CAPITULO 12
(Pov Duque)
-V- dije en tono alto-.
-Shhhh- dijo meciendo a su hija-.
Xinia estaba sentada al lado de V mirándole.
-No... no la sostienes bien, está incómoda- le decía-
Xiniacogió a su hermana en brazos y la acunó.
-Es así...-.
-pero mis brazos son mucho más grandes-.
-Pero ella tiene que estar así para...-.
-Y después de esta escena de casa de la pradera, V- dije mirándole-.
-¿qué pasa?-.
-La pequeña no está bien-.
-Claro que no lo está- dijo Xinia - Blasco es intenso en lo suyo-.
-¿Y tu como lo sabes?-.
-Porque Blasco es mi amigo y me cuenta sus cosas, es como un niño-.
-Oh bueno... se me olvidaba que tú eres domadora de bestias- dijo V-.
-Casi, mírate a ti, te estoy enseñando como cuidar un bebé-.
Respiré hondo.
-Voy a viajar allí... Bree se queda aquí, Dominic se encarga de su cuidado-.
-Vale iré contigo, también quiero saber cómo está-.
(Pov Blasco)
Las reservas de mi congelador se estaban acabando pero pronto abriría una nueva cacería, la carne que cocinaba siempre era de mujer, probé la de hombre pero no me gustó, demasiado fuerte.
La mujer tenía que ser rubia... como lo era mi madre, no sabía exactamente porque pero... necesitaba hacerlo.
La Casannova estaba inconsciente en la cama dudaba que pudiese aguantar bien otra ronda conmigo... era débil.
Así que me ceñiría a sexo en la habitación... mamadas y tocamientos, mordiscos y algunos cortes superficiales, hasta que se sintiese un poco mejor.
El hecho de poner sal en las heridas o zumo de limón me lo reservaba para esta noche... dolería pero sería placentero para ella así quizás, le pondría más interés.
Entré en la habitación y estaba completamente dormida.
Un zumo de limón en un vaso estaba al lado de la puerta como le pedí al mayordomo.
Lo cogí y lo dejé sobre la cama.
Ella estaba dormida sobre la cama, había adelgazado.
Estaba desnuda sobre la manta de piel de oso y reliada en otra manta de terciopelo rojo.
Quité la manta y sus pezones se erizaron.
Abrí sus piernas despacio y tomé una pequeña cuchilla de afeitar. Hice un corte en su ingle lo justo para que saliese un poco de sangre ella despertó y me miró asustada...
Negué y ella se quedó quieta.
Puse el zumo de limón sobre la herida y ella gritó.
El próximo corte era sobre su sexo en la parte superior, y de nuevo gritó y volví a cortar por la parte externa de su sexo y vertí el zumo.
-BASTA POR FAVOR- sus ojos se inundaron de lágrimas-.
-Acabo de empezar- dije pausadamente-.
Ella se tapó los ojos y ahogó sus gritos en la almohada.
-Mírame-.
Me miró y tembló.
-Eres el diablo...-.
Tuve que reírme roncamente...
-No tienes ni idea...-.
Pasé mi lengua por los cortes su sangre sabía bien.
Corté otra vez y puse más zumo al mismo tiempo mordí su clítoris y gritó pero abrió más sus piernas... eso es, eso es justo lo que quería.
Mi lengua se introdujo en ella empujando y moviéndose al compas de sus gemidos.
La besé con maestría y de nuevo la corté esta vez en el muslo y gritó de nuevo pero ese grito se junto con un gemido fuerte y agudo hasta que se corrió y calló sobre la cama con la respiración agitada y los ojos cerrados.
Dejé en el suelo el vaso con el zumo y me levanté.
Quería una ducha.
