CAPITULO 9

(Blasco Pov)

La Casannova se había quedado dormida mientras curaba esas heridas. Había sido suave… demasiado.

Tuve que contenerme realmente. No debía matarla.

La deje dormida sobre la cama. Se podía notar que estaba realmente cansada, su cuerpo estaba frio.

Ordene a Robert encender la chimenea de la habitación. Algo que no solía hacer. No me molestaba el frio.

Estaba más que acostumbrado… pero lo último que me faltaba era que esa mujer se me enfermase.

Termine de guardar el ultimo trozo de carne que había separado y cortado anteriormente, en el taper. Cerré el congelador y Salí del sótano subiendo las escaleras.

-robert -.

El fiel mayordomo estuvo a mi lado al instante.

-quema los restos de abajo, que no quede uno -.

No espere que me contestase. Solo subí las escaleras hacia la habitación.

(Devora Pov)

Entre abrí mis ojos poco a poco. Me había quedado dormida… o desmayada o ya no sabía… pero donde…

Estaba en una cama, suave, grande, con unas sabanas negras gruesas y varias mantas también negras. También tenía unos edredones de color negro. Estaba realmente cómoda. No lo podía negar.

Lo último que recordaba fue a él curando las heridas y después nada más.

Me senté con cuidado sobre la cama, el cabello caía sobre mi rostro cubriendo parte de él. Necesitaba una ducha.

Me di cuenta que sobre todas las mantas y edredones había una piel… parecía peluche, acerque mi mano, era suave.

"piel de oso" -.

Toda completamente negra…debía admitir que era abrigador.

Gire mi cabeza mirando la cama… era inmensa. Demasiado grande. Tenía unos altos doseles de madera oscura tallados a mano. El cabezal de la cama tenía unos extraños dibujos, y unas letras escritas.

Guie mi mirada por la habitación. Era inmensa como la cama, muy grande. Tenía unas cortinas de terciopelo rojo. Había unas alfombras persas en el suelo de la habitación pero a un así se podía ver el suelo que era de piedra. Tenía unos sofás y en frente de ellos una pequeña mesilla de madera.

Había tres puertas. La primera era tan grande que supuse que era la puerta de la habitación, las otras eran normales. De madera. Uno supuse que sería el baño. Y la otra puerta seguro seria el armario.

Una enorme chimenea de mármol negro terminaba con la decoración del lugar. La cual iluminaba el lugar.

Mire hacia el techo. Alto. Y un gran candelabro con varias velas en el daban luz al lugar. Mire nuevamente a mi alrededor, también había candelabro con velas distribuidos en toda la habitación. Pero estas estaban apagadas.

Blasco no estaba.

"puedes irte…" -.

Respire hondo.

"buscara a Hannival" -.

Negué rápidamente. Eso no pasaría. No, no pasaría.

Quite las mantas que tenia sobre mí, las cuales pesaban y las hice a un lado. Solo me cubría una sabana negra mis piernas.

Quería una ducha.. si, vendría bien.

"¿habrá agua caliente en este lugar?" -.

No pude evitar pensar -.

"segurooo" -.

Bueno, con este hombre no se sabía. Vivía como en la época medieval.

En ese momento la puerta se abrió de golpe e hiso que me sobresaltara. Por ella entro Blasco cerrando la puerta detrás de sí.

Estaba sin camisa y cubierto de sangre.

"¿se habrá lastimado?" -.

Lo mire fijamente. Sus ojos eran extraños, ni azules como los de Hakon. Pero tampoco eran negros, ni grises. Era un color entre los tres…-.

-has dormido demasiado -dijo con esa voz ronca, pausada y tranquila.

"¿y eso que fue? ¿una queja? ¿un comentario?" -.

No pude definirlo.

El se acerco hacia mí. Me sujeto de cabello haciendo que me quejase y me levanto de la cama haciendo que me arrodille en el suelo. Podía sentir el frio del suelo en mis rodillas.

Se desabrocho los pantalones y sin decir nada o dame tiempo a reacciona metió su polla mi boca.

-¡ABRE LA BOCA CASANNOVA! -Grito sujetándome con más fuerza del cabello.

"pero tengo mi boca abierta" -.

Abrí lo mas que pude mi boca sintiendo… como introducía su polla completamente en ella.

Todo esto me lo cobraría tarde o temprano… pero lo haría. Contuve las ganas de tenia de hacer arcadas.

-chupa -siseo.

Deslice mi lengua por la longitud de su miembro sintiendo como él lo retirada a la vez que deslizaba mis dientes por su miembro. Succione con fuerza su glande y sentí como volvió a introducir su polla en mi boca con fuerza.

Sus movimientos eran rápidos y constantes. Escuche como un ronco gruñido salió de él y como se corrió en mi boca.