La marca tenebrosa:

-Scorpius, ¿estás seguro de lo que vas a hacer? -le preguntó Rose, apretando su mano.

-Sí.

-Pero… Eso es para siempre.

-Lo sé.

-¿Qué crees que va a pensar tu padre?

-No lo sé. Pero quiero hacerlo, Rose.

-Está bien, está bien. -dijo ella, sonriendo.- ¿Vas tú primero? -le preguntó sonriendo. Scorpius asintió y se dieron un beso antes de que Scorpius se sentara en la camilla del tatuador. Rose se sentó a uno de sus lados y el hombre que lo iba a tatuar lo miró expectante.

-¿Qué queremos hacer? -preguntó el hombre lleno de tatuajes.

-Esto. -le dijo Scorpius, mostrándole el dibujo que su prima Valerie le había diseñado. El tatuador lo miró muy sorprendido y Rose le acarició el brazo, apoyándolo.

-¿Seguro?

-Sí. -dijo Scorpius, sonriendo.

-¿En el antebrazo?

-Sí.

Scorpius se sacó el jersey que llevaba, quedándose en manga corta y dejando así al tatuador dibujarle aquello en el antebrazo. Era una caricatura de la marca tenebrosa. Valerie lo había hecho tal y como él quería, una serpiente, totalmente libre, sin enredarse y con una calavera partida sobre ella. Lo que significaba para él la liberación de los mortífagos.

Aquella tarde llegó a su casa y encontró a su padre leyendo en el salón. Draco Malfoy le sonrió a su hijo cuando lo vio llegar y éste se paró delante de él.

-Papá, me he hecho un tatuaje.

-¿Cómo? -preguntó Draco, dejando su libro en la mesilla que acompañaba a su butaca. Scorpius tomó aire profundamente y levantó la manga de su jersey, para mostrarle su tatuaje bajo su papel transparente para que no se le infectara. Draco agarró con máximo cuidado el brazo de su hijo para ver de cerca su tatuaje.- ¿Qué…?

-Representa la liberación de los mortífagos después de la guerra. Tu liberación después de la guerra.

-Gracias… -dijo Draco, luchando contra las lágrimas que amenazaban con salir corriendo de sus ojos grises. Scorpius sonrió.

-Gracias a ti, papá.

-No creo que Ron Weasley le guste mucho esto, Scorpius. -dijo Draco, sorbiéndose la nariz emocionado. Scorpius sonrió.

-Los Weasley también tienen una pequeña sorpresa hoy…

"Sangre sucia":

-Listo, rubito. -le dijo el tatuador a Scorpius cuando terminó de tapar su nuevo tatuaje. Scorpius le dedicó una mala mirada por el "rubito" y Rose, que estaba a su lado, se rió tímidamente.- Te toca, pelirroja. ¿Lo mismo para ti?

-No. Yo quiero esto. -dijo Rose, sacando de su bolso un papel con una palabra escrita con buena y bonita caligrafía. Si había algo en lo que Rose y Hermione no se diferenciaban en lo más mínimo era en la manera de escribir. Madre e hija tenían la misma letra, igual. Ni siquiera Ron podía diferenciar una carta de su hija de una de su mujer hasta leer la firma al final. Y Rose escribió en un papel, con su bonita y perfecta caligrafía, lo que quería tatuarse.

-Em… Pero… -dijo el tatuador, mientras Rose y Scorpius intercambiaban sus sitios. Rose levantando la manga de su camisa y tumbándose en la camilla del tatuador. Y Scorpius sentándose al lado de su novia.

-¿Algún problema?

-No creo que debas tatuarte esto, niña. Esto ahora está prohibido no se puede…

-Lo sé. Por eso lo hago. Quiero tatuármelo.

-Está bien, está bien… -dijo el tatuador, levantando ambas manos.- ¿Con esta letra?

-Sí.

Rose soportó el dolor de las agujas clavándose en su antebrazo, Scorpius estuvo a su lado en todo momento como ella había estado del suyo. Al terminar el tatuador tapó con el plástico transparente el tatuaje de Rose y la pareja se marchó de allí con sus antebrazos tatuados. Cada una fue directo a su casa, no sin antes darse unos besos de despedida claro. Y cuando Rose llegó a su casa, sus padres estaban en el salón, viendo la televisión abrazados en el sillón. Rose cogió el control remoto y apagó la televisión.

-¡Ey, Rosie! -se quejó Ron. Hermione se incorporó del pecho de su marido y se sentó recta para mirar a su hija sorprendida.

-¿Qué pasa? -preguntó la Ministra de Magia.

-Tengo que enseñaros algo. -dijo Rose, sonriendo nerviosa. Ron se tapó la cara con las manos.

-Dime por favor que no estás embarazada.

-¡Papá! Eres un pesado. -se quejó Rose.

-Dímelo.

-No estoy embarazada. -dijo Rose en un suspiro. Su padre también suspiró y destapó su cara para mirarla de nuevo. Rose tomó aire profundamente y levantó con cuidado y muy despacio la manga de su camisa de nuevo.

-Llevo toda la vida diciendo que no soy como vosotros y no lo soy. Pero eso no quiere decir que no os quiera y os admire como a nadie. Y eso que tú llevas en el brazo, mamá, te recuerda cada día por lo que pasastéis. Y esto que llevo yo ahora me recuerda cada día de porque me tengo que sentir orgullosa de ser vuestra hija. -les dijo mientras sus padres se acercaban lentamente a ver aquella palabra en el antebrazo de su hija.

-Ro-Rose... -dijo Hermione, temblando y agarrando instintivamente su antebrazo en el que tenía escrito exactamente lo mismo que su hija. Ron no dijo nada. Simplemente se levantó con los ojos llenos de lágrimas y abrazó fuerte a su hija, mojando el hombro de su camisa de lágrimas de orgullo y emoción.


Sin palabras... ;*