Capítulo 16: Selfie
Levi frunció las cejas, pensando en por qué esa voz le sonaba familiar. Dándose vuelta con cautela, se encontró con… ¿nada?
—Ahem —tosió una voz.
Levi miró hacia abajo para ver a una rubia con grandes ojos azules mirándolo fijamente. Parpadeando, Levi giró su cuerpo para darle toda su atención.
—¿Puedo ayudarte? —a pesar de que sabía que estaba siendo grosero, no puedo evitar quedarse mirándola, preguntándose por qué ella se veía tan conocida.
—Ah, lo siento —dijo. Levi quiso reírse, parecía que el estereotipo de los canadienses era verdad (1)—. ¿Usted es HueManateesStrongest?
Él la miró mientras asentía con la cabeza.
—Sí, lo soy. Y tú me pareces familiar, ¿nos hemos visto antes? —Levi hizo todo lo posible por no entrecerrar los ojos mientras la estudiaba.
La chica pareció animarse un poco.
—Oh, ¿tal vez ha visto uno de mis videos? Tengo un canal de YouTube también, KristaLenz, aunque hago mayormente tutoriales de belleza.
Los ojos de Levi se agrandaron. Ahora lo recordaba; ella era la que aparecía en los videos de Eren de vez en cuando.
El hombre sintió que su corazón latía un poco más rápido, sabiendo que era posible que Eren estuviera cerca. Y si no, ya conocía a uno de los amigos de Eren.
Dándose cuenta de que no había respondido en un rato, tosió ligeramente.
—Sí, ahora lo recuerdo. He visto algunos de tus videos antes —no era una completa mentira, ya que Levi tenía curiosidad acerca de quiénes eran los amigos de Eren. Todo lo que el azabache sabía de la chica era que su verdadero nombre era Historia, tenía una novia sobreprotectora que salía con frecuencia en sus videos, y que Eren fue la razón por la que comenzó su propio canal.
Los ojos de Historia se iluminaron.
—¿De verdad? También he visto sus videos. Bueno, recientemente de todos modos. ¿Está de camino a la convención?
La expresión de Levi se oscureció.
—Estaba, pero mi hija se alejó a alguna parte. Necesito encontrarla.
El brillante rostro de Historia se volvió uno lleno de preocupación.
—Eso no es bueno. Pero conozco muy bien esta área, así que puedo ayudar. ¿Le dijo dónde estaba? —cuestionó la chica.
—Ella dijo algo sobre un "donair". No estoy seguro si es suficiente descripción para encontrarla.
Historia sonrió.
—Sé exactamente dónde está. ¿Le importa si me tomo un segundo para llamar a mis amigos y decirles dónde estaré?
—Claro, adelante —dijo Levi, soltando un suspiro de alivio. Estaba feliz de que ella lo detuviera. Se veía como una persona amable, y el azabache ahora sabía dónde encontrar a Mikasa sin perderse.
—Mhm, de acuerdo. Te veré pronto, adiós cariño —Levi la oyó decir mientras guardaba su teléfono.
—Okay, vamos a buscar a su hija.
Mikasa volvió a colocar su teléfono en el bolsillo de su chaqueta después de la conversación con su padre. Resistió el impulso de inflar los cachetes. "Puede ser tan preocupón", pensó.
Sabiendo que iba a estar en problemas, Mikasa decidió apartarse de la línea para sentarse en un banco cercano. Limpió un poco de la nieve en el banco y se sentó en él, temblando un poco por el frío.
La joven Ackerman estaba en medio de enviarles a Armin y Annie una foto de la Torre CN, cuando fue golpeada por una bola de nieve.
—¡Hey! —gritó, levantándose para remover la nieve que bajaba desde su cuello hasta debajo de su abrigo. Guardando su teléfono de nuevo, quitó la nieve que se derretía y miró molesta al grupo de niños a unos metros.
Los niños parecían de su edad, tal vez un poco menores. Estaban haciéndole caras, gritándole que jugara con ellos. Sacudiendo la cabeza, ella gritó de vuelta:
—¡No, gracias!
Al parecer, esa no fue la respuesta correcta, ya que algunos se agacharon para formar más bolas de nieve. Mikasa no tuvo el tiempo suficiente para defenderse mientras más bolas de nieve eran lanzadas en su dirección, así que hizo lo mejor que pudo y se escondió detrás del banco.
—¡Por favor, deténganse!
—¡No! ¡Juega con nosotros! —gritaron a la vez que más nieve era arrojada hacia ella.
Mikasa se cubrió las orejas con las manos desnudas y cerró los ojos, tratando de bloquear el sonido de los proyectiles golpeando el asiento de madera, con la esperanza de que su papá viniera pronto.
—¡Hey! —exclamó una voz.
Mikasa abrió los ojos y levantó la cabeza justo a tiempo para ver a alguien saltar sobre ella y hacia el banco detrás suyo. Rápidamente se puso de pie y observó cómo la figura ponía las manos en sus caderas y las bolas de nieve cesaban el fuego.
—¿Qué creen que están haciendo, niños? ¡Podría haber hielo en esas bolas de nieve y alguien podría haberse lastimado seriamente! —gritó la persona al grupo de menores.
Al ver a un adulto interrumpiendo su pelea unilateral de bolas de nieve, los niños se escaparon, gritando "¡lo siento!", sin mirar atrás.
La figura bufó antes de bajarse del asiento de un salto. Mikasa jadeó cuando vio a su salvador volverse hacia ella.
—¿Estás bien? —familiares ojos bicolores la miraron con preocupación.
—¡Eres Eren! —gritó la pequeña, ignorando completamente la pregunta inicial del mayor.
Eren inclinó la cabeza hacia un lado antes de que su rostro se iluminara con reconocimiento.
—¡Y tú eres Mikasa! Eres la hija de HueManateesStrongest, ¿no?
La niña sonrió y asintió rápidamente. Rodeó el banco y se quedó mirando a su ídolo.
Eren era más bonito en persona que en la pantalla. Mikasa trató de contener sus chillidos, pero estaba resultando muy difícil, porque todo lo que quería hacer era abrazar a Eren para siempre. El chico la miró con una sonrisa y se agachó un poco.
—Es un placer conocerte, Mikasa —dijo mientras ofrecía una mano.
La pequeña extendió la suya y estrechó la mano de Eren.
—¡También es un placer conocerte, Eren! Soy una gran admiradora tuya. Y-oh, ¿cuáles son tus pronombres hoy? —preguntó, queriendo asegurarse de hacer una buena impresión con Eren.
Y funcionó porque los ojos del mayor se iluminaron.
—Ah, gracias por preguntar. Hoy es él (2). ¿Qué hay de ti?
—Oh, uh, ella está bien —respondió Mikasa, sin notar que aún no había soltado la mano del castaño.
Eren asintió, pero sus cejas se juntaron un poco antes de sus ojos bajaran hasta sus manos.
—Mikasa, ¿no tienes guantes? Tu mano está muy fría —comentó el chico.
—Oh —dijo ella, flexionando un poco los dedos. No había notado lo heladas que estaban sus manos—. No, llegué con mi papá ayer y no tuvimos tiempo de ir al centro comercial par- ¡ACHÚ! —explicó la niña, sin lograr terminar por el repentino estornudo. Resistió el impulso de limpiarse la nariz con la mano (Levi se pondría homicida si se enterara) y sacó un pañuelito para secarse la nariz antes de volver a guardarlo en el bolsillo de sus pantalones.
—Toma —dijo Eren mientras se quitaba la bufanda roja que llevaba y la envolvía alrededor de la niña que tenía enfrente.
Cualquier protesta que estuvo a punto de salir de Mikasa fue inmediatamente olvidada cuando el calor cubrió su rostro. Ni siquiera se había dado cuenta del frío que tenía hasta que empezó a acurrucarse en la cálida bufanda. Suspirando, se sintió más cálida por dentro también.
—¡Muchas gracias, Eren!
El castaño le sonrió y Mikasa sintió unas tremendas ganas de tomarle una foto.
—Cuando quieras. Entonces, ¿dónde está tu papá? —preguntó Eren mientras agarraba las dos manos de Mikasa y las frotaba vigorosamente entre sí, tratando de recuperar algo de calor corporal.
—Papá dijo que e-
—¡Mikasa! —fue lo que la pequeña escuchó antes de ser envuelta en un abrazo—. Jovencita, será mejor que te alegres de que estoy demasiado aliviado para enojarme contigo —dijo Levi mientras seguía estrechándola.
—¡Papá, suéltame! ¡Estás avergonzándome! —exclamó la niña, pero sus quejas eran débiles ya que Levi la sujetaba con fuerza.
—Bien. Tal vez eso te enseñe a no alejarte de mí. En serio, ¿en qué estabas pensando? Por favor, no vuelvas a hacer eso, ¿de acuerdo? —pidió el mayor.
Aunque Levi no lo dijo explícitamente, Mikasa notó que su voz estaba llena de preocupación y se sintió culpable por dejarlo así.
—Lo siento, papá. No lo pensé bien. No lo haré de nuevo.
Levi suspiró.
—Tienes permitido caminar por ahí, pero hazme saber dónde vas a estar para no destruir la ciudad tratando de encontrarte.
Las risitas de Mikasa fueron acompañadas por otro conjunto de risitas detrás de él. Dejando a su hija con suavidad en el suelo, se volvió para poder agradecerle a la persona que cuidó de ella mientras él la estaba buscando.
Pero Levi no esperó que su corazón latiera tan rápido cuando sus ojos se encontraron con unos verdes y dorados.
—Hola, soy Eren. Usted es HueManateesStrongest, ¿cierto? —preguntó el chico después de su ataque de risitas.
Levi sintió que el aire salía de sus pulmones cuando finalmente se dio cuenta de que la reina pastel estaba frente a él. Meses de ver la cara bonita de Eren, su hermosa sonrisa, y videos tutoriales, palidecían en comparación con tener a la persona real tan cerca.
La piel de Eren contrastaba muy bien con el abrigo blanco que estaba usando. Su rostro llevaba sus habituales gafas de montura blanca, ojos verdes y dorados escondidos detrás de ellas. Levi ni siquiera necesitó mirar más de cerca, cuando la luz golpeó directamente los ojos del castaño de una manera perfecta para que Levi viera que el verde era en realidad un tono turquesa, un color que cualquier artista mataría por tener en su paleta. Y que el dorado era en realidad más profundo en color, como miel o ámbar. Levi se mordió los labios mientras observaba las mejillas de Eren que estaban enrojecidas por el frío, y su cabello revuelto por las ráfagas de aire.
Levi miraría felizmente a Eren en su gloria por el resto del día.
Aunque su cuerpo decía lo contrario.
—¡Gck! —el azabache empezó a toser, prácticamente atragantándose.
Oh, por la mierda. Había dejado de respirar mientras observaba a Eren. Ni siquiera necesitaba mirar a su lado para ver el rostro para nada impresionado de Mikasa.
"Lo siento, Mikasa. Tu papá es bastante patético", pensó.
Eren, sin embargo, se veía preocupado.
—¿Se encuentra bien? ¿También tiene frío? —preguntó mientras se acercaba a Levi.
—Ah, no, no —tosió el mayor—. E-estoy bien, gracias por preguntar.
"Wow, suave como mantequilla", se reprendió mentalmente.
Eren aún lucía preocupado, y Levi no debería sentirse tan feliz por tener la atención del castaño en él, pero lo estaba de todos modos.
—Si usted lo dice… —dijo el chico incrédulamente. Su mirada se desvió hacia una figura que se aproximaba a ellos, ojos abriéndose aún más en el momento en que descubrió de quién se trataba.
—Señor Levi, ¿logró encontrarla? —preguntó Historia después de alcanzarlos.
—Ah sí, lo hice, Historia. Gracias por tu ayuda —dijo Levi, aunque todavía tenía los ojos fijos en Eren.
—¿Historia? —preguntó el castaño.
—¿Eren? ¿Qué estás haciendo aquí? Pensé que estabas con los demás —comentó la rubia, sorprendida.
—Oh —dijo Eren tímidamente—. Bueno, estaba con Connie, y luego él recibió una llamada de su madre, así que me alejé un poco y vi un puesto que vendía donairs de Halifax, y no pude resistirme. Luego encontré a Mikasa aquí y el señor Levi la encontró, y luego apareciste —explicó el chico.
—Por favor, solo llámenme Levi, ambos —pidió el azabache.
Historia asintió.
—De acuerdo. ¿Y terminaste consiguiendo tu donair, Eren?
—No, no pude. ¿Quieres uno? —le preguntó y luego volcó su atención a los dos Ackerman—. ¿Han tenido la oportunidad de probar un donair de Halifax? Son increíbles.
Mikasa negó.
—Nunca he comido un donair antes. Olía muy bien, así que lo seguí y me puse en la fila antes de que papá llamara.
—Entonces se lo están perdiendo. Vamos, consigamos algunos, a menos que… ¿ya tengan que irse ahora?
Levi sacudió la cabeza.
—No, tenemos unos minutos —dijo. Estaba seguro de que llegaría tarde, pero valdría la pena si podía pasar un poco más de tiempo con el castaño.
—Gracias por la oferta, Eren, pero necesito encontrar a los demás. Te veo luego, ¿de acuerdo? Y fue un gusto conocerlos, señ-ah, Levi y Mikasa, ¿cierto? Esperamos verlos en la convención —Historia se despidió antes de dirigirse al edificio de convenciones.
—¡Okay, nos vemos! Bien, ahora vayamos antes de que la cola se alargue —sugirió Eren para después caminar hacia el puesto.
Levi sostuvo la mano de Mikasa mientras seguían al chico.
—Mikasa, ¿de dónde sacaste esa bufanda? —preguntó. Estaba un poco confundido, teniendo en cuenta que la niña no tenía una bufanda así, ni que tampoco tuvo tiempo de comprarla desde los últimos minutos que la vio.
—¡Es de Eren! —exclamó con voz alegre.
—Mikasa, deberías devolverla —dijo el mayor. Quería patearse por sentirse celoso de que su hija de todas las personas tuviera algo personal de Eren.
—Ah, ella estaba un poco fría —dijo el castaño cuando llegaron a la cola.
—Lo siento. Te regresaremos la bufanda cuando consigamos una nueva —Levi se disculpó con él. Se sentía avergonzado de no poder cuidar mejor a su hija.
Eren solo negó.
—Está bien. Mi temperatura corporal es más alta de lo normal de todos modos, y tengo un montón de bufandas en mi dormitorio, así que no hay problema —lo tranquilizó.
Levi suspiró mientras los tres avanzaban lentamente por la línea. Hizo todo lo posible para no apretar la mano de Mikasa, porque todo lo que quería era acercarse a Eren y abrazarlo.
Mikasa alzó la vista hacia el azabache mientras este observaba fijamente la mano de Eren. Trató de no burlarse, porque podía ver que él quería iniciar una conversación con el ángel pastel, pero era demasiado tímido.
Rodando los ojos, decidió salir al rescate de su padre.
—¿Hey, Eren? ¿Te importa si me tomo una selfie contigo?
Eren se giró y parpadeó sorprendido antes de sonreír.
—Claro, me encantaría —dijo antes de moverse al otro lado de Mikasa mientras ella sacaba su teléfono.
—Papá, ¿puedes levantarme por favor? —pidió la niña a la vez que preparaba la cámara.
Levi la levantó sin decir palabra y ella hizo un gesto para que Eren se acercara. Levi casi dejó caer a su hija cuando sintió el calor del cuerpo de Eren presionar contra el suyo, mientras se movía para estar dentro del recuadro.
—¡Sonrían! —dijo la niña mientras apretaba el botón de la cámara en la pantalla de su móvil.
Hubo un pequeño sonido y Mikasa rápidamente revisó la foto que acababa de tomar.
La pequeña estaba en medio, apretujada entre Eren y Levi. El castaño tenía una gran sonrisa en su rostro, con perfectos dientes blancos y todo. Mikasa también sonreía, pero estaba parcialmente cubierta por la bufanda roja, mientras que Levi se mostraba impasible. Pero, conociendo a su padre por tanto tiempo a estas alturas, ella podía ver la pequeña sonrisa formándose en sus labios. Todas sus caras estaban teñidas de rosa por el frío, y había nieve en el fondo.
—Es perfecto —dijo Mikasa.
—Realmente lo es —Eren estuvo de acuerdo—. ¿Te importaría mandármelo o twittearlo? Oh, espera, ¿tienes Twitter? —preguntó.
Mikasa asintió mientras era dejada en el suelo. Ella y Eren intercambiaron nombres de cuentas y el castaño rápidamente twitteó la imagen a sus seguidores.
El teléfono de Levi vibró en su bolsillo y lo sacó para ver que Mikasa también le había enviado la foto. Abriéndola, se dio la vuelta para esconder la sonrisa en su rostro. Al ver que Eren y Mikasa estaban enfrascados en una conversación sobre flores, Levi rápidamente puso la foto como su fondo de pantalla antes de guardarla.
Sí, perfecto de hecho.
Aclaraciones:
(1) Se dice que los canadienses tienden a disculparse por todo, incluso cuando no es necesario.
(2) Como en el capítulo anterior, Eren tiene pronombres neutrales ya que sigue siendo el mismo día.
N/T: Demoré porque soy malvada. Okno, estaba muy ocupada. xD
Cuéntenme qué les pareció, sus comentarios siempre me animan.
¡Nos leemos!
