CAPITULO 18
(Pov Devora)
Desperté totalmente atontada no sabía dónde estaba, de nuevo en esa habitación, había vendas en mis heridas y algo en mi boca una gasa con algún liquido, agua y miel para curar las heridas.
A mi lado estaba él... mirándome.
-¿Estás mejor Casannova? pensé que casi te ibas-.
Una sonrisa se fijó en su rostro y quise partirle los dientes pero ya era bastante esfuerzo intentar mantener mis ojos abiertos.
-Tu cachorro está bien-.
"¿Cachorro?"-.
-El Casannova, según Hakon está en España con su amigo Troy-.
Respiré un poco aliviada, estaba bien... eso era lo importante.
Me moví en la cama y gemí por el dolor.
-No te quejes tanto nena, soy lo más suave que puedo-.
"Conectar electricidad al cuerpo de alguien es ser suave..."-.
Escupí la gasa apenas sin sangre.
-Si esto es suave no quiero saber qué es lo extremo... me estás matando y odio decirlo pero no estoy preparada para esta mierda me estás matando... me estás matando-.
-Yo... no sé hacerlo de otra manera-.
Así que era un sádico natural...
-Pues busca otra manera, si me sigues bajando a ese sitio me acabarás matando-.
Él no dijo nada, se levantó desnudo y me dejó una buena vista de su perfecto cuerpo, mierda, era guapo y odiaba saber que lo era por cómo me trataba.
-Le diré al mayordomo que te suba algo de comer-.
-No comeré carne de aquí-.
Se detuvo en seco.
-Lo que yo como es cocinado por mí, no haría a nadie que cocinase eso para mi... así que la comida que sirven en la primera planta es apta para ti y para la demás gente-.
-Me da asco-.
-Pediré que suban pescado, no quiero que mueras Casannova me divierto demasiado contigo-.
(Pov Blasco)
Bajé al salón y pedí al mayordomo que le subiese la comida que ella quería, pescado, nada de carne ¿tanto asco le había dado esto? no entendía el porqué.
Hakon me veía comer todos los días, él no participaba lo probó una vez pero no le gustó... y hasta en varias ocasiones ha cocinado para mí cuando no me encontraba muy bien.
Incluso Xinia también me había visto comer filetes especiales.
Me senté en el sofá con una copa de brandy y miré el fuego pensé en lo lejos que estaba de todo, en el tiempo que había permanecido oculto en esta fortaleza y en que no me gustaba mucho la gente, y que la Casannova había hecho que me contuviese con ella, algo que nadie había logrado hasta ahora.
Había algo que nunca haría y sería someter a una virgen a una de mis torturas, las vírgenes me daban... miedo. Intentaba mantenerme lo más apartado de ellas, por eso podía aguantar a la Casannova, ella no lo era y eso era un alivio para mi, aun que era débil.
Pasaron las horas y subí las escaleras hasta la habitación, el fuego estaba encendido y hacía más calor que el necesario ella estaba metida en la cama, dormida, tenía mejor color y se había comido todo el plato de pescado.
Lo había dejado fuera y me metí en la cama, hacía calor no estaba acostumbrado a la calidez... la miré, hasta me pareció verla sonreír... estomago lleno, corazón contento.
