CAPITULO 22
(Pov Blasco)
Al despertar de un profundo sueño me asomé al baño, ella estaba despierta como no, y a menos de medio centímetro de las chinchetas.
Me acerqué y la solté, la cogí en brazos justo antes de que las afiladas chinchetas le perforasen el pie.
Estaba cansada y tenía la boca seca.
La tumbé en la cama y le di un sorbo de agua.
Ella me miraba fijo, estaba enfadada.
-¿Has pasado una buena noche?-.
Ella no contestó y tomó el vaso de agua bebiendo más.
-No quiero que vuelvas a conducir-.
Ella volvió a mirarme, no medió palabra.
Finalmente asintió con la cabeza y metió su mano bajo mi bóxer.
-¿Quieres jugar Casannova?-.
-Shh...- dijo y llevó su boca a mi miembro-.
Siseé y la tomé del pelo demandando más.
Su boca se movía de arriba hacia abajo una y otra vez y su lengua se enroscaba en mi glande antes de dar ese toque de gracia con sus dientes.
-córrete- demandó y gimió cuando lo hice en su boca-.
Todo fue muy rápido... no estaba acostumbrado a eso, no hizo falta sangre, no hizo falta nada solo su boca contra mi polla muy rápido y fluido.
-¿No estás enfadada?-.
Ella negó y fue a mi boca sin previo aviso besándome.
"TE ESTÁ BESANDO"-.
Le di una cachetada en la cara que resonó en la habitación.
Me miró y volvió a besarme.
Cogió mis manos y las puso en su trasero.
Me aceleré.
-Tranquilo...- dijo ella en un susurro- despacio...-.
-Yo... no se...-.
-Shhh, déjate llevar Blasco-.
Mierda... me gustaba escuchar mi nombre, cuando ella lo decía.
Esta vez yo tomé el mando del beso aún que no sabía muy bien cómo reaccionar.
(Pov Devora)
Ni yo entendía el porqué de esto, pero necesitaba de él, lo quería dentro de mi justo ahora.
Estaba tan tan tan caliente... Blasco era excitante, había tardado en verlo... puro veneno en vena que quería.
El estaba sentado con sus pies apoyados en el suelo y me senté de espaldas a él sobre sus piernas.
Tomé sus manos y las puse sobre mis pechos, gemí para que él me escuchase para que supiese que esto podía ser tan intenso como lo que él llamaba "sexo suave".
Abrí mis piernas por completo y me dejé caer sobre él.
Él gruñó y gimió con su voz ronca y pausada.
Me movía frenéticamente buscando su liberación y la mía al tiempo, quería llegar con él. Y así lo hice, me corrí y el no tardó en hacerlo. Dios mío no sabía que me estaba pasando nunca había hecho tanto con un hombre y tan seguido, no era mi estilo.
Así que cambié de postura.
Me giré sobre sus piernas mirándole a los ojos, sus labios estaban abiertos y tomaba bocanadas de aire.
Puse mis piernas en sus hombros.
-Vamos Blasco, hazlo conmigo- le dije en un susurro-.
Esta vez fue el que se movió, esa postura era para que él tomase el control.
Mi cabeza colgaba hacia atrás y en cada embestida sentía esa necesidad de llegar otra vez hasta que finalmente llegué y volví a llegar completamente agotada él se volvió a correr en mi inundándome por completo.
Bajé mis piernas de sus hombros y lo besé sus labios eran suaves a pesar de su áspera barba espesa, el paraíso.
