Capítulo 17: Autograph

Eren no sabía que había hecho para tener tanta suerte, pero no se estaba quejando, para nada.

Aún no podía creer que estaba sentado con el Capitán, HueManateesStrongest —o Levi, como le dijo a Eren que lo llamara—, y el Caballero, que lucía más adorable en la vida real que en la pantalla. Eren casi soltó una carcajada cuando vio a Mikasa tomando una foto de la comida con su teléfono. "Probablemente lo está subiendo a Snapchat", pensó el castaño.

Los tres estaban sentados en una mesa de picnic bajo un toldo cerca del puesto, para comer sus donairs (que Levi pagó, a pesar de que Eren dijo que le invitaría a la familia). Desde donde Eren se encontraba, tenía una muy buena oportunidad de mirar al hombre sin que se viera fuera de lugar.

Dios, el Capitán era aún más guapo de lo que Eren había pensado originalmente.

Era difícil creer que el hombre fuera de Los Ángeles, ya que tenía la piel muy clara. Su cabello negro contrastaba muy bien, pero Eren se preguntaba si tenía la cabeza fría porque no llevaba una gorra para cubrir el afeitado lateral o su corte militar (aunque Eren preferiría mil veces pasar sus dedos por el cabello del mayor). Y, contrariamente a lo que Eren asumió al principio, las orejas del azabache no tenían muchos piercings, solo el normal en el lóbulo, helix y un industrial en ambas orejas.

Levi alzó sus cejas perforadas y Eren no pensó que pudiera hablar apropiadamente cuando unos ojos plateados se encontraron con los disparejos suyos.

—¿Estás bien? —preguntó Levi.

Al darse cuenta de que había sido atrapado mirándolo, Eren sacudió la cabeza. Volvió a mirar los ojos plata, pero no pudo deshacerse del sonrojo en su cara antes de responder.

—Ah, estoy bien. Me distraje un poco supongo.

Levi asintió lentamente antes de que sus ojos bajaran hasta la comida en la mesa.

—Entonces, ¿cómo se supone que debes comer esto? ¿Con tenedores y cuchillos? —preguntó. El mayor estaba tratando de iniciar una conversación, pero realmente estaba curioso sobre cómo comer esta cosa "donair" sin hacer un desastre.

—Bueno, los donairs son considerados comida callejera, y los puedes comer con las manos, pero si quieres usar cubiertos está bien —contestó Eren—. Miren, si lo sostienen así, pueden comer el donair sin que la mitad del relleno se derrame por todas partes.

Eren demostró doblando el papel de aluminio alrededor del fino pan pita mientras los dos Ackerman observaban. El chico levantó cuidadosamente el donair hacia su boca mientras le daba un mordisco.

Luchando con una sonrisa cuando vio la cara de Eren derretirse en una expresión de felicidad, Levi digirió toda su atención a su propia comida e imitó lo que el chico hizo. El donair era más pesado de lo que el azabache había anticipado, pero su vacío estómago lo apreciaba. Lamiéndose los labios, finalmente dio un bocado.

Sus ojos se agrandaron cuando fue asaltado por diferentes sabores. Era picante, salado y dulce, y malditamente delicioso. Oyó que Mikasa soltaba un sonido contento junto a él, sabiendo que el sentimiento era mutuo.

Eren sonrió al ver que los dos comían sus donairs.

—Bastante bueno, ¿no? Solo traten de comerlo lo más rápido posible, ya que el líquido empapará el pita y hará un lío —acatando su propio consejo, el chico continuó comiendo su sándwich.

—¡Esto es realmente bueno, Eren! Deberíamos comer más de esto cuando volvamos a casa, papá —justo después de que Mikasa dijo eso, su agarre en la comida se aflojó ligeramente y el relleno empezó a derramarse.

—Mikasa, por favor sé más cuidadosa —Levi reprendió suavemente cuando vio el puchero de la menor. Agarró unas servilletas y trató de limpiar el desorden. Afortunadamente, Mikasa había ajustado la bufanda roja antes y esta no se arruinó con el donair.

Eren se mordió los labios, tratando de no sonreír mientras veía a Levi intentando limpiar la boca de Mikasa, pero ella estaba apartando su rostro de él.

—¡Papá, detente! ¡Me estás avergonzado de nuevo! —dijo ella, pero su queja fue amortiguada un poco ya que Levi logró mantenerla inmóvil para limpiarle la cara.

—Y tú estabas siendo descuidada —respondió el azabache después de que terminó de limpiar. Alzó la vista cuando oyó risas y vio a Eren cubriéndose la boca con la mano y sus ojos entrecerrados con diversión.

—Ah, lo siento. Es solo que ustedes dos son realmente adorables —comentó el menor con un leve sonrojo en sus mejillas.

Levi maldijo internamente mientras agachaba la mirada, tratando de bajar su sonrojo también. ¿Por qué Eren tenía que ser tan lindo?

Sin notar el dilema de su padre, Mikasa arrugó la nariz.

—¡No soy adorable, soy un feroz caballero! —ella proclamó.

—Mis disculpas entonces —dijo Eren—. ¿Tienes a alguien que proteger? —preguntó en un tono amigable.

—Mis amigos y familia —respondió la pequeña sin vacilar—. ¡Y porque eres la Reina, es mi deber protegerte también!

Eren no pudo evitar sonreír.

—Pues, supongo que ahora estoy en buenas manos.

Mikasa asintió con seriedad.

—Juro que te protegeré lo mejor que pueda.

El chico levantó una ceja ante su rostro determinado. Sintiéndose halagado, rio un poco antes de extender uno de sus brazos hacia la niña y mostrarle su dedo meñique.

—¿Lo prometes?

La pequeña sonrió y se estiró para enganchar su meñique con el de Eren.

—Lo prometo —repitió. Los dos sacudieron una vez antes de soltarse.

Levi no sabía cuánto tiempo más podría soportar con toda esta ternura antes de terminar en el hospital más cercano.

—Entonces, Levi —empezó Eren. Y maldita sea, su corazón no debería acelerarse solo porque el castaño dijera su nombre—. ¿Qué vas a hacer en la convención? ¿Estás organizando un panel o haciendo alguna demostración?

Levi tragó el último bocado de su donair antes de responder.

—Bueno, el personal me notificó ayer que estaría haciendo un gameplay en vivo frente a la audiencia. De qué juegos, no estoy muy seguro exactamente, pero creo que el público escogerá. Aunque, me siento un poco mal por los organizadores. Al parecer, yo fui una adición de última hora al programa y tuvieron que acomodar muchas cosas para mí.

—Pero estoy seguro de que la gente amará lo que sea que hagas. Voy a ir a la convención con mis amigos y definitivamente iremos a tu gameplay en vivo.

—¿Ves mis cosas? —preguntó Levi. A pesar de que sabía que Eren veía sus videos y lo reconocía, no estaba seguro de si solo los miraba con fines de inspiración.

Eren miró hacia abajo y Levi realmente quería que esos ojos volvieran a él. Estaba dispuesto a arriesgarse a ir a la sala de emergencias si llegaba a ver los ojos de Eren iluminarse con emoción de nuevo mientras hablaba.

—Sí. He visto todos tus videos e incluso me suscribí a tu canal —dijo el castaño tímidamente mientras alzaba la cabeza para mirar a Levi directamente a los ojos.

Olviden lo que dijo antes, la belleza pastel iba a ser su muerte.

—Mi papá también ve tus videos —dijo Mikasa, interrumpiendo los pensamientos de Levi.

—¿En serio? —preguntó Eren con voz esperanzada.

La niña asintió rápidamente.

—Sí. Ahora puede cocinar mejor gracias a ti —la joven Ackerman se echó a reír cuando Levi le dio un codazo no muy discretamente—. ¿Qué? Es verdad, papá. Deberías agradecerle a Eren por sus maravillosos videos.

Levi hizo lo que Eren hace un momento y agachó la mirada antes de alzarla de nuevo y dar las gracias rápidamente para después volver a mirar hacia abajo.

El azabache estaba a pocos segundos de buscar "cómo dejar de sonrojarse" en su teléfono, pero este comenzó a sonar.

Levi se excusó de la conversación y sacó su móvil. Arrugando las cejas ante el número desconocido, decidió contestar de todas formas.

—Hola, habla Levi.

—¡Señor Ackerman! ¡¿Dónde está?! —preguntó una voz desesperada.

Levi estaba confundido.

—¿Quién es?

—¡Soy uno de los organizadores del Toronto Game Con! ¡Señor Ackerman, llega tarde para el ensayo!

Levi apartó el teléfono de su oreja para comprobar la hora. Síp, estaba media hora tarde.

—Señor Ackerman, ¿está ahí?

—Ah, sí. Perdón por eso. Estaré allí lo antes posible —dijo Levi antes de colgar.

Miró de vuelta a donde Mikasa y Eren seguían hablando entre sí. Levi quería tomar una foto de su hija. Ella se veía deslumbrada mientras conversaba con Eren, sus ojos brillantes mientras escuchaba cada palabra que salía de la boca del castaño.

Levi no quería romper su burbuja de felicidad, pero él se encontraba ahí por negocios después de todo.

—Mikasa, tenemos que irnos ahora —de inmediato se arrepintió de lo que dijo, porque la pequeña le dio una mirada devastada.

—Pero quiero hablar más con Eren —murmuró bajo. Levi se mordió el labio, tratando de pensar en cómo levantar su estado de ánimo.

Afortunadamente, Eren estaba preparado.

—También quiero hablar más contigo. ¿Qué tal esto? Te encontraré después del gameplay de Levi, ¿de acuerdo? Bueno, si a Levi no le importa, por supuesto —sugirió el chico, volviendo su atención a Levi mientras terminaba.

—Sí, eso está bien —replicó el azabache, reprendiéndose por no ser más elocuente.

Dirigiendo su atención de nuevo a Mikasa, sonrió.

—Y puedes conocer a mis amigos.

La sonrisa de Eren era contagiosa porque Mikasa se la regresó.

—¡Yay! Quiero conocer a la señorita Historia apropiadamente, y quiero ver si la cara de Jean en verdad se parece a un caballo.

Eren tiró la cabeza hacia atrás con una fuerte carcajada. Levi hizo una nota mental de chocar los cinco con Mikasa por hacer reír a Eren así en su presencia.

—Eso lo arregla entonces. Gracias por hacernos compañía, Eren. Después hablaremos más contigo dentro del centro de convenciones —Levi quería solo dejar de hablar. Olviden la elocuencia, necesitaba relajarse.

Eren le sonrió y asintió con la cabeza.

—Cuando quieran. Hey, uhm, si los dos tienen tiempo libre, ¿podría mostrarles la ciudad? —sugirió, pero preguntó al mismo tiempo, mirando al azabache para ver si este aceptaría la idea.

Mientras Levi estaba agradeciéndole mentalmente a cada deidad por esta oportunidad, Mikasa respondió por él:

—Sí, nos gustaría.

—Todo arreglado entonces. Tengo que ir a buscar a mis amigos, pero los veré más tarde —dijo el chico, recogiendo la basura y dejando solos a los Ackerman.

Levi contempló tristemente la espalda de Eren mientras este se alejaba. Mikasa le echó un vistazo al mayor antes de rodar los ojos.

—Sabes, podrías haber conseguido el número de Eren.

—Mikasa —dijo en tono de advertencia.

Ella se encogió de hombros antes de despejar la mesa y botar la basura en un tacho.

—Vamos, papá, me estoy enfriando.

Levi murmuró entre dientes mientras tomaba su mano. Los dos caminaron hacia el centro de convenciones en silencio antes de que la niña se detuviera abruptamente.

—Mikasa, ¿qué sucede?

—¡Me olvidé de pedirle a Eren su autógrafo!


N/T: Perdón por la demora, he estado ocupada con un millón de cosas. La razón principal es mi vuelo que sale a Dallas en unas horas. Aún no me creo que iré a un concierto de SHINee, pero estoy feliz. :')

Les avisaba porque lamentablemente no podré actualizar nada más en una semana al menos. Aun así, sus reviews siempre me animan, así que déjenme uno.

¡Nos leemos!