Capítulo 12- El espíritu del Bosque.
Ash abrió los ojos de par en par.
Los Pokémon tipo fantasma comenzaban a traspasar las paredes. Una leve capa de niebla cubría las piernas de los presentes y el aire era turbio. Serena retrocedió unos pasos, chocando contra la pared. Unas manos fantasmales comenzaron a aparecer detrás de ella, cogiéndola de hombros y manos.
El fantasma comenzaba a reírse macabramente mientras unos Pokémon flotaban a su alrededor: Gastly, Duskull, Sableye y un Hunter.
— ¡Ash, ve a por Serena y salgan de aquí!
— ¿Y tú Trevor?
—No te preocupes— dijo sonriendo—. Este no es mi primer rodeo, ¡ahora ve!
Ash vaciló por unos segundos, luego corrió a socorrer a Serena. Trevor sonrió y miró seriamente al fantasma.
—Sí que te gusta molestarme, ¿eh? Pues déjame decirte que aún planeo vivir mucho tiempo.
Pinsir saltó en dirección al fantasma listo para atacar. El primero en lanzarse contra él fue el Duskull.
Serena forcejeaba para alejarse de aquellas manos pero por mucho que se esforzara no podía escaparse de ellos. Pikachu lanzó un atractrueno contra la primera mano, la cual se disolvió en contacto al ataque. Un ataque de Lanzallamas fue directo a la siguiente mano, la cual tuvo la misma suerte que la anterior.
Ash agarró a Serena de las manos y comenzó a jalarla hacia delante. Las manos luchaban para no soltarla. Una segunda oleada de Lanzallamas de Fennekin y Trueno por parte de Pikachu atacaron a las manos restantes. Serena logró zafarse, cayendo junto a Ash en el suelo.
—Agradece luego, debemos irnos— dijo Ash ayudando a Serena a levantarse.
—Ash… ¿qué es exactamente lo que está pasando?
El chico negó con la cabeza. Miró a su alrededor y apretó los dientes, frustrado. Lo que antes era una neblina ahora se tornaba en una niebla espesa y densa.
—¡Corran ya!— gritó Trevor. —¡Les daré tiempo!
El Duskull lanzó una Bola Oscura, la cual Pinsir logró desviarla a duras penas con sus pinzas.
Ash apretó los puños, miró a Serena y a Pikachu.
—Salgan de aquí— dijo seriamente—. No quiero que salgan heridos.
—Pero… ¿y tú?
—Ayudaré a Trevor— dijo sacando una Pokéball de su bolsillo.
Serena hizo un ademan de irse, pero se detuvo y sujetó a Ash del brazo.
—No— dijo seriamente—. Lucharé a tu lado.
—Serena, no dejaré…
—¡No soy una niña indefensa a la que debes cuidar! No seré un cargo para ti ni para nadie. — Miró a Fennekin y ambos asintieron al unísono—. Fennekin y yo podemos luchar.
Ash miró a Serena a los ojos: brillaban con decisión y seguridad, igual a cómo brillaban los ojos de él antes de enfrentarse a su primera batalla de gimnasio. Ash sonrió.
—Lo siento. Vamos.
… …
Pinsir aún no estaba recuperado del todo después de la batalla contra Pikachu. Estaba jadeando y llenos de rasguños. Duskull se veía igual que él, pero aún así seguía lanzando ataques.
Pinsir los esquivaba a duras penas, desviando los ataques y lanzando estocadas con sus pinzas. Pero Duskull no estaba solo. Hunter y Sableye saltaron al ataque, preparándose para atacar a Pinsir, pero de un segundo a otro, un rayo amarillo apareció delante de Hunter, lanzándole un ataque de Psíquico, luego un Ascuas atacó a Sableye.
Pinsir miró a sus lados, junto a él estaban Abra y Fennekin listos para acompañarlo.
—¿Un tipo psíquico?— preguntó Trevor sonriendo.
—Me gusta estar preparado para todo— contestó Ash rascándose la nariz.
—Nada mal chico, nada mal…
El espíritu sonrió de oreja a oreja al ver a los tres entrenadores reunidos. El fantasma fijó su mirada en Ash y por un segundo, el chico vio una escena muy macabra: Trevor siendo atravesado en el corazón por un trozo gigante de vidrio.
Ash por perdió el equilibrio por dos segundos, pero logró recuperar la compostura. Se sujetó la cabeza con pesar e hizo un ademan de caerse.
—Ash, ¿estás bien?— preguntó Serena preocupada.
El chico no hizo caso a Serena. Miró a Trevor detenidamente, su mirada no pasó desapercibida por Trevor.
—¿Qué sucede chico?
Todos miraron al espíritu el cual seguía sonriendo. Sus ojos comenzaron a tornarse de un color morado intenso. Su sonrisa se volvía un tanto macabra y los Pokémon fantasmas salían de la casa rápidamente.
—Oh no…
—¿Qué sucede Trevor?— preguntó Serena asustada por el tono del hombre.
—¡Debemos salir de aquí!
—¡Abra! —Gritó Ash.
Abra juntó las manos y de un segundo a otro, los cuatros salieron de la casa, apareciendo varios kilómetros en el bosque. Justo en ése momento, a lo lejos divisaron cómo la casa se consumía en llamas y estas tomaban la forma de unos ojos maliciosos y una sonrisa de oreja a oreja.
—No…— Trevor se levantó mirando la casa a lo lejos—. Mi casa…
—¡¿Qué demonios sucede aquí?!— preguntó Serena consternada.
—Trevor— Ash se acercó al hombre con tacto—. Debemos irnos, somos vulnerables aquí.
Trevor se quedó mirando la casa que se consumía en llamas de a poco, luego apretó los puños con fuerza y dio media vuelta. Su mirada estaña ensombrecida por la poca luz que brindaba la luna en el bosque, pero Ash estaba seguro que una lágrima se resbalaba por su mejilla.
—Andando.
Se alejaron lo más que podían de aquél lugar. Deambularon por el lugar hasta que sintieron que estaban lo suficientemente alejado del lugar. Trevor se recostó por un árbol, completamente rendido y agachó la cabeza. Pinsir se sentó a su lado, imitándolo.
Serena miró a Ash preocupadamente, preguntándole si estaba bien que se detengan a descansar. Ash negó con la cabeza: no estaba bien, eran demasiado vulnerables en medio del bosque. No estaba seguro que acababa de pasar, no porque había tantos Pokémon fuertes en el bosque. Hace algunos años no era así, las cosas no podían cambiar tanto en tan poco tiempo, ¿o sí?
—Lo llamamos el Espíritu del bosque Verde— habló Trevor—. Apareció hace dos año, trayendo consigo a aquellos Pokémon tan fuertes, o eso es lo que se cuenta.
— ¿A qué te refieres?— preguntó Serena, confundida.
—Hace dos años el Bosque Verde no era así. Era un bosque pacífico, lleno de Pokémon mansos, la mayoría de tipo insecto. Todos los entrenadores que atravesaban el bosque eran novatos o simples turistas atraídos por su tranquilidad y hermosura, a parte los ciudadanos de Ciudad Verde se abastecían de los frutos que les regalaba el bosque, todo era perfecto hasta que…
Hubo una pausa. Trevor apretó los puños con ira, tanto que comenzó a temblar. Ash se lo estudió por unos segundos, cosa que llamó la atención de Serena.
—Este bosque era perfecto, amado por muchos dentro de la región, pero un día aparecieron esos Pokémon que sobre pasaban el nivel de los que vivían aquí. Primero eran unos cuántos, la situación aún podía controlarse pero luego la cifra fue aumentando hasta tal punto que parecía cómico. Los entrenadores novatos eran aplastados por los Gengar, los turistas ahuyentados y los ciudadanos no podían acercarse a los frutos sin ser adormecidos o asustados a muerte. Los ataques cardiacos no tardaron en aparecer e inclusive algunos….
Serena se tapó la boca. ¿Muertos? ¿Hablaba en serio? No conocía mucho acerca de los Gengar, pero eran Pokémon… los humanos y los Pokémon siempre convivieron en armonía pero el simple hecho de genocidio por parte de esas criaturas….
—La situación fue empeorando. Muchos evitaban pasar por el bosque, los entrenadores novatos no podían salir de Pueblo Paleta o Ciudad Verde, no estaban al nivel de los salvajes Pokémon acuáticos ni de los que habitaban el bosque, estaban atados de manos. De a poco hubo escases de suministros en ambas ciudades, todo fue un desastre.
Los ojos de Trevor reflejaban la impotencia y tristeza de una presa que está acorralada por el cazador. Ash sabía que había algo más en todo esto, una historia detrás.
—Por lo que vi en aquella cabaña Trevor, acabaste de llegar como hace unos días. Las ventanas sucias y los muebles desgastados dan a entender que fue abandonada hace tiempo, ¿me equivoco?
Trevor hizo un ademan de sonrisa, luego miró a Ash inquisitivamente.
—Eres muy observador chico. Llegué hace una semana aquí, pero no me dio tiempo de arreglar la cabaña, estuve todos los días buscando la causa del advenimiento de aquellos Pokémon.
—Pones mucho empeño para ser una tercera persona en todo esto.
—Y tú también, ¿no lo crees Ash?
—Tengo una razón— contestó Ash encogiéndose de hombros—. Cuando comencé mi viaje Pokémon hace siete años, crucé este bosque, aquí fue donde atrapé a mi primer Pokémon y donde lo hice evolucionar hasta su última forma. Este bosque tiene un gran valor sentimental para mí y para Pikachu—. Sonrió a su compañero, el cual asintió con una sonrisa—. También porque hice una promesa.
—Ash… — Serena se acercó al chico, sonriéndole.
Trevor miró al chico con cierto aire de admiración y comprensión, luego miró a Pinsir, sonriéndole.
—Yo salí de viaje hace dos años también—. Ash y Serena miraron a Trevor sorprendidos—. Encontré a Pinsir aquí, en el bosque. Me atrevo decir que fue uno de los Pokémon con nivel superior que vino junto a los de tipo fantasma, pero él era diferente: no quería pelear, no quería hacer daño a ningún Pokémon o humano, solo quería dormir. Cuando nos vimos tuvimos una cierta conexión. Ambos estábamos atrapados, ambos queríamos salir a conocer el mundo. Cuando lo atrapé supe que es lo que debía hacer, me despedí de mis padres y me embarqué en un viaje. Yo vivía en aquella cabaña, junto con mis padres, este bosque era mi hogar…
Hubo un largo silencio. Ash comprendía mejor todo lo que sucedía. La terquedad que Trevor tenía para quedarse en aquél lugar era equiparable al suyo.
Ash se ponía en su lugar. Si algo así le pasaba al Pueblo Paleta, el lugar dónde él se crío, donde las personas que amaba estaban… recordó a su madre y el pleito que tuvo aquél día, cuando fue al Monte Silver. Debía salir vivo de esta para poder volver con ellos.
—Tus padres…— habló Serena. Ash se sorprendió, es como si la chica hubiese leído su mente.
—No lo sé— la voz de Trevor se quebró por unos instantes—. Estaba en ciudad Lavander cuando oí a un grupo hablando del acontecimiento del Bosque Verde. Al instante volví en busca de mis padres. Sabía los tercos que eran, no iba a abandonar el bosque en donde me criaron, en done formaron la familia, además eran investigadores, estudiaban el ecosistema del lugar. Cuando volví… ya no estaban.
Pinsir agachó la cabeza, sintiendo el dolor de su amigo.
Después de aquella conversación todos guardaron silencio alrededor de media hora. Serena realmente sentía compasión hacia Trevor. Ella comenzó hace algunos meses su viaje Pokémon con su querido Fennekin, había dejado su región natal para venir hasta Kanto, realmente estaba feliz, pero si un día le llegase una noticia tan grave que involucrase a su pueblo natal y a las personas a las que ama… No quería ni pensarlo. Trevor era un hombre fuerte y admirable, sin duda, pero no podía hacerlo todo solo.
Serena miró a Ash. Estaba realmente callado y meditador, un comportamiento no tan propio de él. Pikachu estaba sobre el hombro del chico, mirándolo inquisitivamente, quizá pensando lo mismo que Serena.
Ash se cruzó de brazos, luego sonrió y asintió con decisión.
—Trevor, hagamos una tregua.
Trevor miró curiosamente a Ash, levantando una ceja.
—No lo capto.
—Pues como verás, los tres tenemos el mismo objetivo: buscar la razón del porqué hubo un cambio tan brusco en el nivel de los Pokémon del bosque, ¿me equivoco?— preguntó, ésta vez dirigido a Serena.
—No, no lo estás— contestó Serena sonriendo.
Ash asintió, luego miró a Trevor nuevamente.
—Ya tenemos un gran indicio, no, quizá la razón detrás de todo esto: el Espíritu del Bosque Verde. Él apareció hace dos años y luego los extraños acontecimientos ocurrieron.
—… sin mencionar que la mayoría de los Pokémon enemigos son del tipo Fantasma. — Continuó Trevor.
—Exacto. Los tres tenemos el mismo objetivo, Serena y yo compartimos las mismas razones pero tú no, sin embargo ya vimos el poder que tiene aquél fantasma. Los tres por separados no podemos hacer nada, pero juntos… podemos hacer más.
—Logramos escapar a salvos de la cabaña, nos tomó por sorpresa, pero quizá si ésta vez nos preparamos…— habló Serena, ya con evidente entusiasmo en su voz.
—Sí— contestó Trevor meditándolo—. Además Ash, eres un entrenador con bastante experiencia. No podemos hacerlo solo—. Miró a Pinsir seriamente—. Sé que mis padres están vivos, lo sé. Debo ayudarlos.
—Y l haremos— dijo Serena agarrando la mano de Trevor—. Ayudaremos a tu padre y a todos los afectados por esto, ¿verdad Ash?
Ash asintió. Trevor sonrió. Cuando llegó hace una semana, realmente todo le parecía extraño. Cuando se encontró por vez primera con aquél espíritu, sintió una gran desesperación y angustia, como si todos sus miedos fuesen reflejados en aquellos ojos amarillos y escasos de alma. Pero ahora, al estar acompañado de Ash y Serena, sintió cierta esperanza. Quizá puedan volver a la normalidad el Bosque Verde.
—Bien, hagámoslo. Pero primero hay un lugar al que hay que visitar.
Continuará.
¡Hola familia!
Siento mucho en serio el retraso (tanto mental como la de la entrega). La verdad es que anduve muy alejado de Fanfiction en este tiempo, dejé muchas de mis historias pendiente, pero realmente no lo quise.
Sucedió muchas cosas en el transcurso de los meses, se me acumularon muchas tareas, problemas dentro de la familia y fuera también entre miles de razones pero… vine esta vez para quedarme o eso espero…
En fin, les dejo este capítulo con mucha ansia de que lo lean. Ahora que estoy de vacaciones me verán más de seguido y la próxima entre será un capítulo bastante extenso la verdad, con muchos misterios y una pequeña sorpresa para ustedes.
Díganme, de los siguientes Pokémon cuáles quieren ver en el equipo de Ash: Litten; Torchic o un Piplup.
Nos vemos :)
