Hola hola :D otro capítulo más. La verdad es que lo tenía preparado hace ya unos días pero aun quería escribir el siguiente, me gusta ir siempre un paso por delante para saber bien por donde va a ir la historia. Este capítulo es mas light peeero al fin aparece el NozoEli aunque solo sea un poquito pero prometo meter mas de ellas porque son puro love 3
Respecto a Yuuki es el best friendo y por el momento va a quedarse así. Es un OC así que es relatovamente irrelevante, osease importante para la historia pero dudo mucho que para ninguna de las chicas xD aun así no niego que podría utilizarlo para escena de celos oooh si beybe me encantan las escenas de celos xDD
FIRESTORM te digo desde ya que Umi realmente no tiene un problema tan grave con alcohol y drogas :P quizás si se le va la mano pero nada demasiado importante... creo xDD simplemente es una loquilla y con los caps irás viendo a lo que me refiero ^^

Y no hablo más que al final va a ocupar esto más que la propía historia.

Ni Love Live ni sus personajes me pertenecen.


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Acordaron no levantarse temprano ese día. Les habían dado el día relativamente libre para que simplemente viajaran a Tokyo y allí se acomodaran. La empresa o más bien Kotori se había asegurado de que tuvieran un apartamento reservado a su llegada así que no tendrían preocupación de donde se quedarían.

Eran pasadas las 10 de la mañana cuando Yuuki despertó y salió de la habitación. No escuchaba ruido alguno por lo que supuso que su compañera seguiría durmiendo. Se dirigió hacia la cocina desperezándose y se dispuso a preparar algo de café pero se encontró con que ya estaba preparado. Salió de la cocina y se dirigió al cuarto de su amiga, quizás ya si se había despertado pero estaría preparando su equipaje.

Llamó a la puerta un par de veces, pero no obtuvo respuesta. Decidió abrirla lentamente, al fin y al cabo era el cuarto de una chica y no iba a irrumpir en su intimidad así como así. Para su sorpresa el cuarto estaba totalmente ordenado como si nadie hubiese pasado la noche allí. La cama estaba hecha, el armario parecía estar vacío y el escritorio estaba impoluto con tan solo una libreta y un bolígrafo encima.

El chico miró su reloj y después el reloj de su teléfono para asegurarse de que la hora era la correcta. Era demasiado extraño que su amiga no estuviera a esas horas tan ''tempranas'' en casa. Pensó que su amiga había decidido escaparse de su promesa de ir a Tokyo. Salió del cuarto de su amiga preocupado. Estaba por llamarla cuando divisó un par de maletas cerca de la puerta con una nota encima.

'He tenido que salir a hacer unos recados. Nos vemos en la estación. Tsu pasará a por ti a las 14:00 para llevarte. Coged mis maletas.'

Cuando acabó de leer la nota un escalofrío le recorrió el cuerpo. Era evidente que si pasarían un tiempo en Tokyo su compañera tuviese asuntos que resolver pero algo le decía que esos asuntos no eran algo bueno pero algo le decía que esos temas no tenían que ser de su incumbencia. Tiró la nota y se dirigió de nuevo a la cocina a tomarse su buen desayuno. Sabía que necesitaría un buen café cargado si quería aguantar las pataletas de Umi por tener que ir ``obligada'' a Tokyo. Tenía tiempo de prepararlo todo hasta que vinieran a por él así que se lo tomaría con calma.

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Ya lo tenía todo listo y simplemente revisaba una y otra vez que lo tuviera todo, repasándolo su lista de cosas mentalmente. Tokyo no estaba lejos pero no le apetecía tener que volver si se olvidaba algo. El timbre sonó dando la alarma de que era la hora de irse. Cogió sus maletas y las de Umi y salió del apartamento. Rodó como pudo las 4 maletas hacia el ascensor y recordó la cara dura que tenía su amiga por hacerle llevar su equipaje, moviendo la cabeza de lado a lado y sonriendo.

-Yuuki! Cuanto tiempo!.- exclamó la ojiverde que tenía delante en cuanto se abrieron las puertas del ascensor

-Tsubasa! Que tal todo?.- preguntó- alegre de ver a la chica y devolviéndole una sonrisa.

Habían sido contadas ocasiones que había coincidido con la chica pero se le hacía una persona agradable. Cuando Umi se la presentó no entendía bien en qué sentido se la presentaba. Al principio pensó que era otro de sus ligues aunque no encajaba mucho con las chicas que solíaestar su amiga. Con el tiempo descubrió que simplemente era una amiga más aunque nunca supo cómo es que se conocieron.

-Y Umi? Acaso está huyendo de nuevo?.- preguntó la chica cruzándose de brazos y buscándola con la mirada.

-Dijo que estaría en la estación esperando, que tenía algunas cosas que hacer. Pensé que te lo habría dicho.-le contestó-.

-Ahhh…- suspiró volteando los ojos. –Mujer ocupada. Bueno vamos o se nos hará tarde. Te ayudo.- dijo agarrando dos de las maletas y dirigiéndose hacia afuera del portal.

De cierta manera agradeció que Umi ya hubiera salido. El coche de Tsubasa era de los que tenían dos puertas y odiaba ese tipo de coche, siempre acababa con un chichón por entrar a la parte trasera.

Llegaron rápidamente a la estación donde Umi ya estaba esperando con su cara inconfundible de pocos amigos. Hiciera lo que hiciera se notaba que no le había ido del todo bien. Sabía que no le iba a contar nada así que con una excusa dejaría que las dos chicas hablaran. Sabía que con ella tenía más confianza para contarle ciertas cosas.

-Ahora vuelvo, voy al baño.- dijo Yuuki dejando a las dos chicas solas.

-A que viene esa cara Umi?- preguntó extrañada la ojiverde.

-Se vienen problemas Tsu.- contestó algo abatida y mirándola a los ojos.

-Volver a Tokyo no debe ser tan malo. A qué viene tanta preocupación?-insistió-.

-Ahhh…- suspiró acercándose más a la chica para que nadie pudiera escuchar lo que tenía que decirle. –Recuerdas lo que pasó hace unos años?

-…-la ojiverde se quedó mirando al infinito intentando recordar.

- en El Unicornio?.- preguntó casi sin voz.

-Lo del clan Uch….- no pudo finalizar ya que una mano tapó su boca.

-Shhhh.- demandó Umi. –Falta poco Tsu. Que vamos a hacer entonces?-preguntó algo alarmada

-No te preocupes, idearemos algo.- dijo intentando calmar a su amiga. –Ahora disfruta de tu tiempo en Tokyo!- exclamó apartándose de ella y volviendo a la naturalidad de una conversación.- pero sin excederte, que no estaré ahí para cubrirte.- guiñó el ojo.

-Tú también deberías pasar un tiempo en Tokyo.- dijo Yuuki apareciendo y refiriéndose a Tsubasa.

-Lo pensaré. Quizás Umi pueda presentarme a alguna de sus amigas.- volvió a guiñar el ojo pero esta vez con algo de picardía. –Pero por ahora me despido, vuestro tren está próximo a salir. Nos vemos chicos, que os vaya genial. Y Umi.- dijo girándose hacia ella y cogiéndola de las manos. –Deja de preocuparte por eso.

Los dos cogieron sus maletas y se encaminaron a las vías del tren mientras se despedían de Tsubasa con la mano. Por más que le hubiera dicho que no había de lo que preocuparse y que lo acabarían arreglando Umi no podía evitar la gran preocupación, incluso sentía que el miedo se estaba formando en ella. No era un asunto del cual pudiera hacer borrón y cuenta nueva.

El viaje se les había hecho corto o al menos a ella así le parecía. Al parecer, la empresa no escatimaba en gastos y viajaban en primera clase lo que le daba acceso libre o dicho en otras palabras barra libre. No pasaban de las 15:30 de la tarde pero cualquier hora era buena para hincar el codo y más sabiendo que se dirigían a Tokyo. No cruzó palabra con su compañero en todo el viaje, seguía algo enfadada con él después de todo.

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-A mí también me gustas Umi.- dijo con una voz tan cálida que de no sentir lo mismo que ella acabaría sintiéndolo.

-De…de…de verdad?- tartamudeó por la vergüenza.

-Claro que si.- afirmó esta abrazándola y dejando a la pobre chica aun mas paralizada. –Pensé que solo yo sentía esto, pero Umi, yo te quiero.- dijo sin dejar de mirarla a los ojos.

-Kotori…

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Se despertó sobresaltada y con la respiración agitada. Al parecer el estar tan relajada y el haber madrugado para adecentar y preparar sus cosas para el viaje le había pasado factura. Se maldijo por el sueño que tuvo aunque más que un sueño eran recuerdos, recuerdos que quería eliminar de su memoria definitivamente. Miró por la ventana divisando edificios que le eran familiares y viendo que estaban llegando a su destino cuando escuchó la megafonía anunciando lo que acababa de afirmar al mirar fuera. Observó a su amigo que acababa de despertarse por el anuncio de llegada, con el pelo algo alborotado, y sin siquiera dirigirle la palabra se dirigió al maletero donde habían dejado sus maletas para poder cogerlas y salir rápido de ahí. Si estar en Tokyo era una verdad también lo sería que seguiría su rutina de siempre y no saldría apenas de su apartamento si no era para meterse en otro, ir a trabajar o ir a algún bar a olvidar sus penas.

Cuando el tren por fin se detuvo y bajó un vendaval de recuerdos le vinieron a la cabeza. Se quedó estática mirando al infinito, sin poder moverse. Había ido más de una vez en alguna de sus ''visitillas'' pero no para quedarse durante un tiempo que es lo que le andaba perturbando.

-Sigo pensando en cómo me has convencido para venir finalmente a Tokyo.- dijo sin mirar y de mala gana a su amigo que acababa de llegar a su lado.

-Venga Umi un poco de alegría -le dijo con desdén-. Creciste aquí, así que algún buen recuerdo debes guardar no?

-Lo que tú digas.- contestó echándose a andar hacia la salida.

-Umi!- gritó alguien llamando su atención. –Umi! Umi! Umi!

-Es tan inconfundible…- dijo la chica resignada haciendo que su amigo riera por la cara que había puesto. –Honoka.

-Ah! Umi! Umi!.- gritó con alegría, abalanzándose sobre la peliazul la cual perdió el equilibrio y causó que las dos acabaran en el suelo en una pose un tanto desvergonzada.

-Chicas si tienen tanta efusividad que no pueden esperar deberían ir a algún motel… por aquí cerca hay uno bueno.- dijo Yuuki ganándose la mirada reprobatoria de las dos chicas.- o al menos eso me dijo un amigo.- rió.

-Eh? Oh, lo siento Umi.- se disculpó Honoka levantándose, adecentándose y tendiéndole la mano a su vieja amiga para que se levantara.

-No cambias Honoka.- reprochó mientras le cogía la mano, aunque sin parar de sonreír lo que hizo que no sonara a reproche.

-Te he echado mucho de menos, bueno, las chicas también. Cuando Kotori me llamó para decirme que volvías a Tokyo no lo creía. Pero dime, donde has estado? O mejor dicho, porque te fuiste? Porque no sabíamos nada de ti! Has estado bien?...

-Honoka.- llamó tomándola de los hombros para que dejara todo ese interrogatorio. –Yo también os he echado de menos-sentenció.

Se sintió algo mal tras decir aquellas palabras. Es cierto que las había echado de menos pero se abofeteaba internamente porque a pesar de todo, pareciese que las dejó de lado como si nunca les hubiera importado. Cuando decidió abandonar Tokyo, decidió abandonarlo todo y eso incluía a sus amigas. Sabía que si mantenía el contacto con ellas recordaría a la peligrís pero ahora ya no importaba, volvía a estar en Tokyo y volvía a tener presente a Kotori así que sabía que les debía una buena disculpa a todas.

No se dio cuenta que mientras iba enfrascada en sus pensamientos Honoka la estaba guiando a su coche y metiendo sus maletas en el maletero.

-Eh, espera. Donde está Yuuki?.- preguntó mirando a su alrededor preocupada. Al igual que no se dio cuenta que llegaban al coche tampoco se dio cuenta de que su amigo había desaparecido.

-Quien? –preguntó Honoka confundida.

-El chico que venía conmigo. Alto, moreno, fuerte y estúpido como él solo.

-Oh pensé que era un desconocido. No sabía que traerías a tu novio.- rió inocentemente aunque sorprendida.

-Qué? No!.- exclamó frunciendo el ceño. –Yuuki es solo un compañero-le dijo.

-Hm Hm. –asintió. –No es ese que está hablando con esas chicas?.- preguntó Honoka fijándose en el chico que había visto rato antes y señalándolo para que Umi lo viera.

-Yuuki!.- gritó sobresaltando al chico y cortando su charla las chicas.

-Ups!, lo siento chicas, mi amorcito me reclama.- dijo despidiéndose de las jóvenes y encaminándose hacia su compañera.

-Me despisto un poco y ya estás acosando chicas?-le inquirió.

-No seas tan celosa Umi, pensaba compartir una contigo. A no ser claro que me prefieras todito para ti.- dijo con picardía, sacándole la lengua y acercándose a la chica.

-Oh cariño, creo que ni poniéndote tetas conseguirías entrar en mi cama.- contestó con la misma picardía poniendo sus manos en el pecho del chico y apartándolo.

-Que cruel eres mi amor, me vas a hacer llorar.- dijo fingiendo pena. –Y dime, que es lo que quieres de mi?.

-*suspiro* Te presento a mi amiga Honoka-la señaló con la mano-, y no, no puedes ligar con ella.

-Un gusto en conocerte.- dijo mirando a la chica, mostrando una sonrisa.

-Igualmente. Oigan que les parecería si vamos esta tarde a visitar a Eli y Nozomi?.- preguntó Honoka. –Ya se que acabas de llegar pero hace tanto tiempo que no nos vemos que seguro se llevan una buena sorpresa.-dijo entusiasmada mirando a Umi.

-Oh si! Party hard!.- gritó Yuuki haciendo que Honoka se echara a reír.

-Me parece bien. Y tú.- dirigiéndose y señalando a su amigo. –controla tus impulsos.

-Si mi capitán.- contestó haciendo un saludo de soldado.


Por suerte para ella antes de ir a casa de sus amigas Honoka los dejó en lo que sería su residencia durante el tiempo que estuvieran en Tokyo. Lo primero de lo que se percató es de que estaba relativamente cerca de donde ella vivía lo que era equivalente a estar cerca de la casa de sus dos mejores amigas de la infancia. Maldijo su suerte y se metió en la ducha. Por la mañana salió tan temprano para arreglar ciertos asuntos con sus ex compañeros de trabajo que no tuvo tiempo de pasar por su ritual de relajación.

Mientras el agua recorría su cuerpo intentó recordar todo lo que le había pasado hasta ahora y como su vida había cambiado y estaba por cambiar en tan poco tiempo. Intentó pensar en una excusa relativamente creíble que contarle a sus amigas sobre el porqué había desaparecido, pero no la encontraba. Habían pasado 8 años. Qué clase de excusa podría darles? Ni una llamada ni un correo? Nada de nada. Desapareció como se esfuma el humo de un cigarro en el aire. Cerró los ojos y aguantó la respiración durante varios segundos soltándolo más tarde para así intentar soltar todo ese malestar que tenía.

"Vamos Umi! Son tus amigas. Las dejaste tiradas, si. Las abandonaste sin dar señales de vida, también. Pero son tus amigas al fin y al cabo no?."- se dijo para sí misma dándose un par de tortas en la cara para despejarse. Cerró el agua de la ducha y salió de ella segura y decidida a afrontar lo que se le viniera encima.

Se vistió de manera casual, unos jeans azules oscuros, sus botas camperas negras favoritas y una camiseta crema con un estampado de león. Cogió su chaqueta estilo biker y salió de la habitación para encontrarse con su compañero.

-Honoka nos espera abajo.- le informó al chico mientras estaba mirando su móvil en el cual tenía un whatss de su amiga avisando de su llegada.

-Chicas abrid rápido, les tengo una sorpresa!.- gritaba Honoka en la puerta sin recibir respuesta. –Vamos chicas! Sé que estáis en casa, es importante!- insistió tocando más veces y más fuerte.

-Quizás han salido.- Dijo Yuuki.

Honoka les había dicho que tanto Eli como Nozomi vivían ahora juntas. A Umi no le sorprendió. Ya en la adolescencia se les notaba a esas dos que tenían algo entre ellas aunque no quería pensar en ello. Al fin y al cabo nadie le había confirmado su relación así que no quería adelantar acontecimientos. Nozomi vivía sola así que era muy probable que invitara a su mejor amiga a independizarse en su casa y de esa manera estar acompañada las dos.

-Claro que están, es solo que de seguro están…-Y sin terminar la frase una chica de melena rubia entreabrió la puerta de entrada.

-En serio Honoka? Que te tenemos dicho de venir a casa sin avisar?.- preguntó mirándola inquisidoramente.

-Mou!- se sobresaltó-Pero esta vez sí es importante!.- contestó haciendo un puchero con la boca.

-Eso dijiste la última vez y solo por que encontraste un pajarillo herido en la calle.- contestó otra chica, ésta de cabello morado asomándose también por la puerta.

-Pero se estaba muriendo.- reprochó sin dejar de hacer pucheros.

Umi y Yuuki observaban la escena desde una de las esquinas cercana a la casa. Al parecer los años habían pasado pero a Honoka le seguían gustando los juegos y seguía teniendo ese alma infantil que tanto había echado de menos aunque en su momento le sacara de sus casillas. El plan había sido que se mantuvieran en esa esquina hasta que ella los llamara para que así fuera una sorpresa. Ella se rehusó, pero al parecer a Yuuki le hacía gracia la idea así que fue obligada o más bien arrastrada.

Pareciese que las dos chicas estaban por cerrar la puerta y dejar a Honoka en la calle. Se notaba que no era la primera vez que hacían algo así.

-Esperad!.- les gritó a las chicas poniendo un pié para que no cerraran la puerta. –U-MI-Chan puedes venir.- dijo mientras hacía la señal con la mano.

Los dos salieron de su escondite. Umi primera ya que eran sus amigas y a quien conocían pero la imagen con la que se encontró le impactó un poco. Al parecer Honoka estaba acostumbrada a esas cosas pero ella… para ella le era un tanto extraño ver a sus dos amigas ahí, plantadas en la puerta mirándola fijamente, sorprendidas y lo más importante, desnudas. Quizás no desnudas pero eso parecía cuando solo estaban tapándose con una especie de sabana, la misma sabana para las dos.

-U…Umi?.- consiguió articular una avergonzada Nozomi.

-Sonoda Umi?.- dijo fríamente la rubia a su lado.

-Hm, hm.- asintió Honoka.

La joven peliazul iba a decir algo pero no le dio tiempo cuando la puerta se cerró con fuerza, empujando a Honoka al suelo por la rapidez del cierre. Los tres se quedaron mirando al mismo sitio, estupefactos, sabiendo bien lo que acababa de pasar pero sin ser capaces de decir nada al respecto.

-Creo que las hemos cogido en mal momento.- comentó la de pelo zanahoria rascándose la nuca y riendo. Quitándole hierro al asunto.

-O en buen momento, depende desde que lado lo disfrutes.-bromeó Umi

-Escuché eso Sonoda!.- dijo la joven pelimorada abriendo de nuevo la puerta de pero esta vez con algo más de ropa encima.

Para fortuna de Umi los ocho años que había estado desaparecida parecían no haber hecho mella en su amistad, al menos en ciertos aspectos. Estuvieron hablando durante un buen rato, la conversación fluía y ninguna de las presentes le había reprochado nada por su desaparición. Sabía que eso no duraría eternamente pero pensó que quizás, querían darle el espacio suficiente para que ella hablara o incluso mostrarle que su amistad y confianza seguía ahí y que podía contar con ellas para cualquier cosa. Se pusieron al día sobre su residencia, como lograron sus estudios, sus trabajos y parejas…

-Y dinos Umi, aún no has encontrado a la persona indicada?.- preguntó curiosa Nozomi quien era la típica persona que disfrutaba de avergonzar a los demás con esa clase de pregunta.

-No, no quiero ni pensar en tener algo serio con alguien.- contestó secamente.

-Eh? A que te refieres con eso?.- volvió a preguntar confusa por las palabras de la peliazul.

-Pues a que no quiero relaciones serias en las que preocuparme por nadie. Además, hay demasiadas mujeres bellas esperando por mí ahí fuera.- sentenció mirando a Nozomi con una de sus sonrisas seductoras.

-Como dices?.- exclamó una muy sorprendida Eli.

-Estoy escuchando hablar a la misma Umi Sonoda que conocíamos hace años? Que se moría con solo pensar o ver algo vergonzoso y decía virgen hasta el matrimonio?.- preguntó Nozomi aun mas sorprendida que su pareja.

Una risa altamente sonora invadió toda la sala. Umi miró con su mejor cara de asesina a su amigo, del que provenía dicha risa estridente.

-No puedo imaginarme a Umi en plan Virgen María, pero si es un Mph!.- no consiguió acabar lo que iba a decir ya que la mano de su amiga le había tapado la boca y amenazaba con ahogarlo si no se callaba.

-Las cosas han cambiado mucho en 8 años.- comentó una aún impactada Honoka.

-Eso parece.- dijeron al unísono Eli y Nozomi que seguían mirando sorprendidas a Umi.

-Saben chicas, será mejor que nos vayamos, la verdad es que estoy algo cansada.- comentó la peliazul soltando la boca de su compañero y levantándose de su asiento. –Me encantaría poder seguir con esta conversación pero también me gustaría descansar.

-Si, Umi tiene razón, además mañana debemos estar en la oficina a primera hora así que será mejor descansar. Ha sido un placer conocerlas.- dijo Yuuki haciendo una especie de reverencia y dirijiéndose a la puerta donde ya estaba Umi esperando.

-Igualmente.- contestaron despidiéndose de ellos.

-Ey! Umi, espera, casi lo olvido.- miró a Eli y Honoka guiñándoles un ojo. –Mañana hemos quedado todas las chicas, por qué no os venís?, por los viejos tiempos!.- propuso alegre Nozomi.

-Ahí estaremos.- contestó Yuuki por los dos.

Umi miró de reojo y resignada a su amigo. Al parecer durante toda la conversación se dedicó a reír y a ponerse del lado de Nozomi para picar a las demás. No entendía como podía coger esa confianza tan rápido con la gente que apenas acababa de conocer.

Las dos chicas se quedaron mirando la escena. Yuuki y Honoka iban hablando de a saber qué mientras Umi se mantenía al margen pensando en sus cosas. En la cabeza de Nozomi algo se revolvía, siempre había sido muy intuitiva y el ver a esa nueva Umi y la forma que tenía de ser le escamaban. Por otro lado Eli la conocía bastante bien, no podía apartar la vista de su antigua compañera aún sorprendida y asimilando todo lo que habían hablado. Si con alguien conectó en su adolescencia aparte de con Nozomi fue con Umi pero al parecer esa conexión se había esfumado o más bien se había deteriorado hasta el punto de no entender los gestos de la otra.

-Elichi?.- llamó la pelimorada a su pareja, sacándola de sus recuerdos junto a su vieja compañera.

-Han pasado ocho años, cierto?.- preguntó con nostalgia. –Ha cambiado.

-Yo creo que ha cambiado, pero algo me dice que en su interior sigue estando esa Umi a la que había que ayudar en referencia a sus sentimientos.

-A qué te refieres?

-Presiento que esconde algo más de lo que muestra- sentenció-.

-Si tú lo dices…- contestó la rubia. Sabía que cuando su chica decía algo como eso era porque realmente lo sentía. Miró por última vez a su amiga y cerró la puerta tras de sí. –Por cierto…

Sin esperárselo el cuerpo de la rubia fue acorralado contra la puerta que acababa de cerrar sin darle tiempo siquiera a reaccionar.

-Shhh.- ordenó Nozomi poniendo su dedo índice en los labios de su rubia, mirándola de forma picarona. –Antes de empezar otra conversación, me gustaría seguir con la que estábamos teniendo esta tarde.- dijo mientras empezaba a desabrochar lentamente la camisa de Eli y a darle dulces besos por el cuello.

-Eres insaciable Nozomi.- dijo atrapándola entre sus brazos y mirándola a los ojos.

-Nunca me cansaría de hacértelo E-li-chi.- vocalizó cada sílaba de su nombre en el oído de la rusa consiguiendo sacar sus primeros gemidos.

-Te atendrás a las consecuencias.- consiguió contestar entre gemidos, agarrándola por la cintura y haciendo que se colgara a horcajadas de ella.

-Me encantan las consecuencias.- dijo mordiendo su labio y fundiéndose en un profundo beso con su rubia.


El viaje en coche de vuelta a casa se hizo ameno. Umi no entendía porque Honoka se había empeñado en ir en coche cuando en 20min andando se llegaba de un sitio a otro. Aun así le hizo gracia ver a su loca amiga tan responsable conduciendo de no ser porque iba cantando a viva voz. Cuando por fin llegaron se bajaron del coche y se despidieron. Umi no paraba de darle vueltas a todo y no paraba de pensar en la invitación que le había hecho Nozomi sobre mañana a la cual había accedido o más bien habían accedido ir por ella. *mañana será otro día* se dijo para sí misma.

-Umi, espera.- dijo Honoka agarrándole de la mano.

Al parecer la muchacha aun no se había ido, llevaba rato queriendo decirle algo a su amiga, pero con miedo de su reacción. Aun así si por algo se caracterizó siempre Honoka fue por su impulsividad así que salió del coche en busca de su compañera.

-Que pasa Honoka?.- preguntó asustada Umi pensando que le había pasado algo.

-Quiero que todo vuelva a ser como antes.- dijo finalmente con la mirada fija en el suelo. -Te he echado mucho de menos.- prosiguió levantando ahora la vista y mirándola a los ojos. –Cuando te fuiste hace ocho años a todos nos sorprendió bastante, no entendíamos ni entendemos porque lo hiciste.

-Honoka…- intentó cortar Umi pero su amiga no la iba a dejar hablar.

-Aún recuerdo cuando Kotori nos informó de que te habías ido. No sé bien como fue ella la que se enteró pero si se que fue la que peor lo pasó tras tu partida. Cuando me contó que volverías se podía notar la felicidad de tenerte de vuelta.

-Ja, que irónico.- soltó Umi con desdén.

-Siempre pensé que había algo entre vosotras pero que tú eras demasiado vergonzosa para decirlo. Sé que Kotori te quería y tu marcha la dejó muy mal.

-No quiero hablar del tema. Lo que pasó, pasó.- contestó fríamente impresionando a su amiga por las palabras.

-Umi…- dijo mirándola con pena.

-Creo que será mejor que descansemos, mañana podréis seguir hablando, el cansancio perjudica las conversaciones.- dijo interviniendo Yuuki, posando una de sus manos sobre el hombro de Umi para tranquilizarla y dedicándole una cálida sonrisa a Honoka, pidiéndole con su mirada que por favor parase con lo que estaba diciendo.

-Está bien. Nos vemos mañana.- dijo apenada, despidiéndose y volviendo a su coche.

-Hasta mañana.- contestó Yuuki mientras Umi seguía con su mente perdida en las palabras que le acababa de decir Honoka. –Vamos Umi! Reacciona.- dijo pasando una mano frente a los ojos de la peliazul para despertarla de su ensueño.

-Lo siento, lo siento. Te importa si salgo un rato? Volveré en seguida.- dijo fingiendo una sonrisa.

-Vamos, yo te acompaño.- sabía perfectamente que lo que necesitaba Umi era una buena copa y no pretendía ser él el que se la negara.

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-Sabes ya la identidad de esa zorra?.- gruñó

-Aun seguimos en ello.- contestó asustado el hombre frente a él.

-Y cuando pensáis encontrarla!- gritó cogiéndolo del cuello.

-Lo, lo siento señor.

-Nadie que nos jode sale vivo entiendes? Si no la hemos matado ya es porque ese estúpido quiere venganza.- dijo señalando y mirando de mala manera a otro hombre que había observándolos desde la esquina.

-Si, si, lo sé. Yo me encargaré personalmente de buscarla señor.

-Buscarla? Pero si ni siquiera sabes cómo se llama. Mas os vale que cuando la matéis no dejéis rastro.- dijo dando un empujón al hombre, estrellándolo contra la pared a la vez que lo soltaba. Se dio media vuelta y dejó al chico allí para que los demás guardias se ocuparan de él.

-Tienes los días contados Mimori.- susurró para sí mismo.

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Y espero que les haya gustado ^^ como dije es mas light pero todo tendrá su porque.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Y recuerden dejar sus reviews si les gustó, sobre sus teorías (aunque aun no pueden tener muchas ya que he ido dejando pocas pistas) pero aun así me gustaría saber que piensan.

Por último agradecer de nuevo a mi bestfrienda que me ayuda con la corrección y por la cual se retrasó un poquito el capítulo ya que decidió viajar aunque no me quejo ya que justo viajó a mi ciudad y pudimos tirarnos de los pelos mutuamente :D