Capítulo 7: Fanmail Opening

—¡Hey, despierta!

Levi gruñó y rodó para su lado. Mikasa, no queriendo nada de eso, resopló y se subió al bulto que estaba cubierto por las sábanas. No hubo respuesta. La niña suspiró y comenzó a abofetear ligeramente la cara de Levi.

—Mikasa, por favor para. Me pasé toda la noche jugando Five Nights at Freddy's 3. Déjame gritar en mis pesadillas —masculló el mayor con sus ojos aún cerrados.

—Hmph. ¿Supongo que no quieres ver la transmisión de Eren entonces?

Ante la mención del nombre de la Reina, Levi se sentó de golpe y Mikasa rodó lejos justo a tiempo.

—¿Eren está haciendo un directo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?

Saliendo de la cama y arreglando su pijama, Mikasa respondió:

—Eren va a transmitir en vivo desde su canal de vlog en dos horas. ¡Y va a abrir el correo de sus fans!

La última parte definitivamente captó su atención. Frotándose los ojos, agarró su teléfono de la mesita de noche y comprobó la hora.

—Carajo, son solo las siete de la mañana. ¿Por qué lo está haciendo tan temprano?

Mikasa resistió el impulso de poner sus ojos en blanco.

—Porque sería mediodía en su zona horaria. Va a abrir sus paquetes antes de ir a casa para visitar a su familia por Acción de Gracias.

Por la mirada confusa que el pelinegro le dio, agregó:

—En Canadá lo celebran un mes antes que nosotros.

Sabiendo que la mayoría de su conocimiento provenía de internet o Armin, Levi asintió con la cabeza soñolientamente y empezó a estirarse con un bostezo. Ahora que estaba despierto, no tenía sentido el tratar de obtener cinco minutos extra de descanso. Finalmente saliendo de la cama, trotó escaleras abajo hacia la cocina con Mikasa siguiéndolo detrás.

—¿Qué quieres para el desayuno? —preguntó mientras se ponía un delantal y cinta para el pelo antes de lavarse las manos.

—¡PANQUEQUES! —gritó una voz fuerte.

—Maldita sea- Hange, ¿qué estás haciendo aquí? —Levi frunció el ceño mientras se daba la vuelta.

—¡Para ver la transmisión de Eren con ustedes por supuesto! ¡Buenos días, Mikasa! —Hange entró, dándole una palmadita a la pequeña en la cabeza mientras se acercaba al mostrador de la cocina.

—Buenos días, Hange —respondió Mikasa a la vez que se subía al taburete.

Levi le lanzó una mirada acusadora.

—¿Le dijiste?

Mikasa evitó sus ojos.

—No sé de qué estás hablando.

—Mikasa, juro que-

—No amenaces a tu hija, Levi —otra voz lo reprendió.

—Y vete a la mierda también, Capitán América. ¿A qué debo el disgusto de ver tu cara tan temprano en la mañana? —preguntó Levi. Suspiró y puso en marcha la máquina de café. Por mucho que amara su té, tenía el presentimiento de que iba a necesitar algo más fuerte para sobrevivir a esta mañana.

—Fui bombardeado con mensajes desde temprano y se me pidió que viniera aquí. Ten, traje donas de esa pastelería que tanto te gusta —dijo Erwin, tratando de apaciguar al más bajo colocando una caja rosa con una docena de rosquillas frescas en el mostrador.

Levi dirigió su mirada a él, de vuelta a Hange, y luego a su hija (ella seguía sin poner sus ojos en él). Maldiciendo en voz baja, se giró hacia la nevera. Malditos sean sus amigos y su hija por saber cómo calmarlo con postres. Tenía un punto débil por los dulces.

Ignoró a los tres que estaban sentados charlando entre sí después de servirle café a sus amigos y un vaso de leche para Mikasa. Echándole un vistazo a su refrigerador, estaba pensando qué ingredientes necesitaba para hacer los panqueques. Percatándose de los huevos, una idea pasó por su mente y volteó la cabeza hacia donde estaba la cesta de fruta. Viendo el otro ingrediente, Levi agarró los huevos de la nevera y se movió a la despensa para sacar un tazón. Ocupado preparando el desayuno, no prestó atención a la conversación que estaba ocurriendo a pocos metros de él.

—¡Mikasa, me encanta tu playera! ¿Es de la tienda de Eren? —preguntó Hange tomando un sorbo de café.

Bajando la vista hacia su camiseta de color amarillo pálido con tres gatitos en morado, azul y rosa durmiendo, Mikasa asintió.

—Gracias, y sí, es de la tienda de Eren.

—¿Supongo que Levi quería una excusa para comprar cosas de Eren? —preguntó Erwin.

Mikasa sonrió un poco y empezó a balancear sus pies de adelante hacia atrás.

—Eso creo. Pero nos tomó un rato salir del carrito de compras ya que se quedó mucho tiempo mirando las fotos de Eren.

Erwin comenzó a reír entre dientes mientras Hange rompía en carcajadas.

—Cállate, gafas de mierda. La gente aún está tratando de dormir —dijo el pelinegro mientras colocaba los platos, cubiertos, jarabe, mantequilla y mermelada frente a todos.

Cada plato tenía cinco pequeños crepés con azúcar glas encima. Mirando más de cerca, Mikasa notó que los panqueques eran mucho más planos de lo normal.

Al ver la confusión de la pequeña, Levi explicó:

—Usé la receta de dos ingredientes de Eren.

Haciendo caso omiso de la risa mal disimulada de los adultos, Mikasa vertió jarabe en los panqueques y los cortó en trozos pequeños. Metiendo un pedazo en su boca, sonrió en aprobación y continuó comiendo.

—Están muy buenos, pero no los consideraría panqueques. ¿Cómo los hiciste de todos modos? —preguntó Erwin después de terminar con la mitad de su plato.

Levi se encogió de hombros.

—Un plátano y dos huevos. Muy rápidos de hacer, bajo en calorías y alto en proteína.

—Si no le agregas todo esto por supuesto —mencionó Hange, golpeando la botella de jarabe con un tenedor.

—Si no querías comer, debiste decírmelo antes —dijo Levi mientras se estiraba por el plato. El pelinegro se recostó en su asiento una vez que vio a la castaña bloquear sus manos lejos de su comida—. Ajá, eso pensé.

Después de terminar con el desayuno y comer algunas donas (Levi se comió como media docena por sí solo), ayudaron a Levi con los platos. Los cuatro se movieron hacia el cuarto de juegos y Mikasa fue a conectar la laptop a la televisión mientras los adultos se acomodaban en el sofá.

—Entonces, ¿qué clase de cosas le enviaste al precioso pastelito? —preguntó Hange.

—Bueno, lo sabrás en unos minutos, ¿no?

—Mikasa, ¿necesitas ayuda? —llamó Erwin desde su lugar.

—¡Lo tengo! —respondió la niña cuando en la pantalla apareció la página principal de YouTube. Mikasa tecleó el nombre del canal de Eren e hizo clic en el video en vivo antes de ir a sentarse en el sofá junto a Levi.

—¡Está empezando! —gritó Hange.

Levi tomó el mouse inalámbrico, actualizó la página y puso la opción de pantalla completa. El aliento se atoró en su garganta cuando vio la cara de Eren aparecer en la televisión.

Eren parpadeó debajo de sus grandes gafas de montura blanca. Su cabello estaba recogido con unos clips de flores quitando el flequillo de su rostro. Llevaba un suéter rosa que le quedaba bastante grande con estampado de huesos por toda la tela y, por lo que Levi podía ver, unos shorts blancos. No estaba usando maquillaje esta vez, pero eso no lo hacía menos bello.

El chico pastel miró directamente a la cámara y Levi sintió que su corazón se detenía. La luz de la habitación en la que estaba Eren golpeaba sus ojos de manera perfecta. El verde y dorado parecían resplandecer aún más de lo habitual en la opinión de Levi. Esos ojos miraron hacia abajo y de vuelta hacia el lente. Las cejas del castaño se juntaron en confusión.

¿Está funcionando? —preguntó Eren a la cámara. Bajó la vista y después de un momento comenzó a sonreír.

¡Yay! Disculpen, es mi primera vez haciendo esto. Bueno, ¡hola, mis linduras! Bienvenidos a mi primera transmisión en vivo. Oh por dios, todos ustedes me consienten demasiado. Fui a revisar mi PO Box y casi me da algo. Los trabajadores de la oficina de correos ahí me regañaron un poco y dijeron que lo limpiara con más frecuencia —Eren se rio al recordarlo—. Solo digamos que mi coche estaba completamente lleno.

Eren luego se estiró por la cámara y la giró hacia otra área. El video se entrecortó un poco, pero cuando volvió a enfocarse, había pilas de cajas de varios tamaños y otra pila de sobres justo al lado. Levi inmediatamente vio la caja que envió. ¿Cómo podría no hacerlo? Era la más grande después de todo.

En serio, chicos, todavía sigo en shock. ¡Tantos de ustedes han mandado cosas de todo el mundo! Voy a tratar de no llorar, pero estoy muy agradecido de que todos se hayan tomado el tiempo, dinero y esfuerzo en enviar algo. Créanme cuando digo que voy a abrir cada paquete y leeré cada carta que llegue hasta aquí —Eren sonrió a la cámara, pero era obvio lo abrumado que se estaba sintiendo ya que sus ojos expresaban todo lo que no podía decir—. Okay, estoy demasiado emocionado para esperar más. ¿Qué paquete creen que deba abrir primero? Díganme en Twitter cuál creen que debo.

Por el rabillo del ojo, vio que Mikasa ya estaba en su teléfono. Ni siquiera necesitaba saber lo que estaba twitteando, ni quería preguntar cómo tenía una cuenta de Twitter en primer lugar.

Después de unos minutos, Eren levantó la vista de su teléfono.

Supongo que todos quieren que abra el más grande, pero creo que esperaré hasta el final para ese —le dijo a la cámara con un guiño.

Mikasa soltó un quejido y se dejó caer en el sofá cruzando los brazos. Había un puchero en su rostro mientras refunfuñaba. Hange y Erwin se rieron entre dientes, ahora sabiendo cuál era el paquete que Levi había enviado.

Observaron el directo mientras Eren abría cada paquete y carta. Los cuatro hacían comentarios aquí y allá en ciertos artículos que Eren recibía. Levi incluso se rio cuando Eren hizo una mueca al comer algunos de los chocolates Vegemite edición limitada que un fan de Australia le envió y también hizo notas mentales sobre ciertas cosas en las que Eren expresaba genuino interés y le gustaba. Levi se enderezó en su asiento cuando vio la penúltima caja ser puesta a un lado.

¡Muy bien, todos! ¡Esta es la última caja y estoy súper emocionado por ver lo que hay aquí! —dijo Eren con una amplia sonrisa y empezó a abrir la caja de Levi.

El pelinegro sintió su corazón golpear con fuerza. Un millón de pensamientos pasaron por su cabeza, pero todo se detuvo bruscamente cuando escuchó un chillido provenir de Eren.

¡Ohhhh! ¡Esto es tan lindo! —dijo el castaño mientras sacaba un oso de peluche.

El oso, pensó Levi, fue embarazoso de conseguir. Llevó a Mikasa a un taller de Build-A-Bear (1) y preguntó por su opinión en qué comprar para Eren. Levi nunca se sintió más fuera de lugar que ahí rodeado de linda mercancía a su alrededor, sobre todo porque las personas se le quedaban mirando por su atuendo. Mikasa tuvo que arrastrarlo por la tienda hasta que encontraron el oso perfecto. Pero lo peor no acababa ahí; Mikasa tenía que "hacer" el oso y pasaron por las diferentes estaciones para ello. Cada mirada interrogadora enviada en su dirección por los empleados del lugar fue desviada por el ceño fruncido de Levi. Los dos lograron salir de la tienda con un gran y esponjoso oso de peluche blanco con corazones rosas, azules y violetas. Levi nunca había visto una expresión tan engreída en la cara de Mikasa que en ese día.

Los "aww" de Eren lo sacaron de sus pensamientos cuando vio al chico sacar varias prendas y accesorios con los que podría vestir al oso como quisiera. Eren comenzó a decir halagos y comentarios y abrazó al oso de peluche en un fuerte agarre. Levi soltó el aliento que no sabía que estaba conteniendo y sintió que su corazón explotaría ante la adorable vista frente a él.

Eren sacó cada artículo de la caja uno por uno: varios rollos de washi tape en varios diseños, la caja de regalo LUSH POP (Mike no pudo decidir qué bombas de baño serían las mejores, así que Levi decidió llevar todas), muchos estilos diferentes de collares, brazaletes, cintas para el pelo, y anillos; dulces de Estados Unidos que Canadá no tenía, diferentes botellas de esmalte de uñas (después de reemplazar las que Mikasa y Annie usaron), y una esponjosa almohada de color rosa. Luego de expresar gratitud por cada artículo y colocarlos a un lado, Eren alcanzó el fondo del paquete y una expresión de confusión se apoderó de su rostro en cuanto a lo que había en la estrecha caja. Finalmente, después de abrirla, se le escapó otro sonido de felicidad.

¡OH POR DIOS! ¡ESTOS SON TAN LINDOS! ¡Realmente espero que me queden! —dijo Eren mientras se ponía de pie y sacaba el par de tacones de la caja. Puso su pie suavemente en los tacos altos y chilló cuando encajaron perfectamente. Los tacones eran de color rosa pálido, cerrados adelante con un lazo en la parte de arriba cubierto de gemas. Eren dio unos pasos e incluso hizo un giro.

¡Gracias, gracias, gracias! ¡Ahh, me encantan! —exclamó el castaño hacia la cámara. Regresó al paquete y chilló aún más cuando sacó tres cajas más, cada una con un par de zapatos en el mismo diseño, pero de diferentes colores: celeste, verde agua y blanco.

Erwin dio un silbido bajo.

—Wow, Levi. Fuiste con todo.

—¡Aw, Levi! ¡Creo que le vas a hacer llorar! —dijo Hange.

Eren hizo unos ruiditos de felicidad antes de mirar de vuelta a la cámara.

No tengo ni idea de cómo sabes mi número de zapatos —"Instagram", pensó Levi rápidamente—, ¡pero estos son absolutamente maravillosos! Voy a usarlos todos los días si es posible.

Eren se quitó los tacos y los dejó a un lado con todas las otras cosas del paquete.

Oh, ¿tengo dos cartas? ¿Supongo que esto es de dos personas? —preguntó Eren mientras sacaba los últimos objetos de la caja. Uno de los sobres tenía "¡Léeme primero!" escrito en él, y el otro tenía el nombre de Eren escrito elegantemente.

Colocando el otro sobre en su regazo, Eren leyó el que decía que lo leyera primero. Sus disparejos ojos iban y venían mientras leía la carta, otra sonrisa apareciendo en su cara.

¡Aw, esto es tan lindo! ¡Gracias por tu carta, M! Me alegro de que disfrutes tanto de mi contenido. Solo no molestes demasiado a tu papá, ¿de acuerdo?

Levi le dio un toque a Mikasa en la mejilla y ella le sonrió juguetonamente.

Eren dejó la carta y luego cogió la otra.

Levi tragó saliva mientras sentía que el tiempo pasaba lentamente a la vez que observaba a Eren leer su carta. Su corazón parecía que literalmente iba a reventar fuera de su pecho, observando la reacción de Eren hasta que vio lágrimas derramarse por los hermosos ojos del castaño.

Oh, no. ¿Acaso Levi acababa de joderla e hizo llorar al ángel pastel?

—Mierda, Levi. En serio lo hiciste llorar —oyó el comentario de Hange, pero simplemente la ignoró. Sus ojos plata estaban llenos de preocupación, preguntándose qué estaba pasando con Eren.

Después de unos momentos, el castaño apartó la carta y se quitó las gafas para frotar sus ojos. Sorbió un poco antes de que una suave sonrisa adornara su rostro.

En serio perdón por llorar así. Si estás viendo y si eres quien escribió esa carta, no te preocupes, no me entristeció ni nada por el estilo —tranquilizó el chico. Levi soltó un suspiro de alivio—. Es solo que… Estoy realmente, realmente inundado de emociones justo ahora. Y… gracias. No creo que pueda expresarlo lo suficiente. Tú me agradeces por todo lo que hecho por ti y tu familia, pero tú eres un padre increíble. Estoy tan feliz de que ustedes dos hayan sido capaces de volverse más unidos por mis videos. Eres una persona increíble y hermosa, y estoy agradecido de que ambos sean mis fans —las lágrimas de Eren no se detuvieron, pero él aun así sonrió.

Eren nunca se había visto más bello para Levi que en ese momento.

Limpiándose las lágrimas, Eren se rio en voz baja.

Me dije que no iba a llorar durante la transmisión, pero ya es demasiado tarde. ¡Muchas gracias a todos por acompañarme en mi primer directo! Estaré publicando este video apenas acabe. Muchas gracias a todos de nuevo; no puedo agradecerles a todos lo suficiente, a los que miran, los que twittean, y aquellos que enviaron algo, gracias. Oh wow, esto duró dos horas, y sé que algunos de ustedes deberían estar durmiendo. ¡Eso es todo por ahora, mis linduras! Y Feliz Día de Acción de Gracias a mis compatriotas canadienses. ¡Hasta la próxima vez, bellezas! —Eren terminó con un guiño y lanzó un beso a la cámara.

La pantalla se puso negra y el silenció llenó la habitación.

Hange giró su cabeza para fastidiar a Levi, pero se detuvo. Hizo contacto visual con Erwin, y los dos asintieron. Se pusieron de pie y se despidieron, para nada molestos por la falta de respuesta.

Al oír la puerta principal cerrarse, Mikasa levantó la vista hacia Levi.

Él todavía miraba la pantalla, aunque había una pequeña, pero genuina sonrisa en rostro y sus ojos tenían una mirada de pura adoración. Era raro que él tuviera ese tipo de expresión. Sin saber exactamente qué hacer en este tipo de situación, Mikasa hizo lo que pudo y fue a su regazo para abrazarlo.

—Papá, ¿estás bien?

—Sí, cariño. Solo estoy muy feliz ahora mismo.

Sintiendo unos dedos pasar por su cabello, la pequeña hizo un ruidito de satisfacción y los dos permanecieron así hasta que sus ojos se cerraron lentamente y cayeron dormidos con sonrisas en sus rostros.


Aclaraciones:

(1) Build-A-Bear Workshop: tienda en Estados Unidos, donde los clientes pueden armar y personalizar un peluche en un proceso interactivo. Me parece que quedó claro en el fic, pero por si acaso pongo esta nota.


N/T: De mis capítulos favoritos. ¿Alguien más está sonriendo como idiota? :')

Ya saben que sus reviews me suben el ánimo, no se olviden de dejar uno.

Y en el próximo capítulo conoceremos más de Eren. ¡Espérenlo con ansias!

P.D. Ese momento en que estás traduciendo la parte de los panqueques, te da hambre y decides hacerlos. No me arrepiento, estaban buenos :v

Gracias, Eren, por tus recetas fáciles para los que no sabemos cocinar (?).