El décimosexto cumpleaños de Scorpius:

"¡Feliz cumple a mi serpiente favorita! (No se lo digas a Albus). Es una mierda que tu cumple coincida con las vacaciones de Pascua, pero te prometo que en cuanto te vea en el andén nueve y tres cuartos voy a tirarte de las orejas y darte un abrazo de cumpleaños.

Espero que estés pasando una buena semana con tu padre, descansa y recuerda que a la vuelta tenemos que estudiar mucho para los TIMOs. Aunque me imagino que Don Perfecto Malfoy no se olvidaría de los éxamenes jamás.

Albus me ha dicho que la abuela Molly y la tía Ginny te han invitado a comer el domingo. Ojalá puedas venir y te doy mi regalo de cumpleaños (no pienso decirte lo que es hasta que te vea). Te echo de menos y te quiero mucho.

Un beso.

Rose."

¿Podría imaginarse un cumpleaños mejor? Pues sí. La carta había sido genial y se lo agradecería a Rose toda la vida. Pero echaba de menos a su madre. Ella solía despertarlo con un buen regalo y el desayuno en la cama. Su padre lo había intentado, pero quemó las tostadas y el café sabía a sapos muertos como los que utilizaban en Pociones. Al menos por fin se había librado de tener que ir a comer con sus abuelos. Prefería comer tan solo con su padre.

Desde la muerte de Astoria, Draco había mejorado con creces su relación con su hijo, mientras que había terminado toda relación con sus padres. Estaba mejor así. Scorpius era lo único que necesitaba en su vida, nada más. Y Scorpius nada más que lo necesitaba a él, a su mejor amigo Albus y a Rose. No diría que era su mejor amiga, porque no quería que fuera su mejor amiga. Pero ella seguía con aquel Ravenclaw y él seguía con todas.

-Scorpius, creo que esta vez no he quemado el pollo. ¿Comemos? -le dijo su padre desde la puerta de su habitación. Scorpius dejó la carta sobre su mesa y asintió.- ¿Quién te escribió?

-Rose.

-¿Weasley? -preguntó Draco. Su hijo asintió.- Esa es la chica que te gusta, ¿no?

-¿Cómo lo sabes?

-Lo supuse. La verdad es que lo disimulas bastante mal... -dijo Draco, sonriendo.- Ínvitala a casa cuando quieras.

-Tiene novio, papá. -dijo Scorpius, que había dejado de llamar a su padre como padre.

-Dale tiempo. Los Malfoy tenemos un encanto oculto.

-Esperemos... -dijo Scorpius.

El décimosexto cumpleaños de Rose:

-Rosie, ha llegado tu amigo. -dijo Ron, con esa voz forzada. Rose lo miró con una sonrisa.

-¿Scorpius? -preguntó emocionada.

-No, no es el hijo del hurón. -dijo Ron, sorprendido.- Finnigan.

-Ah... Luke... -dijo ella, borrando su sonrisa. Ron enarcó una ceja y Hermione lo interrumpió.

-Rose, baja ya. Tus amigos te están esperando.

-Ya bajo. Un momento.

Sus padres se marcharon y Rose se quedó retocando su maquillaje. Hermione cogió la mano de Ron y tiró de él hacia el salón de su casa, donde los amigos de Rose la esperaban y Hugo tan solo comía los aperitivos con Lily y James.

-¿Qué te pasa? -le preguntó Hermione a su marido al verle la cara de concentración.

-¿A Rosie le gusta Malfoy?

-¿Qué? Ron, ya te dije que su novio es Lucas...

-No estoy preguntando quien es su novio. Solo si le gusta Malfoy.

-No, le gusta su novio.

-¿Segura?

-Sí.

-Bueno...