Recordatorio: Los personajes pertenecen a nuestra querida Meyer . . .

No somos fenómenos

– ¡Bella! Se nos hará tarde– decía Äng moviéndome.

Me desentumí –Ya voy, ¿Qué hora es? – le pregunte moviendo mi cuello, eso me pasa por dormir sentada.

Ella miro su reloj–Faltan 2 horas, a si que muévete–

La mire. Era demasiado temprano.

Una hora más tarde

– ¿Cómo me veo? – dijo Ang dándose la vuelta, las dos ya nos encontrábamos vestidas y con algo ligero en el estomago ya que a ninguna de las dos nos gustaba comer demasiado, solo un plato de fruta y un zumo de naranja.

La observe llevaba, un pantalón azul con una blusa blanca que se amarraba por atrás de su cuello y en vez de llevar agarrado su cabello, esta vez lo tenía suelto y unas bailarinas blancas.

–Saldrás con Ben verdad– Ella asintió –Ya veo porque –dije negando sonriendo –Te vez muy linda–

Ángela asintió – Gracias, Bells tu también estas muy linda– me dijo

Bueno no estaba tan mal, llevaba unos pesqueros negros y una simple blusa roja con letras negras que decían "I love me" y mi pelo suelto y mis convers de botita negros.

Sonreí –Vamos antes de que decidas cambiarte de nuevo –

Las dos reímos y nos encaminamos a la prepa, como siempre platicando de todo lo que se nos ocurriera, estábamos hablando sobre el trabajo de biología.

–No puedo creer que no lo hicieras –me dijo

Bufe – Estaba complicado– dije pateando una roca.

–Necesitaras un tutor Bells– me aconsejo

Mire al piso – Pues si pero quien–

–Yo puedo ayudarte por las noches– se ofreció

Negué – Y perder tu tiempo con Ben, no gracias –

–Entonces que harás–

–Vaya que fácil fue convencerte– me hice la dolida

Ella me abrazo –Sabes que te quiero no –

Reí – Claro Ang – dije volteando hacia enfrente, me tense hay había uno de los otros, Ángela sintió cuando me tense, ella se detuvo obligándome a detenerme yo igual.

–Es una lástima que yo no lo vea–dijo quejándose como siempre.

No le conteste, por cómo estaba observando el señor el ventanal, pareciera que no supiera que estaba muerto como muchos otros, que no se dan cuenta, hasta que alguien como yo los ayuda, pero este a comparación de otros se veía feliz, se veía ya mayor pero extremadamente guapo, su piel pálida como otros, su pelo rubio y a juzgar por su ropa pareciera que era un doctor.

–Tienes suerte – le dije volviendo a caminar.

Ella bufo– Pero es emocionante poder verlos no–

Reí– Vamos Ang – dije a punto de pasar por al lado del señor.

Pero el doctor me miro atreves del ventanal y me sonrió.

–Hola señorita–

Me congele, no otra vez.

–Hola señor–le contesto Ang.

Espera pero si ella no puede verlos.

–Me podrían dar su opinión en un anillo–

Angela se le acerco – Este está mono– dijo señalando uno con un zafiro azul.

–Imposible – susurre

El señor giro a verme –Se encuentra bien– dijo

Yo negué – Ang vámonos – dije jalándola sin darle tiempo a responder.

Ya unos metros más lejos de él – Que grosera Bells–

–Era el–

Ella me miro sin comprender– El es uno de ellos– le respondí

–Pero es imposible–

La mire – Lo sé –

Mire por sobre mi hombro y me di cuenta de que el doctor nos estaba mirando.

–Vámonos si– pedí

Y juntas nos fuimos hacia la prepa, yo pensando de que era imposible, ella no los podía ver, como era eso, no tenia explicación.

–Te veo luego Bells– se despidió Angela yendo a su clase de siempre.

Le sonreí – No asistiré a clases–

Ella no me escucho y siguio caminando.

Me gire para dar vuelta a mi casa pero un Jeep color Gris, se estaciono a unos metros de mi, nunca lo había visto tal vez sea algún nuevo, me iba a ir pero la curiosidad me mataba. Error.

De ese Jeep se bajaron 5 personas, todas con la piel pálida, extremadamente hermosos como el doctor, no podrían ser fantasmas ya que los demás los observaban, sentí que todo me daba vueltas y me encamine al extremo del bosque, mire por sobre mi hombro aquellas personas de nuevo.

–Ellos no pueden ser como ellos– susurre

Todos giraron su cabeza hacia a mí. Pero parecieron ignorarme.

Llegue a un viejo tronco que se encontraba en medio del bosque, me recosté en él, y cerré los ojos, porque ahora, me preguntaba, todos parecen verlos, tal vez sea que ah cambiado y que ahora todos tienen el privilegio de verlos. No sabía.

Claro dese juro es un sueño siempre había pensado en eso.

Mi vida más bien mi patética vida era un mal sueño.

Estaba divagando cuando sentí como alguien respiraba en mi cuello. Abrí los ojos alarmada para encontrarme a ¿Un fantasma? Que hacia oliendo mi cuello.

–Tu olor es muy apetecible– dijo él, tenía las mismas características que el doctor y los chicos nuevos. Excepto que este tenía una melena rubia larga.

Espera acaso dijo que mi olor era apetecible.

– ¿Quién eres? – pregunte desconcertada

El rio, una risa demasiado maléfica –No tiene importancia al fin morirás– dijo poniéndose encima de mí y acercándose mas a mi cuello.

Trate de moverme, pero él me agarro las muñecas. –Dejame–pedi

El negó sonriendo– Tranquila pequeña no te dolerá–

El me sonrió para luego abrir su boca y ¿Acaso eso eran colmillos? Sentí como algo me lo quitaba de encima para después verlo salir disparado y chocarse contra un tronco de árbol. Vi quien era el dueño de semejante fuerza y se me helo la sangre eran ellos, los chicos nuevo.

La rubia junto con el grandulón lo agarraron de los hombros, vi como el que me ataco se balanceaba para que lo soltaran, la chica de aspecto duende me miro y antes de que pudiera decir nada, vi como lo despedazaban pedazo por pedazo, la chica duende llego a mí y me tapo los ojos, yo no tenía ni fuerza para quitar sus mano, solo me paralice, a los pocos minutos eso creo a mis fosas nasales llego algo como quemado.

–Cielo santo, dime que ella no vio nada – dijo una voz femenina.

Sentí que quitaba sus manos de mis ojos, los abrí poco a poco para ver como los cinco estaban sin saber qué hacer.

–No me quiero mudar de nuevo–se quejo la rubia.

El grandulón negó – No lo sé Rose.

Rose, a si se llamaba. ¿Pero quiénes eran los otros?

– ¿Qué son? –No deje que respondieran – Está claro que no son como ellos– me estaba entrando el pánico.

– ¿Ellos? – pregunto la chica duende.

–Los pueden ver los demás– repetí recordando cuando los vi bajar del Jeep.

La rubia rio–Creo que esta delirando–

–Rosalie– le regaño el de pelo cobrizo.

Ella le miro– ¿Que piensa? – le pregunto

Me encontré con la mirada de pelo cobrizo, vi como fruncía el seño para después negar con la cabeza.

–No puedo ver nada–respondió.

EL grandulón rio– ¿Cómo que no puedes ver nada Eddie? Estas perdiendo tu toque –le pregunto

–Que no me digas Eddie me llamo Edward– le reprendió

–Chicos la están confundiendo –dijo el chico rubio.

Ellos me miraron – ¿Qué hacemos? No podemos explicarle nada– dijo la que se llamaba Rose

La duende se paro y se giro a verme –Alice ni te atrevas– le dijo Edward

Ella solo se encogió de hombros– Lo eh visto– respondió

Todos bufaron como si hubieran perdido una batalla.

–Somos vampiros, y me pregunto ¿A qué te refieres con que no somos como ellos? –me pregunto.

–Vampiros– susurre. Creo que me estoy volviendo loca. –Vale ya cuando despertare de toda esta tontería –dije ya histérica –Primero Fantasmas y luego vampiros y que sigue luego zombis o muertos vivientes–

El grandulón rio – Que rara eres –

–Vaya gracias es mejor que loca– recordando todas las veces que me dijo mi madre eso.

Alice me observo detenidamente –Fantasmas–me dijo

Rodee los ojos– Miren si esto es parte de mi sueño ya quiero despertar eh toda mi vida eh querido hacerlo– susurre esto último para mí.

Pero ellos me miraron confundidos.

–Ves fantasmas– afirmo la duende.

–Dios no me digan que el que –

El de pelo cobrizo me interrumpió –Si él era un vampiro se llamaba James y quería beber tu sangre– dijo acercándose a mí.

Lo mire y me quede prendada de esos ojos dorados.

Para después todo se volviera negro.