-Cuando crees que volverá Umi?.- preguntó Kotori a Yuuki que acababa de entrar a su despacho por petición de ésta.
-No...No lo sé.- contestó dubitativo, encongiéndose de hombros y sin mirarla a la cara.
Umi llevaba algo más de una semana sin aparecer por la oficina ni por ningún sitio al que soliera ir y él aún se dedicaba a encubrirla. Quería confiar en que su compañera tenía una buena excusa para ausentarse. Aprovechando la relación cercana que sabía que tenía con su jefa se inventó una historia suficientemente creíble para que ésta no la despidiera por faltar tantos días a trabajar sin dar ninguna explicación.
La última vez que Yuuki supo de ella fue el mismo día que fue a hablar con Eli y Nozomi. Cuando llegó al apartamento se lo encontró completamente vació, supuso que Umi estaría en otra de sus escapadas pero las horas pasaban y la chica seguía sin volver. La llamó un par de veces y acabó hablando con el contestador de su teléfono.
Ese mismo día, ya de madrugada, mientras estaba durmiendo escuchó como alguien irrumpía en el apartamento tratando de ser silencioso pero removiendo todas las cosas. Sin dudarlo, el chico salió disparado de su cama asustado hacia donde provenían los ruidos temiendo que algún ladrón hubiera entrado. Pero lo que encontró fue la mirada seria de Tsubasa.
-Tsubasa? Que haces aquí?.- preguntó confundido, frunciendo el ceño.
-Ey, hola Yuuki. Yo… bueno, tenía algo que hablar con Umi.- contestó ésta inocentemente.
Iba a preguntarle algo más cuando un fuerte ruido se escuchó proveniente de la habitación de su compañera. Sin dudarlo se dirigió a ella esperando encontrarse al culpable de tal alboroto. Lo que encontró es a una Umi bastante alterada acabando de preparar una bolsa con lo que parecía ser su ropa.
-Umi?.- preguntó el chico algo desorientado por lo que veía.
-Yuuki!- se sobresaltó mirándolo a los ojos, cerró la mochila llena hasta arriba, se la echó al hombro y salió de la habitación en dirección a la puerta del apartamento sin contestarle nada más al chico.
-Umi que pasa? A dónde vas?.- volvió a preguntar el chico aún mas confundido.
Umi estaba completamente alterada y nerviosa. El temblor en su cuerpo podía notarse de lejos y en la oscuridad que estaba sumida el apartamento por ser de noche. Yuuki miró a la otra chica, percatándose de que esta estaba más tranquila pero sin dejar de tener esa aura de incomodidad que también rodeaba a Umi. El chico vio como ésta segunda se acercaba a su amiga y le susurró algo que no pudo alcanzar a oír.
-Yuuki, se que últimamente no confías en mi.- dijo de repente mirando a los ojos de su compañero. –pero debes hacerlo. Juro que me importáis más de lo que crees.- continuó bajando su rostro y mirando al suelo. –y es por eso por lo que estoy haciendo todo esto. No puedo quedarme aquí. Cree en mi, cúbreme como puedas en el trabajo o no lo hagas, eso ya no importa. Pero por favor no me busquéis.- dejó salir por su boca la peliazul dejando escapar algunas lágrimas que fueron vistas por su compañero..
-Umi, que es lo que pasa? Cuéntame que te tiene así, quizás pueda ayudarte.- contestó Yuuki dando unos pasos hacía su compañera para intentar reconfortarla sin entender nada de lo que estaba diciendo.
Quiso acercarse más, quería apoyarla y ayudarla en lo que sea que la tuviese así pero otra persona se interpuso entre él y su compañera poniéndole una mano en el pecho y frenándolo. Fue a recriminarle algo a la ojiverde que se interponía pero en ese momento Umi se dio media vuelta y salió lo más rápido que pudo del apartamento dejándolos solos a ellos dos.
-Umi!.-llamó sin obtener respuesta. –Tsubasa, que es lo que pasa?.- preguntó a la chica que aun seguía ahí cortándole el paso para que no corriera tras su amiga.
-Se que todo esto te parece extraño pero confía en ella. No la busquéis. Yo me encargaré de ella por ahora. Estaremos a salvo.- dijo mirando al chico a los ojos con tristeza. No lo conocía demasiado pero conocía a Umi y sabía que lo tenía en gran estima por lo que dejarlo de esa manera sin dar explicaciones sabía que le costaba. Se dio media vuelta y se dispuso a salir por la puerta del apartamento por donde segundos antes había desaparecido su amiga.
-Espera.- paró el chico cogiéndola del brazo pero sin que esta se girara de nuevo a mirarle. –A salvo de que Tsubasa? Que es lo que pasa? A donde vais a ir y porque hacéis esto?
-Será mejor que por el momento no sepas nada y que ojalá nunca tengas que saberlo.- respondió consiguiendo soltarse del agarre de Yuuki y saliendo por la puerta dejando así a un desconcertado chico en aquel apartamento.
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-Pero lleva ya una semana fuera, tan grave era ese asunto?.- habló Kotori algo ofuscada aunque sin entender bien si era debido a que Umi había desaparecido de nuevo o que había vuelto a hacerlo sin decirle nada a ella. –Bueno, no importa, pero cuando hables con ella dile que se ponga en contacto conmigo. No puedo tolerar este tipo de comportamientos.- volvió a hablar esta vez relajando más su estado. –Puedes irte.- finalizó haciéndole un gesto al chico de que podía volver a su trabajo.
Yuuki ya no sabía qué hacer, cada día que pasaba todo era más sospechoso y Kotori no iba a permitir pasar ese comportamiento mucho más tiempo por alto. Salió de aquel despacho pensando de nuevo en su amiga, todos sus pensamientos habían estado dirigidos a ella durante todos esos días. Tenía un muy mal presentimiento.
Iba caminando hacia su despacho cuando unos fuertes gritos y sonidos se escuchaban del otro lado de la oficina.
-Donde esta? Umi! Umi! Sal ahora mismo!.- gritaba desesperada la voz de una mujer
Todo el mundo en aquella oficina se le quedó mirando sin entender que es lo que pasaba. La chica parecía traída por el mismísimo diablo.
-Acaso no te cansas de andar apareciendo inapropiadamente y reclamando a Umi?!.- exclamó Maki quien había escuchado todo el alboroto y se encontraba cerca de la escena.
-Piensa lo que quieras pero dime donde está. Pienso matarla como la encuentre.- volvió a gritar la mujer.
-No crees que quizás es por eso por lo que no quiere verte?!.- preguntó con sorna la pelirroja. –Eres una demente.- dijo poniéndose frente a ella y deteniendo su búsqueda.
-Y tu una aprovechada.- contraatacó la mujer mirándola a los ojos.
Fuertes pasos empezaron a escucharse tras aquellas dos mujeres que parecían iban a matarse con la mirada. El equipo de seguridad de la empresa empezaba a hacerse visible, alguien los había llamado y ahora 3 grandes hombres rodeaban a la mujer que había irrumpido y causado todo ese alboroto sin que pudiese dar un paso más.
En ese mismo momento Yuuki consiguió llegar al lugar del altercado encontrándose con la escena que había allí y encontrando en el centro de las miradas a la peligranate con la que Umi discutió en el karaoke.
-Ey, ey!.- gritó el chico a los guardias haciendo que estos se giraran a mirarlo. –Déjenla, yo la conozco.- dijo mirando a la chica y acercándose a ella.
-Lo siento chico pero tenemos órdenes estrictas de echar a cualquier individuo que perturbe el estado de la empresa.- habló uno de los guardias agarrando del brazo a la chica para sacarla de allí.
-Esperen!.- gritó esta zafándose como pudo del agarre y acercándose rápidamente a Yuuki. –Donde está Umi, necesito hablar con ella.- habló la chica agarrándolo por los hombros desesperadamente.
-Yo… no… no…
-Que es todo este alboroto?!.- gritó otra mujer cortando a Yuuki y haciendo que todos los presentes se giraran a verla. –Creí haber contratado seguridad para velar por la empresa!.- volvió a hablar.
-Lo sentimos jefa.- contestó uno de los guardias haciendo una señal para que sus compañeros agarrasen de nuevo a la causante del alboroto. –Esta chica entró con una acreditación.- volvió a hablar el hombre extendiéndole la tarjeta que había usado para entrar. –No pudimos hacer nada pero no volverá a ocurrir, en seguida nos ocupamos de ella y disculpe nuestro error.
La peligris allí presente miró el pase identificativo con el que había entrado la chica reconociendo el nombre de la portadora y el rostro que vio en la foto. Si alguien en esa oficina hubiese tenido un oído excelente podría haber escuchado como el corazón de Kotori se aceleraba por segundos.
-Erena Toudo.- dijo en un pequeño susurro de irritación y levantando su vista para encontrarse con los ojos esmeralda que tenía enfrente. –Suéltenla. –dijo a sus guardias dejándolos a todos confundidos.
-Pero señorita…
-Venga conmigo.- dijo Kotori en dirección a la chica que se zafó de los guardias asesinándolos con su mirada y siguiendo a su liberadora sin entender quien era esa chica y porque le resultaba tan familiar.
Yuuki se quedó mirando la escena y como cuando las miradas de aquellas dos chicas se encontraron parecieron saltar chispas. Aun así no iba a perder su oportunidad de averiguar algo sobre el paradero de Umi, quizás esa chica que andaba buscándola sabía más de lo que creía. Sin que ninguna de ellas se percatara las siguió hasta el despacho de Kotori donde se encerraron para que nadie escuchara la conversación.
Podía notarse a leguas la incomodidad de las chicas. Para la peligris no era sencillo tener delante a la persona que sabía que había robado el corazón de Umi, pero aun así quería hablar con ella, conocerla, saber algo.
Erena por su parte la miraba fijamente, notaba algo extraño en esa chica, algo se le hacía familiar aunque estaba segura de que nunca la había visto antes pero algo en su interior le decía que conocía a esa chica.
-Ponte cómoda.- dijo la peligris señalando a uno de los asientos frente a su escritorio mientras ella se acercaba a una cristalera.- Quieres algo para tomar?.- preguntó cogiendo un par de vasos sin esperar respuesta y una botella de licor, sin alcohol ya que en el trabajo no se permitía beber.
Erena seguía sin contestar y simplemente observaba a la chica intentando ordenar su mente y recordar de que le sonaba tanto la peligrís. Un silencio incómodo empezó a reinar entre las dos sin que ninguna supiera cómo o por donde iniciar la conversación hasta que unos suaves golpes en la puerta las sacaron de ese fuego cruzado de miradas.
-Señorita Minami, lo siento.- se disculpó Yuuki entrando por la puerta sin ni siquiera esperar el permiso para entrar. –Puedo hablar con ella?.- preguntó esperanzado.
-Primero soy yo quien debe hablar con ella y que me explique porque ha irrumpido en mi oficina de esa manera.- contestó secamente la mujer sentándose sobre el escritorio frente a la silla donde se sentaba Erena.
-Kotori, por favor, se que quieres reprender a esta mujer por ser una irrespetuosa pero necesito hablar con ella, necesito preguntarle algo sobre Umi.- dijo eso último sin percatarse que nombrar a la peliazul no había sido buena idea.
La mujer que hasta ahora había permanecido parada y en silencio empezó a moverse mirando de nuevo a la peligris y seguidamente al chico parado tras ella a quien le había estado dando la espalda. Se levantó de su asiento pensando en lo que dijo desde que entró por la puerta.
-Yuuki verdad?.- preguntó Erena hablando finalmente y recordando al chico. –Dime donde está Umi, necesito hablar con ella.- dijo sonando algo desesperada.
-Acaso no estaba contigo?!.- preguntó algo exaltada Kotori a la chica que ahora le daba la espalda, haciendo que los dos se sobresaltaran por el tono que usó.
Erena volvió a darse la vuelta encarando a la peligris que había osado dirigirse en ese tono a ella. No estaba pasando por buenos días desde que Umi se había ido y se había enterado de que estaba en peligro. Necesitaba encontrarla cuanto antes y esos dos no parecían ayudarla. Estuvo a punto de reclamarle a la chica por la pregunta estúpida que acababa de hacer cuando el chico habló:
-Kotori…Perdón, señorita Minami.- dijo corrigiéndose finalmente dándose cuenta que ya antes la había tratado con demasiada naturalidad y el aun no tenía tanta confianza además de seguir siendo su jefa. –Umi… esto… em…
El chico no sabía por dónde escapar de la situación. La mejor excusa que se le ocurrió en el momento de encubrir a su compañera fue que una amiga suya había sufrido un accidente y estaba grave por lo cual se ausentaría unos días para cuidarla… Amiga que estaba ahora con ellos ahí sin signos de haber sufrido un accidente.
Mientras tanto en la cabeza de Erena un interruptor acababa de saltar. "Minami…"- pensó para sus adentros. "Minami Kotori"- volvió a pensar escuchando como esos dos discutían y poniendo las piezas finales al rompecabezas al que había estado dándole vueltas.
-Tu eres Kotori Minami?.- preguntó interrumpiendo la discusión entre la ojimiel y Yuuki.
Yuuki la miró dubitativo, supuso que si conocía a Umi posiblemente conociera a sus amigas aunque eso era algo evidente cuando contó el lio que tuvo Umi con cierta pelirroja así que sabía que estaba en lo cierto, esa chica sabía algo más y quizás era la persona adecuada para hacerle preguntas. Aun así el tono molesto de la chica le avisaba que algo no andaba bien.
Kotori por su parte se le quedó mirando sin entender por que la conocía... Acaso Umi le había hablado de ella? . Vio como la cara de aquella mujer cambió por completo al decir su nombre. La miraba aún mas fijamente de lo que lo había estado haciendo en un principio pero ahora podía notar un profundo odio hacia su persona, algo que no entendía, pero que le asustaba.
Tan pronto como la peligris afirmó que efectivamente era ella la persona con ese nombre la peligranate se abalanzó sobre ella cogiéndola del cuello y arrastrándola hacia la pared que quedaba a sus espaldas acorralándola y clavando su mirada esmeralda en aquellos ojos miel a los que por fin podía conocer personalmente.
-Tú…!- dejó salir Erena mordiendo su lengua y apretando mas a la chica contra la pared.
-Me…me haces… daño.- consiguió hablar la peligrís mirándola con puro terror y mirando después a Yuuki en busca de ayuda pero el chico se había quedado completamente impresionado y no se movía del sitio.
-Tu tienes la culpa de todo!.- gritó Erena asustando mas a la chica.
-Suelta….no puedo….respirar…..- contestó con la voz rota Kotori que empezaba a sentir que había sido una muy mala idea dejar pasar a esa chica cuando ella misma se dijo que sería mejor mantenerla lejos después de ver como actuó con Umi la tarde que salieron.
Yuuki estaba estático viendo la escena, no entendía nada de lo que acababa de pasar ni de donde procedía ese arrebato de ira de esa mujer pero en cuanto escuchó como su jefa casi susurraba y luchaba por conseguir algo de aire entró en funcionamiento de nuevo corriendo hacia la peligranate y apartándola algo bruscamente de su víctima. Ahora era a él a quien parecía dirigir su rabia Erena mientras Kotori recobraba la compostura tosiendo y respirando bruscamente.
-Que es lo que te pasa?! Estás loca o es que quieres matar a alguien?!.- gritó el chico mirando furioso a Erena.
-Todo esto es por su culpa!.- volvió a gritar la mujer señalando con odio a la chica que aun seguía en el suelo respirando poco a poco.
-De qué coño estás hablando?.- preguntó Yuuki de nuevo intentado intimidar a esa mujer y que dejara de comportarse como una loca.
-Juro que como le pase algo a Umi por tu culpa pienso venir a por ti! ME ESCUCHAS?- gritó de nuevo acercándose a la chica que aun seguía en el suelo. Kotori levantó la mirada y la encaró:
-Pero si ni siquiera sé donde está.- contestó frustrada.
-No vales nada. No eres nada!.- volvió a reprender Erena dejando que algunas lágrimas saliesen de sus ojos. –No tuviste suficiente hace 8 años que ahora vuelves a regocijarte en su sufrimiento?
-De…de que hablas?.- preguntó Kotori completamente perdida.
-No mereces nada de ella. No mereces ni una de las lágrimas que Umi derramó por ti. Eres una mancha en su vida. Una mancha que no consigue limpiar.- escupió con rabia y agachándose al nivel de Kotori para seguir hablando. –Si alguien vuelve a hacerle daño por tu culpa o algo peor no respondo de mis actos. Entendiste?.- preguntó cogiéndola del cuello de la camisa y clavando su mirada en ella. Tras unos segundos encarándola la soltó bruscamente contra la pared y se levantó.
-Ya basta Erena, esto no es algo que querría Umi, la encontraremos y verás que simplemente ha sido otro de sus arrebatos.- dijo Yuuki que de nuevo se había quedado parado escuchando todo lo que aquella chica dijo.
-Si? Y como estas tan seguro?.- preguntó furiosa. "Acaso esa chica nunca estaba feliz?"- Se preguntó Yuuki.
-No, no lo sé pero lo presiento. Además se fue con Tsubasa. No la conozco mucho pero esa chica me resulta de confianza, de seguro estará bien.
El silencio después de que Yuuki digiera aquellas palabras se hizo presente. Kotori seguía mirando con miedo la escena sentía que en cualquier momento esa mujer volvería a atacarla. Erena sin embargo al escuchar aquel nombre se alteró pero esta vez de preocupación. Un escalofrió recorrió todo su cuerpo y su cara pasó de la rabia al miedo.
-Dime que no te refieres a Kira Tsubasa.- dijo la peligranate a modo de pregunta.
-Si.- contestó sin entender como esa chica también conocía a Tsubasa.
-Mierda, mierda, mierda!.- exclamó empezando a dar vueltas por la habitación mientras se rascaba la sien de forma pensativa. –Si está con Tsubasa es porque algo no ha salido bien. Mierda!.- volvió a exclamar dando un duro golpe al escritorio de Kotori.
-Erena, que es lo que pasa?.- volvió a preguntar el chico desconcertado completamente.
-Que van a matarlas!.- gritó exasperada mirando al chico que palideció ante esas palabras. –Tengo que irme. Por favor, llámame si consigues saber algo de ella.- habló extendiéndole su tarjeta y saliendo por la puerta del despacho sin más miramientos.
Yuuki y Kotori se quedaron mudos, mirando la puerta fijamente intentando procesar todo pero sin obtener éxito.
-Donde está Umi...?- consiguió preguntar Kotori rompiendo el silencio y poniéndose al fin en pié.
-No, no lo sé.- contestó con tristeza el chico que no apartaba la mirada de la puerta.
-Yuuki!.- gritó la chica llamándole la atención para que se girara y la viera. –Escúchame, no sé qué pasa con Umi pero tenemos que encontrarla.- dijo mas calmadamente desconcertando al chico.
-Por qué?
-Por qué? Acaso no has escuchado lo que ha dicho esa loca?.- preguntó Kotori confundida por su pregunta.
-No me refería a eso sino a por qué haces esto?.
-No entiendo a que te refieres.- contestó confundida.
-Por qué después de lo que pasó hace tanto eres capaz de seguir tratándola como si no supieras nada y como si nada fuera contigo? Como si realmente te importara...- contestó Yuuki empezando a enfadarse por su impotencia de no saber nada ni saber qué hacer.
-Pero que es lo que pasó?.- preguntó de nueva cuenta la chica confundiendo e irritando más al chico.
-Debes de ser una persona fría y sin corazón si eres capaz de olvidar lo que tuvo que pasar Umi por tu culpa.- escupió este apartando su mirada de ella y dándose media vuelta. –Umi me dejó en claro que no la buscara y que la cubriera aquí, ahora ya sabes que ni siquiera yo sé donde está así que puedes hacer lo que quieras. Yo por mi parte voy a buscarla sin importar lo que digiera, porque soy su amigo, su compañero y yo nunca la dejaría tirada.-dijo esto último volviendo a darse la vuelta y mirando a Kotori con rabia en los ojos. –Tú ocúpate de tus asuntos o de recordar que es lo que pasó hace 8 años si te interesa.- finalizó echándose a andar y saliendo por la puerta dejando sola a Kotori.
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La joven se aferraba fuertemente a su amiga dejando salir así todo el llanto que mantenía retenido. Honoka sentía como se le rompía el corazón por ver a su amiga en ese estado.
Ese día había estado trabajando hasta tarde por lo que se retrasó más en llegar a casa. Tenía ganas de llegar, darse una buena ducha y descansar todo lo que pudiese. Lo que no esperaba era encontrar a Kotori esperándola en su puerta echa un ovillo y llorando.
-Kotori? Que haces aquí?.- preguntó Honoka poniéndose a la altura de su amiga quien tapaba su cara con las manos para ocultar el llanto. Posó una mano sobre su hombre intentando calmarla pero esta ni tan siquiera reaccionó.
-…
-Vamos, cogerás frio.- dijo tendiéndole la mano para que se levantara viendo que su amiga no contestaba y seguía llorando sin siquiera mirarla.
Entraron a casa y para suerte de Honoka y sobre todo de Kotori no había nadie. Sus padres deberían estar en la tienda aun trabajando y su hermana de seguro estaba con Alisa fuera. Se dirigieron a su habitación donde podrían hablar tranquilas sobre lo que había pasado.
-Quédate aquí, iré a preparar algo de té.- dijo Honoka sentando a su amiga en la cama. Esta seguía llorando aunque más calmadamente. –En seguida vuelvo.
-Por qué pasa esto?.- soltó de pronto Kotori que seguía ocultando el rostro con sus manos preocupando más a su amiga.
-Kotori.- habló Honoka volviendo sobre sus pasos y sentándose a su lado antes de salir de la habitación. –Tienes que calmarte.- pasó una mano por su cabello acariciándola. –todo va a estar bien de acuerdo?. Traeré ese té que tanto te gusta para que te relajes y me cuentes que es lo que te preocupa.- dijo ganándose una afirmación de su amiga.
Salió de la habitación con tristeza y sin entender nada. Kotori podría ser de apariencia frágil pero era una de las personas más fuertes que había conocido. Hacía muchos años que no la había visto perder el sentido y llegar a su casa llorando como acababa de hacer. A decir verdad la última vez que hizo algo así fue cuando Umi se fue. En aquel entonces era muy frecuente que su mejor amiga llegara a su casa y la necesitara para llorar todo lo que sentía. En cierto modo incluso hizo que Honoka sintiera rabia por Umi quien se había ido sin importarle como se sentía la persona que tanto la quería y como la estaba haciendo sufrir.
Al poco tiempo de aquello recordó como Kotori les presentó a aquel chico que posteriormente se convertiría en su marido y como a partir de aquello todo empezó a cambiar. Dejó de ir a su casa y llorar, en definitiva dejó de ir a su casa y de frecuentarla a ella o a cualquiera de sus amigas. Empezó a alejarse de todo y a pasar más tiempo con aquel chico del que nadie sabía nada. Parecía que se había olvidado de Umi por completo así que achacaba aquellos días de llantos como un simple berrinche de adolescente. Desde entonces nunca más volvió a ver a su amiga como volvía a estarlo ahora.
Cogió al fin el agua que ya había empezado a hervir, la puso en la bandeja donde ya había puesto un par de tazas y se dirigió de nuevo a la habitación donde esperaba su amiga. Apenas hizo ruido y nada más entrar se percató como Kotori ahora estaba semitumbada en su cama y parecía dormida.
-Umi…-dijo la chica medio dormida alertando a Honoka quien sin darse cuenta tropezó con algo que había en el suelo y por poco no rodó tirando lo que traía en las manos. Aunque todo aquel ruido consiguió despertar a la chica.
-Lo, lo siento, no quería despertarte.- dijo Honoka ruborizada por su torpeza y depositando finalmente la bandeja con la bebida en una mesilla.
-Me quedé dormida?.- rió algo inocente. –Lo siento, supongo que me agoté de tanto llorar.- finalizó bajando su mirada al suelo con tristeza.
-Kotori, que es lo que ha pasado?.- preguntó Honoka realmente preocupada y tomando asiento al lado de su amiga.
-No lo sé.- contestó en un suspiro.
-Es sobre Umi verdad?.- preguntó de nuevo Honoka sorprendiendo a la peligris.
-No estoy del todo segura. Es solo que cuando la veo siento algo que me oprime el pecho. Siento que tengo que pedirle perdón pero no sé porqué.- empezaron a escurrir lágrimas de nuevo por su ojos.
-Eres demasiado buena Kotori.- dijo la ojiazul abrazándola y reconfortando a su amiga para que dejara de llorar. –Por qué crees que deberías pedirle perdón. Es ella la que se fue y es ella la que ha vuelto de una manera extraña que ni siquiera se acerca a la Umi que un día fue nuestra amiga.- sentenció sabiendo que esas palabras quizás no eran las que querría escuchar su amiga pero que eran las que tendría que asimilar.
-Pero siento que todo fue mi culpa. Yo debí hablar con Umi en aquel entonces, contarle la verdad de lo que estaba pasando, decirle que todo era una farsa…-habló sin pensar confundiendo a Honoka.
-No fue tu culpa. Además a que te refieres? Que tendrías que haberle dicho?
-Quizás si ella lo hubiera sabido no se habría ido, quizás y solo quizás me habría ayudado.- siguió hablando desconcertando cada vez más a su amiga.
-De que estás hablando Kotori?.- preguntó preocupada Honoka levantando la cara de su amiga y haciendo que esta la mirara a los ojos. No entendía nada de lo que su amiga estaba diciendo.
-Si le hubiese contado que me obligaron a casarme con él… que yo la amaba a ella y solo a ella…
Y más drama. A veces cuando estoy escribiendo no veo el momento de acabar con tanto misterio xDD incluso a estas alturas empieza a costarme mantener un nivel de misterio sin que todo explote en la cara rápidamente y creedme me está costando y es por eso por lo que los capítulos que llevaba de ventaja por si me venían bloqueos se han acabado. Espero poder traer siguiente capítulo pronto porque odio saber lo que quiero pero ponerme a ello y que no salga nada. Incluso me he aventurado a escribir un One Shot (KotoUmi de nuevo xD) a ver si me inspiraba pero nada... lo publicaré en próximos dias, en cuanto mi Beta lo revise ^^
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Respecto a FIRESTORM no sabes lo mucho que me alegró tu review :D y si, es cierto que si las cosas ya están mal y creen que no pueden empeorar es porque no saben el futuro que le tengo deparado a todo esto xD aun así me alegra que te enganche ese misterio con el que trabajo... aveces pienso que me excedo pero poco a poco se van sabiendo mas cositas. Respecto el NicoMaki no se como puedo plantearlo me gustaría que interactuaran mas en la historia la verdad y creeme que si lo consigo alguien sufrirá. Yo también estoy cansada de melosidades entre esas dos :P
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Sin más, nos leemos en el próximo capítulo y recuerden dejarme sus reviews si les gustó o simplemente dejarlas para hacerme feliz :D
