Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Meyer . . .
Ellos están entre nosotros
Pocos somos los afortunados
Que los vemos
¿Los ayudamos a cruzar?
Mi nombre es Bella Swan, bueno en realidad es Isabella Marie Swan, odio mi nombre completo, pero mis padres quisieron llamarme a sí.
Vivo en Forks, Washington un pequeño pueblo de temperaturas bajas y por ello la mayoría del tiempo esta nublado, rara vez podemos apreciar un sol brillante y si les toca verlo disfrútenlo antes de que desaparezca, me mude a Forks para dale privacidad a mis padres René y Charlie, siendo hija única y ya casi mayor de edad me quise mudar a este pueblo, con mi vieja amiga Ángela, que es mi compañera de piso, todavía recuerdo cuando ella supo mi secreto.
¿Cuál secreto? Resulta que desde muy pequeña prácticamente desde que tengo memoria, veo espíritus, o como el mundo los conoce "Fantasmas", estoy acostumbrada a que todos mis días presienta o vea algo, o por lo regular escuchar voces.
Con respecto a cómo supo mi secreto fue algo que extrañas veces me pasa.
Llevaba viviendo casi un año con mi amiga Ángela, las dos vamos en la misma preparatoria de Forks, bueno la única que existe aquí, antes de que ella no se hiciera novia de Ben, nos veníamos juntas pero hace unos meses empezaron a andar, por lo tanto hoy es uno de esos días que llego sola a casa.
Tome mi libro favorito Romeo y Julieta de la estantería que tenemos en la esquina y me senté en el sillón doble que está enfrente de la tele a espaldas de la cocina, no sé cuánto tiempo llevaba leyendo pero se empezó a escuchar pasos, lo ignore y me trate de concentrar en la lectura, pero los pasos eran más fuertes como si estuvieran marchando en un mismo lugar, frustrada me levante y me encamine a la habitación de Ángela que era donde se escuchaban los pasos, abrí la puerta poco a poco para ver que hacia ese ruido, con el corazón latiéndome fuertemente, me encontré con una ancianita de pie mirando por la ventana.
Di un paso hacia delante pero la madera rechino obligándome a quedarme quieta.
La ancianita se giro – ¿Quién eres niña? – me pregunto.
Rara vez hablaba con ellos, ya sea porque me daba miedo y no me atrevía, pero en ocasiones no pensaba las consecuencias como horita.
–No te asustes –pidió –No te hare daño– se sentó en la mecedora y se me quedo observando – Eres una de las pocas personas que logran vernos –dijo
Salí de mi absortamiento y negué con la cabeza.
–No debí entrar–susurre
–Sin embargo lo hiciste–
La mire – ¿Qué haces aquí? – Pregunte acomodándome en la cama de Ángela.
–Mi pequeña vive aquí –me respondió –Ella es tu amiga –Afirmo señalando la foto en el espejo del tocador, donde salíamos Ang y yo.
– ¿Qué eres de Ángela? –le pregunte
Ella rio – Creo que soy su abuela–
–Su abuela– repetí –Pero entonces que haces aquí–
La ancianita se paro para dirigirse a la puerta, se agacho donde estaba la tabla que rechinaba y la levanto, de ella saco un cajita de metal color verde algo oxidada, regreso con ella y me la extendió. La tome sin abrirla.
–Quiero que se la des– pidió
–Lo hare– dije viéndola a los ojos
Ella sonrió – Gracias –
Baje mi vista a la caja y la abrí para revelar un collar de perlas–Por cierto me llamo Rosa –
–Yo soy Bella– dije levantando la cabeza para descubrir que ya no estaba.
– ¿Bella? – voltee para encontrarme a Ángela parada en la puerta. – ¿Con quien hablabas? – pregunto
No le respondí.
– ¿Qué haces en mi habitación? –volvió a preguntar
–Yo –
Ella se acerco y vio el collar, abrió los ojos como platos y me observo – El collar de mi abuela, pero donde lo encontraste–
Por ese día le tuve que contar mi secreto, tenía miedo de que me juzgara de loca pero tenía que decírselo, es mi mejor amiga, después de que le contara como fue que conocí a su abuela, le fui contando cada vez que veía algo o escuchaba, rara vez platicaba con alguien como lo hice con su abuela o diferentes personas antes de que eso sucediera.
– ¿Bella? Estas en casa –
–Si Ang – le grite –Estoy en mi cuarto–
Escuche un par de golpes en la puerta –Puedo pasar– dijo
Le sonreí y palmee el lugar de al lado de mi cama –Claro–
Ella sonrió y se sentó a mi lado – Y bien como te fue–le pregunte
Ángela se encogió de hombros – Como siempre, todo lindo–
–Ben es un buen chico–le comente
Ella se ruborizo–Si lo sé pero es a veces tan irreal–
–Encontrar el amor no es irreal–
Me miro – Ya volverás a tener a alguien Bells– me consoló
Bufe– Espero que no sea como Mike– Reí
–El es un imbécil– se rio conmigo
No sé cuánto tiempo estuvimos charlando de su salida con Ben y de mi desafortunada relación con Mike que para cuando acabamos ya había obscurecido, yo propuse hacer la cena mientras ella veía un poco de televisión, cuando terminamos de cenar, lavamos los platos y nos pusimos a ver la película de Orgullo y prejuicio.
Ella se estiro– Yo me voy acostar Bells– dijo levantándose y dándome un beso en la mejilla.
–Hasta mañana Ang– dije dirigiendo nuevamente mi atención a la tele. Y sin darme cuenta fui quedándome dormida.
