperanzas. Ash estaba confundido, nunca antes había tenido esa sensación, ni siquiera con Misty. Se preguntó que era.
Cuando estuvo a punto de hablar, un grito de auxilio lo sacó de sus pensamientos. Ambos se percataron que el pedido de auxilio provenía más adelante, del bosque.
Sin pensarlo dos veces, corrieron en esa dirección. Se guiaron por los pedidos de auxilio, corrían lo más rápido que sus piernas les permitían. Llegaron hasta donde un acantilado, este ascendía a una gran altura. Al lado del acantilado había un letrero que rezaba: Acantilado Death.
A Ash no le gustó para nada el nombre, pero no era tiempo de pensar en nombres mortales, alguien necesitaba su ayuda.
Serena Y Ash buscaron con la vista por todas partes, hasta que volvieron a escuchar los gritos, provenían de arriba, en el acantilado. Los dos jóvenes alzaron la vista.
Serena entornó los ojos, arriba, en la orilla del acantilado se encontraba una persona. Estaba a punto de caerse, a duras penas se sujetaba de una especie de hierba que colgaba de la orilla del acantilado: la hierba era azul y tenían varias flores rojas. Serena pudo notar que de la otra mano tenía sujeto a una especie de bola rosada. Un Pokémon, pensó ella, pero no pudo identificar cual era.
-¡Es un niño!- dijo la chica asustada-¡debemos ayudarlo!
Ash apretó los dientes. El acantilado era muy alto, aproximadamente de unos Cien metros de altura, o eso ponía el letrero, sea cual fuese la altura, si caía, sería historia.
-Eso haremos- dijo llevando sus manos en su cinturón.
Ash se sorprendió al darse cuenta de que no tenía ninguna de sus Pokeball consigo. Echó una maldición, fue un tonto al dejarla en el campamento. No tenía tiempo de regañarse, debía actuar, y rápido.
-No tengo ninguna de mis Pokéball conmigo.
Serena se sorprendió.
-¡¿Qué?!- dijo asustada, le echó una mirada a su Pokémon- Fennekin no puede escalar el acantilado.
-Tampoco Pikachu- dijo mirando a su compañero colgado en su hombro- mierda…
En ese instante, un recuerdo cruzó por la cabeza de Serena. Rápidamente abrió su cartera y rebuscó en ella. Ash arqueó una ceja al verla, ¿qué estaba haciendo? En eso saca una Pokéball de su cartera.
-¿Y eso?- preguntó sorprendido.
Serena se lo pasó.
-Es tuya, luego te lo explico.
Ash se sorprendió, pero luego tendría explicaciones, ahora debía actuar. Agarró la Pokéball y la lanzó, de ella salió Gible.
-¡Gible!- gritó Ash feliz.
El Pokémon gira algo confundido, pero al ver a Ash se sorprende y luego se lanza encima de él, mordiéndole la cabeza, sonriente.
-Yo también te extrañé, pero ahora te necesito- dijo seriamente- ¡Gible, uza trepa rocas y salva a ese niño!
Gible salta de su cabeza, luego cae al suelo, golpeándolo con el piño. Debajo de él el suelo cobra vida, levantándose, formando un pequeño puente filoso, que ascendía hasta donde estaba el niño. Este estaba asustado, tenía los ojos cerrados, Gible aparece detrás de él, lo mira un rato y luego le toca la espalda.
El niño abre los ojos asustado, luego mira a Gible y se asusta, soltando la hierba. En eso cae donde Gible, golpeándose el trasero.
-Auch, Auch- dijo friccionándose el trasero.
Cuando abre los ojos, mira a Gible parpadeando como tres veces, el Pokémon le sonríe y el puente afilado comienza a descender. El niño se asusta y comienza a ver su alrededor en plan "¿Qué está pasando?"
Cuando bajaron, Gible comenzó a saltar, feliz. Ash y Serena se acercaron corriendo para verificar que el niño este bien: el niño tenía entre siete u ocho años. Llevaba puesto una remera negra, un chaleco morado, unos pantalones cortos. Tenía encima un quepis en sentido contrario de color negro, el quepis dejaba ver un mechón color rubio.
-¿Estás bien?- preguntó Serena, agachándose para verlo mejor.
El niño abrió los ojos lentamente. Al ver a Serena se sonrojó un poco.
-S…sí- dijo tímidamente.
-¿Cómo te llamas?- preguntó Ketchum sonriéndole.
El niño dudó antes de decirle su nombre, pero lo menos que podía hacer era decirles su nombre, después de todo, ellos lo salvaron.
-Me llamo Jason.
Serena le sonrió y se presentó.
-Yo soy Serena- dijo sonriendo, luego señaló a su Pokémon- este es Fennekin.
Jason abrió los ojos de par en par, al ver al Pokemon. Ash sonrió al verlo.
-Yo también me sorprendí al verlo, después de todo, no es de por aquí.
Jason no dijo nada, solo miró a Fennekin sorprendido.
-Me llamo Ash- se presentó sonriente, luego señaló a la rata amarilla- este es mi amigo Pikachu.
En eso Gible salta en la cabeza de Ash y comienza a morderlo. Jason se sorprendió al ver como el muchacho ni siquiera se inmutaba por la mordida del Pokémon, debe estar acostumbrado, intuyó.
-Él es Gible- dijo acariciando al Pokémon- gracias por salvarlo, amigo.
Jason sonrió, parecían buenas personas, después de todo, lo habían salvado, en ese momento, se levanta exaltado, busca con la vista por todos lados. Una bola rosada se acerca a él rodando, el niño suspira aliviado al verlo. Ash y Serena miran extrañado la escena.
En eso, la bola rosada comienza a tomar forma, le salen unas pequeñas manos, patas, unas orejas y un… ¿micrófono?
-¡Gigglypuff!- grita el niño feliz, alzando a su Pokémon- ¡me alegro de que estés bien amigo!
Ash retrocede un poco, él y Pikachu pusieron una cara extraña. Serena, Jason y Giglipop lo miraron extrañados.
-Tuvimos mala experiencia con un jigglypuff antes- dijo con una gota cayendo de su sien.
Serena ríe levemente, luego mira a Jason.
-¿Qué estabas haciendo allí arriba?
Jason se levanta exaltado, recordando algo.
-¡Por favor, ayúdenme!- dijo señalando al acantilado, para ser específicos, la hierba azul- ¡necesito esa hierba!
Ash mira hacia arriba y arquea una ceja.
-¿Para qué la necesitas?
-Por favor- ruega- ayúdenme, luego se lo explico.
Ash y Serena se miran confundidos, pero asienten casi al instante.
Ash le pidió a Gible que escalara hasta la cima y arrancara la hierba. Gible asiente, bajándose de su cabeza, luego a una increíble velocidad sube el acantilado, atajándose de rocas, saltando y mordiendo.
Alcanzó sin problemas la cima y arrancó la hierba, luego de la misma velocidad que subió, descendió sin problemas.
-¿Qué son esas hierbas?- pregunto la chica.
-Son hierbas medicinales- contestó el niño, agarrando la hierba.
-¿Para quién?- preguntó Ash.
-Para mi mamá.
… … …
Ash, Serena y Jason estaban corriendo por el bosque. Pikachu, jigglyppuff y Fennekin estaban tomando la delantera.
Jason les contó que su madre estaba gravemente enferma. Su padre era un médico, le pidió a Jason que vaya a buscar aquella hierba medicinal, para preparar a su madre un té con ella, por eso Jason fue a buscarla y la encontró en aquél acantilado.
Ash fue rápidamente al campamento, recogió sus pertenencias y las de Serena, luego los alcanzó. Jason los guiaba, estaba apurado, en su rostro se notaba la desesperación de llegar a tiempo.
Serena se compadeció de Jason. Miró a Ash, él asintió. A Ash se le hizo familiar el camino, se preguntó dónde estaban, luego lo recordó.
Se detuvieron frente a la orilla de otro acantilado. Serena abrió los ojos sorprendida. Debajo de ellos, se extendía una hermosa ciudad. Casas, edificios y árboles compartían el terreno, formando así aquella ciudad.
-Ciudad verde- anunció Ash, nostálgico.
-No hay tiempo que perder- dijo Jason, preparándose para bajar el acantilado- vámonos.
Se internaron en la cuidad, guiados por Jason. Mientras corrían, Ash pudo notar que la ciudad seguía igual que hace diez años atrás. Lo único diferente, era un restaurant dos estrellas.
Llegaron hasta una casa: las paredes de la casa eran de un color verde limón, de dos pisos. El techo describía un arco y había varias ventanas cerradas y abiertas.
Jason se apresuró y entró a la casa. Ash y Serena titubearon en la puerta, pero luego entraron, sacándose los zapatos y dejándolos en la entrada.
Jason se acercó hasta una cama, donde una mujer se encontraba recostada y un hombre estaba sentado en una silla, al lado de la mujer.
La mujer tenía el pelo largo y de color amarillo. Estaba tapada por una cama de modo que no se le podía ver la ropa, en su frente tenía un trapo mojado. La mujer aparentaba tener fiebre, porque sus mejillas se tiñeron de un color rojo y cada vez que respiraba por la boca, una estela de humo salía de ella.
El hombre al ver a Jason se levantó: era alto. Su cabello era de un color negro azabache. Llevaba puesto una bata de doctor. Abrazó al niño solo al verlo.
Su padre, pensó Ash y la mujer acostada en la cama debe ser su madre.
-Papá- dijo el niño, contestando la pregunta a Ash- ¿cómo está mamá?
El hombre miró a su esposa, luego volvió la mirada a su hijo.
-Estará mejor si toma el té.
Jason saca de su mochila la hierba azul. El hombre agarra la hierba y rápidamente va a la cocina. jigglypuff se acerca a la madre de Jason y la mira preocupado. La mamá jadeó, adolorida.
-Mamá…
Ash se acercó a él, puso su mano sobre sus hombros. Jason gira al verlo, estaba a punto de llorar, pero Ash le sonríe, diciéndole que todo estará bien.
-Señor- dijo Ash.
El hombre da la vuelta. Se sorprendido al ver a Ash y Serena, como si se acabara de dar cuenta de la presencia de ambos. Mira a su hijo, buscando respuestas.
-Son amigos- contesta Jason- luego te lo explicaré.
-Señor- vuelve a repetir Ash- sé que somos desconocidos para usted, pero queremos ayudar- mira a Serena, ella siente con la cabeza- por favor, déjenos ayudarlos.
El padre de Jason los mira fijamente, pero luego asiente.
-Aquí cerca hay una tienda de bayas, necesito la Baya Safre.
-Yo me encargo de eso- dijo Ash, saliendo de la casa, Pikachu se sube en sus hombros rápidamente.
-A…agua…- exclama la mujer.
-Yo me encargo de esto- dijo Serena, saliendo también de la casa acompañada de Fennekin.
Jason y jigglypuff se les queda viendo. ¿Cómo es posible que dos personas que acababa de conocer lo ayuden sin quejarse?
En ese instante llega Serena, con un termo lleno de agua fría. Se arrodilló al lado de la madre de Jason y le dio de beber el agua.
Luego llega Ash, con una docena de Bayas Safre. Se lo da rápidamente al hombre de la bata. A una gran velocidad parte las bayas y derraba el jugo en el té. Cuando la bebida se calentó lo suficiente, lo cargó en un vaso y se lo dio a su mujer.
-La baya Safre contrarresta las quemaduras en los Pokémon, ¿no?- preguntó Serena.
-Sí, la Baya Safre tiene la habilidad de curar las quemaduras en los Pokémon- explicó el hombre- pero si lo partes y mezclas el jugo de la baya con aquella hierva azul…
-¡Puede disminuir la fiebre, es como un anti quemar para los humanos!
El hombre asintió. La fiebre de la mujer comenzaba a disminuir al instante. Sus mejillas dejaron de tener ese color rojizo, comenzando a tomar su color original. Su respiración volvió a la normalidad.
Todos respiraron aliviados.
… … …
Todos estaban sentados en la sala. Dejaron a la madre de Jason a que descansara un poco. El padre de Jason, se presentó, su nombre era Romeo. Les sirvió un poco de té verde con unos bollos de dulce de leche.
Ash y Serena se presentaron. Relataron como conocieron a Jason. El padre se asustó al oírlos, pero se alivió que estén allí para salvarlo.
-No tenía muchas opciones- contó- tenía que quedarme a atender a Annabhet, tuve que pedir a Jason que vaya solo al bosque.
-No tenías de que preocuparte papá- replicó el niño- ya tengo ocho años, además jigglypuff me acompañó.
La bola rosada friccionó su brazo, mostrando sus "músculos", pero su brazo era demasiado corto, por lo que no se vio nada.
Romeo suspiró.
-Aún así eres demasiado joven. Tienes suerte de que Ash y Serena estuvieran allí porque o sino… ¡oh Dios, ni siquiera quiero imaginármelo!
Jason hizo un mohín con la boca, pero estaba de acuerdo, tuvo mucha suerte de encontrárselos, porque o sino él sería historia, y tal vez su madre también.
Pikachu, Fennekin y jigglypuff estaban comiendo una deliciosa comida Pokémon. Gible había salido de la Pokéball y se había comido casi la mitad de la comida de Pikachu, si no fuera porque Ash le dio un plato para él solito.
-Debo darles las gracias- dijo Romeo- ya está atardeciendo, ¿por qué no se quedan a pasar la noche aquí?
Ash y Serena se miraron unos a los otros. Afuera, el sol ya estaba descendiendo, dentro de un par de horas ya oscurecería.
-Por favor- suplicaron Jason y jigglypuff, haciendo una reverencia- quiero conocerlos un poco más.
-Estoy seguro que Annabhet querrá conocerlos- dijo revolviendo el cabello de su hijo.
Serena pensó que sería bueno descansar, dormir en una cama, con sabanas, almohadas suaves bajo el ventilador, aún no se acostumbraba a dormir a la intemperie. Echó una mirada suplicante a Ash, este sonrió y asintió.
Serena y Jason sonrieron, felices.
-¡Bien!- Jason dio un salto- ¡les enseñaré la ciudad, luego iremos al centro Pokpemon y…!
-Tranquilo mini hombre- le detuvo su padre, sonriendo- primero deja que se instalen.
Miró a sus invitados y les dedicó una sonrisa.
-Pueden dormir en la habitación de invitados- le echó una mirada pícara a ambos- solo no hagan ruido allí dentro, ¿ok?
Serena y Ash se sonrojaron hasta ya no más poder.
-¡¿QUEEEEEÉ?!- gritaron al unísono.
-Solo bromeaba- dijo Romeo riendo.
Jason le sujetó de las manos a ambos y los llevó al cuarto de invitados, dejando a Romeo pensando en ¿qué les hacía reír a los jóvenes hoy en día?
La habitación para invitados era bastante espaciosa. Había dos camas dentro de la habitación, con varios estantes repletos de libros. Ash y Serena bajaron sus pertenencias en la cama.
-¡Nos divertiremos mucho hoy!- dijo Jason feliz- ¿a que sí?
Serena y Ash sonrieron al niño, luego se miraron unos a los otros.
-Claro- dijo Ash- ¿adónde quieres ir primero?
… … … …
Ash, Serena y Jason estaban caminando por los alrededores de la ciudad. Pikachu, Fennekin y Gigglypuff estaban a sus lados, caminando felices, mirando asombrados la ciudad.
Romeo se quedó en la casa, cuidando de su esposa Annabhet. Annabhet comenzaba a mejorar considerablemente, ya no tenía fiebre y ahora estaba durmiendo plácidamente.
Jason les contó que su papá era el único doctor de toda la ciudad, cosa que sorprendió mucho a sus nuevos amigos. Era difícil creer que un solo hombre, atienda todas las heridas, enfermedades e infecciones de todos los ciudadanos.
Jason al parecer era conocido por todos los ciudadanos, cada vez que pasaba cerca de una tienda, las personas lo saludaban con una sonrisa. Ash recordó que en su infancia, salía mucho a jugar, metiéndose en aventuras, por lo que era conocido por todos los pueblerinos en Pueblo Paleta. Pensó que en el caso de Jason pasaría lo mismo.
Se detuvieron a comprar algodones de azúcar en una tienda ambulante. Los algodones de azúcar estaban deliciosos. Luego un hombre detuvo a Ash y le retó a que jugara uno de esos juegos callejeros. El juego era sencillo: Ash tenía que elegir de entre un mazo de diez cartas una, luego el hombre removía la carta y colocaba las diez en una hilera, Ash solo tenía que elegir entre ellas la que eligió. Si elegía bien, ganaba Diez puntos Pokémon, pero si elegía mal, los perdía, lastimosamente eligió mal y perdió.
Luego de eso, fueron a comprar unos zumos de naranjas en una tienda ambulante. Todos estaban sentados en las sillas que ofrecía la tienda.
-Está delicioso- dijo Serena sonriendo.
-No puedo creer que haya perdido…- dijo Ash aún disgustado, tomando su zumo.
-Es solo cuestión de suerte- dijo Serena reconfortandolo.
-La próxima vez lo harás mejor- añadió Jason.
-Perdí diez puntos Pokémon- dijo aún enojado.
Todos rieron por eso. En ese momento, escucharon un gran estruendo. Los tres miraron atrás, desconcertados. Se sorprendieron al ver la escena.
Varios hombres con camisa de cuero y encima de motocicletas se encontraban riendo. Estos estaban rodeando a un simple vendedor de coles.
-¡Mis coles!- gritó el hombre, arrodillado, agarrando dos coles, al lado de él, había una carrosa rota llena de coles.
-¡Eso te pasa por no pagar tu cuenta!- gritó un hombre, pisando una col.
El hombre era algo alto y fornido. Llevaba puesto una camisa blanca con las mangas rotas, una chaqueta de cuero con un dibujo de un Snnubbull detrás y unos pantalones marca Jeans. El hombre era pelado y su calva brillaba a la luz del sol, tanto que Ash casi podía ver su reflejo en él.
-¡Vamos, hazlo papilla Jack-sama!- gritó otro motociclista con un extraño peinado estilo Mohicano.
-¡Haz que aprenda a saldar sus deudas Jack-sama!- habló otro, con un peinado estilo Afro. Su Afro era tan grande y frondoso que Ash podía jurar ver a un Meowth ahí dentro.
-Eso haré- dijo Jack mordiendo una col- dime ¿cómo piensas pagar todas tus deudas?- escupió la col frente de él.
-Sólo dame una semana más- dijo el vendedor suplicando- sólo una más.
-Patético…- dijo Jack- ya verás…
-¡Oye tú, calvario!- gritó Ash, mirándolo seriamente- ¿qué crees que haces?
-¿Calvario?- preguntó el motociclista- ¡es por la calva, cierto?!- gritó cabreado- ¿Quién te crees que eres?
-Solo un entrenador de por ahí- dijo sonriendo.
Jack lo examinó.
-No eres de por aquí, ¿cierto?- preguntó seriamente.
Serena miraba la escena, apartada. Estaba abrazando a Jason, por alguna razón, él estaba muy nervioso al ver a aquellos motociclistas.
Jack sonrió al ver la mirada desafiante de Ash.
-Tienes hasta mañana por la mañana- dijo al vendedor- si no tienes nuestra plata para ese entonces… mejor que lo tengas- en eso el hombre arranca la moto- nos veremos, entrenador- dijo refiriéndose a Ash.
Jack se largó haciendo un gran estruendo, junto a sus dos compañeros, riéndose a carcajadas. Ash ayudó al pobre vendedor de coles a levantarse. Serena y Jason se acercaron a ellos.
-Gracias- dijo el vendedor.
-¿Quiénes eran?- preguntó Serena.
Jason apretó los puños con ira.
-Son Jack y su pandilla- habló el niño- son una banda de desalmados, que se aprovechan de la mala situación de la ciudad.
-¿Mala situación?- preguntó Ash.
-Ciudad verde ha estado en una mala situación desde qué…- esta vez habló el vendedor de col- desde que el bosque Verde se ha vuelto muy peligroso.
-¿Peligroso?- preguntó Ash, confundido.
-Desde hace un año, los Pokémon del bosque se han vuelto más…. Salvajes- prosiguió, algo triste- los Pokémon se habían vuelto más poderosos, incluso Pokémon que no debían estar en el bosque se encuentran ahora.
Ash arqueó una ceja. Últimamente había encontrado Pokémon muy fuertes para estar en estado salvaje: como el Gengar de ayer.
-Nuestros entrenadores no son tan poderosos, por lo que no pueden adentrarse al bosque Verde, por lo que dependíamos de la exportación, pero últimamente ni ellos pueden cruzar el bosque verde- dijo algo desanimado- Jack y su pandilla son fuertes, y pueden cruzar el bosque. Al ver la situación crítica en que estamos, se aprovecharon de ello y traen todos nuestros pedidos a cambio de una gran cantidad de dinero.
Ash y Serena se miraron. Era obvio que esa pandilla los estaba estafando. Jason apretó los puños, enojado. jigglypuff lo imitó.
-Por su culpa….- dijo Jason- por su culpa, mi madre estuvo al borde de la muerte. Mi padre no tenía el dinero que pidió Jack para comprar los medicamentos para mamá, ¡por su culpa mi mamá estuvo a punto de morir!
-Jason…- dijo Serena, mirándolo con piedad.
Ash apretó los puños y miró hacia donde se fueron esa banda.
… … …
Estaban caminando rumbo a la casa de Jason de nuevo, luego de ayudar al vendedor, la ira del pequeño desapareció, pero Ash no podía perdonar a esos sujetos, les pondría un alto, ¡y ya!
Cuando abrieron la puerta, se llevaron con la sorpresa de que Annabhet, la mamá de Jason, estaba sentada, tomando una taza de café con su esposo.
-¡Mamá!- gritó el niño, feliz, abrazando a su madre llorando. Giglypuff sonrió al verla.
-Ara, Ara- dijo abrazando a su hija- estoy bien, hijo, todo está mejor.
Todos miraron la escena enternecidos.
Luego de eso, todos se prepararon para cenar. Annabhet les agradeció mucho a Ash y Serena por salvarlos, a ella y a su hijo. Comenzaron a charlar animadamente.
Ash les contó que era un pueblerino, que venía de pueblo paleta. Les contó que su sueño era convertirse en maestro Pokémon. Les contó que había viajado a varias regiones y que había vuelto a Kanto para intentar cumplir su sueño, claro, omitió la parte en que escapó de su hogar porque su familia le había pedido que renunciara a su sueño.
Luego le tocó a Serena. Les contó que ella provenía de la región de Kalos, una región muy alejada de Kanto. Les contó como obtuvo a Fennekin y que había venido a Kanto para encontrar a alguien. A los padres de Jason no les hizo falta que les de nombres, porque Ash y Serena se sonrojaron.
-Ya veo- dijo la madre sonriendo- es bueno que tengan más o menos claro sus objetivos.
-Bien- dijo el padre levantándose- dejemos que nuestros invitados descansen.
Serena y Ash dieron las gracias. Al cabo de unos minutos, ambos estaban acostados en las camas, con las ropas cambiadas, listos para dormir. Eran altas horas de la noche, hoy habían hecho muchas cosas y estaban listos para dormir.
-Ash…- dijo Serena, mirando el techo acostada- piensas vencer a esos motociclistas…. ¿no?
Ash le daba la espalda a la chica. Tardó un rato en responder, pero luego dio la vuelta y la miró seriamente. Pikachu se despertó, se sentó rascándose el ojo izquierdo.
-No puedo dejarlos- contestó- este pueblo necesita ayuda, no pienso dejarlos.
Serena asintió, como si esperar era respuesta.
-Entonces te ayudaremos- dijo, refiriéndose a ella y Fennekin.
-Y nosotros.
La puerta se abrió, revelando a Jason y jigglypuff.
Se sorprendieron al verlos, pero no dijeron nada. Entendían perfectamente cómo se sentía. Ash suspiró.
-Jason…
-Ya sé lo que dirás…- lo interrumpió- me dirás que soy muy joven, que aún me falta dos años para entrenar a Pokémon, pero…- dijo apretando los puños- Gigglypuff y yo entrenamos duro todas las noches.
La bola rosada tenía una mirada decida.
-Lo sé- dijo seriamente, luego les tocó los dos hombros- sé que eres fuerte, pero estos sujetos no jugarán limpio- dijo seriamente- sus Pokémon son muy fuertes- miró a la bola rosada- jigglypuff podría salir gravemente herido.
Jason miró a su compañero, no quería que salga herido.
-Prométeme que los vencerás- dijo seriamente.
Ash asintió.
-Y tú estarás ahí para verme.
… … …
Al día siguiente, Ash estaba parado, de brazos cruzados, estaba recostándose por la tienda ambulante de Zumo. Serena y Jason estaban sentados en las sillas.
Ash tenía en su mano izquierda dos piedras: ambas eran de diferentes tamaños y pesos. La más chica no mediría más de los cuatro centímetros de diámetro y la grande ocho.
Apretó las dos piedras, luego cerró los ojos. En ese momento se vio envuelto en sus recuerdos.
Se encontraba sentado en aquél suelo mohoso de la cueva del monte Silver. Red estaba frente suyo, colocando una cajita con las mismas piedras en su interior.
-Te las regalo- dijo sonriendo.
-¿Q…qué?- dijo sorprendido, mirando las piedras- s…se ven valiosas, ¿estás seguro de esto?
Red se rió, cosa que pareció raro a Ash.
-Ésas piedras no tienen valor- dijo riendo- bueno… no el valor que tú crees.
-¿Entonces por qué me la das?- preguntó confundido.
-Porque la necesitarás más adelante.
Ash arqueó una ceja. ¿Las necesitaría? ¿Cómo lo sabía?
-¿Eres una especie de vidente?- preguntó Ash.
Red sonrió y cerró la caja, luego la envolvió en una tela.
-Claro que no- contestó- solo lo sé.
A Ash no le pareció convincente la respuesta. Red suspiró.
-Un amigo tuyo me lo dijo.
-¿Un amigo? ¿Quién?
Red levantó una mano, diciéndole que parara.
-Eso lo sabrás más adelante. Confía en mí- sonrió- él aparecerá cuando más lo necesites, cuando más lo desees.
En ese momento, los motociclistas llegaron provocado un gran estruendo con el motor de sus medio de transportes, sacando de sus recuerdos a Ash.
Ash no entendía eso último. ¿Quién era ese amigo suyo?.
Jack, el jefe de aquella pandilla, arqueó una ceja al ver a Ash. Buscó con su mirada a aquél vendedor de coles.
-¿Dónde está ese viejo?- preguntó seriamente.
-No está por aquí- contestó, poniéndose recto.
Jack bufó.
-¿Qué quieres?
-Solo quiero proponerte algo, calvario.
-¿Calvario?- preguntó- ¡ES PORQUE SOY CALVO, ¿NO?!- preguntó cabreado.
-Me escucharás, ¿o no?- preguntó seriamente.
El calvario suspiró, luego lo miró detenidamente.
-Te escucho.
-Una apuesta.
Jack arqueó una ceja. Hizo una señal con la mano para que continuara.
-Una batalla Pokémon- contestó- uno contra uno. Si tú pierdes, te largarás de aquí, sin peros.
Jack sonrió, sus compañeros lo miraron expectativos.
-¿Y si gano…?- preguntó.
-Nos iremos y nunca más volveremos- dijo seriamente- te daré todas mis pertenencias- le mostró las dos piedras.
-¿Qué son esas piedras?
-Si yo pierdo- dijo guardando las piedras en su mochila- podrán quedarse con mi mochila, todo lo que hay en su interior, mi ropa y la piedras.
-Jefe- dijo aquel tipo del peinado Mohicano- esas piedras se ven valiosas.
El hombre comenzó a reír y le mostró su mano para que la estrechara.
-Trato hecho, muchacho.
Ash sonrió y estrechó su mano, luego se giró y fue junto a sus amigos.
-¿Estás seguro de esto?- preguntó Serena- estás arriesgando demasiado…
-No haría un trato como este si no estuviese seguro de que puedo contra él- le echó una mirada a Jack- puedo hacerlo.
Serena y Jason asintieron.
Ash se acercó a Jack, este seguía riendo. Examinaba la ropa de Ash, de seguro pensando a qué precio lo vendería cuando gane.
-¿Estás listo, muchacho?- preguntó, sonriendo.
-Cuando quieras- le dijo, sonriendo también.
En ese momento, los dos lanzan las Pokéball al mismo tiempo. De la Pokéball de Jack salió un Golem: se veía bastante sano y poderoso. Y Ash sacó a Gible.
-¡Tu puedes Gible!- animó Jason, dando saltos.
Pikachu, Fennekin y jigglypuff comenzaron a dar vítores de aliento. La batalla comenzó.
Jack ordenó a su Pokémon que atacara utilizando pedrada. El suelo debajo de Golem comenzó a desprenderse, varias rocas se desprendieron del fondo de la tierra, formando un círculo. Golem comenzó a lanzarle esas rocas a su oponente.
Gible esquivaba con facilidad las rocas, saltando, golpeándolos e inclusive, devorándolos. Jack se enojó y ordenó a su compañero que utilice demolición.
Golem se convirtió en una bola de roca y comenzó a rodar en dirección a Gible. Gible sonrió, saltó rápidamente, luego cayó en picada, aterrizando encima de su enemigo, encestándole un potente cabezazo zen.
Golem dejó de rodar y se paró, tambaleándose. Gible simplemente comenzó a sonreír, dando saltitos de aquí a allá.
Ash aprovechó eso y pidió a Gible que usara mordida. El Pokémon sonrió maliciosamente, luego saltó encima de su oponente, comenzando a morderle la cabeza.
Golem comenzó a correr, desesperado. Las mandíbulas de Gible eran poderosas. Intentando escapar, Golem utilizó mega puño, apuntando a Gible, este sonrió y saltó, soltándose de su oponente. Golem se golpeó a sí mismo en la cabeza.
-¿Te rindes?- preguntó Ash.
-¡Nunca!- contestó el calvario, en ese momento.
Ash negó y pidió a Gible que utilizara Meteoro Dragón.
De la boca del Pokémon, comenzó a formarse un círculo amarillo. Serena y Jason miraban fascinado a Ash y Gible.
En ese momento, el Pokémon escupió el ataque, este se elevó y del círculo amarillo, comenzaron a salir varios meteoros. Jack miró el ataque aterrado.
Los meteoros comenzaron a bombardear a Golem, dejándolo K.O.
-N…no puede ser…- dijo el tipo del mohicano.
-Jack-san ha… perdido…- añadió el tipo del afro.
Jack metió a su Pokémon en la Pokéball, luego miró a Ash, algo asustado.
-Ahora váyanse, si no quieren ser los Próximos bombardeados- dijo lanzándole una mirada fulminante.
Gible comenzó a formar el ataque en su boca. Jack asustado, se retira corriendo, dejando su moto a mitad del camino. Los otros dos lo imitan, corriendo detrás de él.
Gible deja el ataque, ve las tres motos con brillos en sus ojos, luego se lanza junto a ellas y las devora a una gran velocidad. Ash ve la escena con una gota cayendo de su sien.
-¡Eso estuvo fascínate!- gritó Jason, asombrado- ¡estuvieron fantásticos!
-¡Eso fue asombroso Ash!- dijo Serena, igual de fascinada como Jason- Gible ni siquiera sudo.
-No fue nada…- dijo Ash rascándose la cabeza- Gible fue el que se lució aquí.
-Pero tú le diste las órdenes- dijo Serena.
Ash simplemente sonrió. En eso, todos comienzan a aplaudir a Ash, saltando y lanzando vítores de alegría.
… … …
Ash se había vuelto el héroe del pueblo. Todos contaban como Ash había ahuyentado a esos delincuentes, exagerando un poco la historia.
Volvieron a la casa donde los padres de Jason los esperaban con el almuerzo. Jason les contó todo a sus padres: como Ash se enfrentó a sus enemigos; como los ahuyentó con firmeza al lado de Gible.
Ash solo se limitaba a decir que no fue nada, pero Serena le reprendía diciendo que en verdad estuvo increíble.
Luego de eso, todos se dedicaron a almorzar. Fue un almuerzo delicioso, sin duda. La madre de Jason sabía cocinar excelentemente.
Todos decidieron descansar un rato. Ash se quedó dormido en el patio, reposando su cabeza sobre un árbol. Romeo tuvo que salir, para atender un caso médico, en cuanto a Annabeth, aún se sentía algo cansada, así que decidió echarse una siesta.
Jason le pidió a Serena que le ayudase en algo. Fueron a un prado cerca de la Ruta Uno. Jason se sentía inspirado por la batalla de Ash y pidió ayuda a Serena para que entrenaran juntos, quería hacer pelear a su jigglypuff contra el Fennekin de la chica.
Serena pensó que sería buena idea, ya que Fennekin nunca estuvo en una pelea de verdad, sería bueno para que gane experiencia, así que aceptó.
Estaban frente a frente, listos para atacar, pero de la nada, un Pokémon apareció detrás de Jason.
Serena abrió los ojos de par en par, al ver a Gengar detrás de Jason. El mismo Gengar de la noche pasada. El niño retrocedió lentamente, se asusto al ver a aquél Pokémon sonriéndole.
En eso, un hombre sale de entre las sombras: el hombre tenía un traje estrafalario: una camisa negra sin mangas, algo ajustado, tenía unos guantes que le llegaban hasta los codos y en donde estaban las uñas del guante, sobresalían garras negras, tenía unos pantalones de camuflaje negro, con unas botas del mismo color, una especie de capa negra con capucha. El hombre usaba una máscara, la cual cubría toda su cara: la máscara era blanca con tatuajes rojos y no tenía boca y dejaba ver solo los ojos verdes del sujeto.
-¿Quién eres?- preguntó Serena, seriamente.
El hombre la miró con aquellos ojos verdes. Agarró a Jason de los hombros.
-Dame el libro- dijo seriamente.
-¡¿De qué hablas?!
La voz del hombre era ronca y fuerte. El hombre imponía un gran poder.
-Hablo del libro que te dio el Profesor Ciprés.
Serena se entumeció, ¿hablaba de aquél libro que tenía gran importancia para Kanto? Serena apretó los dientes, ese libro era muy importante.
-No lo tengo- contestó seriamente.
El enmascarado miró a Gengar, este parecía examinar a Serena, luego negó con la cabeza.
-Dices la verdad- dijo seriamente- bien, no tengo tiempo que perder- apretó más fuerte el hombro de Jason, este lanzó un alarido de dolor.
Jason estaba temblando, se veía realmente asustado. Miró a Serena, pidiendo auxilio.
-¡Suéltalo!- gritó- ¡no dejaré que lo lleven!
En ese momento, Fennekin y jigglypuff saltaron al ataque, pero Gengar se adelantó y lanzó un ataque de Hipnosis. Los dos Pokémon cayeron, dormidos.
-¡No!- gritó Serena.
Gengar sonríe y lanza otro ataque de Hipnosis, pero esta vez lo lanza a Serena.
La vista de Serena comienza a nublarse. Comenzaba a sentir mucho sueño. Intentó dar un paso hacia delante, pero se tambaleó, se sujetó a uno de los árboles para no caerse.
-N…no- dice, comenzando a resbalarse.
-¡Serena!- gritó Jason, asustado.
-Si quieres volver a verlo, ven con Annabhet- dijo dando media vuelta- tienes hasta la media noche, osino, el niño morirá.
Los párpados de Serena comenzaban a pesarles. Vio como el hombre se alejaba, mientras Jason gritaba su nombre, pero ella no oía nada.
-J…Jason- dijo por último, antes de caer al suelo, dormida.
… … …
Serena se despertó agitada. Miró a su alrededor, seguía en el bosque, pero ya había anochecido. Se preguntó qué hora era. Vio a Fennekin y Gigglypuff tirados en el suelo.
Se apresuró a auxiliarlos, aún respiraban, solo estaban dormidos. Se sentó en el césped. Se sujetó la cabeza, le dolía espantosamente. En ese momento, las palabras de aquél hombre "Si quieres volver a verlo, ven con Annabhet- dijo dando media vuelta- tienes hasta la media noche, osino, el niño morirá".
Agarró a los dos Pokpemon rápidamente y fue corriendo. En la casa, todos estaban preocupados. Estaban parados en la calle, esperando a que regresen. Ash sonrió al ver a lo lejos a Serena.
-Serena, que bueno que has…- dejó de hablar al verla a ella llorando- Serena…
Serena se lanzó a sus brazos, comenzando a llorar. Ash estaba confundió, pero la abrazó.
-¿Qué te pasa?- dijo preocupado- Serena…
-Fui débil- dijo llorando- Ash… fui demasiado débil- se reprimió en llantos.
Los padres de Jason se acercaron a ellos. Se veían preocupados.
-¿Y Jason?- preguntó la mamá.
-Ja…Jason…- dijo limpiándose los ojos- lo han secuestrado.
Continuará…
Holaaa! n.n/
¿Qué tal familia? Aquí otro capítulo de este fic.
Ojalá sea de su agrado. Secuestraron a Jason 0.o, pobre Serena, ahora se siente culpable, pero bueno… ¡debía hacerlo! Todo tendrá sentido en el otro cap n.n
Nos leemos luego :D
