Casa Weasley:

-Hola, Hermione... Vengo a buscar a Rose... -le dijo Scorpius tímidamente a Hermione, después de aterrizar en su salón mediante la Red Flu.

-Ya baja ahora, cielo. ¿Quieres té? -le dijo ella, sentada en el sillón de su casa.

-No, grac...

-Sí, que seguro que tarda mi hija. ¡Ron haz té para Scorpius también! -le dijo a su marido levantándose del sillón e invitando a Scorpius a sentarse.

-¡Está bien! -gritó el pelirrojo desde la cocina. Scorpius y Hermione hablaron de temas sin importancia hasta que Ron llegó con la tetera.- ¿Dónde están las galletitas, Herm?

-Donde siempre.

-No, ahí no había nada.

-Sí.

-Que no, acabo de mirar.

-Ya verás que sí que están, Ron. -dijo Hermione, levantándose y caminando hacia la cocina. Ron se sentó en el sitio que su mujer ocupaba segundos antes y miró a Scorpius. Éste tomó aire profundamente, sabía que su suegro sería el único que iba a contarle la verdad.

-Señor Weasley... ¿Qué pasó en casa de mis abuelos durante la Segunda Guerra Mágica? -le preguntó Scorpius a Ron, pregunta que lo dejó sorprendido.- ¿De qué hablaba mi abuela en la fiesta la semana pasada?

-Ah eso... No creo que sea yo quien deba contártelo...

-Pero usted será el único que lo haga. Mi padre no lo hará, su mujer tampoco y Rose mucho menos.

-Digamos que pasamos una mala noche allí...

-¿Ahí es donde le hicieron aquello en el brazo a su mujer?

-Sí. -dijo Ron, dejando a Scorpius un poco asustado.- No fueron tus abuelos, ni tu padre. No te preocupes por eso.

-Gracias, por contármelo.

-Para eso estoy.

-Estaban en sitio de siempre, Ronald. -le dijo Hermione, volviendo con una caja de galletas. Scorpius se rió, tomando un poco de su té y Ron volvió a discutir con su mujer.

Casa Malfoy:

-Señorita novia del amo Scorpius, ¿no quiere un poco más de té? -le preguntó Moley.

-No, gracias, Moley. -se apresuró a decir, Rose, sonriente.

-¿Y más tarta?

-Moley... -dijo Draco, entrando en la cocina. No iba vestido con uno de sus trajes, ni peinado a la perfección, como siempre. Sino que iba con ropa cómoda de casa y algo despeinado. Se dio cuenta de que la novia de su hijo estaba allí y sonrió nervioso.- Hola, Rose, no sabía que estabas aquí.

-Acaba de llegar, papá.

-Me alegro de verte. -le dijo Draco sonriendo. Y entonces se dio cuenta de que su elfina lo miraba con sus enormes ojos.- ¿Puedes ayudarme con la ropa sucia, por favor?

-Moley lo hará, amo Draco. -dijo la elfina corriendo hacia el cuarto de la lavadora. Draco le sonrió a la joven pareja y se disculpó para volver a su dormitorio.

-A tu padre le queda mejor ese look que la gomina. -le dijo Rose a Scorpius. El rubio se rió y asintió.


En serio, me imagino totalmente un cambio así para Draco y me encanta.