CAPITULO 21

(Hakon Pov)

-¿hablas enserio? -.

No podía creer lo que me estaba contando. No lo creía… hablábamos de Blasco y mejor que nadie sabía que el simplemente era así.

-Hakon…-.

-¡QUE YA VOY! -Grite al producto del programa de televisión donde me encontraba cuando golpearon la puerta de mi camerino.

-te llamare des…-.

-NO. Habla ahora o te corto la lengua.

El rio.

-fue simple…, primo nunca estuve así…-.

Espere a que siguiese hablando.

-cuando termino, beso mi cuello y me abrazo.

-¿te ha gustado? -.

-yo…-.

-¿te ha gustado? -.

-si -.

-es bueno -.

-ella misma se corto…-.

"es si que es nuevo" -.

-y te ha gustado aun mas pervertido -dije riendo.

-si -.

-primo…Dev, es una buena mujer -.

-ella me odia -.

-no, si te odiara, te aseguro que se hubiese ido -.

El no dijo nada.

-¿Cómo esta las cosas con tu hija? -.

"cambio de tema, traducción en el dialecto de Blasco quiere decir que no se vuelve hablar si él no quiere" -.

-pues ahí va, sigue enfadada…-.

-primo yo…-.

-tranquilo hombre, se le pasara -.

-¡HAKON! -Gritaron mi banda -.

-ya debo irme, te llamare -.

Colgué y salí de allí rápidamente.

(Devora pov)

Se podía decir muchas cosas de Blasco. Y creo que de todas ellas solo era un gatito asustado.

"¿gatito?, pero si es un sádico" -.

-sí, es un gatito .

Mire a mí alrededor. El no estaba y me aburría en la habitación. Solo bajaba a la cocina y subía. No hacía otra cosa.

Suspire.

Extrañaba el sol en mi piel, el ruido de las olas, la arena… y los coches, sobre todos los coches…la adrenalina de sentir que solo tienes un momento para ganar.

Cerré mis ojos escuchando el ruidos de los motores. Nunca había perdido una puta carrera, era la mejor, y me había costado llegar a donde estaba.

Pero por alguna extraña razón no extrañaba todo eso, pero si sentir la necesidad de coger un coche y manejar sin rumbo.

Abrir mis ojos de golpe. Eso era… Sonreí.

Saldría a correr. Blasco debía tener algún coche. Seguro que sí. Y todos pensarían que sería el. Iría y volvería lo más rápido que podía.

Salí corriendo de la habitación y baje a la cocina, allí estaba Irina. La bese en la mejilla. La vieja cocinera se había convertido en una amiga.

-Blasco donde guarda los coches.. .

Ella me miro aterrada.

-solo quiero dar una vuelta, lo prometo.

-sal del castillo y camina hacia abajo todo derecho, en medio del bosque esta el lago junto a la garaje donde tiene los coches. Ve y vuelve en tres horas que el señor está ocupado en el sótano.

-gracias… corriendo y me fui de allí.

Salí del catillo, y baje las escaleras de piedras. Había sol, y sentí el aire fresco y frio. Hace mucho que no salía.

Corrí hacia donde me Irina y allí estaban los coches… eran hermosos, pero debía reconocer que los míos eran mejor.

"claro devora….tienes que traer tus coches" -.

Clave mi vista en un Ferrari negro sonriendo.

(Blasco Pov)

-¡COMO QUE NO ESTA! -.

Todos los sirvientes se miraban unos con otros sin saber que decir. La Casannova no estaba, había desaparecido.

"se fue, se fue, te dejo" -.

La mataría. La encontraría y la mataría junto con su cachorro.

Un ruido de un motor me extraño. Salí del castillo disparado y allí estaba ella bajando del Ferrari que Hakon me había regalado y el cual nunca use.

Ella me miro y trago en seco. Poco a poco subió las escaleras de piedras.

Al estar frente a mi le di una fuerte cachetada en la cara y si no la hubiese sujetado del cabello se hubiese caído por las escalera.

-DONDE ESTABAS -.

-Solo fui a dar una vuelta….-.

-NO TE HE DADO PERMISO PARA SALIR…-.

-Sueltamente -.

-NO APRENDES CASANNOVA. NO LO HACES -.

Gritando la lleve arrastrando al interior. Subí las escaleras con ella.

-ROBERT. QUEMA TODA LA ROPA DE MI ESPOSA AHORA O TE QUEMARE A TI -.

Entre en la habitación y me encerré en el baño con ella. Esta me miro asustada. No dije nada. Solo arranque su ropa.

-Blasco…-.

-CALLA -.

Ate sus muñecas en un rincón del baño haciendo que sus brazos se elevasen y ate los mismos un viejo barra que había allí dejándola totalmente colgada. Pero sus pies, si podían tocar el suelo.

La deje allí volviendo a la habitacion, Robert como le había dicho, estaba sacando la ropa de ella.

Come una pequeña caja de madera y volví al baño. Abrí la caja dejando caer debajo sus pies chinchetas.

Ella me miro aterrada.

-de allí no puedes moverte, y si tocas el suelo, te pincharas, te quedaras así toda la noche gire saliendo del baño -.