CAPITULO 31
(Devora Pov)
Mi vientre cada vez estaba más grande, dentro de poco ya no podría moverme bien y necesitaría ayuda.
Mis hermanos y mis cuñadas no se movieron de aquí. Tampoco Hakon y Xinia, ellos serian los padrinos.
Cada vez que hablaba con Hakon, ella aparecía de la nada, y al rato la veía plácidamente hablando con Blasco.
Blasco… el no me había querido volver a tocar.
Decía que era por el embarazo…pero yo tenía algo pensado y apenas lo vería lo haría.
El se había ido unos días al norte de Rusia, dijo que era por trabajo, pero sabía que era una mentira más grande que este castillo.
Fue hablar con Hannival.
Tampoco dije nada, no quise meterme. Ya Hannival tenía la posición que nadie le quitaría, lo cual me dejaba mucho más tranquila.
Mire a mí alrededor mirando como los sirvientes trabajaban en la nueva habitación de la niña. Seria rosa, todo rosa.
Todos estaban emocionado, igual que yo.
Faltaba varios meses para que ella llegara, y todavía faltaba el nombre.
Este embarazo era tan diferente al de Hannival… Blasco me cuidaba hasta el mínimo detalle, una enfermera, Esme. Y el médico Edward. Ahora vivían con nosotros hasta después del parto.
Era algo exagerado pero sabía que era imposible discutir con Blasco.
(Blasco Pov)
No quería irme, pero esta charla tarde o temprano tenía que hacerse. Me gustase o no debía hablar con Hannival.
Tenía que dejarles las cosas en claro, como eran y como serian.
Ahora que el estaba "recuperado" y devora estaba bien con el embarazo decidí viajar. El único que lo sabía era Hakon, para todos los demás fui al norte de Rusia por un nuevo club.
No espere que me dejaran entrar en el club donde sabía que Hannival estaría trabajando.
Entre y camine por ese club intestado de gente hablando, tomando y drogándose hasta el despacho de Hannival.
Abrí la puerta y entre.
Este estaba junto a su amigo, los dos me miraron por unos segundos.
-¿Qué haces aquí? -.
-he venido hablarte. Hannival.
El tatuado se puso detrás de su amigo cuando este se acerco hacia mí.
-no necesitas guardaespaldas, no pienso matarte -.
Nadie dijo nada.
"termina con esto de una vez y vuelve a casa"
-dejaremos las cosas en claro… é pero él me corto.
-solo lo hago por mis hijos secamente.
-me da igual por quien lo haces o no lo haces, relativamente el puesto tendría que ocuparlo Hakon, su hijo, o su hija y como su hija no puede tendría que ocuparlo su marido, es decir tu amigo el que está a tus espaldas.
No dijo nada.
-deja el sarcasmo a un lado si quieres trabajar, tendrás una responsabilidad con tu familia y la mía al ser el heredero, no necesito decirte lo que eso significa porque ya lo sabes. Tendrás que cuidar de tu madre, y aunque no te guste ella es tu madre, como de tu hermana el día que no este. No podrás seguir tratándola de la manera que lo venias haciendo como tampoco insultarla, no puedes negar que tus hijos se acerquen a ella, sabes tan bien como yo que eso ya no puede pasar, tú no quieres hablarle, no le hables pero deja de una vez el sarcasmo porque me ha hartado. –lo mire fijamente es el momento, ¿aceptas lo que te he dicho o no? -.
No dijo nada.
Se lo notaba tenso.
Solo me miraba.
Su amigo, tenía una mano en su hombro intentando que se calmase.
-no tengo toda la vida para ti Casannova, el mundo no gira a tu alrededor, dime si aceptas -. Le dije sin dejar de mirarlo.
El seguía sin decir nada.
No dije nada, solo me gire comenzando a caminar fuera.
-de acuerdo, pero eso no quiere decir que no deje de pensar que…-.
Me gire mirándolo fijamente.
-ya saben cómo son las cosas, nos veremos pronto -.
Le dije saliendo del despacho.
-en unos días habrá una reunión para informar a los demás clanes sobre la decisión, te esperamos en Rusia, a ti y a tu familia -.
No dije más.
Baje las escaleras saliendo de ese club.
Ya era hora de volver a casa.
