Aquí traigo otro cap :D hasta ahora el mas largo aunque lo merece. He de admitir que si, Umi esta metida en un mundo bastante oscuro aunque todo ira teniendo su explicación poco a poco. La verdad es que el principio de la historia se desarrolla un poco lento y puedo decir que aun falta para que se sepa que es lo que realmente pasó entre Kotori y Umi y como es que la vida dio tantas vueltas como para que una de ellas acabara tan mal.
En este cap les traigo un poco del pasado de Umi, los mundos oscuros por los que se empezó a mover después de largarse.

Muchísimas gracias por lo reviews, me hacen muy feliz y mas sabiendo que llevo tiempo queriendo publicar y no haciéndolo por miedo a que estuviera mal D: y también muchas gracias a mi amigui del alma que me ayuda a corregir pequeños detalles.

Disfruten ^^

Ni Love Live ni sus personajes me pertenecen solo los cojo prestados para unirlos, separarlos, hacerlos sufrir y darles amor 3


Entrar a ese lugar le seguía trayendo malos recuerdos. Hace muchos años, al poco de conocerse tuvo que sacar a su amiga de más de un aprieto en aquel lugar. Ella le había prometido no volver a pisarlo pero hace unos días rompió esa promesa presentándose en casa con el olor tan característico de esas calles.

Todo estaba oscuro, daba igual si era de día o de noche a esas calles nunca les llegaba el sol. Siguió caminando por esos callejones oscuros y alejados de toda civilización sin levantar la vista, no quería problemas con nadie solo quería llegar a ese dichoso antro y sacar a su amiga de allí aunque tuviera que ser a patadas. A media altura del callejón se topó con una mujer que le miraba de arriba a abajo de forma lasciva.

-Mmmm… menudo hombretón. Acaso andas buscando algo… especial?

De alguna manera sabía que no podría entrar y salir de ese tugurio sin tropezarse con alguien que le dirigiera la palabra. Prefirió hacer oídos sordos y seguir su camino acelerando más el paso. Para su desgracia sentía como la mujer no se daba por vencida y a ella se le habían unido un par más.

-Vamos chico, no seas tímido-dijo una de las chicas de forma socarrona y agarrándolo del brazo para que parase.

-No, no quiero problemas- consiguió articular secamente.

-Nosotras no damos problemas, chico- dijo otra de las chicas acercándose a él y haciendo que retrocediera hasta una de las paredes del callejón

-En serio chicas no quiero nada -insistió- solo estoy buscando a alguien para salir de aquí lo más rápido posible.

-Pues deja de buscar, corazón, si ya nos has encontrado a nosotras.- dijo una de las chicas acariciando de manera descarada el cuerpo del chico.

-Para!- exclamó haciendo sobresaltar a las mujeres. –He dicho que no quiero nada así que…

No consiguió acabar la frase cuando un fuerte brazo lo agarró del hombro y lo reprendió hacia él. Sin duda sabía que no iba a salir de ese sitio bien parado.

-Son esas maneras de tratar a unas jovencitas?.- dijo la persona que lo tenía agarrado.

Como era de esperar el perro de las chicas había aparecido. Al parecer no le gustaron las formas en las que había tratado a sus chicas. Ahora sí que estaba en problemas.

El hombre que tenía en frente le sacaba una cabeza y no sería porque él no fuera alto pero ese hombre debía rozar los dos metros de altura añadiendo el cuerpo cual matón de discotecas.

-Ha sido un error -le dijo mirándolo fijamente- yo solo les decía que no quería sus servicios.

-Ah? Vienes aquí así.- dijo señalando al chico evidenciando sus ropas.- ¿y no vienes buscando a una mujer de compañía?. ¿Qué estás buscando entonces? O, ¿No serás por casualidad otro de esos malditos policías de incógnito? Tengo ganas de divertirme con uno de ellos.- soltó medio riendo el hombretón, zarandeando al chico y mirando si llevaba alguna identificación policial.

-No no, para nada, solo estoy buscando El Unicornio-soltó.

Tan pronto como escuchó el nombre el hombretón soltó al chico y les hizo un gesto a las chicas chasqueando los dedos para que se fueran. Al parecer decir el nombre del sitio que buscaba no había sido buena idea y la mirada fulminante que le clavaba ese hombre era la respuesta clara a ello.

-Dime chico que es lo que buscas de ese sitio?. ¿Sabes?, hay otros muchos lugares mejores a los que puedes ir y no te recomiendo mezclarte con esa gente.

-Odio ese sitio tanto como pareces odiarlo tú, pero una amiga mía se encuentra frecuentándolo y no puedo dejar que siga ahí.

El hombre no le quitaba el ojo de encima. Parecía conocerlo de algún otro sitio pero no recordaba de donde aunque su cara le era familiar.

-Estás seguro de que está en ese sitio? Dime a quién buscas chico o al menos cómo es, conozco a todas las personas que entran y salen de aquí.

Yuuki fue quien se quedó mirando esta vez al hombre fijamente. A pesar de imponer por su gran tamaño en su cara podía apreciarse otra cosa. Se le notaban los años, a decir verdad tenía pinta de superar los 50 años pero su rostro era relajado. No parecía el típico matón con malas pulgas y aunque las apariencias pudieran engañar decidió darle una descripción de la chica a la que buscaba. Por alguna razón ese hombre le recordaba a algo y confió en él, al fin y al cabo era muy posible que no hubiera visto a su amiga, hacía años que no frecuentaba el lugar y en solo unos días dudó que ese hombre la recordara si la había visto.

Se hizo el silencio y vio como el hombre pensaba en la descripción que le había dado. Viendo que no contestaba supuso que no sabía nada así que se acomodó la ropa algo arrugada por el zarandeo anterior y se dispuso a seguir su camino.

-Chico!.- llamó el hombre haciendo que Yuuki se girara y volviera a mirarlo. –Me has dado la información incompleta.

-Eh? – se volvió y lo miró extrañado repasando mentalmente todo lo que le había dicho y no le parecía haberse olvidado de nada.

-Como se llama la chica a la que buscas?.- preguntó de nuevo esta vez recostando su espalda sobre la pared.

-Ah, esto, se llama Umi aunque no creo….

No continuó diciendo nada al ver cómo aquel hombre al escuchar el nombre de su amiga se echó a reír fuertemente. Parece que le hubiesen contado el mejor chiste del mundo. No tuvo de otra que quedarse observando al hombre con incertidumbre esperando a que le dijese algo pero no, él solo se seguía riendo. Después de un rato esperando decidió irse, si ese hombre no le iba a dar respuesta estaba perdiendo su tiempo mirando cómo se reía cual loco.

-Espera, espera chico.- dijo al fin el hombre haciendo que Yuuki volviera a pararse y mirarlo.

-No sé qué es lo que tiene tanta gracia la verdad.- dijo indiferente y encogiéndose de hombros. –pero tengo que encontrar a mi amiga.

Dicho eso volvió a darse la vuelta para emprender de nuevo su paso y dejar solo de una vez a ese hombre loco. De lo que no se percató es que ese hombre ahora lo seguía de cerca y tan pronto como iba a voltearse para encararlo de nuevo fue lanzado con fuerza contra una de las paredes del callejón. El golpe fue tan fuerte que tropezó y por poco no pierde el equilibrio. Sabía que si ese hombre quería hacerle picadillo lo haría, pero no sería al menos sin oponer resistencia.

-Dile a esa perra de tu amiga que se ande con ojo.- dijo el hombre encarando al chico con tono amenazante y señalándole con su dedo índice. -Los tiempos han cambiado y cada vez quedan menos personas que estén a favor de lo que hizo. Más te vale chico sacarla de este sitio y no dejar que vuelva. Su tiempo está contado y si ese tiempo lo sigue perdiendo aquí será menos.

-Qué? a qué te refieres?.- dijo mientras se alejaba un poco de él. Se sentía desconcertado y sin entender nada de lo que ese hombre le estaba diciendo.

- Dile que esta vez la diana que lleva colgada a su espalda no va a ser tan sencilla de quitar.- Y sin decir nada más el hombre se alejó del chico y emprendió su camino en dirección contraria. –Ah, una cosa más -decía mientras se seguía alejando-. Cuando llegues al Unicornio pregunta por Mimori, aquí nadie la conoce por su nombre real.

Aquellas últimas palabras del hombre lo dejaron extrañado. Cómo era posible que no la conociera nadie por su nombre real pero él si lo supiera?. Se preguntaba mientras la silueta de aquel hombretón desaparecía al final del callejón. No quiso darle más importancia ya se había entretenido lo suficiente en ese lugar de mala muerte así que ya era hora de sacar a su amiga de ahí.

Después de dar numerosas vueltas por fin encontró el lugar que buscaba. De todos los antros que había por aquella zona sin duda ese era el que más llamaba la atención. Al parecer con los años se había convertido en el lugar más frecuentado. En la puerta se encontraban dos hombres uniformados y con gafas de sol que debían ser los matones del bar aunque estos sí tenían un aspecto asesino y no como el hombre que se había encontrado rato antes. Decidido se dirigió a la puerta para entrar y sacar a su amiga de ahí. Justo cuando estaba por entrar uno de los matones lo detuvo poniéndole la mano en el pecho y mirándolo con cara de poco amigos. Sabía que no le iba a ser tan sencillo entrar.

-Solo pueden entrar personas autorizadas.- dijo secamente el hombre frente a él.

-He quedado con alguien que ya está dentro.- mintió.

-Lo siento pero si no tienes invitación puedes volver por dónde has venido.- replicó de nuevo el hombre sin cederle el paso y sin quitarle la mano del pecho.

-Estoy buscando a… .-recordó lo que aquel hombre de antes le había dicho. –estoy buscando a Mimori, se que está ahí dentro.

Decir aquel nombre hizo que el matón que por el momento se había mantenido al margen se diera la vuelta y mirara al chico mientras el otro seguía impidiendo la entrada y dando negativas diciendo que no conocía a nadie con ese nombre.

-Quién eres y porqué buscas a Mimori.- dijo el otro matón haciendo que el que le impedía el paso se sobresaltara por la forma en la que preguntaba su compañero.

-Soy un amigo suyo y la busco para llevármela de aquí antes de que le pase algo.- contestó mirando al que le había hecho la pregunta.

-Déjalo pasar.- dijo finalmente el hombre dándole la espalda y vigilando de nuevo la calle.

-Hmpf.- gruñó mirando a su compañero. -Estás de suerte chico, pasa.- Le quitó la mano del pecho y se apartó de la puerta dejando que esta vez si entrara con facilidad.

Hacía años que no entraba a ese sitio para sacar a Umi de allí pero no recordaba tanta seguridad en aquellos tiempos. Entró decidido a buscar a su amiga pero cuando vio el ambiente se dio cuenta que no se le haría fácil la tarea. Para ser un bar el local parecía una discoteca, había un montón de gente bailando como si no hubiese mañana, sobrepasada por el alcohol y las drogas. Pasó por uno de los costados de la sala donde se encontraban los sofás esperando encontrar ahí a Umi ebria como de costumbre pero no fue el caso. La buscó durante varios minutos sin resultado pensando que quizás solo volvió aquí hace un par de noches pero que ya no había vuelto más. Antes de irse sin ella se dirigió a la barra, sabía que si su amiga estaba ahí los camareros lo sabrían. Seguro se habría pasado el rato bebiendo.

-Que te pongo dulzura?.- dijo una de las camareras, con voz seductora, haciendo que dejara de buscar a su amiga entre todo el gentío.

-Estoy buscando a alguien, quizás la hayas visto - le contestó.

-Y dime, quien se está escondiendo de un bomboncito como tú?.- preguntó la chica guiñándole un ojo.

-Estoy buscando a una chica de esta estatura aproximadamente.- dijo señalándose el hombro. –pelo largo azulado y ojos ámbar. Se llama Mimori, sabes quién es o dónde está?

-Esa pequeña zorra está aquí? Já- rió irónicamente. –Espérame aquí un momento chaval.

La chica desapareció por una de las puertas que había tras la barra que supuso era el almacén. Al parecer Umi era una chica conocida por esos lugares a pesar de los años que habían pasado. A decir verdad no le extrañaba, se pasaba la mayor parte de las noches metida ahí, nunca le contó específicamente que es lo que hacía ahí solo que trabajaba alguna que otra noche ayudando a unos amigos pero lo que si recuerda muy bien es que le dijo que pasase lo que pasase nunca entrase a buscarla. Una noche tuvo que romper aquella promesa.


*FLASHBACK*

'Otro día que se ausenta de sus deberes' pensó el chico mientras se dirigía a su apartamento. Sabía seguro que su amiga estaría en aquel bar que frecuentaba últimamente todas las noches. No le gustaba mucho la idea de que Umi trabajara en aquel sitio. Para ser un trabajo siempre llegaba ebria y pasada a casa e incluso con alguna mujer de deducible procedencia. En cierto modo no le importaba al ver que al menos tenía un buen sueldo pero algo le decía que ese sitio no era trigo limpio.

Sin querer pensar más en ese asunto llegó al apartamento y se dirigió a la ducha quitándose la ropa por el camino dejándola en el suelo.

Cuando salió de la ducha se dirigió hacia el salón para ver la tele un rato, pero, lo que menos esperaba era encontrarse a un completo desconocido hurgando en las cosas de su compañera.

-Quién eres y qué haces mirando en las cosas de Umi?.- dijo Yuuki dirigiéndose a uno de los muebles y cogiendo lo primero que tenía a mano, que por suerte para él fue su palo de hockey, y amenazandolo con voz inquisidora le dijo: Vete ahora mismo de aquí si no quieres que llame a la policía.

-Umi?.- preguntó el chico extrañado. –Oye, esta chica es tu compañera cierto?.- dijo señalando una de las fotos que había sobre la mesa y que salían juntos.

-Sí, qué pasa con ella?.- preguntó Yuuki empezando a perder los nervios y avanzando hasta el sujeto para atraparlo y llevarlo a la policía.

-Sabes dónde está? Alguien la anda buscando y créeme que no es para nada bueno.- contestó el chico de forma tranquila y con las manos en alto, intentado hacerle ver al inquilino de la casa que no había venido a robar sino a ayudar a su amiga.

-Supongo que estará trabajando. Quién la busca y a qué cosas te refieres?.- volvió a preguntar desconfiado, bajando el palo. Por más que ese chico tratara de mostrarse pasivo había irrumpido en su casa y estaba diciendo cosas extrañas sobre su amiga. Definitivamente ese chico no estaba bien.

-Trabajando? Mierda!.- exclamó. –No me digas que está en El Unicornio? ¡Hay que sacarla de allí!.- dijo e inmediatamente se dio media vuelta para dirigirse a la puerta y salir corriendo.

-Eh! Espera ahí!.- consiguió detenerlo Yuuki. -Quién coño eres? Y qué pasa con Umi.- dijo agarrándolo de la camisa y acorralándolo contra la puerta aún cerrada.

-Mira tío, siento haber entrado aquí así. Pensé que vivía sola pero si tanto te importa y te preocupas por ella más vale que me sueltes y vayamos rápido a sacarla de aquel sitio si no quieres que le pase algo.- contestó el chico algo enfadado y dándole un fuerte empujón a su asaltante haciendo que retrocediese unos metros suficientes como para abrir la puerta y salir corriendo de ahí.

Yuuki no entendía nada de lo que acababa de pasar pero sin duda no iba a quedarse quieto después de lo que ese chico le había dicho de su amiga. Sin más cogió su chaqueta y las llaves del coche y se dirigió a ir a aquel lugar.

Por suerte para él no era la primera vez que se dirigía a aquella zona así que llegar hasta allí era sencillo. El problema era encontrar el bar donde trabajaba su amiga. Al igual que le había prometido no entrar al bar en cierto modo le había prometido nunca entrar por aquellos barrios. Dejó el coche aparcado en uno de los callejones. Dudaba que cuando saliera de allí estuviera intacto, sin duda dejar un coche como ese en esos lugares era como un caramelito para la gente que rondaba por allí pero no le importaba, debía asegurarse que lo que le había dicho ese chico no era cierto y que su amiga estaba bien. Se adentró por las mugrosas calles, olía horrores, había montones de basura acumulados mientras las ratas hacían de las suyas esparciendo aún más aquella porquería, los gatos callejeros maullaban y algún que otro mendigo dormía entre cartones. Era un escenario deplorable. Al fondo de la calle pudo divisar a un hombretón, definitivamente ese tío parecía estar consciente y no como la cantidad de drogadictos deambulando que se había encontrado por el camino así que se dirigió a él para preguntarle por el bar.

-Perdone, sabe dónde está El Unicornio?

-Ah? Perdone? Que educado chico, já! Acaso has perdido a tus papis nene?.- contestó el hombre riéndose de él y de sus pintas mientras lo inspeccionaba con la mirada.

-Necesito encontrar El Unicornio, sabes dónde está o no?.- volvió a preguntar esta vez con algo más de rabia en su voz.

-Vaya, parece que la pulga tiene agallas. Me haces gracia chico pero estás de suerte, yo también voy allí así que sígueme pero no te acerques demasiado a mi no quisiera que me relacionaran con niños de papá.- sentenció el hombre echándose a andar.

Yuuki echó a andar detrás de él y después de andar por un par de calles al fin llegaron a un antro en el que se podían leer en letras rojas cual puticlub: El Unicornio. Antes de que pudiera dar un paso más el hombre que lo había estado guiando paró en seco extendiendo uno de sus brazos y haciendo que el chico parara en seco también.

-Esto no está bien, será mejor que des media vuelta y te vayas de aquí chico, hoy no es un buen día.- dijo el hombre sin siquiera mirarle, tenía la vista clavada al frente viendo como al fondo del callejón un puñado de hombres se reunía y escuchaba órdenes de otro.

-Qué? No! tengo que sacar a mi amiga de aquí antes de que le pase algo.- contestó dando un paso al frente y adelantando al fuerte hombre.

-Como quieras pero no digas que no te advertí, será mejor que te des prisa antes de que esto se caliente.

Yuuki se quedó quieto mirando ahora a los hombres que había al fondo del callejón. No le daban buena espina. Volteó otra vez para preguntarle a su guía si sabía quiénes eran esos tipos pero se dio cuenta que el hombre ya había desaparecido y se adentraba por otro de los callejones que rodeaban el bar. Prefirió no esperar más y dirigirse dentro lo antes posible y sacar a su amiga de allí. Aligeró el paso tanto como pudo, tragó saliva y entro a aquel garito de mala muerte. Divisó que era un simple bar, no parecía algo fuera de lo común, no había demasiada gente así que le sería sencillo encontrar a su compañera. Bajó los primero peldaños pasando por una de las pistas rodeadas de sofás, donde se encontraban sentados montones de hombres -'Armados?' pensó. -'¿Umi donde te has metido?'- volvió a pensar esta vez más desesperado al ver el tipo de antro del que se trataba.

-Qué se supone que estás haciendo aquí Yuuki?.- sonó la voz de la mujer que estaba buscando. Al parecer bastante enfadada.

-Umi? Dios menos mal que estás bien, estaba preocupado por ti.

Sin esperárselo la chica lo agarró del brazo con fuerza y lo arrastró a uno de los rincones donde nadie pudiera verlos.

-Qué coño haces aquí? Te dije que nunca vinieras o es que acaso no fui lo suficientemente clara?

-Yo... Lo siento- le dijo mirándola a los ojos y sintiéndose algo culpable- es solo que pasó algo raro, alguien vino a nuestra casa y dijo que estabas en peligro y…y… bueno supongo que fui un estúpido que cayó en una broma.- rió falsamente pasándose una mano por la nuca sintiéndose culpable y bajando la mirada.

Por alguna razón extraña aquellas palabras hicieron que el rostro de la chica se oscureciera. Cuando estaba a punto de reprender a su amigo por haber roto su promesa un fuerte portazo proveniente de la puerta principal se escuchó, haciendo que todo el mundo en el local se mantuviera en silencio y mirara la escena. Yuuki estaba de espaldas a todo por lo que solo escuchó el ruido, sin embargo vio como el semblante de su amiga cambiaba de oscuro a uno de terror.

-Yuuki escúchame bien, tenemos que irnos de aquí. AHORA!.- exclamó cogiéndolo de la mano y tirando de él, dirigiéndose a una de las puertas de emergencia.

-Donde estás pequeña zorra!.- gritó una voz desde la entrada. –Se que estas aquí y vas a pagar por lo que has hecho me escuchas! Da la cara!.

Volvió a hacerse el silencio en el lugar, nadie parecía hablar. Todos se miraban entre ellos. Umi estaba segura de que todos en ese bar sabían que la estaban buscando a ella pero tenía la suerte de ser buena trabajadora por lo que sabía que nadie la delataría. De pronto se escuchó un sonido ensordecedor.

-Eso ha sido un disparo?.- preguntó alterado Yuuki.

-No, no te pares, es el sistema de este bar de hacer que la gente retroceda.

-Esto solo acaba de empezar! - volvió a gritar- ¡O das la cara o no solo tú vas a caer sino que todos los que hay aquí van a correr tu suerte!.

Al ver que nadie hablaba decidió pasar a la acción.

–De acuerdo, como veo que nadie va a hablar... ¡Chicos, buscadla y traedla aquí!- le ordenó a sus matones.

Dada la orden se escucharon un puñado de hombres entrando a toda prisa al local buscando a quien fuese que estuvieran buscando. Escuchaba como los pasos de esos tipos se iban acercando. El rostro de su amiga era de completo pánico. Habían probado con 2 puertas de emergencia y resultaban estar bloqueadas por algo. '¿Quién se supone que bloquea unas puertas de emergencia en un antro como este?' -pensó Yuuki desesperado-. Notó como su compañera daba un paso a un lado y cogía lo que parecía ser una vara de hierro del suelo dándose media vuelta y golpeando a un tipo que apareció tan rápido como ella lo golpeó.

-Oh joder Umi! Qué coño has hecho?.- recriminó horrorizado el chico viendo al tipo tirado en el suelo sangrando por la cabeza.

Aquel acto resultó en hacer evidencia de donde se encontraban. Uno de los hombres que acompañaba al tipo caído dio un fuerte grito diciendo que la había encontrado. Yuuki miró a su compañera con asombro. '¿Es a ella a quien buscan? ¿Por qué?' se preguntó. Notó como de repente un brazo lo agarraba y lo atraía hacia un pasillo oscuro.

-Por aquí.- dijo una voz procedente de la persona que lo había agarrado.

-Hoy es el día de las visitas inesperadas o qué?.- preguntó una más que cabreada Umi.

-Deja de quejarte, te estoy salvando el culo. Seguid por este pasillo hasta el final y encontrareis una puerta abierta. Salid echando leches de aquí. Ah y una cosa más.- dijo el hombre con voz inquisidora agarrando a Umi del brazo esta vez. –No quiero volver a verte por aquí en un tiempo me escuchas?

-Si si lo que digas viejo. Ahora vámonos de aquí.

-Id tirando yo me quedaré aquí entreteniendo a esos perros.

Yuuki estaba a punto de decirle algo a ese tipo. No podía verle la cara pero estaba casi seguro de que era el mismo tipo con el que se había topado fuera y lo había guiado al local. Siguieron las órdenes de ese hombre y llegaron a una puerta bloqueada pero esta vez para que no se cerrara.

-Vamos!.- dijo Umi saliendo por la puerta tras de su compañero y quitando el hierro que bloqueaba la puerta para que no se cerrara para colocarlo de tal manera que ahora no pudiera abrirse.

-Que haces? No vamos a esperarlo?

-Ya lo has escuchado hay que salir de aquí rápido. El sabe arreglárselas solo. Ahora vámonos rápido.

-De acuerdo.- asintió corriendo en dirección a donde había dejado su coche que para su suerte seguía intacto.

En cuanto llegaron al vehículo subieron y salieron de allí a toda prisa. Quería preguntarle a Umi que es lo que había pasado ahí dentro pero no se sentía con cuerpo de escuchar una explicación que a saber si sería cierta. Miró de reojo a su compañera apoyada en el cristal de la ventanilla mirando a la nada.

-Yuuki.- habló finalmente sin siquiera mirarlo. –Me alegro de que llegaras a tiempo. Gracias. Te agradecería que olvidaras todo lo que ha pasado hoy, ya no hay de qué preocuparse ¿de acuerdo?.- dijo con la voz cansada y mirándolo.

-De acuerdo.- confirmó mirándola y seguidamente volvió la vista a la carretera.

No sabía porque pero la manera en cómo se lo dijo y lo que demostraban sus ojos eran completa sinceridad. Sabía que su amiga era de pocas palabras y si le decía de esa manera que no había de qué preocuparse es porque no había de qué preocuparse.

*FIN DEL FLASHBACK*


-Chico! Chico!.- lo llamaba la camarera que ya había vuelto sacándolo así de su ensoñación.

-Oh perdona, estaba recordando algo- le dijo

-Tu amiguita está por allí al fondo.- señaló una de las zonas más escondidas del bar que tenía las luces en penumbra. –Dile de mi parte que si quiere nos vemos a la salida de mi turno donde ella ya sabe.- le sonrió y le guiñó un ojo y se fue a atender otros clientes que no paraban de reclamarla.

El chico se la quedó mirando por un rato entendiendo perfectamente a lo que se refería respecto a su amiga. Miró de nuevo la pista para posteriormente fijar su vista en la zona en que aquella chica le había dicho que estaba Umi. Se levantó y decidido se encaminó hacia el lugar esperando que fuera cierto y sacar de una vez a esa tonta peliazul de ese sitio. Miró por todos los sofás que allí se encontraban hasta que en último divisó a una muy aturdida Umi rodeada de un par de jóvenes rubias en no muy buen estado. Se acercó disimuladamente sin siquiera captar la atención de ninguna de las tres y se sentó en el sofá que quedaba justo en frente. Solo los separaba la mesa. Su idea había sido desde el principio sacarla a rastras de allí si hacía falta pero viendo el estado en el que se encontraba sería mejor no armar un buen alboroto obligándola a salir de allí por las malas así que mejor sería encararla y hacerle ver que salir de ahí por las buenas era la mejor opción.

-Hola.- dijo fijando la vista en su amiga y llamando su atención.

-Yuuki? Qué haces aquí?.- se sorprendió la peliazul y apartando de pronto a sus dos acompañantes y fijando su vista en su amigo. –Veo que ninguno de los dos ha mantenido la promesa de no volver por aquí no?.- rió.

Yuuki pudo notar cómo iba muy pasada de copas. No había estado perdiendo el tiempo y mirándola a los ojos sabía que alcohol no era lo único que recorría su cuerpo. Los restos que había por la mesa corroboraban esos pensamientos. Hizo una señal a las chicas para que se fueran y los dejaran solos, señal que captó Umi que también hizo, haciendo que las jóvenes se levantaran algo decepcionadas y se fueran.

-Espero que sea algo importante como para que vengas aquí e interrumpas mi velada.- atacó la peliazul con cara de indiferencia mientras se servía otra copa de la botella de tequila que parecía haber estado bebiendo toda la noche. La segunda botella al parecer.

-Salgamos de aquí. Este no es sitio para ti Umi.- dijo resignado y con algo de pena. –Se que volver a tenerla cerca…

-Ni la nombres.- cortó mirándolo fijamente, completamente alterada y amenazando a su amigo con el dedo. –Esa… -no salían tales palabras de su boca. –está olvidada de acuerdo?.

Se levantó del sofá en el que estaba y trastrabilló casi cayéndose al suelo, Yuuki tuvo reflejos y la pudo coger al vuelo. Realmente ese era su mejor momento para sacarla de allí. Recordó la salida por la que años atrás salieron y se dirigió a ella con una Umi casi inconsciente. Para su suerte estaba abierta así que pudo salir sin problemas. Se encaminó en dirección a su coche, el cual, esperaba siguiera en su sitio y efectivamente lo estaba. Subió a su compañera al coche como pudo en el asiento de atrás y la tendió. Salieron de allí rápidamente dejando atrás aquel mal barrio y su gente. El chico miraba a su amiga como estaba con los ojos cerrados, no sabía si dormía o estaba inconsciente. De camino a casa paró en una tienda, sabía que Umi se despertaría con una resaca de mil demonios así que compraría algo de comer que le aliviara el estomago, algo de agua fresca que le haría despejarse y sin duda aspirinas… últimamente no podían faltar en casa. Cuando volvió al coche vio como su amiga ya había despertado así que le ofreció el agua y la comida que acababa de comprar para ella. Lo más probable es que lo rechazara pero insistiría, sabía que le vendría bien. Para su sorpresa accedió a tomárselo todo sin decir nada. Siguieron el camino a casa sin cruzar palabra.

-Déjame aquí.- habló finalmente Umi con voz débil.

-Cómo dices? Aún falta para llegar al apartamento.- replicó el chico mirando por el retrovisor a la peliazul.

-Me apetece caminar así que para el coche y déjame aquí.- contestó enfadada. Sin duda los efectos del alcohol habían disminuido un poco pero su enfado por sacarla de ese antro seguía latente.

-Como quieras, caminaremos entonces.- sentenció parando el coche y ayudando a Umi a salir del coche para dar un largo paseo hasta el apartamento.

Caminaron durante un rato en el que Umi se adelantaba evitando que su amigo pudiera siquiera mirarle a la cara. No habían dicho nada simplemente caminaban. Yuuki se sentía agotado de esa situación así que decidió encararla y decirle lo que había ido a decirle. Sin duda se lo tomaría mal pero todo lo que le dijera se lo tomaría mal así que prefirió no esperar más.

-Umi.- llamó su atención poniéndose a su altura y haciéndola parar poniéndole una mano en el hombro.

-Déjame si?- le recriminó

-Qué coño te pasa?!.- exclamó esta vez agarrándola y girándola de tal manera que quedaran de frente.

La chica no decía nada, se mantenía cabizbaja pensando en todo. La rabia la estaba recorriendo y pronto desbordaría. El poco autocontrol que tenía aquella peliplateada se lo hacía perder del todo. Levantó la cabeza clavando sus ojos ámbar sobre su amigo.

-Sabes muy bien que lo que me pasa tiene nombre y apellido.- consiguió decir finalmente. No aguantaba mentirse ni un segundo más, sabía que todo era por ella.

-Umi…- dijo casi susurrando. La manera en que esas palabras salieron de la boca de su amiga sabía perfectamente que todo aquello le estaba superando. Intentó calmarla acercándose a ella para ofrecerle su apoyo pero esta lo apartó empujándole y dio un paso atrás.

-Es que ahora pretende venir y hacer como si nada hubiera pasado?!.- gritó dándole otro empujón a su compañero. Sin duda necesitaba desahogarse.

-Aun la quieres verdad?.- preguntó sabiendo la respuesta, pero necesitaba que su amiga se diera cuenta de ello si quería arreglar algo.

-No.- consiguió decir después de un buen rato de silencio y volviendo a bajar la mirada.

Se dio media vuelta evitando mirar a su amigo, decir aquel: no, le había sido de las cosas más difíciles de decir. El pecho le latía fuertemente y los ojos le quemaban sintiendo que en cualquier momento se derrumbaría. Para sus adentros sabía que seguía sintiendo algo por aquella peligris pero ya no sabía si era amor u odio.

El chico se dio cuenta del acto de su amiga y se molestó porque ésta siguiera evitando admitir la verdad de lo que sentía. Le enfurecía que su compañera lo dejara todo sin luchar, ya se enfureció con ella en el pasado por abandonar la lucha sabiendo que su amor era correspondido. Así que no iba a dejar que de nuevo se rindiera, al menos no hasta que admitiera lo que siente y de esa manera empezase a sanar esa herida que tanto le duele.

-Entonces por qué no quieres que vayamos a Tokyo con ella?.- preguntó con sorna e irritado.

-Porque no y punto.-dijo secamente

-No será porque no quieres afrontar la realidad?.- escupió sin compasión. Sabía que aquellas palabras harían explotar a Umi.

El cuerpo de la joven se puso rígido. Notó como sus puños se apretaban con más fuerza. Esa pregunta la había hecho perder la paciencia definitivamente.

-Que realidad?!.- contestó girándose de nuevo y encarándolo, mirándolo fijamente y haciendo que este retrocediera unos pasos por el terror que le daba la cara completamente enfurecida de su amiga. –Que es feliz? Que debe vivir en una casita de cuentos de hadas con su príncipe? Que realidad quieres que afronte? Que decidió tirar todo lo que teníamos por las apariencias?.- sentenció.

-Iremos a Tokyo me escuchas? Vas a conseguir olvidar todo esto. Ya lo intentaste dejándolo atrás y no funcionó ahora vas a afrontarlo y olvidarlo de esa manera.- dijo. Se acercó y abrazó a Umi sorpresivamente. Si algo necesitaba su amiga era un buen abrazo de alguien que la apoyara.

-Suéltame!.- gritó mientras se revolví atrapada en el abrazo de su amigo que seguía sin soltarla.

Al final dejó de revolverse y durante varios minutos se quedaron en esa posición sin decir nada. Las lágrimas que rato antes le habían estado escociendo en los ojos por fin hicieron presencia sacando de esa manera ese dolor que sentía dentro.

-Deja de comportarte como una cría que evita los problemas Umi. Tienes 28 años y una vida por delante y te mereces ser feliz.- rompió el silencio de manera dulce e intentando animar a su compañera. –Así que iremos a Tokyo, afrontaras tu pasado y volverás a ser la que eras hace unos meses de acuerdo?

-Está bien.- asintió aun encerrada en el abrazo de su compañero. –Aun así no me hago responsable de lo que pueda pasar.- dijo soltándose del abrazo y dirigiéndole una cálida sonrisa.

Estaban cerca del apartamento así que una vez finalizada la conversación Umi se dirigió a su hogar. Necesitaba descansar con urgencia, quizás mañana se arrepentiría de haber cedido ante su amigo pero ya estaba decidido. Yuuki por su parte se quedó fuera, decidió que sería mejor ir a por el coche, no le convenía tenerlo lejos si a la mañana siguiente tenía que cogerlo para ir a trabajar. Volvió sobre sus pasos pensando en todo lo ocurrido y como seguir ayudando a su amiga. No se percató de que alguien se había situado a su misma altura y ahora caminaba acompañado.

-Puedo deducir que no fue bien la charla?.- dijo la joven que acababa de situarse a su lado.

-¡Oh señorita Minami!.- se sobresaltó el muchacho.

-Siento asustarle. Los vi hace un rato.- se disculpó.

-Nos viste?.- preguntó confundido.

-Si. Al parecer estaban teniendo una intensa charla. No escuché nada si es lo que le preocupa, estaba lejos. Cuando vi que estaban discutiendo preferí no acercarme.

-Oh… si…bueno…esto…- intentó buscar alguna excusa. La chica le había dicho que no escuchó nada pero que le contestaría si le preguntaba sobre que discutían? Era evidente que no podía decirle que sobre ella.

-No hace falta que me dé explicaciones. Ya vi que está muy unido a Umi.- soltó pensando en el abrazo que vio seguidamente de la discusión.- supongo que es normal que después de tantos años juntos discutan y se arreglen rápido.- dijo finalmente mostrando una falsa sonrisa que el chico captó.

-Umi no está bien y necesita el apoyo de un amigo, de alguien que esté a su lado y no la deje sola ni la juzgue por como es.- soltó intentando que la peligris captara la indirecta. No iba a dejar que esa mujer hiciera sufrir más a su compañera y si tenía que empezar por ese trato lo haría.

-Es bueno saber que tiene a alguien así en su vida.- contestó con pena a la vez que nostalgia en su voz. –Y dime, sigue empeñada en no ir a Tokyo?

-Sobre eso… iremos a Tokyo, he conseguido convencerla- le informó.

Algo en el cuerpo de la peligris se estremeció y no pudo evitar la gran sonrisa que se le formó en la cara, haciendo que el chico a su lado se sorprendiera.

-Que alegría!.- dijo dando un par de palmadas a forma de aplauso.

-No sé porque se alegra tanto. Es decir haremos el trabajo pero no veo motivo de tanta alegría.- dijo algo extrañado el chico intentando sonsacar el motivo de alegría de esa joven.

-Me alegra que todo vuelva a ser un poquito como antes.- dijo finalmente mirando al frente como recordando viejos tiempos.

-Si se refiere a Umi no debería tratar de que todo volviese atrás. Hace mucho tiempo que dejaron atrás aquella vida, durante todo ese tiempo no ha sabido nada de ella ni de todo por lo que ha tenido que pasar. Discúlpeme que le diga pero no puede tratar a Umi como si nada.- inquirió recriminatoriamente Yuuki.

-Supongo que tiene razón.- contestó apenada. –pero Umi siempre fue una persona muy importante en mi vida. Cuando se fue intenté buscarla por todas partes pero no lo conseguí. Poco después tuve que dejar de buscarla y al ver que ella tampoco me buscaba me di por vencida.

-Tuviste que dejar de buscarla?.- preguntó con una sonrisa irónica en la cara. -Sabe algo?.- dijo fijando su mirada a la nada como poco antes había hecho la chica. –Cuando quieres encontrar a alguien realmente no te das por vencido y nada puede detenerte. Aun más si esa persona es importante en tu vida.

-Puede que tengas razón.- sentenció bajando la mirada.

La conversación finalizó después de aquellas palabras. Yuuki no lograba llegar a entender el rostro, la mirada ni tan siquiera el tono en el que le había hablado su jefa. Pareciese como si se sintiera culpable y dolida al escuchar todo lo que él le había dicho. Prefirió no darle más importancia a su rostro y centrarse en sus cosas. El debía preocuparse por su amiga y no por la persona que le estaba causando el daño.

-Yo me quedo aquí.- señaló su coche. –Solo vine a por el coche.

-Está bien, yo seguiré un rato más. Nos vemos pronto.- dijo remarcando una sonrisa en su rostro y despidiéndose del chico para seguir caminando.

-Nos vemos señorita Minami.- finalizó observando como aquella mujer se alejaba totalmente apagada.