Bueno pues aquí otro capítulo. He estado de pelea un poco con la historia a decir verdad y acabé teniendo unos días de riguroso bloqueo pero bueno, nada que no pueda solucionar poniéndome la música de mis miusus. Odio saber lo que quiero escribir pero que no salgan las palabras. De todos modos aquí esta el cap, creo que algo mas light que el anterior pero no se preocupen pronto empezará lo bueno y empezaran a desvelarse cosas del pasado de Umi y Kotori muejeje. Si a alguien le gusta el UmiMaki que disfrute :D

Ni Love Live ni sus personajes me pertenecen.

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-Es que pensáis llegar siempre tarde?.- soltó la peligrís al ver a sus dos nuevos miembros entrando a la oficina. Empezaba a perder la paciencia. Es cierto que Umi era su amiga pero no iba a tolerar ese comportamiento, ahora era su jefa y debería prestarle un poco de respeto sino por ella por el trabajo.

-Lo sentimos señorita Minami- se disculpó Yuuki reverenciándose. –Tuvimos ciertos problemas de coordinación, no se volverá a repetir.

-Vamos, deja de disculparte, estamos aquí no? Vámonos a trabajar antes de que se le ocurra encerrarnos aquí para su disfrute.- comentó la peliazul cogiendo a su compañero del brazo y arrastrándolo a la que sería su nueva oficina.

La nueva empresa donde trabajarían era mas grande de lo que esperaban, hasta tuvieron que preguntar a un par de personas para poder llegar a su correspondiente despacho.

Para su suerte no estaba cerca del despacho de Kotori lo que hizo que se tranquilizara ya que no tendría que cruzársela más de lo debido.

Trabajarían juntos así que el despacho era bastante amplio. Era una habitación bastante luminosa, las paredes eran grises, con cuadros de ciudades que había alrededor del mundo, tenía dos escritorios con sus herramientas de oficina y un par de sillas negras bastante cómodas para pasar sus horas allí, aparte había un sofá. Desde el ventanal podía ver toda Akiba en su esplendor, y de repente los recuerdos invadieron a Umi, dándose cuenta de lo mucho que había extrañado todo eso.

-No crees que eres demasiado dura con ella?.- comentó el muchacho sacando a Umi de sus ensoñaciones.

-Acaso ahora la vas a defender?- preguntó frunciendo el ceño y a la defensiva.

-Umi, han pasado 8 años desde lo ocurrido- contestó- Habéis cambiado, no te pido que la perdones pero quizás deberías volver a darle una oportunidad.

-Por eso mismo que han pasado 8 años y se que no es la misma la trato así.- contestó mostrando claro su enojo. –Me molesta su presencia, cada vez que aparece es como-cerró los ojos y los apretó. –nose, solo se que no quiero verla.- concluyó sentándose en su escritorio y poniéndose a revisar algunos papeles que había sobre el, haciéndole entender a su amigo que la charla había finalizado.

-Sigo pensando que deberías darle una oportunidad.- volvió a decir el chico después de unos segundos de silencio haciendo que su amiga volviera a mirarlo fulminante.

-Y yo sigo pensando en que deberías meterte en tus asuntos.- concluyó enfadada levantándose de su asiento y dirigiéndose a la puerta con paso firme.

-A donde crees que vas?- preguntó este viendo que estaba por irse. –Piensas huir de tus responsabilidades?- dijo poniéndose de pie en el sitio.

-Voy a por un café. Necesito cafeína si quiero aguantar el día y aguantarte a ti.

-Cuando admitirás que eres así porque sigues sintiendo algo por ella?- suspiró dejándose caer de nuevo sobre su silla.

Ninguna palabra llegó por parte de la chica que simplemente salió indignada por la puerta, no sin antes de volver a dirigirle una mirada fulminante y dando tal portazo que llamó la atención de más de algún trabajador que había por el pasillo.

A pesar de lo grande que era la empresa y tratándose de una discográfica no parecía haber mucha gente allí trabajando. Es decir, sabía que había gente pero todos parecían tan concentrados en su trabajo que no se escuchaba nada. Se sentía como una extraña. Todo el mundo la miraba y no sabía si porque era nueva o porque llevaba un buen rato dando vueltas pasando por los mismo pasillos sin encontrar la cafetería. Estaba empezado a perder los nervios.

-Pero donde mierda está la cafetería en ese sitio?!- exclamó doblando la esquina de otro pasillo sin éxito en su búsqueda.

-Menudo humor nos gastamos por las mañanas chica. Segundo pasillo a la derecha.- contestó una voz con sorna.

Instintivamente se dio media vuelta buscando a la persona que le había contestado. Esa voz le era muy familiar. A su derecha y apoyada en una pared mientras revisaba unos papeles se encontraba una espléndida mujer pelirroja. Umi se la quedó mirando abriendo mucho los ojos y soltando un pequeño sonido de asombro que fue escuchado por la chica.

-Deja de mirarme de esa forma.- dijo de nuevo la mujer con desdén, sin siquiera levantar la mirada de sus papeles. Estaba acostumbrada a ese tipo de reacciones y notaba que esa desconocida la estaba devorando solo con la mirada.

-Mira quién habla.- dijo acercándose a la chica para que esta la mirara. –Si es la señorita Miss buen humor.- finalizó socarronamente, haciendo que esta vez la chica si levantara su mirada y se encontrara con sus ojos ámbar.

-No puede ser verdad. Umi?.- dijo impasible, sin expresión alguna en el rostro.

-Buenos días, Maki.- contestó acercándose más a la chica y clavando sus ojos en los de la otra.

Un fuerte ruido cortó la conversación entre la dos. Por suerte para ellas no había nadie cerca que acabara de ver lo que había pasado. Umi por su parte se encontraba mirando con una sonrisilla pícara a la chica mientras se tocaba la mejilla que segundos antes había sido abofeteada.

-Vaya no me esperaba esta bienvenida por tu parte... Pero supongo que me lo merecía- dijo con sorna y sin dejar de sonreír.

-Te mereces más que eso.- le contestó enojada, levantando de nuevo la mano para volver a abofetearla pero siendo esta vez detenida por la peliazul.

-Vamos Maki, se que me guardas rencor por lo que pasó pero te prometo que no he dicho nada.- soltó la mano de la chica y se acercó a ella quedando a escasos centímetros sin dejar de mirarla fijamente.- Además... No podrás negar que lo disfrutaste.- le susurró en el oído arrastrando cada palabra.

-Que? No... si, no...Joder! Aléjate de mi!- dijo empujando a la chica hacia atrás para quitársela de encima. Estaba sonrojada y muy molesta a la vez. –Me violaste.- susurró para que nadie excepto Umi la escuchara. –Y luego te fuiste como si nada.

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*FLASHBACK*

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De nuevo la habían mandado a Tokyo. Últimamente llevaba unos meses en los que no paraba de ir y venir desde allí, pero es lo que se había ganado al convertirse en el ojito derecho del jefe. No le hacía gracia estar por ahí y menos por zonas en las que podría cruzarse con algún conocido. Aún así ese día se sentía nostálgica, paseaba por las calles de Tokyo recordando que hacía unos años había estado paseando por esas mismas calles sin esconderse en la sombra. Sentía curiosidad por ver si algo había cambiado en los años que llevaba fuera y sin darse cuenta con solo seguir el ritmo de sus pasos llegó a lo que algún día, en un futuro paralelo, habría sido suyo. Había luz por lo que sabía que dentro se encontraban las personas que un día le dieron la espalda, las personas que la repudiaron y la odiaron por ser lo que era. Aprovechó la oscuridad de la noche para adentrarse un poco en lo que fue su hogar consiguiendo de esa manera ver a su padre y a su madre. Si es que aun podía llamarlos así. A pesar de todo para ella siempre sería su familia, aunque ahora fuera una familia rota. Después de observarlos durante un rato salió del lugar aparentemente satisfecha con lo que había visto. Encaminó de nuevo sus pasos y se dirigió a un bar que sabía que no estaba muy lejos de allí, en el cual podría empezar con su rutina de alcohol hasta quedarse dormida. Aquella seguía siendo su única vía de escape.

Entró sin percibir que lo que tiempo atrás había sido solo un bar ahora era una especie de sala de fiestas. Aun así decidió continuar, ya estaba ahí y lo único que quería era hundir sus penas en unos buenos tragos. Para su desgracia se estaba celebrando una despedida de soltera cosa que en principio la amargó pero luego recapacitó pensando en la cantidad de alcohol que esas damas ingerirían. Sonrió para si misma mirando como las chicas se divertían. Sabía que esa noche no la pasaría sola.

Se sentó en uno de los sillones azules que había y empezó a servirse. Tenía costumbre de comprar directamente la botella. Preferentemente ginebra. Alguna que otra chica se le acercó intentando sacarla a bailar o darle una conversación pero su grado de alcohol en cuerpo aun no era suficiente como para caer en esas tentaciones.

Pasó algo más de una hora cuando por fin se había acabado la botella de ginebra incluso algún que otro chupito de tequila que le habían regalado por su cara bonita. Se levantó de su sillón y se dirigió a la pista de baile. Ahora si era su momento de caza.

Bailó con varias chicas pero ninguna conseguía llamar suficiente su atención como para pretender algo mas. Empezaba a perder la esperanza en poder encontrar algo que para ella fuera decente cuando de repente, al fondo de la sala divisó lo que buscaba.

No podía verle la cara porque estaba de espaldas a ella pero si podía ver que tenia una figura que quitaba el hipo. Llevaba un vestido corto negro de encaje y apretado que dejaba poco a la imaginación. Siguió el camino de sus piernas quedándose boquiabierta. Espalda semidescubierta y esa melena tan roja como el mismo fuego del infierno. Quedó tan hipnotizada que no dudo ni por un momento que esa sería su presa de la noche.

Se acercó lentamente a la chica quedando justo tras de ella.

-Llevas un vestido precioso, pero quedaría mejor en el suelo de mi habitación.- dijo sin descaro alguno cerca del oído de la muchacha y resistiéndose todavía a siquiera tocarla.

-Eso habría que verlo.- contestó dándose la vuelta y encarando a la mujer que acababa de hablarle.

Los ojos de las dos chicas se encontraron, ámbar y violeta enfrentados. Por primera vez en la conversación se miraban a la cara y sin duda las dos estaban muy asombradas.

-Ma... Maki?- preguntó nerviosa la peliazul. No esperaba encontrarse a nadie de su pasado en ese bar y sin embargo ahí estaba la que había sido su amiga y compañera. La chica había crecido de buenas maneras aunque su melena roja en combinación con esos ojos lilas la hacían reconocible.

-Umi?- preguntó ruborizándose por momentos.

-Yo, yo… lo siento, te vi a lo lejos, estabas de espaldas… nunca pensé que serías tu.- se disculpó a la vez que su rostro empezaba a tomar un tono rojo y no por el alcohol.

-No importa, me gustan los piropos cuando vienen de bellas damas.- contestó la pelirroja perdiendo toda la vergüenza gracias a la cantidad de alcohol que había ingerido ya. –Ven, únete a la fiesta, hace tiempo que no nos vemos.- concluyó cogiéndola de la mano y atrayéndola a donde estaban las demás chicas.

Los efectos de alcohol en Umi habían bajado rápidamente, no del todo, pero después de la sorpresa de encontrarse a su antigua compañera ahí sus sentidos habían vuelto un poco a la normalidad. Miró fijamente a su ex compañera dándose cuenta de que era una de las invitadas de la despedida de soltera. Ésta le ofreció una copa a la vez que observó como parecía haberla devorado con la mirada.

Pasaron un par de horas en las que Umi a pesar de su habilidad antisocial que había adquirido con el tiempo, consiguió entablar conversación con las chicas y pasarse la noche bailando y bebiendo. Nunca esperaba encontrarse a Maki saliendo de fiesta pero lo que más le sorprendió fue ver como la chica que en su día fue tan tsundere ahora era una completa desvergonzada, aunque fuese culpa del alcohol que recorría sus venas.

Muchas personas empezaron a irse y ya solo quedaban ellas dos y algunas chicas de la despedida que intentaban ligar con los empleados de la barra. Habían conseguido conectar de nuevo y para suerte de Umi la pelirroja no comentó nada de su ida.

Salieron del local, faltaban pocas horas para que amaneciese y sería mejor ir a dormir. Umi recordó que su hotel estaba de camino a casa de Maki así que la acompañó ya que no eran horas habituales para que una chica andase sola por la calle.

-Ah! Maldita sea!- gritó la más joven.

-Que pasa Maki?- preguntó preocupada Umi viendo como su amiga se volvía loca buscando algo en su bolso.

-No tengo las llaves de casa.- le contestó riendo. El alcohol estaba actuando de tal manera que todo le parecía gracioso.

-Puedes venirte a mi hotel.- le propuso una Umi picarona. –Solo... si quieres.- le guiñó el ojo cogiéndola de la mano.

-Si me lo dices así pensaré que quieres algo más de mi.- contestó sonriendo, encarando a la chica y acercándose a ella sin dejar de mirarla fijamente a los ojos. Maki recordaba lo vergonzosa que se volvía Umi ante esas cosas y la gracia que a ella le hacía, pero para su sorpresa su amiga ya no se avergonzaba de esas cosas sino que las correspondía.

-Si juegas con fuego te acabarás quemando.- contestó acercándose aún más a la pelirroja. –No soy la adolescente que tu recuerdas.- finalizó y empezando a alejarse de ella volvió a encaminarse hacia el hotel.

-Y que pasa si quiero quemarme?.- preguntó alzando la voz para que la escuchase y echándose a andar para alcanzar a Umi, haciéndole entender que aceptaba su oferta de dormir en su hotel. Era eso o tener que esperar a la mañana en la puerta de casa.

-No digas que no avisé.

Caminaron durante unos minutos mas totalmente en silencio. Maki observaba a su compañera. No habían dicho nada más pero podía notar como la chica la miraba con duda y deseo a la vez que le daba pequeñas sonrisas.

Habían llegado al fin al hotel y ya estaban en la puerta de la habitación. Maki miraba a su compañera y sin darse cuenta la observaba abriendo la puerta mientras se mordía el labio. Estaba tan metida en sus pensamientos y contemplando el cuerpo de su vieja amiga que no se dio cuenta de que ésta ya había abierto la puerta y la estaba mirando. Sin esperárselo la peliazul la cogió de la mano y la arrastró dentro de la habitación.

La peliroja no pudo evitar mirarla con desconcierto. La cara de Umi mostraba una sonrisa que sentía como la estaba desnudando.

-No re preocupes Maki, no te haré daño.- dijo pasando por su lado y colocándose a su espalda. –Tranquila.- empezó a acariciar sus brazos haciendo que la pelirroja cerrara sus ojos inconscientemente.

-U, Umi…

-Shhh – mandó callar la mayor. –déjate llevar.- dijo empezando a depositar suaves besos sobre el hombro de la chica, subiendo poco a poco hacia su cuello, mientras sus manos seguían acariciándola y empezaban a desabrochar la cremallera de su vestido.

Maki estaba completamente perdida en los besos y caricias que Umi le daba. Nunca se imaginó que algo así pudiera pasar con ella pero no le disgustaba aunque sabía que el alcohol era el principal responsable de ello. Notó como el vestido empezaba a resbalar por su cuerpo quedándose así en ropa interior. Umi le dio la vuelta lentamente haciendo que abriera los ojos y se miraran fijamente. Iba a decir algo pero de un empujón la mayor la tiró a la cama cayendo de espaldas.

-Te dije que si jugabas con fuego…- dijo subiéndose a horcajadas de la pelirroja y acercándose para quedar a pocos milímetros de su rostro. –te quemarías.- susurró para seguidamente morder su cuello.

-mmm…Umi. Entonces quiero quemarme- consiguió decir dando la vuelta a la situación y siendo ella quien se encontraba ahora sobre la peliazul quien solo pudo sonreír antes de fundirse en un profundo beso con la chica.

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*FIN DEL FLASHBACK*

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-Yo no lo recuerdo así.- se disculpó Umi.

-Me desperté sola en el hotel. Entiendo y admito que lo que pasó fue a causa del alcohol. Créeme que de no ser así no me habría acostado contigo- sentenció-.

-Tan mal estuvo?.- le dijo mirándola con pena.

-Ese no es el caso. Me dejaste allí Umi, después de tanto tiempo sin vernos y de lo que había pasado...Creí que éramos amigas. Acaso creías que iba a reclamarte algo? -le reprochó-.

En el rostro de Umi se veía el arrepentimiento. Se sentía mal por haberle hecho eso a alguien que un día consideró una buena amiga. Aquella noche después de que Maki se quedara dormida recibió una llamada que la reclamaba. Ese tipo de reclamos no esperan. Aun así su intención no era quedarse y despertar a su lado para que esta le pidiera explicaciones pero entendió que abandonarla sin ni siquiera una nota o algo parecido no había estado bien.

-Lo siento Maki, de verdad. No era mi intención, tuve que irme, no quería hacerte pasar por eso.

-Me decepcionaste Umi, y me sigues decepcionando.- dijo mirándola con pena. -Lo que pasó aquel día ya está olvidado. Al menos me enseñaste que no debía preocuparme por alguien que no se había preocupado por ninguna de nosotras desde que se fue.

-Pero…

-No!-la cortó- Te fuiste hace mucho sin decir nada dejándonos con la incertidumbre de lo que te había pasado. No diste señales de vida hasta ese día, que por suerte, nos encontramos. Pasamos una buena noche y te vuelves a ir sin dar señales de vida. Eres una egoísta que solo piensa en si misma sin pensar en como se sienten o el daño que puede hacer a los demás.

Umi al escuchar aquello no sabía que contestar. Se quedó sin palabras.

La pelirroja se había dado media vuelta y había desaparecido doblando la esquina del pasillo. Tenia razón… desde el primer momento que huyó no pensó en como se sentirían los demás… solo pensó en ella. Ya era tarde para rectificar pero aún así no paraba de sentirse culpable.

Deambuló por los pasillos pensando en sus cosas hasta que por fin encontró la cafeteria. No podía sacarse de la cabeza todo lo que le había dicho Maki y su cara al decírselo. El día anterior pudo notar caras parecidas en Honoka, Eli y Nozomi. Después de tantos años, de no dar explicaciones y aun así la habían vuelto a acoger sin aun preguntarle porqué se fue.

'Eres una egoísta que solo piensas en como te sientes.' 'Dale una oportunidad de llevaros bien' Recordó lo que le dijeron sus dos amigos. Quizás tenían razón y debía empezar a ser algo menos egoísta y a arreglar las cosas.

Cogió un par de cafés que en principio compartiría con Yuuki pero luego pensó en empezar a comportarse como segundos antes había pensado. Así que encaminó sus pasos a donde sabia que se encontraría a la persona a la que quizás le debería mas disculpas o explicaciones.

Y ahí estaba. Al fondo del pasillo podía ver su puerta. Sabía que quizás no sería capaz de mirarla a los ojos pero debía intentarlo. Tenia que conseguir que su relación se estabilizara y al menos no hubiera malos royos. Al fin y al cabo era su jefa.

Cogió y soltó aire un par de veces cerrando los ojos e intentando calmarse. Una vez lo medio consiguió emprendió de nuevo el paso. Estaba decidido.

Conforme se acercaba se dio cuenta de que la puerta estaba entreabierta por lo que dudó si se encontraba dentro. Hasta que ya estuvo al lado de la entrada y escuchó un sonido. Sin duda la peligris estaba dentro y el sonido que había escuchado era el sonido inconfundible de su risa. Sintió nostalgia ante aquello cuando era por ella que reía de esa forma pero algo dentro de si se revolvió haciendo que se estremeciera. No podía seguir negando que esa mujer seguía causando algo en ella.

Tocó la puerta y la abrió lentamente.

-Kotori? Me gustaría poder hablar contigo.- dijo con la mirada pegada en el suelo sin ser capaz de levantarla y verla. Era la única manera que sentía que podía controlar sus nervios.

-Señorita Sonoda! Que gusto volverla a ver.- dijo una voz masculina.

La cara de la muchacha se desfiguró al escuchar esa voz, también era inconfundible. Levantó la mirada y la fijó hacia el hombre que tenía frente a ella. Un día se juró no olvidar aquella cara nunca.

-Siento interrumpir vuestra divertida reunión.- dijo con desprecio. Luego miró hacia donde estaba Kotori, dirigiéndole una sonrisa tan siniestra que cualquiera hubiese salido corriendo al verla. –Será mejor que vuelva en otro momento.

Sin decir nada mas tiró el café que traía para su compañera en la basura que había justo en la entrada del despacho de la joven y salió de él a paso ligero. No se detuvo, no tenía claro a donde iba pero estaba segura de que a su despacho no iría a no ser que quisiera aguantar una reprimenda de Yuuki.

-Umi! Espera!- gritó Kotori a su espalda que había salido corriendo tras ella. –No es lo que crees!

-Qué es lo que creo Kotori?- escupió su nombre con odio parándose en seco y encarándola. –Pensé que podríamos llevarnos bien pero estaba equivocada.

-Pero porqué reaccionas así?- preguntó intentando cogerla de la mano pero haciendo que esta la rechazara y diera un paso atrás alejándose. –El es solo…

-Se perfectamente quien es.- la cortó. –Esos ojos son difíciles de olvidar.- volvió a darse la vuelta y encaminarse a donde sea que fuere.

-Espera Umi!

-No quiero que me hables ni que me mires de acuerdo. Olvidate de mi existencia a no ser que necesites obligatoriamente decirme algo de trabajo.- consiguió decir de espaldas a la peligris haciendo que esta dejara de seguirla y saliendo finalmente del lugar.

La chica se quedó mirando como su ex-amiga, la persona a la que un día tanto amó volvía a irse y a alejarse de ella. No podía entender por mas que quisiera ni conseguía descifrar sus caras de odio. Solo sabía que dolían.

-Kotori!- la llamó el hombre con el que había estado hablando.

-Ya voy.- contestó limpiándose las lágrimas que al parecer habían estado recorriendo sus mejillas desde lo último que le dijo Umi. Se dio media vuelta y con la mejor de sus sonrisas fingida volvió a encerrarse en su despacho con el chico.

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Lalala pobre de Umi cuando iba a intentar arreglar algo las cosas con Kotori aparece ese hombre. Maldito!
Espero que les haya gustado el cap y recuerden que prontito se empezará a venir lo bueno donde tanto Umi como Kotori van a recibir por todos lados, suena algo extraño pero no, ya lo verán :D
Me despido y no olviden dejarme sus reviews que me hacen de lo mas feliz ^^