Capítulo 8- Me haré más fuerte.
Serena estaba sentada en el suelo, escondiendo su cabeza en sus rodillas. Miraba el río que se extendía delante. La luna reinaba en el cielo y se reflejaba en el agua.
Fennekin estaba durmiendo a su lado. Hace poco habían entrenado duramente y ahora merecía un descanso. Eran altas horas de la noche, pero Serena no tenía sueño. Estaba preocupada por Jason. Se culpaba por su secuestro, no pudo hacer nada frente a aquél hombre enmascarado.
Un simple ataque de Hipnosis fue suficiente para dejar fuera de combate a ella y su Pokémon. Fue en ese momento, cuando cayó al suelo inconsciente, se dio cuenta de que era débil. Por culpa de su debilidad Jason fue secuestrado.
Golpeó el suelo, frustrada. Lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, Serena se entregó a sus sentimientos y empezó a llorara. Fue en ese momento cuando sintió que alguien le tocaba el hombro. Alzó su mirada, Ash estaba al lado suyo, sonriéndole.
-Deberías dejar de culparte tanto- dijo sentándose a su lado.
Serena se limpió las lágrimas de sus ojos.
-Si hubiera sido más fuerte- dijo tristemente- si hubiera sido tan fuerte como tú…
-no soy fuerte- la interrumpió- he perdido en varias ocasiones. He decepcionado a mi equipo en más de una ocasión.
Serena volvió a esconder su rostro en su rodillas.
-Pero… confío en ellos.
Serena miró al chico, sorprendida.
-Y ellos en mí, es eso lo que me ayuda a mejorar, a hacerme más fuerte- volvió a sonreírle- estoy seguro que ambas se quieren.
Serena sonrió, luego miró a Fennekin y la acarició.
-Gracias, Ash.
-De nada- Ash sonrió, luego miró al río fijamente- ese hombre… pagará por lo que ha hecho.
Serena asintió. Sin duda pagará, ella se haría más fuerte, debía hacerlo, no dejará que nadie más esté en peligro por su incompetencia. Se haría más fuerte para proteger a los que ama.
Se levantó y sonrió a Ash. Fennekin también se había despertado, lanzando un bostezo.
-Entremos- dijo Ash- debemos hablar con Romeo y Annabhet.
… … … …
Cuando llegaron a la casa, Serena apenas podía ver a los padres de Jason. A pesar de que ellos no estaban molestos con ella y no le culpaban del secuestro de su hijo, ella se sentía culpable.
Annabhet estaba sentada en el sofá, mientras se cubría la cara con sus manos. Romeo estaba caminando inquietamente en la sala. Cuando Ash y Serena entraron, lo miraron fijamente.
Annabhet tenía los ojos hinchados de tanto llorar. No la culpaba, entendía sus sentimientos, si Serena tuviera un hijo, ella también estaría llorando de la preocupación.
-¿Dónde han estado?- preguntó Romeo preocupado.
-Solo estuvimos afuera un rato- contestó Ash.
Romeo suspiró. Luego se sentó al lado de su esposa y se sujetó la cabeza.
-Maldición…- dijo rascándose la cabeza desesperadamente- esos malditos…
Ash miró a Romeo detenidamente, luego fijó su mirada a Serena.
-Ese sujeto… ¿tenía una R en su pecho?- preguntó Ash seriamente a Serena.
La chica lo pensó por unos segundos, luego asintió.
-Tenía una R roja en su pecho derecho.
Ash apretó los dientes. Serena no entendió esa mueca, pero supuso que tal vez conocía a ese tipo.
-Romeo…- Ketchum lo miró seriamente- ¿qué relación tienes con el Equipo Rocket?
Romeo lo miró detenidamente, luego suspiró.
-Yo…- guardó silencio por unos segundos- los ayudé en su investigación.
Serena no entendía nada. ¿Quién o quiénes eran el Equipo Rocket? Decidió escuchar y preguntar después.
Ash miró detenidamente a Romeo. Estaba esperando que continuara. Annabhet se retorció en su lugar, como si ella supiera que venía después.
-Pero yo no les quise ayudar- se defendió- me obligaron.
Romeo apretó su puño. Ash supo que esa historia lo incomodaba, pero quería escuchar la historia, así que no dijo nada.
-Un día, cuando volvía del trabajo, me encontré con unos sujetos en el camino. Ellos me ofrecieron hablar con su jefe, el cual estaba interesado en mi investigación- prosiguió Romeo- como sabrán, me dedico a la medicina, por otra parte, me dedico a la Geología.
-El estudio de las rocas- añadió Ash, escuchando detenidamente la historia.
Romeo asintió y prosiguió con su relato.
-Me encanta estudiar las piedras, los materiales que las componen y su estructura- dijo sonriendo- cuando me llevaron con su jefe, me pregunté como un hombre tan respetable como se veía él, se interesaría en la Geología.
-Respetable… sí claro- dijo Ash en un tono sarcástico.
-Cuando hablé con él- prosiguió- me enseñó un libro… cuando lo leí, me fascinó. Ese libro era sorprendente, hablaba acerca de todos los tipos de rocas: minerales; Ágatas; Aguamarinas; Alejandritas; Amatistas. Habían toda clase de piedras únicas, pero habían tres en especial que captaron mi atención.
Romeo parecía realmente emocionado y excitado al recordar ese libro. Realmente le gustaba la Geología.
-Esas piedras eran realmente únicas en su tipo. Esas tres piedras escondían un poder, un poder tan fuerte que se asemejaba a las Tres Aves Legendarias.
Ash se sorprendió al oírlo. ¿Las Tres Aves legendarias? Si se refería a las que él conocía, el Equipo Rocket realmente tramaba algo malvado.
-La piedra Ignis, que se asemejaba a Moltres- dijo seriamente- la piedra Ray que se asemeja a Zapdos y la piedra Glaciem que se asemeja a Articuno.
Todos se quedaron sorprendidos por el relato. ¿Unas piedras podían ser así de poderosas?
-Cuando terminé de leer el libro, no pude ocultar mi emoción. Aquél hombre llamado Giovanni me ofreció que trabaje para él, me daría todo los elementos necesarios para encontrar la piedra- Romeo bajó su mirada al suelo- yo acepté sin pensar, más tarde me daría cuenta de la verdad.
Serena no sabía a que se refería con la verdad, pero por la expresión de Roemo, de seguro no era nada bueno.
-A medida que más sabía de la piedra, más me daba cuenta de lo peligrosa que era. Esa piedra tiene algo que ver con las Tres Aves Legendarias y destrucción de Kantho hace Tres mil años.
Serena se asustó. ¿Destrucción de Kantho hace Mil años? Miró a Ash en busca de respuestas, pero él le hizo entender que sería una historia para otro día.
-Decidí dejar la investigación, pero Giovanni no se lo tomó bien. Se enojó contra mi y me encerró en una biblioteca de algún lugar que no conozco. Me mantuvo cautivo durante un mes entero.
Annabhet asintió.
-Durante un mes, Jason y yo estuvimos muertos de preocupación, inclusive hablamos con la policía, pero no encontraron rastros de él.
-Pude escapar por suerte- dijo Romeo- alguien o algo atacó a mis opresores lanzándole una Hipnosis. Salí lo más rápido que pude, llevándome el libro conmigo. Cuando llegué a casa, mandé el libro a un profesor especialista en rocas de una lejana región.
Un escalofrió recorrió la espalda de Serena.
-¿Ese libro no se llamará por si acaso El secreto de las rocas?
Romeo asintió, algo confuso.
-Ash- dijo algo asustada- aquél hombre, me buscaba a mi también.
Ash se sorprendió al escuchar eso, pero antes de que pudiera decir algo, Serena habló.
-El profesor Ciprés fue a quien le diste ese libro, él me la entregó a mí, por eso ese hombre me buscaba. Quería el libro, porque pertenecía a su jefe.
-Además tenía información valiosa acerca de las piedras- dijo Ash pensativo.
-¡Serena!- dijo Romeo exaltado- ¿tienes contigo el libro?
La chica negó con la cabeza.
-Lo tiene el profesor Oak.
Ash la miró detenidamente.
-¿Y aquél hombre sabe que lo tiene el profesor?
-No, no se lo dije.
Ash y Romeo suspiraron. Un peso menos encima, pero aún quedaba lo más importante, rescatar a Jason.
-Entiendo que el Equipo Rocket te quiera- dijo Ash refiriéndose a Romeo- ¿pero por qué quiere a Annabhet?
La mujer suspiró y miró detenidamente a Romeo, este asintió.
-Soy… algo diferente a los demás…- tengo la habilidad de reconocer la energías de las piedras con solo tocarlos.
Ash entendió todo ahora. Todas las piedras encajaron a la perfección.
-Por eso los quieren. Romeo tiene información de las piedras. Necesitan a Annabhet para que los guíe ante ellas.
-Y necesitaban un rehén para que vayan sí o sí junto a ellos- dijo Serena seriamente.
-Y lo lograron- dijo Annabhet seriamente- debemos ir junto a ellos.
-¿Qué haremos?- preguntó Serena.
-Le daremos justo lo que quieren- dijo Ash seriamente, agarrando su Pokéball.
… … … …
Un niño se encontraba atado de manos y píes sobre una silla. Tenía la boca amordazada por un bozal. Parecía estar dormido, pues tenía los ojos cerrados.
Estaba en una habitación completamente blanca. El piso, las paredes, el techo, todo era completamente blanco. Un enorme espejo posaba delante del niño, reflejándolo, pero él sabía que no era un espejo, sino una ventana.
La puerta, que también era blanca, se camuflaba con la pared, pero Jason sabía dónde estaba. Se retorció en su lugar, intentando zafarse sin éxito. Era su decimoprimer intento en la noche.
Recordó a aquél hombre enmascarado. Sentía un enorme odio hacia él. Serena se había desmallado en aquél bosque, víctima de la Hipnosis, se preguntaba si estaría bien, si ya se habría despertado. Si Ash o alguien la encontró, a ella y a Jigglypuff.
La puerta de la habitación se abrió. El mismo hombre enmascarado entró a la habitación y miró fijamente al niño. Si no fuera por su máscara, Jason habría jurado que le había sonreído. Solo la idea le revolcaba el estómago.
-Deja de mirarme así- dijo el enmascarado- un niño no debe sentir tanto odio.
Jason sentía el impulso de abalanzarse junto a él, romperle la máscara y de paso la cara, pero no pudo. Odiaba estar atado de manos y píes. Odiaba sentirse impotente.
El hombre se acercó y lo miró detenidamente, estudiándolo.
Jason se sentía incómodo. La mirada de aquél hombre era cruda, fría, casi como la mirada de una piedra. Parecía que no tenía alma. Sus ojos color azules brillaban despiadadamente, como si el mar te azotara vilmente con sus olas.
El enmascarado desató el bozal de la boca de Jason.
Jason se remojó los labios, pues estaban sumamente secos.
-No obtendrás lo que quieres- dijo seriamente.
-Para tener ocho años, eres muy valiente.
Jason no respondió, solo se limitó a dedicarle una mirada fulminante al hombre.
-Sabes en lo que está metido tu padre, ¿no niño?
-Sí- contestó secamente- pero dejó de trabajar con ustedes al darse cuenta del error que están cometiendo.
El enmascarado se rió. Jason arqueó una ceja, no sabía que le causaba tanta gracia.
-Pronto se darán cuenta que ustedes estaban errados- apretó su puño, expresando poder- el Equipo Rocket cambiará este mundo.
-Ellos vendrán- dijo seriamente- y acabarán con ustedes.
El enmascarado guardó silencio, luego se acercó a Jason.
-Por tu bien, espero que sea así.
Luego golpeó fuertemente la panza del niño, dándole un puñetazo. Jason se encorvó y se desmayó al instante. El hombre suspiró, recobrando la postura.
Se dio media vuelta y se dispuso a salir, no sin antes echarle una última mirada al niño. Cuando salió, una mujer lo estaba esperando.
La mujer tenía el rostro tapado con una mascara parecida a la del hombre, solo dejaba ver sus ojos de color esmeraldas. Tenía puesto una remera negra sin mangas, que le llegaba hasta el ombligo. Tenía un pantalón de camuflaje negro. Un par de guantes que le llegaba hasta los codos. En sus dedos del guante sobresalían garras. Su pelo de color rubio era lacio y le llegaba hasta la cintura. Tenía una increíble figura.
La mujer estaba recostada en la pared, con los brazos cruzados.
-¿Te sientes rudo al golpear al niño?- preguntó, con cierto tono juguetón. La voz de la mujer era sexy y melodiosa.
-Será mejor que ese niño duerma hasta que venga Romeo- dijo seriamente.
-Tiene la misma edad que nuestra hija- dijo mirándolo desde la ventana con compasión.
El hombre apretó los puños con fuerza.
-Andando- dijo empezando a caminar.
-Siempre tan apurado, Jack- dijo con una risita, luego lo siguió.
… … … … …
Ash se encontraba en una posición de meditación: con sus piernas cruzadas, con sus manos entrelazadas, reposando en sus muslos y sus ojos cerrados a cal y canto.
Estaba fuera de la casa. Como eran altas horas de la noche, todos estaban durmiendo plácidamente. El sonido del viento soplando contra las ramas de los árboles, el cantar de las cigarras y el leve murmullo del los Pokémon salvajes formaban una increíble paz.
Cuando Ash abrió los ojos, se encontraba en un escenario completamente negro. Frente a él había dos sujetos, uno pelirrojo y otro rubio.
El pelirrojo se encontraba sentado en el suelo, con las piernas cruzadas, el codo reposando sobre su muslo y su cabeza reposando sobre su puño. En cuanto al rubio, estaba parado, con los brazos cruzados.
-Se ven muy impacientes- dijo Ash acercándose.
-Solo queda dos horas- dijo el pelirrojo seriamente- debíamos ir a rescatar a Jason hace cinco horas, y solo faltan dos horas de la hora límite.
-¿Por qué nadie se moviliza?- preguntó el rubio.
-Pikachu, Charizard, ya se los dije- Ash se sentó en el suelo- tenemos un plan, solo cálmense.
Charizrd se cruzó de brazos, luego dejó lanzar un bufido.
-Sí que eres impaciente Charizard- se escuchó una voz detrás de él.
Charizard volteó la cabeza, mirando sobre sus hombros. Un hombre de cabellera dorada se encontraba en una pose de meditación. Tenía los ojos cerrados de tal modo que parecía que llegó a la iluminación. Estaba a escasos centímetros del suelo, por lo que estaba flotando.
-A mi si me preocupa el niño- habló el pelirrojo- a diferencia de ti, que pareces muy tranquilo, Abra.
Abra sonrió, aún estando en su estado de Iluminación. Parecía completamente imperturbable.
-El que tiene paciencia, logrará lo que quiera, amigo mío.
Charizard volvió a bufar.
-Di lo que quieras.
-Ya, ya, no hay porqué pelear- dijo Pikachu sonriendo, separando a los dos.
-Pikachu tiene razón, estamos aquí para conversar- dijo Ash seriamente.
-Pero aún falta uno, ¿no?- preguntó Abra.
-Lo siento, lo siento- dijo una voz detrás de ellos.
Todos giraron y vieron a un chico correr.
El chico tenía el pelo de color grisáceo, algo largo y desordenado. Llevaba puesto una remera gris y un pantalón de estilo Chupín del mismo color. No llevaba puesto los zapatos, por lo que dejaba ver sus píes sucios y mugrientos. En su boca estaba masticando una… ¿cuchara?
-Siento haber tardado- dijo rascándose la cabeza- es que encontré unos utensilios deliciosos.
-No te preocupes Gible- dijo Ash sonriendo- muy bien, ahora que estamos todos, les contaré el plan.
Una hora atrás. Ash había propuesto un plan que idearon con Serena a Romeo y Annabhet. El plan parecía bien estructurado. Cuidaron cada detalle, por lo que parecía no fallar, pero recuerda: no te preocupes por una cosa; concéntrate en que las pequeñas cosas salgan bien.
Ash fue nombrando a cada uno de los presentes, diciéndole las funciones que debían cumplir dentro del plan. Una vez terminó de hablar, Chariard sonrió.
-Suena bien- dijo más confiado- no puede fallar.
-No nos confiemos- dijo Pikachu- cualquier cosa puede suceder.
-Pikachu tiene razón- apoyó Ash- lo mejor será que nos concentrémonos.
Todos asintieron. Gible sonrió y comenzó a saltar en su lugar emocionado.
-¡Bien!- dijo emocionado- ¡Abra, demos lo mejor de nosotros!
Abra sonrió y abrió sus ojos, dejando ver que eran de color miel.
-Me parece bien. Demos nuestro mejor esfuerzo Gible.
Ash sonrió y se paró del suelo.
-Bien, es momento de irnos. ¡Vamos a por Jason!
Todos gritaron en vítores. En ese momento Ash abrió los ojos y se encontraba en el patio de la casa de Romeo. Serena se dirigía a en su dirección, sonriéndole.
-Debes enseñarme luego ese truco- dijo, pasándole la mano para ayudarle a lavantarse.
-Jaja, no es un truco- dijo aceptando su ayuda- te lo enseñaré luego de que rescatemos a Romeo.
-¿Estás seguro que el plan saldrá bien?- preguntó Serena, algo indecisa.
-Claro que sí- dijo el moreno sonriendo- no fallará.
Serena sonrió, luego cambió su expresión a una seria.
-Romeo y Annhabet ya salieron. Ellos se están esforzando para cumplir su parte del plan.
-Y nosotros cumpliremos con el nuestro- dijo seriamente- Equipo Rocket, esta vez, caerán.
… … … … …
Jason abrió los ojos lentamente. Las luces de la habitación lo molestaba en los ojos, dejándolo con ceguera parcialmente. Cuando se reincorporó, sintió un espantoso dolor en la panza.
Soltó un grito ahogado. Intentó atajarse la panza, pero como tenía las manos atadas, tuvo que aguantar el dolor. Echó una maldición, ese sujeto lo iba a pagar.
Volvió a mirar su alrededor. La habitación era a prueba de sonidos. El absoluto silencio comenzaba a ser un dolor en los oídos para él. Jason intuyó que si no salía de allí dentro de poco, se volvería loco.
Se retorció en su lugar, con el intento penoso de zafarse, pero el dolor de estómago junto al absoluto silencio que eran como dos clavos penetrando sus oídos, no ayudaban en nada.
Jason ya se dio por vencido, cuando el suelo frente suyo comenzó a retumbar. Jason intentó retroceder con la silla dando saltos, pero perdió el equilibrio y cayó de espalda.
El suelo se abrió, creando un hoyo. De él, un Pokémon grisáceo salió, dando brincos. Jason al verlo, parpadeó incrédulo.
-¡Gible!- gritó feliz.
Gible sonrió a Jason y le alzó el pulgar.
-¡Gible, me alegro de que estés aquí!
En eso, del mismo hoyo. Dos Pokémon salieron: uno amarillo y otro rosa. Los ojos de Jason se iluminaron al ver al segundo.
-¡Jigglypuff!- dijo con lágrimas en los ojos- ¡Abra!
Jigglypuff corrió junto a él y comenzó a llogarar, abrazándolo.
-A mi también me algra verte- dijo riendo- pero debemos salir de aquí.
Gible asintió y cortó las sogas que lo apresaban con el ataque Corte. Jason se levantó rápidamente, friccionándose las muñecas.
Abra asintió con la cabeza. Miró a Gible, el cual asintió. El Pokémon tipo dragón hizo un ademan para que lo siguiera, luego bajó por el hoyo.
-Bien- dijo el niño- andando.
Jigglypuff subió a sus hombros y lo miró con una expresión decidida. Jason le sonrió.
Saltó al hoyo con su Pokémon el hombro, pero al darse cuenta que Abra no les seguía, sacó la cabeza del hoyo.
-¿No vienes?- preguntó al Fenek amarillo.
Abra negó con la cabeza, luego miró hacia delante y uso la habilidad de Teletransporte. El niño arqueó una ceja, confundido por la escena. Decidió no darle importancia, luego bajó por el hoyo y miró hacia delante.
Un túnel no tan ancho ni tan alto se extendía delante de él. Tenía que arrodillarse para poder pasar. Suspiró pesadamente.
-Bueno, esto será un reto.
… … … ….
Un auto se movilizaba con facilidad por el pueblo. Como aún era muy temprano, todos los aldeanos aún descansaban plácidamente en sus respectivos hogares.
Romeo iba en el siento del conductor. Se veía bastante impaciente, apretaba fuertemente el volante y apretaba el acelerador con todas sus fuerzas. Se retorcía en su asiento impacientemente cada vez que podía.
Annabhet se veía igual o más impaciente que él. A pesar que su esposo conducía a una velocidad inrreglamentaria, digno de un aprendiz de Brian O'Conner,ella parecía distraída. Se mordía el dedo pulgar totalmente preocupada.
Romeo al verla, suspiró. Su esposa estaba sumamente preocupada, él también, no lo negaba, pero debía tranquilizarse. Posó sus manos por el muslo de Annabhet.
-Tranquila- esbozó una sonrisa- todo saldrá bien.
Annabhet sonrió, pero tan rápido como sonrió dejó de hacerlo.
-Es que… no puedo evitar preocuparme- dijo bajando la cabeza- por nuestra culpa secuestraron Jason.
Romeo miró con el rabillo de su ojo a la mujer, luego volvió su mirada al camino.
-Lo sé- dijo seriamente- pero lo salvaremos. Haré que esos bastardos paguen por lo que nos están haciendo.
-¿Y sí le damos lo que quieren?
-No- contestó seriamente- esas piedras son muy importantes, sin caen en malas manos… ¡Dios sabe lo que pueda pasar!
Annabhet se retorció en su asiento.
-¿En serio podría causar una catástrofe semejante a la de hace Tres mil años?
Romeo asintió.
Hace tres mil años, hubo una guerra en Kantho, esa guerra ocasionó la muerte de muchos humanos y Pokémon. Muchas áreas de la región quedaron reducidas a cenizas. La historia cuenta que un grupo de tres hombres controlaron a las tres Aves legendarias usando unas máquinas especiales con forma de collar. Gracias a eso, manipularon a las aves legendarias para causar temor, pero las aves se revelaron y destruyeron los collares.
Estaban tan enojadas con los tres humanos, que las aves evolucionaron. Se fusionaron y se convirtieron en una sola ave, con un poder semejante al de Arceus. Los humanos cuando vieron a esa criatura, fueron invadidos por el temor, la desesperación y el remordimiento.
La nueva Ave Legendaria estuvo a punto de borrar a kanto del mapa, pero uno de los tres hombre pidió a Arceus que lo ayudasen y a cambio le daría lo que quiera. Arceus acudió a su llamado. Apareció en un rayo de luz tan potente que cegó a la ave.
Arceus detuvo a la Ave Legendaria, dejándolo en su estado normal. Los humanos se alegraron al ser salvados, pero como cada acto tiene sus consecuencias, Arceus miró con odio a los humanos y les dijo que tenía que pagar por lo que habían hecho.
Los tres humanos, arrepentidos, aceptaron sus consecuencias. Arceus quiso que ésa historia no vuelva a repetirse, así que les ofreció a los humanos una solución: ellos se iban a convertir en tres piedras capaces de controlar a las Aves Legendarias.
Los tres humanos aceptaron y abandonaron sus vidas, convirtiéndose así en las piedras del libro que Romeo había leído.
-Es por eso que no podemos permitirlo- dijo seriamente.
… … …. …. ….
La puerta de la habitación se abrió. Jack entró, sosteniendo una barra de chocolate en su mano. Al ver el estado en el que se encontraba el cuarto, arqueó una ceja.
Un enorme hoyo se encontraba en medio de la habitación. A su alrededor el suelo comenzó a agrietarse. Escombros del piso blanco se encontraban esparcidas por todas partes y la silla donde debía estar antes Jason, estaba caída de espalda, con las sogas rotas.
Jack dejó caer la barra de chocolate al suelo, pasó por encima de ella, aplastándola. Se acercó a la silla y la cogió. Era obvio que fue cortado por el ataque de un Pokémon.
Se acercó al hoyo, se agachó y comenzó a estudiarlo. El hoyo era perfectamente circular, como si fuera escarbado. Apretó la soga fuertemente y lanzó un simple "Já".
-Han venido después de todo- dijo Jessica tocándole la espalda.
-Así que ésa es su respuesta- dijo levantándose- bien, si eso quieren.
El hombre sacó una Pokéball de su chaqueta, luego la lanzó y de ella salió un Pokémon: era un pequeño perro de pelaje rojizo como el fuego.
-Huele esto- dijo dándole la soga.
El perro olió la soga y luego asintió.
-¡Ve por él Growlithe!
Growlithe aulló y bajó por el hoyo a una velocidad increíble.
La mujer echó una pequeña risilla.
-Esto será emocionante.
… … … …
Esta vez Jason ya no necesitaba arrodillarse para poder pasar por el túnel. Al principio el túnel era pequeño y muy apretado, con suerte podía pasar arrodillado, y eso que se golpeaba con frecuencia la cabeza con el techo de tierra. Pero cada vez que avanzaba, se agrandaba y se volvía más ancho hasta el punto de parecer subterráneo. De hecho, Jason estaba seguro que era eso.
Estaba más que obvio, pues inclusive había fluorescentes en el techo de tierra, colocados en fila alumbrando el lugar. Además había varias estatuas de metal de un sujeto (Giovvani) en varias poses un tanto extrañas, que estaban oxidadas o… mordidas.
Gible se detuvo en medio del camino cuando vio una estatua de metal de Giovanni en pose del El Penseur. Gible parpadeó dos veces al verlo, luego sonrió maliciosamente y saltó en la cabeza de "Giovanni" y la mordió.
-Creo que disfruta haciendo eso- dijo Jason con una gota cayendo de su sien.
Jiglyppuff asintió con una gota también cayendo de su sien.
En eso, Gible deja de morder la estatua. Mira a Jason y a Jigglyppuf seriamente. Jason arquea una ceja delante de ello.
-¿Qué sucede Gible?
En eso, Gible se lanza encima de él, tirándole al suelo. Una bola de fuego pasa encima de ellos, rozando la nariz de Romeo.
-¡¿Pero qué…?!- pregunta sorprendido.
De la nada varios fluorescentes se rompieron, estallando en una oleada de chispas, polvo y vidrios. Jason se protegió con los brazos.
Jason miró hacia delante. Estaba completamente obscuro, debido a los fluorescentes rotos. Unos ojos amarillos de depredador aparecieron en la oscuridad.
Jason retrocedió un poco. Esos ojos le seguían a donde él se movía. Gible se repuso y rápidamente se colocó delante del niño para protegerlo. Jigglyppuf lo imitó.
-Chicos…- dijo Jason sorprendido.
De a poco, aquella criatura comenzó a tomar forma. Lentamente salió de la oscuridad, dejando ver su identidad. Un Growlithe.
Jason arqueó una ceja al verlo.
-¿Un Growlithe?- preguntó sorprendido.
El Pokémon gruñó, desafiándolos. Gible apretó los dientes y se dispuso a atacar.
Gible usó un ataque de cabezazo, pero el oponente logró esquivarlo fácilmente saltando, luego, aún el aire lanzó varias bolas de fuego hacia el Pokémon tipo Dragón.
Gible golpeó el suelo rápidamente con su pata, delante de él, la tierra se levantó y cobró forma de un escudo. La bolas de fuego impactaron contra el escudo de tierra.
-Asombroso- dijo el niño con brillos en sus ojos.
Growlithe cayó al suelo, luego lanzó un potente ataque de Estrella de Fuego que fue directo al escudo, rompiéndolo en miles de pedazos. Gible logró salvarse, usando el ataque de Excavar.
De un segundo al otro, debajo del perro de fuego, Gible salió preparado para encestarle un Golpe Roca, pero Growlithe lo esquiva con facilidad, luego contraataca con un ataque de lanzallamas.
Cuando el ataque golpea de lleno a Gible, este desaparece, dejando a su oponente desconcertado. Growlithe abre los ojos sorprendido, gira rápidamente, pero fue muy tarde. Gible sale de la tierra y con una sonrisa le encesta un potente Mega Puño, mandándolo bolar contra la pared.
Growlithe se golpeó la espalda y cayó al suelo, sumamente herido, pero logró levantarse con facilidad.
-¡Bien hecho Gible!- dijo Jason feliz.
Jiglyppuff comenzó a aplaudir emocionado.
Gible alzó el dedo gordo y les sonrió con un brillo en sus dientes afilados.
-Bravo- dijo una voz- bravo, lo han hecho bien.
-Ju ju, ese Gible es fuerte- dijo una voz femenina.
En eso, Jack y Jessica salen de la zona oscurecida por el fluorescente. Jason se sorprendió al verlos, pero luego le dedicó una mirada de odio al hombre.
-Bien hecho, ese Gible es poderoso- dijo riendo- pero veamos que puede hacer contra mi Pokémon.
De un segundo a otro, Gengar apareció frente de Gible, dedicándole una sonrisa burlona, luego le sacó la lengua. A Gible no le dio tiempo de reaccionar, porque le propinó un potente Puño Sombra, impulsándolo al cielo.
Gible impactó en el techo, golpeándose la espalda. Lanzó un grito ahogado, en ese momento, el oponente le lanza una Bola Sombra. Gible cae al suelo sumamente herido, en ese momento, una parte del techo colisiona, cayendo encima de él.
-¡Gible!- grita Jason asustado.
Gengar empieza a reír, burlándose de su oponente.
-Débil- dice Jack seriamente- Gengar, ahora por el otro.
Gengar para de reír, mira a su entrenador y luego a la bola rosada y asiente. Jason abre los ojos de par en par.
-¡Jigglyppuf, huye!- grita asustado.
Jigglyppuf estaba temblando en su lugar, pero niega con la cabeza.
-¡¿Qué?! ¡Jigglypuff…!
De un momento a otro, Gengar aparece detrás de Jigglyppuff y le lanza una Mega Patada, mandándolo volar hacia delante.
Jigglyppuff cae al suelo rodando, Gengar vuelve a reír, pero Jigglyppuff se levanta.
-Es inútil- dijo Jack seriamente.
-Fu fu, qué patético- añadió Jessica sonriendo.
Jigglyppuff se levanta, pero Gengar le lanza una Bola Sombra, provocando que volviera a caer.
-No tiene caso que sigas peleando- dijo el enmascarado seriamente- mejor ríndete, por el bien de tu Pokémon.
Romeo miró aterrado a su oponente, luego miró a su Pokémon. A pesar de estar levemente herido, Jigglippuff volvió a levantarse. Miró detenidamente a Jason y le sonrió.
Romeo se quedó asombrado. A pesar de que su Pokémon estuviera sumamente herido, aún tenía ganas de luchar y protegerlo. Bajó su cabeza.
-Ya veo… lo siento Jigglyppuff- apretó sus puños- te estás esforzando, y yo aquí aterrándome, tsk…. Que patético- miró seriamente a su compañero-¡bien, si tú quieres pelear, pelea!
-Inconsciente- dijo tristemente Jack- ¡ahora deberás pagar por tus actos!
Gengar se abalanzó contra Jigglippuff, listo para atacarlo con un Mega Puño, pero Jigglyppuff logró esquivarlo a pesar de estar sumamente herido. Todos quedaron sorprendido al verlo.
-¡Vamos Jigglyppuff, usa Rayo hielo!
En ese momento, la bola rosada comenzó a acumular aire en su boca, luego lanzó un potente Rayo hielo el cual impactó de lleno en la panza del oponente, mandándolo hacia atrás.
-Pero… ¿cómo?- preguntó Jessica asombrado.
-Hace tiempo encontré una Máquina Técnica en la mesa de mi padre- explicó Jason seriamente- enseñé esa MT a Jigglyppuff, es nuestro ataque más poderoso.
Jigglyppuff sonríe, pero Gengar se levanta completamente irritado.
-Ya veo- dijo Jack, con un tono tranquilo- pero tu amigo está muy herido, otro golpe y perderás, lo mejor será que te rindas.
Jason miró a Jigglippuff, este lo miró seriamente y asintió.
-Nosotros nunca nos rendiremos- recordó a las palabras de Ash antes de luchar contra los motociclistas y las repitió- "Un verdadero entrenador confía en sus Pokémon".
-Mala elección- dijo seriamente.
Jack hizo un gesto con su cabeza a Gengar, para que atacara. Cuando estaba dispuesto a hacerlo, alguien se interpuso en medio.
Jason no podía creerlo. Estaba boquiabierto cuando vio la escena. Ash, Serena, Pikachu y Abra aparecieron de la nada, como si fuera por arte de magia.
-¡Jason!- gritó la chica feliz, abrazando al niño- me alegro que estés bien.
Jason no podía responder, estaba demasiado desconcertado para hacerlo.
-Jason, Jigglyppuff- dijo Ash seriamente- lo han hecho increíble- los miró por entre los hombros y les sonrió- pero déjenos esto ahora. Solo necesitamos cinco minutos.
Continuará…
¡Hola Familia! n.n
¿Qué tal?
Jaja, se que he tardado en subir este cap, pero tuve algunos inconvenientes, pero ya está todo arreglado, espero puedan perdonármelo .
Romeo por fin ha sido liberado, pero aún deben salir de allí, pero Ash no querrá irse sin quemar primero el lugar jeje.
Espero disfruten del capítulo y nos leemos luego.
