Capítulo 15: Cold
—¡Mierda! ¡Hace frío! —fue lo primero que Levi dijo al salir del aeropuerto. Algunas personas a su alrededor le dirigieron una mirada molesta hasta que vieron lo que llevaba puesto.
Levi estaba tratando de meter su cara en su chaqueta de cuero como un intento de salvarse del viento helado que soplaba en su rostro. Estaba empezando a arrepentirse de usar sus jeans rasgados y ya estaba haciendo planes para ir al centro comercial más cercano tan pronto como fuera posible. Al menos sus botas de combate ayudaban a mantener sus pies calientes. Aunque Levi estaba seguro de que no eran resistentes al agua mientras observaba la nieve que se acumulaba junto a sus pies. Se maldijo internamente. La nieve no era nada nuevo para él, ya que había mucha en Francia, pero claramente subestimó el frío que haría.
A su lado, Mikasa se encogió de hombros.
—Tú eres el que me dijo que traiga ropa abrigadora.
A diferencia de Levi, ella llevaba varias capas debajo de su chaqueta, y leggings debajo de sus pantalones. Pero desafortunadamente, sus zapatillas no protegían sus pequeños pies de la nieve que en ese momento estaba pisando. Más tiempo y sus pies acabarían empapados.
No hacía falta decir que los Ackerman estaban muy mal vestidos para el clima canadiense.
—Uh, ¿señor Ackerman? Su transporte está por aquí, señor —dijo una voluntaria de la convención, redirigiendo su atención del clima a la razón de por qué se encontraban allí en primer lugar. Levi alzó una ceja hacia ella mientras la chica trataba de no mirarlo a los ojos. Tomó la mano de Mikasa, disfrutando del poco calor corporal que compartían mientras empujaba el carrito con su equipaje y seguían a la joven hacia el coche.
El viaje hasta el hotel fue tranquilo, afortunadamente. La adolescente condujo a través de las calles de Toronto con facilidad y ni siquiera trató de iniciar una conversación con Levi, quién decidió sentarse en la parte trasera con su hija. Mikasa miraba feliz por la ventana, observando los copos de nieve que caían en la ventana del coche antes de derretirse al contacto.
—¿Es tu primera vez viendo nieve, Mikasa? —preguntó Levi en voz baja.
—Mhm. Sé que mi padre solía ir a esquiar mucho con mamá antes de que yo naciera. Me dijeron que me llevarían a las montañas cuando fuera mayor —dijo la niña en una voz igual de baja, pero titubeó un poco al final.
Notando su cambio de humor, Levi se acercó y pellizcó su nariz.
—¡Hey! —dijo ella indignada, su voz sonando graciosa ya que estaba bloqueada.
Soltando su nariz, el mayor le dio un golpecito en la frente.
—¿Qué pasa con esa cara? Estamos aquí ahora, y una vez que esta mierda haya terminado, tendremos mucho tiempo para jugar en la nieve.
Distraída con éxito, ella se iluminó.
—¿De verdad?
Levi asintió.
—Vamos a estar aquí hasta la segunda semana del nuevo año. No sé mucho sobre esquiar, pero definitivamente puedo enseñarte a cómo patinar.
Mikasa parecía entusiasmada por la sugerencia. Volvió su atención a la vista que había fuera de la ventana y tarareó.
Levi dejó que un profundo suspiro se le escapara y miró también por la ventana. Se estremeció un poco al ver el montón de nieve. Mirando el atuendo de Mikasa y el suyo, sabía que tendrían que ir de compras lo antes posible si iban a quedarse ahí por algún tiempo.
—Ya casi llegamos, señor —anunció la chica.
Levi asintió mientras dirigía su atención al frente y sus ojos se agrandaron.
—Puta mierda. Mikasa, mira al frente.
La niña giró la cabeza hacia la ventana delantera y sus ojos se abrieron de sorpresa.
—Ah, la Torre CN. La convención se encuentra justo debajo de ella —explicó la joven.
Mikasa empezó a saltar sobre su siento y miró a Levi. Sus ojos prácticamente le pedían al mayor que la llevara allí. Levi rodó los ojos, pero le dio una pequeña sonrisa mientras revolvía su cabello.
—Pronto, ¿de acuerdo?
Satisfecha con la respuesta de Levi, la pequeña sacó su teléfono y comenzó a tomar fotos para mandárselas a Armin y Annie. Notando que Levi tenía su atención en su propio teléfono por el rabillo del ojo, Mikasa abrió su Instagram para ver dónde estaba Eren.
Al ver que no había nuevas fotos aparte de su último atuendo (que supuso que Levi ya había visto basándose en su comportamiento en el avión), suspiró y decidió descansar los ojos un poco.
Mañana iba a ser un largo día después de todo.
—Eren, Eren, ¿estás ahí, mi hermosa paloma del cielo? —preguntó Connie mientras golpeaba la puerta del castaño.
—¡Aguarda un segundo! —exclamó una voz desde adentro tratando de contener las risas. Connie sonrió para sí mismo; incluso después de todos estos años, todavía podía hacer reír a cualquiera con sus saludos.
Oyendo pasos acercándose, Connie dio un paso atrás cuando Eren abrió la puerta. El chico más bajo parpadeó mientras miraba lo que Eren llevaba puesto.
El castaño usaba un abrigo corto de color blanco con botones negros y encaje oscuro en la parte inferior, leggings rosas y botas negras hasta la rodilla. Tenía sus gafas de montura blanca junto con una bufanda roja que cubría la mitad de su rostro. "Hm", pensó Connie, "se ve un poco diferente de lo habitual". No era el atuendo lo que era diferente; era algo más como el comportamiento de Eren.
Percatándose de la confusión de su amigo, Eren aclaró:
—Hoy es él. (1)
Los ojos de Connie se iluminaron con reconocimiento.
—Ah, okay, es bastante raro que uses esos pronombres.
Eren se encogió de hombros.
—No puedo evitarlo. Solo me desperté y me sentí así —a pesar de lo que dijo, estaba feliz de que su amigo se haya dado cuenta.
Connie asintió en comprensión.
—Bien entonces. Cuando esté listo, su Majestad, su carruaje aguarda —Connie incluso se inclinó ante Eren e hizo un gesto dramático con su mano.
Riéndose ante las payasadas de su amigo, Eren cerró la puerta con llave y salió de los dormitorios acompañado de Connie. Temblando cuando los vientos helados golpearon su cara, Eren se acurrucó en su bufanda.
—Entonces, ¿estás listo para conocer a tu futuro novio? —bromeó el más bajo.
—Connie —gruñó el castaño mientras se ponía sus guantes de color azul claro y se acercaban al auto.
—¿Qué? ¿No puede un chico tratar de ayudar a un buen amigo a conocer a su crush? —preguntó Connie mientras se subía al asiento del pasajero.
Eren suspiró mientras encendía el coche, calentando sus manos y el volante antes de arrancar.
—No creo que él siquiera sepa quién soy. Puede que haya visto uno o dos de mis videos por su hija en el mejor de los casos —los dos finalmente salieron del estacionamiento y se dirigieron hacia el centro de convenciones donde se iban a encontrar con los demás.
—Oye, oye, ese no es el Eren que conozco. El Eren que conozco es un cabrón fuerte y decidido que luchará con dientes y uñas para conseguir lo que es suyo —dijo Connie.
El castaño sonrió mientras esperaban a que la luz se volviera verde.
—Tendré que verlo en carne y hueso para saber dónde estoy primero.
Connie resopló.
—Por favor, todo lo que tienes que hacer es batir tus pestañas y cada tío cerca de ti se pondrá a tus pies, esperando tus órdenes.
Eren mostró una sonrisita.
—Pero no funciona con ustedes.
—Nos hemos vuelto inmunes después de tantos años. Aunque Marco a veces tartamudea cuando haces eso, e incluso Ymir titubea de vez en cuando. Tus ojos son letales y deberías sacar ventaja de ellos.
Eren no puedo evitar reír.
—Oh, Connie. ¿En serio voy a tomar consejos de seducción de ti?
—¡Hey! Te haré saber que esto es cien por ciento sensualidad pura. El más macho de todos los hombres que jamás verás.
—Claro que sí, cariño, lo que digas —dijo Eren mientras aparcaban en un lugar vacío—. Oh, tío, pensé que estaríamos dando vueltas en este lugar por siempre.
—Ugh, sigo olvidando lo horrible que es el tráfico por aquí —comentó Connie.
Saliendo del coche y poniéndole seguro, los dos caminaron hacia el área de la convención.
—¿Dónde están todos los demás? —preguntó el castaño.
—Jean y Marco dijeron que estarían aquí una hora antes que nosotros para conseguir pases. Sasha está en camino, también Historia e Ymir —respondió el chico.
Eren asintió distraídamente mientras ambos caminaban un poco. No podían entrar sin pases, así que tendrían que esperar hasta que Jean o Marco les avisaran cuando los consiguieran. Los dos charlaron hasta que el tono de llamada de Connie interrumpió su conversación.
—Oh, lo siento, mi mamá está llamando. ¿Hola, mamá? —Connie se excusó.
—¡Hola, señora Springer! —gritó Eren, lo bastante alto para que oyera la respuesta de la mujer a través del móvil.
—Dios, ma, no tienes que ser tan ruidosa —murmuró Connie mientras le daba la espalda a Eren.
El castaño observó con diversión las expresiones faciales de su amigo mientras hablaba con su madre. Después de un rato, como se aburría un poco, Eren miró a su alrededor y vio algo. Reprimiendo un chillido, Eren dio un vistazo atrás para ver a Connie completamente distraído con su charla y decidió adelantarse.
Dejaría que su amigo se enterara de esto más tarde.
—Recuerda permanecer cerca, Mikasa.
La pequeña Ackerman ni siquiera se molestó en esconderse mientras ponía los ojos en blanco.
—Papá, ya me lo has dicho un millón de veces. Quédate cerca, no pierdas el pase, no hables con extraños, y no toques nada o a nadie por los gérmenes, bla-bla-bla —dijo en voz baja, tratando de imitar a Levi—. Tengo diez, ¿recuerdas? Sé lo que estoy haciendo.
Levi jugó distraídamente con el pase alrededor de su cuello. Un voluntario llegó antes a su habitación de hotel para entregarles las tarjetas, en vez de que se perdieran por la convención buscando a dónde se suponía que iban. Aunque el hotel estaba cerca del centro de convenciones, les tomó quince minutos caminar hasta el lugar, y Levi estaba maldiciendo hasta por los codos mientras luchaba con la nieve a medio derretir.
—Lo sé, pero es la primera vez que asistes a uno de estos eventos, y también es tu primera vez fuera del país, así que no puedo evitar que esté un poco más preocupado que de costumbre.
—Existe esta cosa llamada teléfono celular que tú y yo tenemos. Estaré bien, papá. Y realmente quiero ver las caras de las personas cuando se den cuenta de que eres más bajo que ellos —Mikasa soltó una risita, incluso cuando Levi revolvió su pelo con sus guantes de cuero.
—Oh, ja, ja, muy divertido, Mikasa —refunfuñó el mayor, temblando cuando otra ráfaga de aire frío golpeó su cara. Desafortunadamente para ellos, cuando llegaron al hotel el día anterior, estaban demasiado cansados del viaje en avión para hacer otra cosa. Sin embargo, una vez que recuperaron energías, el centro comercial ya había cerrado por el día, así que los Ackerman estaban usando tantas capas de ropa cómo les permitiera caminar si tenían que ir fuera, que era lo que estaban haciendo actualmente.
Mikasa siguió a Levi y observó todo a su alrededor. Desde las cafeterías decoradas con nieve falsa y escarcha en las ventanas, hasta las luces de Navidad que estaban colgadas en los árboles de hoja perenne, y el pequeño ejército de muñecos de nieve que alguien había hecho. Ella estaba muy agradecida de que todos en casa hayan ayudado a pagar por los boletos de avión para que ella pudiera ir también, y le emocionaba mucho ver qué más tenía la ciudad para ofrecer.
Perdida en sus pensamientos, no se dio cuenta de que Levi se había alejado y caminaba muy por delante de ella. Cuando estuvo a punto de correr para alcanzarlo, vio algo por el rabillo del ojo.
La curiosidad le ganó, así que cambió de rumbo y se alejó en dirección opuesta de donde se dirigía su padre. Mientras caminaba por su cuenta, se percató de que debería decirle a dónde iba, pero luego le restó importancia.
Oh, bueno, él tenía su número si la necesitaba.
—Oh, cierto. Una vez que terminemos con esta mierda, ¿qué quieres para cenar? —preguntó Levi.
Al no oír respuesta, se dio la vuelta para preguntar qué sucedía, pero vio que no había nadie detrás de él. Volviéndose unas cuantas veces más, determinó que Mikasa había desaparecido y no la veía por ninguna parte.
El pánico empezó a engullirlo hasta que respiró profundamente para calmarse. Una vez que pensó con más claridad, sacó su móvil y se quitó uno de los guantes para poder usar el dispositivo correctamente.
Se estaba poniendo cada vez más ansioso mientras seguía escuchando el timbre resonar en sus oídos, y Mikasa aún no contestaba. Después de la segunda llamada, ella respondió a la tercera.
—Hola —saludó.
—Mikasa, ¿dónde estás? —preguntó Levi, tratando de no levantar la voz.
—Oh, vi esta línea enorme y me pregunté qué estaba pasando. ¿Al parecer la gente está comprando una cosa llamada donair? Olía bien, así que estaba pensando en conseguir uno. Realmente no tomamos desayuno esta mañana, así que pensé en comprar un poco para el brunch —ella razonó.
Levi suspiró.
—Mikasa, solo quédate donde estás, iré a buscarte.
—Okay —fue lo último que dijo antes de colgar.
Levi miró fijamente su teléfono con una expresión incrédula antes de guardarlo y ponerse los guantes de vuelta.
—Increíble. Esta niña va a matarme —murmuró para sí.
Giró para regresar de donde vino, pero cuando dio unos pasos, oyó que alguien lo llamaba.
—¿HueManateesStrongest?
Aclaraciones:
(1) En realidad, Eren en este capítulo utiliza los pronombres neutrales "they/them". No contamos con un equivalente en español, así que me decidí por el masculino usual. :c
N/T: -HUYE-
