La preocupación de Scorpius:
-Estás amargado. -le dijo Albus a su mejor amigo. Él lo fulminó con la mirada.- Habla con Rose de una maldita vez. Llevas años con el silencio ese.
-Es mi amiga. No quiere nada conmigo.
-¿Cómo sabes eso?
-Porque la conozco. Por eso. Es una mierda, Albus, lo sé. Pero ella sigue enamorada de Finnigan.
-Yo en realidad creo que no puede seguir enamorada de él, porque nunca estuvo enamorada.
-Entonces, ¿cómo explicas que se cabreé cada vez que lo ve? ¿Qué llore si se está besando con otra? ¿O que haya rechazado a todos los chicos que se acercaron a ella desde entonces?
-Está molesta con él, porque la humilló. Y no sabe como solucionarlo. Rose llora de rabia, de impotencia. Y rechazó a todos esos chicos porque no le gustaban. Scorpius, por el amor de Morgana.
-Déjalo Albus. No me quiere, no pasa nada. Intentaré olvidarme de ella.
-¿Y lo vas a conseguir? Porque llevas años intentando olvidarte de ella y no lo has conseguido.
-Pues seré un mártir toda mi vida.
La preocupación de Rose:
¿Por qué sentía ese cosquilleo en el estómago? Eso era nuevo para ella. Notó las mejillas arder, pero las de él también estaban coloradas. Quizás ni se diera cuenta de su rubor. ¿Por qué tenía que haber sido tan torpe de caerse desde las escaleras de la biblioteca mientras intentaba coger el libro de Pociones? Menos mal que Scorpius justo estaba detrás de ella y la cogió. Pero, ¿qué hacía Scorpius detrás de ella? ¡Por Merlín, seguro que le había visto las bragas! ¡Su amigo le había visto las bragas blancas de lunares rojos! ¡Que vergüenza!
-¿Estás bien? -le preguntó el rubio.
-Sí, sí, sí... Soy tan torpe. -dijo ella, incorporándose nerviosa. Scorpius sonrió y Rose sintió un calor en su pecho que no había sentido antes tampoco.
-Tranquila. -le dijo Scorpius. Se agachó, cogió el libro que se había caído de la mano de Rose y se lo dio. Sus dedos rozaron y Rose miró su mano.- Todos somos torpes a veces.
-Gracias.
-De nada. Te veo después. -le dijo Scorpius, guiñándole un ojo.
Rose se dio la vuelta y abrazó fuerte su libro. Debía escribirle a la pitonisa del amor en su familia. Necesitaba consejo. Fue a su habitación, cogió un pergamino y su pluma escribió un nombre al principio de la hoja. Victorie.
¿Se estará acercando el gran momento? ¿O no?
