*KOTORI POV*

Había conseguido escapar de aquella escena sin problemas. Para mi suerte ninguna de mis amigas se dio cuenta de que me iba, no me sentía con humor de dar una explicación aun sabiendo que de seguro me las acabarían pidiendo pero para entonces ya habría pensado en alguna excusa creíble. A decir verdad en eso se habían basado los últimos años de mi vida, en mentira tras mentira y excusa tras excusa... mostrar la sonrisa y la cara que todos esperan ver y comportarse como una mujer correcta. Pero si hasta ahora me había funcionado por qué tan pronto como aparece ella en mi vida todo se derrumba?. "Fácil Kotori"- me dije a mi misma- "aun sigues sintiendo algo por ella"- suspiré.

Estaba tan sumida en mis pensamientos que apenas escuché como la puerta del local se abría con violencia y de ella salía Umi y la chica con la que estuvo discutiendo dentro. Vi como la primera la arrastraba del brazo y se la llevó al callejón que había justo al lado del local. Las seguí con la mirada e inconscientemente también con mis pasos. Parecían seguir discutiendo, por lo que era evidente que se alejaran de la calle principal, ahí tendrían la intimidad que necesitaban. Me escondí de ellas como pude sin dejar de poder ver la escena y escucharla desde donde estaba. Algo en mi interior me decía que no debía escuchar nada más de lo que esa mujer dijera o peor aun de lo que Umi tuviese como respuesta a sus reclamos, sabía que con lo que había dicho dentro había sido suficiente pero una especie de fuerza extraña en mi interior me decía que me quedara, que escuchara, que averiguase todo sobre la peliazul.

Vi como aquella mujer hacía amago de volver a abofetear a Umi y no sé de donde saqué las fuerzas para contenerme ahí parada sin salir a su defensa. A decir verdad cuando esa chica apareció y le dio una bofetada la sangre me hirvió y me entraron ganas de asesinarla ahí mismo. Me caracterizaba por ser una chica buena y noble pero si tocaban lo mío podía convertirme en otra persona totalmente distinta. "Lo mío?"- susurré para mí misma percatándome de mis pensamientos. "Umi ya no es nada mío"- volví a repetirme y tranquilizando así la rabia que se estaba acumulando.

Intenté despejar mi cabeza de todo eso y centrarme en la charla, dijera lo que dijera después de todo lo que había ido descubriendo de Umi esos días ya nada podría hacerle daño, o al menos eso esperaba.

-Qué demonios crees que estás haciendo Erena!?.-preguntó enfurecida Umi.

-Perdón? Cuanto tiempo llevas en Tokyo y yo sin saber nada?.- le respondió con otra pregunta la otra, encarándola y mostrándole que si la peliazul estaba enfadada y podía intimidar a alguien con su mirada ella también podría hacerlo.

Cabrear a Umi siempre fue una de las cosas que más temía. Cuando se enfadaba era capaz de hacer huir al malo más malo de cualquier película solo con su mirada pero esa mujer no parecía siquiera inmutarse. Si no fuera porque estaba oscuro podría jurar que su mirada esmeralda parecía estar en llamas, además le sacaba unos centímetros a Umi lo que la hacía ver realmente imponente. "Nota mental: evitar a esa chica y más aun si es enfadada"- me dije a mi misma.

-Que mas da eso? No puedes…-volvió a cargar Umi

-Hace un mes que no se de ti.- inquirió la mujer enfurecida cortando la explicación de la peliazul.

-Estaba ocupada.- intentó excusarse retirando su mirada de los ojos de Erena.

-Tan ocupada que no podías si quiera mandarme un mensaje? Una llamada? Algo, lo que sea.- dijo bajando el tono de voz y mostrándose herida.

-Lo siento, de veras que lo siento Erena. No era mi intención.- contestó Umi ya de forma más calmada y acercándose a ella para depositar sus manos en los hombros de la otra.

Ver aquel gesto me incomodó. La Umi que yo conocía no era tan cercana con nadie que no fuera importante para ella. Pensar y darme cuenta de eso me dolió.

-Y dime, cuánto tiempo llevas en Tokyo?..- volvió a preguntar mirando al suelo y sin ningún rastro del enfado anterior en su voz.

-Solo un par de días.

-Y no habías pensado siquiera en ir a verme?.- preguntó encarando de nuevo a Umi. –Lo, lo siento.- se disculpó después de darse cuenta que había vuelto a alterarse. –Es solo que estaba preocupada por ti.- sentenció bajando la mirada de nuevo.

-Erena.- dijo levantando el mentón de la chica con la mano para que la mirase a los ojos. –Lo siento. Todo está bien. Sé que debería haberte llamado o avisado y me siento mal por no haberlo hecho pero a partir de ahora nos veremos más.

-Eh? a que te refieres?.- preguntó confundida la otra.

-Estoy trabajando aquí es por eso por lo que llevo aquí ya un par de días.- dijo suspirando con la voz apagada, bajando sus manos y su mirada, rindiéndose.

-Hay algo mas en todo esto, cierto?.- preguntó acercándose esta vez ella y agarrando a la peliazul de las manos para apoyarla y que la mirara a los ojos.

-Si.

-…

-Recuerdas la chica de la que te hablé? La chica por la cual me enamoré perdidamente?.- preguntó después del largo silencio que se hizo entre las dos.

-Umi, no me digas que…

-Ha vuelto y no sé bien como sentirme con ella ni que hacer.

-Umi…-susurró su nombre casi imperceptiblemente y se acercó aún más a ella dándole un abrazo que seguidamente fue correspondido.

Vi toda aquella escena con tanta claridad que no me di cuenta de que mis mejillas estaban empapadas en lágrimas. Lo único de lo que me arrepentí o quizás agradecí es que a la distancia que estaba podía escucharlo todo a excepción de cuando pasaba algún coche y se perdían partes de la conversación por el ruido de los motores. Aunque de lo que si estaba segura de haber escuchado y que se me quedó grabado a fuego en la memoria fue: "Me enamoré perdidamente de ella". Después de escuchar esa frase ya no escuché nada más. Mis sentidos se bloquearon y simplemente las seguí viendo como se abrazaban entendiendo que el amor que un día fue mío ahora era de otra.

.


.

*UMI POV*

Cuando salí del local arrastrando a Erena pensaba reprenderla aun sabiendo que con el carácter de las dos y si ninguna cedía esa discusión podría llevarnos semanas y aun así nunca se acabaría.

Me sentí mal por ella, hacía tiempo que sentía que lo que empezó como una relación de amigas con derecho a roce se estaba volviendo algo más que eso para ella, mientras que para mí no sé si por miedo o porque simplemente no era la persona indicada no era capaz de corresponderla. Más de una vez se me pasó por la cabeza la idea de establecer algo entre nosotras, nos conocíamos bien, nos cuidábamos y preocupábamos la una por la otra y cuando estábamos juntas todo parecía ir bien pero sabía que aunque la quisiera no la quería como ella realmente se merecía.

Intenté marcar distancia entre nosotras para ver si se enfriaba un poco lo que teníamos pero después del espectáculo y después aun mas de ver cómo me sentía yo misma por haberlo hecho...Para colmo me demuestra que sigue siendo la persona que siempre estuvo y está a mi lado apoyándome en todo.

Yuuki es una persona especial para mí... Pero Erena es diferente. Supongo que fue la forma en la que nos conocimos y como conforme hablábamos me di cuenta de que teníamos más cosas en común de las que esperaba. Ella era de esas personas que lograban comprenderme.

*FLASHBACK*

-Oh dios mío! Estas bien?.- escuché gritar.

-…

-Ey, Ey, despierta no te quedes dormida!- dijo de nuevo la voz al mismo tiempo que notaba como me cogían de los hombros y me zarandeaban un poco.

-Auch…!- me quejé.

-Lo, lo siento. Que te ha pasado? Quien te ha hecho todo esto?.- preguntó señalando la cantidad de marcas que tenía en el cuerpo.

-…

-De acuerdo, si no me contestas voy a llamar a la policía y a la ambulancia, no puedo dejarte aquí.- dijo poniéndose en pie y cogiendo su móvil.

-No… espera…-conseguí decir levantando mi mano como pude y agarrándola de la manga para que se detuviera. –Por favor.

-Está bien está bien, pero hay que hacer algo, no puedo dejarte así aquí.- dijo preocupada volviendo a ponerse en cuclillas para quedar a mi altura. –Vives muy lejos de aquí?.- preguntó.

-… - no me sentía con fuerzas de contestar a ninguna de sus preguntas. Sentía que la chica estaba preocupada por su tono de voz, pero el dolor que sentía dentro de mi me mantenía perdida en otro mundo.

-No sé qué te habrá pasado, pero háblame, puedo ayudarte, mis padres son jefes de un famoso bufete de abogados y sea quien sea que te haya hecho esto deberá pagar por ello.

-No.- volví a conseguir decir volviendo un poco a la realidad de lo que podrían acarrear esos actos. –Gracias pero no, no quiero denunciar lo que ha pasado.- dije con lágrimas en los ojos.

-No sé lo que ha pasado pero no puedes dejar que alguien capaz de hacer esto quede impune.- contestó intentando hacerme entrar en razón.

-Lo, lo sé…pero es mejor así… para ella es mejor así.- en ese momento saqué mi carnet identificativo y se lo mostré a la chica para que viera mi dirección y pudiera llevarme.

-De acuerdo, se donde esta.- dijo mirando con atención la dirección y pensando en cómo llegar. –Sonoda…puedes moverte y andar hasta el coche?- preguntó tendiéndome su mano.

-S, si.- contesté aferrándome con fuerza a su mano para que me ayudara a levantarme.

Después de todo por lo que había pasado no recuerdo muy bien cómo es que conseguí llegar a la estación de tren solo recuerdo subirme, bajarme en mi parada y que todo se volviese negro hasta que apareció esta chica.

Cuando la vi pensé que era una policía. Se me hizo extraño ya que a esas horas no rondaban por la estación ni policías ni personas. El último tren fue justo el que cogí por lo que supuse que hasta entrada la madrugada no encontraría a nadie y quizás por eso me dejé rendir y caer allí mismo.

-Que... que hacías en la estación a estas horas?.- pregunté curiosa y desconfiada después de que ya estuviera subida en el coche de la chica. Fue cuando de pronto se me vino a la cabeza que aunque había sido muy amable quizás era una especie de psicópata o algo por el estilo.

-Ara! Ahora preguntas? No te enseñaron tus padres a no fiarte de desconocidos?.- preguntó seriamente haciendo que mi cara se tornara en una clara mueca de terror.

-Qui...quien eres?.- pregunté no sabiendo si querer saber la respuesta.

-Toudo Erena pero llámame Erena y no te preocupes, no soy ningún tipo de secuestradora o algo por el estilo.- dijo medio sonriendo pero notándose una clara tristeza en su cara.

-Y entonces porque estabas en la estación a esas horas?.- volví a preguntar sintiéndome estúpida. "Se supone que soy yo la que está en un estado deplorable y a quien deberían ir dirigidas las preguntas"-pensé- "Aunque pensándolo mejor de esa manera evitaba que la chica me preguntase a mí y tener que pensar en lo que sabía se me volvería un dolor de cabeza".

-Tantas preguntas y tu no me contestas ninguna?.- contraatacó la chica. –Solo esperaba a alguien.- dijo volviendo a ver esa tristeza en su rostro.

-A alguien? Pero a esas horas ya no pasan trenes.

-Lo sé.

-…

-La persona que espero no llega en tren, simplemente quedamos ahí pero al parecer hoy tampoco vino.

-Tampoco? Cuantas veces te ha dejado tirada?.- pregunté algo enfadada. Ver el rostro triste de esa chica y saber que alguien la había dejado tirada sin quizás darle explicaciones me molestaba, me sentía identificada, a mi acababan de dejarme tirada sin explicaciones aparentes y duele, quizás no físicamente pero si a otro nivel.

-Cada sábado la espero en el mismo sitio y a la misma hora.

-La esperas?.- curioseé.

-A la mujer que amo.- dijo sonriéndome intentando mostrarme que no pasaba nada pero dejando ver en sus ojos lo mismo que sentía yo ahora mismo.

-…

-Y tú? Vas a contarme que es lo que te ha pasado y por qué no quieres denunciar a quien te haya hecho esto?

-A veces hay que saber abandonar una lucha. Podemos pasarnos la vida rogando y esperando el momento en que esa persona nos ame, nos corresponda y acepte nuestros sentimientos pero es imposible ganar una batalla en la que esa persona te vea como un monstruo y tenga sentimientos por otra persona que le corresponde.- dije volviendo a notar como las lagrimas que horas antes pensé que se habían acabado en mi cuerpo volvían a salir. –Todas las personas tenemos a otra persona destinada a nosotros y aunque quizás se sufra por el camino esa persona acabará apareciendo tarde o temprano, pero será imposible que aparezca si no dejamos a otras atrás. Alguien que te quiere no te hace daño, alguien que te quiere no te abandona, alguien que te quiere siempre está ahí para ti.

-Hemos llegado.- me interrumpió la chica mostrándome que estábamos en la dirección de mi apartamento.

-Gracias por todo.- le dije abriendo la puerta del coche.

-Espera!.- exclamó la chica saliendo a toda velocidad por su puerta y colocándose al lado de la mía. –Te ayudo.- dijo agachándose un poco para que pasara mi brazo por su hombro y me ayudase a salir. –Aun sigues en muy mal estado y creo que has perdido bastante sangre. Estás segura de no querer ir a un hospital?.

-Si, esta es la mejor manera.- contesté mientras nos encaminábamos al portal del edificio. –Gracias por todo, no sé como agradecértelo.

-No hay de que… realmente ya me lo has agradecido a tu manera.-me contestó dejándome algo perdida y sonriéndome. –Toma.- dijo alargándome una pequeña tarjeta que acababa de sacarse del bolsillo de la chaqueta. –Es mi tarjeta, si algún día necesitas ayuda o simplemente hablar con alguien solo llámame.

-Tenlo por seguro. Y gracias de nuevo.- dije abriendo la puerta del edificio como pude.- Nos veremos de nuevo.- sentencié adentrándome en los largos pasillos y escaleras que llevaban a mi apartamento.

*FIN DEL FLASHBACK*

-Gracias.- dije correspondiendo a su abrazo. –No entiendo como después de las tantas veces que tengo que decirte lo siento y de tantas veces que me has ayudado sigues apoyándome y dándome esta confianza,

-Umi.- dijo rompiendo el abrazo y mirándome a los ojos. –Por que ante todo eres mi amiga, la persona que más quiero y también me has ayudado.- se acercó a mí y me dio un dulce beso en los labios.

Algo tenía esa mujer que siempre lograba tranquilizarme y hacerme olvidar de todo lo malo que me había estado pasando con solo eso, un beso y un abrazo. Nuestros labios se mantuvieron unidos por un buen rato no era un beso lleno de pasión y lujuria como estaba acostumbrada a dárselos a otras chicas sino un beso lleno de sentimientos entre las dos.

Un fuerte sonido nos sacó de aquel trance en el que habíamos entrado. Miramos hacía donde se produjo el sonido viendo como algo había sido lanzado al suelo y una sombra huía del lugar a toda prisa.

-Quien anda ahí?!-pregunté encaminándome hacia el lugar pero siendo detenida por la mujer a mi lado.

-Déjalo, sería algún curioso que se incomodaría con nuestro acercamiento.- dijo posando sus manos en mi cara para que volviera a verla. –Te apetece venir a casa?.- preguntó tan cerca de mí que más que oír sus palabras las aspiré.

-Estas segura?

Rompió la distancia entre nuestras bocas haciendo que volviéramos a fundirnos de nuevo en un beso que empezó a tornarse más pasional conforme pasaban los segundos.

-Si, estoy segura.- dijo separándose de mí, agarrando mi mano y arrastrándome hacía donde ella quisiera.

*Definitivamente si consiguiera enderezar mi vida quisiera que ella formara parte de todo*. Pensé mirándola con una sonrisa mientras nos encaminábamos a su apartamento.

.


.

*YUUKI POV*

-Qué raro, su majestad llegando a una hora medio razonable.- dije irónicamente mirando mi reloj y seguidamente a la chica que acababa de entrar y con la que compartía despacho.

-Buenos días.- contestó Umi mostrándome una sonrisa que me hizo dudar si era ella.

El día había empezado como casi siempre solo que esta vez Umi había llegado casi a su hora y más feliz de lo normal al contrario que yo que estaba sumamente irritado con ella por lo sucedido anoche y que ni siquiera volvió a casa después de eso.

Fueron pasando los minutos y estoy seguro de que se percató de que algo me pasaba pero yo ni siquiera le prestaba atención simplemente estaba centrado en mis pensamientos intentando no levantarme de mi sitio y ponerla en su lugar.

-Te pasa algo Yuuki?.- preguntó pareciendo inocente y mirándome como si no entendiera mi silencio.

Levanté la mirada de lo que me mantenía ocupado y la miré a los ojos fulminándola. No necesité de ninguna palabra para que entendiese y volviera a sus cosas sin decir nada más.

Muy pocas veces había estado tan molesto con ella, quizás incluso podría decirse que esa era la primera vez que realmente me sentía molesto con ella a otra clase de nivel.

Por el rabillo del ojo vi como se levantó de su mesa y se dirigió a la mía para sentarse justo en la silla de enfrente. Noté como carraspeo su voz un par de veces intentando llamar mi atención pero por su bien sería mejor que desistiera.

-Me vas a decir que te pasa?.- preguntó algo cansada de que la ignorase.

-Será mejor que me dejes un rato tranquilo Umi.- respondí sin levantar la vista de mis papeles.

-Está bien…- contestó haciendo ademán de levantarse de la silla. –aunque pensándolo mejor, no. Yuuki soy tu amiga y sabes que puedes confiar en mí, que te pasa?.- preguntó sonando preocupada.

Cuando escuché aquello la bomba de relojería en mi interior estalló. Dejé de lado mi trabajo como si me hubieran dado al botón de cámara lenta y levanté la mirada para encararla. Por el rostro de Umi pude notar cómo se dio cuenta de que algo no andaba bien conmigo y es que estoy seguro de que la mirada que le estaba echando no era precisamente de estar bien, contento o incluso en mi estado normal.

-Puedo confiar en ti? Es eso verdad? Por qué yo creo que nadie puede confiar en ti.- escupí duramente haciendo que Umi quedara un tanto perpleja a mis palabras.

-A que te refieres? Sabes con certeza que puedes confiar en mí siempre Yuuki.-

Su respuesta no hizo más que enfurecerme más. Su tranquilidad e inocencia en ese asunto me quemaba.

-No Umi, ya estoy cansado de tus mentiras y tus pocas explicaciones. Empiezo a darme cuenta de lo poco que te importan las personas a excepción de ti misma.- dije creando silencio por su parte y una cara de completa sorpresa. -Y dime, donde pasaste la noche?

-Eh… en

-No, no me respondas.- corté su explicación. –No es asunto mío cierto? Nada es asunto mío y de nadie. Dime Umi, aprecias realmente a alguien?.

-Yo…

-Ah sí- volví a cortar su explicación. –Te importo yo y tu amigas no?.- pregunté socarronamente pero sin esperar respuesta. –Esas amigas a las que abandonaste como si nada y que aun hoy en día siguen preocupándose por ti sin darse cuenta que decidiste abandonarlas sin dar explicación porque no eres capaz de aceptar nada, esas amigas a las que ayer volviste a abandonar sin dar explicaciones después del revuelo que montaste.- solté con exasperación y levantándome de mi asiento para acercarme a ella y sentarme sobre el escritorio intimidándola de seguro.

-No sabes nada Yuuki.- contestó empezando a irritarse por mis acusaciones.

-Exacto, no sé nada porque no confías en nadie porque te crees en el derecho de hacer daño a los demás y abandonarlos como hizo Kotori contigo verdad?

No tuve tiempo a reaccionar cuando una bofetada se me vino encima. Sabía que había sobrepasado esa fina línea al hablar sobre la peligris. Seguí mirándola a los ojos los cuales se le habían oscurecido. Muy en mi interior me sentía mal por decir todas aquellas cosas pero estaba cansado de tantas mentiras y secretos.

-Sabes, ayer cuando te fuiste con esa mujer y nos dejaste sin decir nada me quedé con tus amigas que para tu sorpresa me contaron lo muy preocupadas que se quedaron cuando te fuiste, incluso pensaron que algo malo te había pasado.- dije ignorando su mirada y la bofetada que me había dado y a sabiendas que decirle algo así podría hacerle daño pero que mi rabia impedía verlo. –Iban a tu casa a preguntar por ti casi cada día y tus padres no hacían más que darles largas, nadie les decía nada. Y mientras tanto tu qué hiciste?.- pregunté exasperado. –Esconderte y olvidarte de ellas, pensar en cómo te sentías tu y no como se sentían ellas. Ayer vi la felicidad que tenían cuando estabais todas juntas y la decepción y el rastro de amargura que dejaste cuando te fuiste.

Solté todo aquel discurso casi sin pensar, simplemente dejé ir todo lo que en ese momento sentía. Mi tono era bastante fuerte por lo que mi amiga sabía bastante bien que estaba furioso con ella y por sus actos. No me di cuenta que conforme hablaba ella se hacía más pequeña. Ya no me miraba a los ojos, miraba al suelo, se notaba herida y podía sentir que lo estaba. Quizás me había excedido con todo lo que dije. Me la quedé mirando por largo tiempo sin que esta se moviera o dijera nada.

Mi enfado y nerviosismo empezó a disminuir viendo como mi amiga seguía sin reaccionar y llegando a mi mente las palabras que le había dicho. Quise disculparme pero tan pronto como fui a abrir la boca ella se levantó de su asiento y me miró con una cara que juraría no haber visto nunca. No sabía sin apreciar tristeza, odio, desolación, orgullo…

-No tienes ni puta idea! Me escuchas Yuuki! Ni puta idea!.- gritó con puro odio.

-Umi… lo, lo siento, no pretendía…

-Qué no pretendías? Que la persona que tanto amaba jugara conmigo y me prometiera la luna mientras se veía a la vez con su futuro marido? Que jugara conmigo e hiciera que toda mi familia me odiara y repudiara?.- escupió con ira y empezando a llorar por la propia rabia que le producían sus palabras y el admitir todo lo que decía.

-Umi… que es lo que pasó?.- pregunté con tristeza a mi amiga.

-Que mas da lo que pasó? Simplemente pasó y ya está ahora tengo cosas más importantes por las que preocuparme.- sentenció justo a tiempo de que su teléfono empezara a sonar.

Vi como cogió el teléfono y miró la pantalla para saber quién llamaba. Su gesto se suavizó aunque sin dejar de mostrar esa mueca de incomodidad por lo que acababa de pasar. No estaba seguro de decir nada más, sabía que Umi no iba a contarme nada y menos después de cómo habían tenido esa discusión así que sabía que tendría que buscar otros medios para indagar un poco en su pasado.

-Es Tsu.- dijo después de que el teléfono llevara un rato sonando. Parecía tener miedo a cogerlo.

-Tsubasa?- pregunté. –Quizás ha decidido pasar por Tokyo a visitarnos.- dije inocentemente.

-No lo creo.- contestó secamente con la mirada clavada en la pantalla del teléfono. En eso el pequeño aparato dejó de sonar y se escuchó otro sonido que marcaba la llegada de un mensaje. La cara de Umi se desfiguró. –Te, tengo que irme, podrías cubrirme?.- preguntó.

Me la quedé mirando, realmente se veía preocupada y desesperada por salir. Ciertamente no sé ni por qué me lo preguntó ya que por norma general cuando quería irse simplemente se iba. Pensé que quizás también se sentía mal por toda esa discusión.

-Si, no te preocupes, ve.- dije. No podía negarme casi nunca a nada de lo que me pidiera.

-Gracias Yuuki.- dijo dirigiéndose a la puerta para marcharse y dejando está abierta.

-Y otra vez como siempre.- me dije a mi mismo suspirando profundamente y aceptando que así era ella.


Salí del trabajo mucho más tranquilo de lo que había estado durante la mañana. Aun se me pasaba la cara de Kotori por la cabeza y es que no lograba entenderla.

Al poco de irse Umi la chica se acercó a nuestro despacho viendo como su amiga acababa de salir algo agitada y preocupada.

-A dónde iba Umi?- preguntó preocupada.

-Le ha surgido una emergencia que debe resolver.- mentí intentando que fuera creíble, al fin y al cabo Kotori era su jefa y podía acabar cansándose de la actitud que tenia la peliazul y acabaran en la calle.

-Entiendo…- dijo con tristeza y dándose la vuelta para marcharse.- aunque si tiene una emergencia es a mí a quien debe comunicárselo y soy yo quien debe darle el permiso de irse o no.- se dio la vuelta y dijo aquello llamando mi atención. Su rostro había cambiado y lo que pareciese al principio tristeza era ahora enfado.

-De acuerdo, se lo haré saber, discúlpala, simplemente no está pasando por un buen momento.- intenté defenderla.

-Y cuando pasa por un buen momento? Porque desde que hemos vuelto a encontrarnos parece estar siempre de malas. Ah no, espera a excepción de cuando está con su amiguita.- dijo mostrando una clara molestia.

-Eh? no entiendo.

-Nada, no importa. Controla a tu compañera o si no me veré forzada a mandaros de nuevo a buscar trabajo.- sentenció fríamente saliendo del lugar y dejándome de nuevo solo en el despacho.

Una y otra vez repasé los puntos de esa conversación. Los rostros y la mirada de la chica decían mucho y nada a la vez. Primero se mostró triste y apenada al ver como Umi de nuevo se iba y como al parecer parecía bastante agitada y preocupada al irse. Se apenó aun más al saber que se había ido por una urgencia pero que no fue a ella a quien se la comunicó. Por último su cara de enfado que podría jurar que no era de enfado sino de algo más. No entendía a lo que se refería con lo de la amiguita pero fue lo que me hizo pensar que quizás sintiera celos por Umi, pero si sentía celos es porque había algún sentimiento detrás y según su compañera esa chica no sentía nada. Entonces qué era lo que representaba esa cara y esa mirada realmente?

Dejé de pensar en todo eso cuando al fin llegué al lugar que buscaba. Tuve que preguntar un par de veces y perderme otro par hasta encontrar el lugar. Si quería encontrar algunas respuestas del pasado de Umi ese sería uno de los mejores sitios a donde ir. Sabía que estaba traicionando a su amiga pero sabía también que esa chica necesitaba ayuda y no iba a pedírsela a nadie. Tocó el timbre de la puerta esperando que hubiera alguien en casa y tan solo segundos después la puerta se abrió.

-Yuuki? Preguntó la chica rubia frente a él.

-Buenas tarde Eli.- contesté formalmente.

-Y Umi? Le ha pasado algo?.- preguntó algo alterada buscándola con la mirada al percatarse que venía solo.

-No, no, Umi está bien. Creo. Yo…esto…em… bueno había pensado en venir a hablar con vosotras.

-Con nosotras?.- preguntó dubitativa.

-Si, bueno según sé tú eras como una hermana mayor para Umi y Nozomi la conocía bastante bien. Me gustaría poder obtener algunas respuestas para poder ayudarla.- dije rascándome la nuca con nerviosismo. Conocía a esas chicas solo de un par de visitas pero me habían parecido de confianza y sabiendo lo mucho que les importaba Umi sabía que podía confiar en ellas.

-Ah, esto, si... pasa Nozomi estaba preparando té, le diré que prepare algo más y hablaremos.- dijo abriendo la puerta para dejarlo pasar. –Ponte cómodo, enseguida vuelvo.- señaló la sala de estar donde estuvimos hablando la vez que vinimos a su casa y desapareció por una de las puertas que había allí.

Atravesé el salón, bastante grande a mi parecer, y me senté en uno de los sillones que allí había. Mirando alrededor pude ver gran cantidad de fotos de las chicas juntas cosa que se me pasó desapercibida el primer día que fui allí, aunque es normal, ahora ya las conocía a todas y podía ponerles cara por lo que me sorprendió en gran medida la cantidad de fotografías que había y que en casi todas estuviera Umi. Seguí mirándolas por un rato mientras las anfitrionas de la casa llegaban a mi encuentro y me di cuenta de que casi todas eran de la misma época, cuando tan solo tenían 17 años. Intenté ver alguna posterior pero de esas había muy pocas y en su mayoría eran solo de Eli y Nozomi juntas.

-Yuuki! Qué alegría tenerte por aquí.- exclamo Nozomi saliendo por la misma puerta que se perdió Eli rato antes. –Siento la tardanza pero mi mujercita tiene problemas con la cocina y cuando le dije que calentara un poco mas de agua por poco no tengo que llamar a los bomberos.- rió por lo ocurrido.

-Mou! Nozomi! No digas esas cosas.- dijo la rubia saliendo por la misma puerta haciendo un puchero y cargando una bandeja con tazas.

-Ara, ara Elichi sigue teniendo vergüenza por no saber cocinar?.- volvió a reírse molestando mas a la menor.

Viendo la escena no pude evitar reírme por lo ocurrido y por como Nozomi molestaba a la pobre Eli. No cabía duda de que esas dos se amaban y eran tal para cual. "Ojalá Umi encuentre algún día a alguien así"- pensé volviendo mi cara a una de tristeza.

-Yuuki, que pasa con esa cara, acaso le pasó algo a Umi?.- preguntó la pelimorada.

-No lo sé pero tengo miedo de que le pase algo malo.- suspiré. –Siento que se está volviendo a perder y que hay algo que está ocultando, algo más grande de lo que puede sobrellevar.

-A que te refieres?.- preguntó Eli tomando asiento en el sillón frente a mí y pasándome una de las tazas de té.

-Bueno, antes de que apareciese Kotori de nuevo en su vida Umi ya empezó a comportarse algo extraña aunque no quise darle importancia. Luego apareció vuestra amiga y todo se le vino abajo. Supongo que volver a tenerla cerca fue el detonante que hizo que la carga que ya llevaba sumada a la carga de volver a ver a su viejo amor le explotara en la cara.- expliqué resumidamente.

-Su viejo amor?.- preguntó incrédula Eli. Parecía que solo había escuchado eso de todo lo que había dicho.

-Vamos Eli, no me vas a decir que no te diste cuenta que esas dos estaban locamente enamoradas.- dijo Nozomi sentada al lado de la rubia.

-Si, si… bueno… quizás sabía algo pero esto... emmm…- intentaba explicar algo Eli que se notaba realmente avergonzada.

-Pero entonces era cierto que Kotori amaba a Umi?.- pregunté directamente lo que quería saber.

-Mas que amarla perdía la vida por ella.- contestó Nozomi. –pero era una relación complicada.

-A que te refieres con complicada? Si las dos se amaban porque no estar juntas?

-Bueno…

-Aun hoy en día hay personas que no aceptan esa clase de relación.- dijo Eli cortando la explicación de Nozomi. Pude notar como ésta después de decir eso dibujaba una falsa sonrisa en su cara, sin duda ella misma sabía bien de lo que hablaba. –Los padres de ambas no admitirían esa clase de relación de ningún modo. La familia Sonoda era y sigue siendo una de las más influyentes y acomodadas de la zona. Son dueños del dojo que hay unas calles más arriba.- prosiguió haciendo que me parase a pensar porque Umi nunca me había contado nada de eso. –Umi era la única heredera directa de la familia por lo cual esperaban que pronto encontrase un hombre con el que casarse y liderar el negocio familiar. En su mente nunca cabria la idea de que su amada hija se enamorara de una mujer y decidiera compartir su vida junto a ella.- soltó eso último echando una mirada triste a Nozomi.

-Nunca me contó nada de eso.- dije apenado por saber todo eso de la familia Sonoda y porqué la chica prefería no hablar de su familia. –Pero y la familia de Kotori? Por qué no aceptaban esa relación?

-Eso no lo sabemos.- respondió Eli pensativa.

-Kotori es muy reservada con respecto a su familia.- continuó Nozomi. –Solo conocemos a su madre que a decir verdad nunca pensaría que no aceptaría esa clase de relación. De su padre no sabemos nada y solo conocemos al abuelo que es general de policía por lo que quizás puedas intuir la mente retorcida que debe tener para ese tipo de relación.

-Ya veo.- dije pensando en todo lo que me habían dicho. –pero aun así no entiendo entonces porque después de que al fin Umi se le declarara y Kotori aceptara ella la dejara por irse con su marido.

Después de decir aquello vi como el semblante en las chicas cambiaba. El que hasta entonces había estado relajado ahora estaba tenso como si algo de lo que había dicho les hubiera molestado.

-Ex marido.- dijo Eli con rabia y puntualizando bien el ex. –ese hijo de…- una mano consiguió taparle la boca antes de que la rubia siguiera hablando.

-No me gusta que hables así Elichi.- inquirió Nozomi dando una dura mirada a su novia. –Ese chico apareció de la nada.- prosiguió soltando de su agarre a la rubia y centrando su atención en mi. –Nadie supimos de donde había salido. Habían pasado un par de semanas desde que la propia Kotori se presentara ante nosotras llorando y diciendo que Umi se había ido. Como entenderás no entendíamos nada y poco después conoció a ese chico al que nos presentó como su novio, pensamos que el simplemente fue el pañuelo de lágrimas después de que Umi la dejara.

-Qué?!.- exclamé frustrado por lo que acababa de oír. –Como que después conoció a ese chico? Después de que Umi la dejara? No, no, no aquí hay algo mal que no sabéis verdad?.

Las miré confundido y notando como la molestia dentro de mí iba creciendo. Como podía ser que esas chicas tan cercanas a Umi como eran no supieran nada de lo que pasó realmente. Lo pensé varias veces e intenté calmarme. Desde el principio sabía que sería buena idea ir a hablar con ellas y ahí tenía una de las respuestas. Ninguna de ellas sabía lo sucedido realmente hace 8 años pero quería decir eso entonces que Kotori lo ocultó o simplemente ella tampoco lo sabía?.

-A que te refieres Yuuki? Que es lo que no sabemos?.- preguntó una aun molesta Eli por hablar de ese hombre.

-Kotori conoció a ese chico mucho antes de que Umi se fuera y ya para ese entonces empezó a salir con el.- solté rápido y directo.

-Pero eso es imposible.- fue el turno de Nozomi de preguntar y sentirse molesta.

-No, no lo es. Al parecer poco después de que Umi se declarara a Kotori y esta correspondiera empecé a notar a mi amiga extraña. Nunca quería decirme que le pasaba pero yo estaba seguro de que algo con su nueva 'novia' le había pasado. Hasta que…- paré mi discurso mirándolas a los ojos y dudando si contarles lo que pasó realmente. Prometió a Umi no decir nada pero ya había llegado hasta ahí y aunque quizás se ganara perder a su amiga sabía que algún día la recuperaría cuando entendiese que lo había hecho por su bien. Necesitaba respuestas, saber qué es lo que esas chicas sabían y contar su versión y escuchar la de ellas era la mejor forma.

-Hasta que…?- preguntó Eli alargando la pregunta.

-La noche que Umi decidió dejarlo todo atrás.- suspiré y bajé la mirada intentando buscar las palabras adecuadas para decir todo aquello. –Aquella noche llegó a nuestro apartamento prácticamente inconsciente y herida.

-Qué?!.- exclamaron las dos chicas sorprendidas y asustadas a la vez.

-Que quieres decir con prácticamente inconsciente y herida.- preguntó Eli preocupada y empezando a alterarse.

-Al parecer ese chico con el que estaba Kotori le propinó una paliza de la cual sigo sin entender como salió viva. Cuando llegó a casa y curé sus heridas me contó un poco lo que había pasado y como aquel chicho le dijo que se olvidara de Kotori, que ahora era su prometida.- solté rápidamente para no entretenerme en preguntas.

Miré a las chicas justamente después de dejar caer esa bomba sobre ellas y pude ver las caras de asombro e ira que tenían. Realmente ninguna de ellas sabía nada.

-Eso, eso no puede ser verdad.- dijo Nozomi completamente sorprendida y echándose las manos a la boca.

-Créeme que es verdad. Después de aquello decidió dejar toda su vida atrás. Pero sé que hay algo más detrás de esa historia.

-Tienes razón.- volvió a hablar Nozomi. –La Umi que conocíamos luchaba por lo que creía sin importar las dificultades que se le pusieran al frente. Si lo dejó todo y a todos es porque algo más debe de haber.- sentenció relajando su rostro y mirando a Eli quien seguía perdida en su mundo. –No denunció lo que había pasado?.- preguntó volviendo la vista sobre mí.

-No. Dijo que no valía la pena, que no serviría de nada, que olvidara todo aquello. Me hizo prometer nunca más hablar sobre esa noche pero necesito respuestas, no quiero que Umi vuelva a perderse.

-Voy a matar a esa estúpida!.- gritó de pronto Eli levantándose de su asienta y dando un fuerte golpe sobre la mesa.

-Elichi!.- exclamó Nozomi levantándose también y mirándola pero sin que la otra siquiera se inmutara.

-Estúpida, estúpida, estúpida!.- gritaba ignorándonos y dando golpes repetidos a la mesa.

Estaba claro que esas chicas seguían preocupándose por Umi. Era tan extraño que no supieran nada de lo ocurrido. Se supone que Kotori es su amiga y fue su marido quien hizo todo aquello y el culpable principal de que Umi las dejara atrás. Cómo podía ser que esa chica no les hubiera contado nada?. A cada cosa que parecía averiguar mas extraña se le hacía la historia.

-Será mejo que me vaya.- dije levantándome y viendo el panorama que empezaba a montarse. Esas chicas tendrían de lo que hablar y yo tenía algo de información nueva aunque eran ellas las que con mas información habían salido de la conversación. Tendría que seguir buscando por otro lado.

-Deberás disculparla, Umi siempre había sido como una hermana para ella y enterarse de algo así sin que ella le confiara nada o le pidiera ayuda le duele.- habló Nozomi tranquilamente acompañándome a la puerta. –Ha sido un gusto tenerte aquí y que nos contaras todo esto. Me alegro de que Umi encontrase un buen amigo como tu.- dijo abriendo la puerta para que pudiese salir mostrándome una sonrisa amigable.

-Gracias a vosotras por hacerme ver que hay algo mas detrás de todo esto.- sonreí de la misma manera saliendo a la calle para marcharme.

-Cuando coja a esa estúpida pienso matarla con mis propias manos!.- se escuchó gritar desde dentro de la casa.

-A quien voy a coger yo y a matar va a ser a ti como sigas hablando así!.- gritó Nozomi en dirección a la casa para que su novia se calmara. –Lo siento de veras Yuuki, es horrible cuando se pone así.

-No te preocupes.- dije finalizando la conversación. –Por cierto.- volví a hablar recordando algo antes de despedirme. –Antes Eli dijo ex marido, acaso Kotori ya no está con él?

-No.- contestó secamente dejándome confuso. –Aunque eso es una larga historia que ya te contaré otro día.- sentenció.

-Me parece bien. Adiós Nozomi, despídete de Eli por mi.- dije dándome la vuelta echándome a andar mientras me despedía con la mano.

-Adiós Yuuki, nos vemos pronto.- contestó.

.


.

-Tsubasa? Qué pasa? A que venía ese mensaje?.- preguntó la chica notándosele el miedo que llevaban sus palabras.

-Umi tenemos que hablar.- contestó la ojiverde al otro lado de la línea

-Pero que es lo que pasa?

-Se complica Umi, estamos en verdaderos problemas.- dijo sonando preocupada.

-Mierda Tsu! Te dije que debíamos arreglar eso cuanto antes!.- exclamó Umi.

-Eso es lo que he estado intentando pero cada vez menos personas confían en nosotros.

-Eso quiere decir que estamos solas en esto?.- preguntó aun más preocupada.

-Sería una forma sencilla de decirlo. En un par de horas estoy en Tokyo, reunámonos y pensemos en algo.

-Está bien, quedamos donde ya sabes.

-Hm.- afirmó. –Nos vemos en unas horas. Ah y Umi!.- exclamó antes de colgar. –Ándate con ojo, si hay un funeral prefiero que sea el mío antes que el tuyo.- dijo intentando apaciguar el asunto.

-Lo que digas.- sentenció la peliazul colgando la llamada y dejándose caer sobre su cama.

"Sabía que había sido todo muy sencillo hasta ahora"- se dijo para sí misma cerrando los ojos para descansar un poco. Sabía que se le venía encima tiempos malos y que todo lo que descansara ahora lo agradecería otro día. Tenía hora y media para salir de casa e ir al encuentro con Tsubasa así que prefirió aprovechar esa hora para dormir.

.

.


Siento la tardanza, prometí actualizar el finde pero he tenido problemillas (mi revisora estaba en mode vagancia pos trabajo) aun así aquí está. Como dije es un cap más largo compensando el anterior y donde empiezan a descubrirse cosillas txan txan. La pobre pajarita lo va a pasar mal con los celos y es que no se entera de nada o no quiere enterarse.
Espero poder traer el siguiente cap pronto y también espero que sea de su agrado, aveces pienso que la historia se me empieza a ir de las manos y tomar vida propia con tanto ocultismo xD parece digno de un caso de CSI :P pero poco a poco van a ir viniendo las respuestas a todo.
No olviden dejar sus reviews si les gusta y que me hacen tan feliz :D