Epílogo:

Rose y Scorpius salieron de la consulta de San Mungo en silencio. Con la mirada perdida. No se lo podían creer. Se aparecieron en su enorme casa que, casualmente, estaba vacía y se dejaron caer en el sillón.

-Scorpius Malfoy, te odio. -le dijo Rose.

-Fuiste tú la que...

-Debiste haberme dicho que no.

-Yo nunca te digo que no. -aquella frase de Scorpius hizo que Rose apoyara la cabeza en su hombro, se acurrucara sobre él y suspirara.

-Lo sé, perdón.

-Te perdono.

-Al fin y al cabo, no es para tanto, ¿no?

-No. A mi padre y a los tuyos les va a encantar. -dijo Scorpius. Rose lo miró, asintió y lo besó.- Rose... -murmuró con los ojos cerrados, una mano en la mejilla de su mujer y otra sobre su vientre, rozando los labios con los de ella.

Pero, como siempre, el sonido de la Red Flu los interrumpió. Los dos se separaron y delante de ellos aparecieron Draco Malfoy, con un pequeño rubio de un año y medio en brazos y una castaña de cuatro que corría a su alrededor.

-¿Y? ¿Cómo ha ido? -preguntó Draco, emocionado y sonriendo.- ¿Niño o niña?

-Niñas, papá. Niñas. -dijo Scorpius. De repente, como su de una película muggle se tratara, la pequeña dejó de correr, el niño dejó de jugar con el cuello de la camisa de su abuelo y el hombre dejó de caminar. Los tres para mirarlos.

-¿Dos? ¿Dos niñas? -preguntó Draco. Scorpius y Rose asintieron con lentitud.- ¡Qué maravilla! ¡Por Merlín, cuanto me alegro, chicos! ¿Has oído Tessa? ¡Vas a tener dos hermanas más!

Apenas un año después de casados, los Weasley y Malfoy se unían para el nacimiento de su primera nieta: Theressa Astoria Malfoy, Tessa. La niña había tenido engañados a toda su familia durante cuatro meses, pues los medimagos insistían en que sería un niño. Pero al final la pequeña adorada por sus dos abuelos sorprendió a todos. No solo por ser una princesa, sino por su cabellera castaña. Como sus dos abuelas, dijo sonriente Rose.

Dos años más tarde que su hermana mayor llegó el gran heredero Malfoy: Nicholas Arthur Malfoy, Nick. Rubio como un Malfoy más. Es curioso y tiene unos enormes ojos azules con los que mira intensamente todo. Es algo caprichoso y no se puede negar que algo mimado por toda la familia. Pero es un buen niño, que sabe comportarse, como todo un señorito había dicho una vez Draco acerca de su comportamiento.

Y ahora, casi otros dos años después, Rose volvía a estar embarazada y ¡de mellizas! Dos niñas más para la casa de los Malfoy. La primera sensación de Scorpius y Rose fue la del agobio. Pero al ver la sonrisa de Draco y a la pequeña Tessa correr por el salón emocionada todo se les pasó. Nick estiró los bracitos hacia su mamá y ella lo recibió con un abrazo y un beso en la frente. Ahora tocaba contárselo a los Weasley, por eso fueron aquella noche a cenar con Ron, Hermione y Hugo.

-¡Tío! -gritó Tessa al encontrar a Hugo en la cocina con la abuela Weasley. El pelirrojo se rió y cogió a Tessa, lanzándola por los aires y haciendo que ésta se riera a carcajadas.

-Hugo, cuidado... -le dijo Hermione, al mirar como su hijo lanzaba por los aires a su primera nieta.

-Dale un beso a la abuela. -le dijo Hugo a Tessa, acercándola a la cara de Hermione. La pequeña abrazó el cuello de su abuela y le dio un fuerte beso en la mejilla.- ¿Dónde está mamá, Tessa?

-En el salón, con abu. -dijo Tessa. Hugo sonrió y caminó con su sobrina en brazos hasta el salón. Saludó a Scorpius con un estrechón de manos y a su hermana con un beso en la mejilla.

-Cada día estás más gorda, Rose.

-Se llama embarazo, Hugo. Esperemos que algún día lo conozcas a fondo. -le dijo Rose, molesta.

-No hay manera, cariño. Nos ha vuelto a decir que Miriam y él no piensan tener hijos. -dijo Ron, sentado en el sillón con Nick en brazos.

-Pero tengo a mi hermanita y la Fábrica Malfoy para suplir los huecos de mis supuestos hijos... -dijo Hugo, señalando la barriga de su hermana.

-De eso veníamos a hablar... -dijo Rose.- ¡Mamá! ¡Ven un momento!

-¿Qué pasa? ¿Qué es tan urgente? -dijo Hermione, entrando en el salón. Besó las mejillas de Scorpius y Rose y cogió a Nick de los brazos de su marido, abrazándolo fuerte y besando su carita entre las risas del pequeño.

-Pues que tenemos que contaros algo que ha pasado hoy en San Mungo. -dijo Rose.

-¿Estás bien? -preguntó Ron, alarmado.

-¿Le pasa algo al bebé? -preguntó Hermione de igual manera.

-Sí, le pasa algo al bebé... -dijo Rose, cogiendo aire y sonriendo.- Pues que viene acompañada.

-¿Qué? -preguntó Hugo, frunciendo el ceño.

-Son mellizas. -dijo Scorpius con una sonrisa.

-¿D-Dos? -preguntó Ron, levantándose con lentitud. Rose lo miró preocupada y le agarró de un brazo temiendo que su padre se cayera de la sorpresa.- ¿Dos niñas?

-Sí, papi.

-¡Al fin! ¡Al fin, Hermione! ¡Una de ellas es pelirroja, lo presiento! ¡Al fin! -dijo abrazando a su hija.

Entre las risas del resto de los presentes, Ron besó la mejilla de su hija reiteradas veces y Hermione felicitó a Scorpius con un abrazo. Ron, emocionado, abrazó también a Scorpius. El rubio tan solo recordaba dos veces más en las que su suegro lo abrazó: el día en el que nació Tessa y Ron Weasley soltó unas lagrimillas en San Mungo al verla y el día en el que le contaron que iban a tener un hijo varón.


Y, como Ron había predicho, cuatro meses más tarde llegaron las dos mellizas. Una de ellas era Malfoy por fuera y Weasley por dentro, la rubia y preciosa Irina Malfoy. Irina era la hermana más tranquila y risueña de todos. Hay que confesar que le robó el corazón a su tío Hugo, lo que hizo que Tessa se pusiera tremendamente celosa. Muy, muy celosa.

Y con ella, siete minutos más tarde llegó Calliope Malfoy, Callie. Weasley por fuera y Malfoy por dentro. ¡Menudo carácter tenía la pelirroja de la familia! Cualquiera se metían con ella... De las pocas personas que se atrevían a hacerlo eran su abuelo Draco, que adoraba picar a su nieta más pequeña; y más tarde su hermano mayor, que era su peor pesadilla cuando quería.

Rose y Scorpius cerraron la Fábrica Malfoy después del nacimiento de las dos pequeñas. Cuatro era más que suficiente. Sus tres abuelos estaban contentos, Draco nunca pensó tener tanta descendencia y Hermione y Ron ya ni molestaban a Hugo y Miriam intentando convencerlos de les dieran nietos.

Los cuatro Malfoy pasaban el tiempo con su familia. Scorpius siguió trabajando en el Ministerio, con Albus, a las órdenes de Ron y Harry. Pero Rose abandonó su carrera de auror para cumplir su verdadero sueño: montó el restaurante con el que siempre fantaseó gracias al libro de recetas familiares de su abuela Molly. Una vieja fábrica se había convertido en The Burrow el gran restaurante elegante y famoso en las afueras de Londres, donde casi cada noche había un Weasley cenando.

El trabajo de sus padres hacía que sus cuatro retoños pasaran largas horas con su Tío Hugo y la Tía Miriam, en casa con su abuelo Malfoy, o en el Ministerio con los abuelos Weasley y papá... Incluso en la cocina del restaurante de mamá.


-Recordad escribidnos un par de veces a la semana... -les dijo Rose a sus hijos, arreglando la túnica de Nick.- Y vosotras dos hacedme el favor de no meteros en líos.

-No, mamá... -le dijo Callie, rodando los ojos. Nadie en su familia le creyó.

-Señorita Premio Anual, no le quite puntos a sus hermanos. -le dijo Scorpius a la mayor de sus niñas, que se había convertido en el Premio Anual de Ravenclaw.

-Lo intentaré. -les dijo con una sonrisa Tessa.- Me voy. Mis amigos me esperan.

-¡Escríbele a tus abuelos, Tessa! -le dijo Scorpius mientras su hija mayor corría hacia el tren. Luego se giró y encontró las sonrisas malvadas de las dos pequeñas.- Vamos a ver, Slytherins. Me conozco esa sonrisa. Nada de hacerse las heroínas, ¿quedó claro? El Bosque Prohibido se llama así porque está prohibido.

-Te queremos, papi. -le dijo Irina, abrazándolo al mismo tiempo que Callie. Las dos se rieron y luego se marcharon riendo.

-Vamos, Rey León, no quiero que seas el último en entrar. -le dijo Rose a Nick. Éste besó su mejilla y Rose lo despeinó un poco, tenía el pelo Malfoy de su padre y su abuelo.

-Este año seré buscador de Gryffindor. Ya veréis. -les dijo Nick antes de subir al Expreso de Hogwarts. Scorpius y Rose se abrazaron, mirando el tren, y suspiraron.

Tuvieron cuatro hijos y se quejaban de su falta de intimidad para ellos dos. Y cuando los cuatro se embarcaron en su viaje a Hogwarts se sintieron vacíos. ¡Hasta se aburrían en casa!

-Podríamos tener otro hijo... Así no nos aburriríamos en otros once años... -le dijo Scorpius a Rose mientras caminaban abrazados. Su mujer se rió.

-Ni en tus mejores sueños, Malfoy.

-Rose Malfoy-Granger-Weasley... -le dijo Scorpius parando su caminata para mirarla. La pelirroja se rió, pero así era como quería que permaneciera su nombre.- Te quiero.

-Y yo a ti, El increíble hurón saltarín.

-Cada día te pareces más a tu padre.

-Gracias.

Y así, abrazados y riéndose de todas las tonterías que habían separado a sus familias durante décadas, se marcharon hacia su casa. La mansión Malfoy-Weasley.


Ahora sí, The end.

Espero que os haya gustado. A mi me encantó imaginar las vida de Rose y Scorpius. Por eso, estoy empezando a subir la vida de James y Avani, en el fic que se llama 'Avani Zabini'. Quizás después me anime también con Albus y Valerie u otra pareja. Pero tiempo al tiempo. Por ahora me llega con disfrutar de el Scorose.

¡Hasta la próxima!