CAPITULO 20

(Pov Blasco)

La sujeté del pelo y la llevé a rastras hasta las escaleras. La cogí en brazos y subí con ella hacia la habitación. La dejé en la cama.

-No vayas sin mí por la casa-.

-¿Por qué?-.

La miré fijamente y suspiró.

-No quería contestarte... no lo pregunte como algo malo-.

-Es que hay salas que no tienes que ver-.

-Vale...-.

-¿Estas mejor?-.

-Yo... si estoy un poco mejor-.

-Pues hay mas comida, te la han traído así que come-.

-¿Tu no bajaras esta noche a comer?-.

-No esta noche no-.

-¿Por qué?-.

-Haces muchas preguntas-.

-Es que... no nos conocemos y... bueno-.

Y era verdad, habíamos hecho de todos menos conocernos pero y si al decirle cosas de mi... se asustaba más hasta el punto de matarse, mierda eso sería nefasto para el negocio y para todos.

-Hoy es el aniversario de la muerte de mi tía-.

-¿La madre de Hakon?-.

-Sí, hoy no se come carne, de ningún tipo-.

Ella acercó el plato de verduras salteadas y pescado y se lo comió en grandes bocados, nada recatados.

Cuando acabó bebió el vaso de agua y lo me miró.

-¿Qué?-.

-Nada-.

El silencio reinó un momento hasta que ella volvió a hablar.

-¿Has estudiado?-.

-Si-.

-¿El qué?-.

-Si te ríes te partiré los dientes con un cincel-.

-No me reiré-.

-Estudié ingeniería naval-.

-Mierda, tiene pinta de ser difícil-.

-Lo es, pero me gustan las matemáticas-.

-Así que eres listo-.

-¿pensaste que no lo era?-.

-No se... pensé que era un descuartizador-.

-Lo soy-.

-Pero eres listo-.

-¿Y eso me exhume de mis pecados?-.

-Y además católico-.

-Basta de charla-.

(Pov Devora)

Bueno si íbamos a tener más sexo se lo tenía que decir.

-Blasco...-.

Era la primera vez que lo llamaba por su nombre.

-¿sí?- dijo mirándome fijo-.

-No puedo seguir teniendo sexo del... del que te gusta-.

-¿Por qué? eso lo decido yo-.

-Me duele mucho, tengo que estar totalmente recuperada para pode volver a esas salas... cuando esté recuperada no me resistiré-.

El me miró por un largo tiempo.

-¿y cuanto tiempo es eso?-.

-¿Una semana?-.

-UNA SEMANA SIN SEXO-.

Me quedé blanca cuando gritó, nunca lo había echo hasta ahora.

-Yo...- suspiré- podemos tener sexo, pero del normal-.

-No sé cómo es eso-.

-Entonces déjame ensañarte-.

Él me miró y luego dijo...

-Nada de besos-.

Vaya, ahora me sentía como una puta.

Asentí y se tumbó en la cama rígido.

Me senté a horcajadas sobre él y le desabroché los pantalones, sería un polvo rápido, solo para que viese que era bueno tanto para él como para mí, su miembro estaba rígido, era grande... coño quizás el más grande que había visto.

Me sentí adolorida pero si me dejaba llevar el ritmo sería bueno algo normal después de todo esto.

Me dejé caer sobre su miembro y él gruñó, me cogió de las caderas con fuerza y me movió, me movía a su mismo ritmo pero notaba que no está cómodo así que, tomé una de las dagas que había sobre la mesa y corté un poco mi ante brazo, la sangre goteó sobre su pecho, un sonido gutural salió de entre sus labios y en un rápido movimiento de cadera me llenó de él, fue intenso y bueno, pude correrme casi a la misma vez que él.

-¿Ves? no ha sido malo- dije en voz baja-.

El me miraba, entre asustado y temeroso.

Le di un beso en el cuello y lo abracé, mierda ni yo sabía que estaba haciendo, es lo que se solía hacer en estos momentos.