El anillo para Rose:

El sonido de alguien llegando por la Red Flu hizo que Hermione y Ron, que leían plácidamente en el silencio de su casa, levantaran la mirada para encontrarse frente de ellos a un Scorpius inquieto y pálido, con hollín sobre el hombro de la túnica.

-Buenas tardes, señores Weasley. -dijo el rubio, sonriendo nervioso. Hermione y Ron se miraron frunciendo el ceño. ¿Qué hacía Scorpius en su casa si Rose hacía ya un año y medio que no vivía allí? De repente Ron supo que ocurría y suspiró.

-Siéntate, Scorpius, siéntate. -le dijo Ron, señalándole la butaca vacía que solía ocupar la misma Rose cuando vivía en aquella casa o la visitaba en su defecto.

-Verán... Ustedes... Deben saber que yo amo a su hija, ¿no? -dijo Scorpius. Ron y Hermione asintieron lentamente.- Es que... Bueno, Rose... Rose no es un chica fácil.

-¿Qué? -preguntó Hermione, riéndose de los nervios de su yerno.

-Que hay cosas que no le gustan y...

-Malfoy, ¿por dónde estás yendo? Ve al grano. -le pidió Ron, no quería saber cosas de más.

-Rose es feminista, luchadora, Gryffindor, auror... -enumeró Scorpius.

-¿Vino a sacarle las virtudes a la niña? -le preguntó Ron a Hermione, pues Scorpius ni los escuchaba.

-Y me quiere. No sé porqué, ni lo entiendo, ni me importa. Pero me quiere. -dijo Scorpius, captando la atención de sus suegros de nuevo.- Y le voy a pedir que se case conmigo.

-¿Has venido a pedirle la mano de Rose a Ron? -le preguntó Hermione, incrédula, levantando una ceja.

-No, solo vengo a comunicárselo. -dijo Scorpius.- Y también, a falta de mi madre, quería que me acompañaras a comprarle un anillo, Hermione. No le voy a dar un viejo y horrible anillo de la familia Malfoy, voy a darle un anillo sólo para ella. Y sobre todo, no le voy a dar un anillo que llevó puesto mi abuela. -dijo atropelladamente Scorpius. Los Weasley se quedaron en silencio y a Scorpius empezó a costarle respirar.- Digan algo, por favor.

Hermione se rió, se levantó y se sentó en el brazo de la butaca que ocupaba Scorpius. Limpió el hombro del rubio, manchado todavía desde su llegada por la Red Flu. Sonrió y le dio un beso en la cabeza.

-Iré a por mi abrigo. Ron, ¿dónde me compraste tú el anillo? Es de muy buena calidad y no me dio alergia. -dijo Hermione, levantándose.- Es que Rose y yo tenemos el mismo problema de piel sensible, Scorpius, querido...

-En la joyería que había debajo de tu piso en Londres. -le dijo Ron a su mujer, sonriendo.

-¿En la joyería del Señor Thomson? -preguntó Hermione. Ron asintió y su mujer lo agarró por la barbilla.- Eres un dulce. -le dijo antes de darle un pico.- Ya bajo, Scorpius. -dijo antes de subir las escaleras hacia su dormitorio. Ron miraba fijamente al rubio.

-¿Más tranquilo? -le preguntó el pelirrojo. Scorpius negó con la cabeza.- Normal, hablar con nosotros, comparado con hablar con Rose, es fácil. Mucha suerte, Malfoy. Y bienvenido a la familia. -dijo levantándose y palmeando el hombro de su futuro yerno. Luego caminó hacia la cocina.- Hermione, ¿hay chocolate?

-¿Vas a comer ahora? -preguntó Hermione, sorprendida. Ron asintió.- En la alacena de la derecha. Vamos, Scorpius. ¡Qué emoción!

El anillo escondido de Scorpius:

-¡Estás empapado! ¿Por qué no has venido por la Red Flu? -le dijo Rose a su novio cuando le abrió la puerta de su apartamento. Scorpius entró empapado y tiritando, tenía los labios morados y se abrazaba a si mismo.

-Tuve que ir a hacer unos recados a Londres y pensé que podría venir caminando cuando empezó a llover. -dijo él, entrando en el apartamento de Rose. Ésta le sacó el abrigo y lo dejó sobre una silla que estaba en la entrada.

-Ve a darte una ducha mientras preparo la cena. -le dijo Rose, acariciando el cuello frío y mojado de su novio. Se puso de puntillas para darle un beso, pero pareció que su novio no entendía que iba a hacer, pues frunció el ceño.- ¿Scorpius?

-¿Sí?

-Que quería darte un beso, pero si... -dijo Rose, pero no pudo seguir hablando porque Scorpius la interrumpió con un beso, un tanto más efusivo del que esperaba. Tanto que, sin comerlo ni beberlo, Rose terminó contra la pared y la mano del rubio bajo su jersey. Cuando se separaron, por falta de aire, Rose lo miró sorprendida.

-Voy a ducharme, no quiero ponerme enfermo. -dijo él, antes de volver a darle un casto beso e irse hacia el cuarto de baño.

Rose se quedó unos segundos allí, contra la pared, intentando recuperar el aliento. Cuando por fin consiguió normalizar su respiración cogió el abrigo de Scorpius para colgarlo y que así al día siguiente estuviera seco. Pero al cogerlo de la silla donde lo había dejado una pequeña caja negra se cayó de su bolsillo. Rose no pudo evitar la tentación y la abrió, asegurándose de que el agua corría en la ducha. Al abrirla tuvo que coger aire profundamente.

El anillo era de oro blanco con una piedra preciosa rosa. Rose suspiró después de observarlo. Se lo probó y miró su mano. ¡Hasta tenía ganas de llorar! Entonces se acordó de que el rubio estaba en su cuarto de baño así que corrió hacia su habitación, guardando el anillo en el cajón de los jersey, al fondo. Después entró en el baño.

-¿Rose? -preguntó Scorpius al escuchar la puerta. Rose sonrió de lado, sacándose la ropa.- ¿Weasley, eres tú?

-Iba a decirte que era un mortífago, pero igual te alegrabas... -le dijo ella, entrando en el plato de ducha. Scorpius sonrió y observó a su novia de arriba a abajo.

-¿Alegrarme? ¿Más que ahora? Nah... -dijo tirando de la mano de Rose hacia él.

Aquella noche Scorpius no le pidió que se casara con él. Pero sí al día siguiente, en una extraña y particular escena en el despacho de Ron Weasley, con la Ministra de Magia y el dueño del despacho como espectadores.


He decidido no incluir la pedida de mano oficial, pues ya la subí en "¿Quieres casarte conmigo?". Si alguien quiere leerla tiene la historia subida y en el capítulo 5 Scorpius hinca la rodilla en el suelo delante de la pelirroja.

Hasta el siguiente, que será el último capítulo. Un beso enorme :)