Disclaimer: A Song of Ice and Fire y Game of Thrones no me pertenecen. Son propiedad de George R.R. Martin y de D&D. La historia sí es de mi propiedad.

.

.

.

Día 4: Tres deseos.

.

.

.

i.

Los brazos de su hermana eran cálidos. Su hermano había crecido tanto que apenas pudo reconocerlo. La gente rondaba por el castillo de aquí para allá, preparándose para el Largo Invierno.

Todo era diferente. Todo era igual.

Jon llegó. Lo abrazó, él revolvió su cabello, comenzaron a llorar sin darse cuenta. Le resultaba tan natural abrazarlo que por un momento le pareció nunca haberse ido de Winterfell.

Luego lo vio.

Entre tanta gente que esperó a volver a ver con vida, él era una de sus últimas opciones. Su furia hacia Gendry se había esfumado hace tiempo, pero aún dolía la cicatriz de aquella última vez que hablaron, la cual no sabían que sería su despedida.

Se mostró nervioso, ella también. Fue muy torpe el momento. Pero qué importaba, si uno de sus deseos más profundos se había cumplido.

.

.

.

ii.

Lores, damas, reyes, dragones, lobos. Personas y criaturas de las que jamás pensó rodearse. Ahora era un guerrero, parte de un ejército, amigo de un rey. Los Dioses le estaban jugando una muy mala broma si todo aquello era un sueño.

Sin embargo, se sentía poco digno del lugar. Se veía poco digno de estar a su lado. Arya, su dama, la niña que ahora era toda una guerrera. Habían vuelto a ser un equipo, pero no se sentía digno de compartir con ella.

Solo les pidió a los Dioses que fueran piadosos con él, solo una única vez, y le permitieran seguir junto a ella.

.

.

.

iii.

Los muros de Winterfell habían caído. Todo su mundo había caído. Veía todo a lo lejos, quería llorar, pero no tenía el tiempo para hacerlo.

Se buscaron entre la multitud que huía. Lo divisó sobre uno de los caballos, portando su martillo de guerra. Mientras los demás se marchaban, él esperó por ella. No la abandonaría, no se alejarían, no de nuevo.

Cabalgaron juntos, sin separarse en ningún momento. Arya permaneció callada y se alejó a los bosques sola. Él la alcanzó, se acercó a ella con cuidado. Entonces se dio vuelta. Su rostro expresaba todo. Desolación por perder su mundo de nuevo, furia por no haberlo prevenido, impotencia porque ya no había solución.

Se abrazaron. Eran todo lo que tenían, lo único que importaba allí.

Si existía algún dios, solo le pidieron que no volvieran a separarlos.


Hola! Espero que les haya gustado. Se agradecen los reviews por favor!

Denisse.