CAPITULO 17
(Blasco Pov)
Ella dio un paso hacia atrás.
-NO ME TOQUES -.
Cuando grito levante mi mano dándole con fuerza en la cara. Cuando hice eso ella se cubrió su boca con su mano, no espere más.
Todo esto me había casando. Ahora aprendería quien era yo de una vez por todas.
La sujete del cabello con fuerza. Comencé a caminar hacia las escaleras del sótano arrastrándola por el suelo.
Ella gritaba y pataleaba arañando mis manos. Lo cual ignore complete.
Baje las escaleras del sótano, esas escaleras que eran en forma de caracol mientras las antorchas que colgaban de la pared.
Camine por el pasillo de piedra, pocas antorchas iluminaban, la casannova gritaba.
Entre en la sala con ella, -mi sala favorita - la levante del suelo. La empuje contra la pared arrancando la ropa que llevaba puesta. Quiso hablar y nuevamente le di en la cara dejando mis dedos marcados en ella.
La deje atada en una cruz, esa cruzo no era más que un soporte metálico erguido con unas cadenas y así la podía inmovilizar. Podía ver claramente su sexo y sus senos, sus senos eran perfectos, sus piernas largas. Era la primera vez que la veía con detenimiento.
Sujete unas pinzas que eran para los pezones de torturas las cuales puse en sus pezones y retorcí los mismo. La casannova lanzo un grito, al escucharla volví a retorcer dando vuelta a las pinzas en sus pezones.
La mire fijamente. Me gire y busque unas pinzas con pinchos.
-no… como susurro.
-CALLA grite.
Quite las otras pinzas y coloque las nuevas pinzas que tenía en la mena mientras ella comenzaba a llorar, podía notar como de sus pezones comenzaban a gotear unas gotitas de sangre.
Coloque una pinza en su clítoris tirando de ella. La Casannova grito nuevamente. Lanzando un alarido.
-shhhhh -.
Abrí una bolsita y coloque unas navajas de afeitar en su boca, debajo de tu lengua. Ella me miro con sus ojos rayosos. Suplicando.
Tire de la cadena que tenía en su clítoris y ella grito haciendo que unas gotas de sangre salieran de su boca. Nuevamente se había cortado.
Saque la navaja de mi bolsillo haciendo un corte en unos de sus pechos. Sangre salió de el. Era excitante.
Deslice el filo de la navaja por su vientre haciendo un corte en el mismo, y nuevamente deslice la navaja por su entre pierna haciendo otro corte.
Deje caer la navaja al suelo.
-ahora veras… con la voz roncamente.
Escupió la navaja haciendo que su boca saliese más sangre.
No quería que gritarse así que le taparía la boca.
Camine hacia unos de los muebles y bosque una mordaza, la cual se la puse y ajuste con fuerza.
Aprovechando el viaje conecte a las pinzas de sus pezones una maquina… era especial y unas de mis favoritas. Era un generador eléctrico que lanzaba inofensivos pero si dolores pulso eléctricos contra los sensibles que tenía sus pechos cada unos cinco segundos.
La Casannova quiso gritar pero no pudo. La mordaza que tenía en su boca lo impedía.
Disfrute viendo a ella de este modo. Yo era el único que tenía el control y era hora de que lo entendiese de una vez por todas.
Apenas podía contener mi erección. Desabroche mis pantalones y comencé a masturbarme frente a ella mirándola fijamente deslizando mi mano sobre la longitud de mi miembro llegando al orgasmo con un ronco gruñido.
Arregle nuevamente mi ropa. Apague la maquina y quite las pinzas de sus pezones como de su clítoris.
-¿me obedecerás casannova? -.
Ella asintió levemente con su cabeza.
-si no lo haces, te quedaras todo el día aquí con el aparato encendido -.
No dije más. La solté de la cruz y le deje sobre la mesa de madera. En este momento la casannova era una frágil muñequita la cual podía manejar a mi gusto.
Ate sus brazos en su espalda con fuerza. Desabroche mis pantalones y sujete sus caderas tomándola desde atrás con toda la fuerza que podía.
Cogí una de la cuchilla de afeitar e hice unos cortes en su espalda mirando como la sangre se deslizaba sobre ella.
Ello me puso más frenético y sujetándola del cabello con fuerza mientras la azotaba en el trasero con mi mano.
Gruñí roncamente embistiendo contra ella con fuerza corriéndome en su trasero. Ella se quejo, pero nuevamente la azote haciendo que se callara.
