Gomen :( Este capítulo costó de arrancar ya que quería basarlo un poco en el pasado de Umi y como fue que hizo un cambio de vergonzosa a depravada xD y a la vez mantener ese misterio tras todo el asunto KotoUmi que hay. El siguiente cap será sobre Kotiti y poco a poco sus historias se irán encontrando y cruzando entre si... ups! mejor no hablo más.
Aquí les dejo el cap, el más largo hasta el momento :)
Recuerden que ni Love Live ni sus personajes me pertenecen.
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Salió del edificio tan rápido como le permitieron sus pies. Toda la situación por la que estaba pasando se le empezaba a hacer demasiado grande.
Miró a su alrededor encontrándose con la fría noche de Tokyo. Miles de luces alumbraban las calles y todos aquellos altos edificios llenos de vida, sin embargo todo se sentía vacío y solitario.
-Piensas quedarte ahí toda la noche?- le preguntó Tsubasa a sus espaldas sacándola de sus pensamientos.
No se molestó ni siquiera en mirarla. Esa chica se encontraba en la misma situación. Las dos eran perseguidas y podían perderlo todo en un parpadeo y sin embargo solo ella era la que parecía actuar como si ya lo hubiese perdido.
-Vamos, hay que irse de aquí.- volvió a hablar haciendo que esta vez Umi reaccionara y empezase a caminar en dirección al coche de su compañera.
-Saldremos de esta, lo haremos, saldremos seguro.- dijo Umi más para sí misma que para Tsubasa. A partir de ese momento ese iba a ser su mantra diario.
-No solo saldremos de esta sino que todo volverá a ser como antes.
-Si.- senteció. Umi no tenía más que decir, tenía esperanza de que realmente todo saliera bien pero había demasiadas cosas en su contra.
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Habían pasado ya 3 días desde que Umi irrumpiera en su propio departamento y saliera huyendo de allí sin dar explicaciones, ni siquiera una despedida que valiera la pena. Se arrepentía de dejar a Yuuki de esa manera y en su cabeza no paraba de darle vueltas a que seguramente el chico vería que acabaría haciéndole lo mismo que a sus amigas años atrás y decidiera darle la espalda pero quizás así sería mejor, quizás así estaría a salvo.
-Tienes que comer algo.- dijo Tsubasa entrando al coche y sentándose a su lado ofreciéndole una bolsa que contenía un poco de comida rápida.
-Solo llevamos unos días fuera y ya estoy agotada.- comentó apenada sin mirar a su amiga y rechazando la comida que le ofrecía con un gesto de su mano.
No habían hecho otra cosa que ir de arriba para abajo durante esos días. Sin un sitio fijo donde descansar o tomar un baño. Dormían de cualquier manera en el coche e intentaban ser vistas lo menos posible.
-Entiendo que todo esto sea una mierda Umi pero llevas casi dos días sin comer y por eso estás cansada, no me vengas solo con el tema del sentimentalismo y come.- dijo algo frustrada por la actitud de su compañera ofreciéndole de nuevo la bolsa de comida.
-Eres muy borde a veces, lo sabes no?- recriminó mirándola y cogiendo la bolsa. –Además, no conoces otra cosa que no sean las hamburguesas? Vas a engordar.
-Uy perdone señora sofisticada la próxima vez me encargaré de traerle algo del agrado de su pijo paladar.- habló sarcásticamente.
-No tengo un paladar pijo.- contestó viendo la hamburguesa que tenía en sus manos. –pero esto es asqueroso. Y no es señora sino señorita.- volvió a rebatir.
-Te han dicho alguna vez que eres como un grano en el culo?.- habló dándole un gran bocado a su comida. –Efto efta bueno, no fe porfque no te gufta.
-Y a ti te han dicho alguna vez que eres como una especie de enanito gruñón?, además, no hables con la boca llena, es de mala educación.
-Agh.- se quejó mirándola con mala cara. –Has pasado demasiado tiempo con Erena.
Ante el comentario Umi sonrió y se sintió satisfecha por ganar la batalla. Aun así el nombrar a Erena hizo que recobrara el sentido en sus pensamientos. Ella era de las pocas personas que sabían del tema pero aun así ni siquiera ella podía saber donde estaban ahora. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo pensando en lo que la peli granate sería capaz de hacerles si algún día volvían a verse después de la que le montó por solo unas semanas.
-Crees que está bien que no le contemos nada a Erena? Al fin y al cabo fue ella la que más nos ayudó.- habló saliendo de sus pensamientos.
-Por el momento creo que es lo mejor. Siempre le deberemos estar agradecidas por lo que hizo por nosotras pero por su bien es mejor que deje de implicarse en todo esto.
-Lo sé… es solo que a estas alturas ya debe haberse enterado por sus padres o por ella misma de que ese hijo de puta saldría de la cárcel y por lo tanto vendría a por nosotras.- dijo calmadamente recostándose en su asiento. –Ni siquiera le hemos dado una señal de que seguimos vivas y me siento mal por ella.
-No te preocupes, estará bien. Ahora acaba de comer y duerme un rato, empiezas a parecer un mapache.- ordenó señalando las ojeras que empezaban a formarse en los ojos de Umi. –Además yo tengo que hacer unas llamadas.- dijo acabando de comer y proponiéndose a salir del coche.
-A dónde vas?- preguntó preocupada viendo como Tsubasa había salido del coche sin siquiera controlar donde estaban.
-No te preocupes, no hay nadie por aquí, además son asuntos que me gustaría tratar en privado.- dijo alzando el teléfono dándole a entender que se refería a la llamada. –Tú descansa que luego te toca conducir a ti.
Umi se resignó a las palabras dichas y no objetó nada más. Vio como Tsubasa se alejaba y se recostaba frente a una pared que había en aquel estacionamiento y empezaba a hablar por teléfono con alguien.
-Dormir… como si fuese tan sencillo.- se dijo para sí misma tumbándose en los asientos traseros del coche e intentando que Morfeo la encontrase pronto y la llevase con él.
-Has enfadado a muchos Umi y van a ir a por ti.
-Pero todo fue un accidente.
-Ellos no lo ven como tal y ahora uno de los cabecillas del grupo va a pasar unos no muy bonitos años en la cárcel por tu culpa.
-Y que puedo hacer?
-Mantente cerca de aquí y empieza una nueva vida.
-A que te refieres?.- preguntó sin entender nada.
-Esa gente no se anda con rodeos. No van a ir directamente a por ti Umi…
-No... no entiendo.- balbuceó intentando no pensar en lo que realmente le estaba queriendo decir ese hombre.
-Aquí nadie te conoce y tienes a Tsubasa y a su padre de tu lado, ellos pueden protegerte pero si te relacionan con los tuyos…
-Si me relacionan con los míos…?
-Umi, si averiguan que eres tu quien disparó a ese tipo y descubriste todo su trapicheo van a perseguirte y van a ir a por todos los tuyos, van a arrebatarte uno por uno a tus personas cercanas.
-Pero…
-Créeme Umi, esa gente no tiene escrúpulos. Olvídalo todo, olvida toda tu vida pasada y empieza de nuevo desde aquí, solo así puedes protegerlos.
Se despertó sobresaltada. Todo había sido un sueño, el mismo sueño que no paraba de perseguirla esos días. Se echó las manos a la cara notándola empapada, había estado llorando sin darse cuenta.
Habían pasado 7 años desde aquella conversación y desde que le hiciera caso a aquel hombre de desaparecer y al parecer había funcionado. Sabía que tarde o temprano quizás la encontrarían pero la encontrarían solo a ella.
Pensó mucho en aquello, dejarlo todo atrás, a sus amigas, su familia que aunque no le dirigieran la palabra seguían siendo su familia… todo. Pero pensándolo bien ya lo había dejado todo atrás hacía un año por el incidente con Kotori así que solo debía continuar con todo eso.
Volviendo al presente, volvía a encontrarse en la misma situación. Estuvieron años buscándola pero gracias a que desapareció no pudieron encontrar ningún enlace con ella por lo que la dejaron tranquila. Ahora sin embargo el cabecilla de grupo había salido de la cárcel e iría a por ella y estaba segura de que si descubría alguna de sus relaciones tomaría las represalias que no había podido tomar en años pasados.
Es por eso por lo que volvía a huir, es por eso por lo que volvía a dejarlo todo atrás.
-Ya despertó la bella durmiente?- dijo Tsubasa entrando al coche sobresaltando a Umi.
-Tsubasa! Oggg... maldita sea!, podrías ser más cuidadosa? Casi me matas de un infarto.- le reprendió Umi.
-Naah, bicho malo nunca muere.- rió.
-Que graciosilla estas hoy.
-Lo sé.- dijo sacándole la lengua. –Ahora ponte al volante y yo te guio.
Umi obedeció al instante. Era lo bueno de que estuvieran las dos, podían turnarse y además no se sentían tan solas en todo ese asunto. Envidiaba a Tsubasa por como parecía tomarse todo esto, siempre sonriendo y alegre como si nada malo estuviese pasando, como si estuviera viviendo una aventura.
-A donde vamos?- preguntó Umi arrancando el coche.
-A casa de una amiga.- canturreó alegremente. –Vamos, vamos, conduce!.
-A casa de una amiga? No se supone que tú no tienes amigas?
-Oh, gracias por decirme indirectamente que no somos amigas… me rompes el corazón Umi.- dijo haciéndole un mohín.
-Eres incorregible- dijo volviendo sus ojos en blanco-... Además, sabes a lo que me refiero.
-Si, si, lo sé pero no hay de qué preocuparse.- sentenció Tsubasa haciendo que Umi empezara a circular mientras la guiaba.
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Seis días habían pasado ya desde que desapareciese para el resto del mundo. Para su suerte, Tsubasa había conseguido que al fin pudiesen parar tranquilas en una casa dejando las calles y las largas noches en el coche.
Según la castaña esa casa pertenecía a una antigua amiga. Umi empezó a cuestionarse muy en serio las amistades de Tsubasa. El sitio al que llamaba casa tenía las paredes con escasa decoración, bastante sucias y tan solo tenía una habitación que bien podría haber pasado por una habitación de motel de carretera, un pequeño salón con un par de sofás algo raídos y una cocina con lo esencial y barra americana. Lo único bueno es que tenía baño privado y una cama que parecía ser cómoda y sabiendo en el punto en el que se encontraban eso era suficiente.
-Cuanto tiempo crees que vamos a poder seguir aquí?- preguntó Umi.
-Por el momento podemos aguantar unos días, además ya te dije que debemos esperar a mi amiga, ella nos ayudará en esto.
-Llevas diciéndome eso desde que llegamos a esta… ¿casa? Pero tu amiguita no ha aparecido aun, además que tanto misterio tiene que ni siquiera puedes decirme su nombre?
Ambas chicas parecían empezar a perder la paciencia. Umi no soportaba por un segundo más estar encerrada en un sitio en el cual no podrían obtener nada para salvarse de la persecución. "Acaso voy a tener que huir siempre?"- se preguntó negándoselo al instante.
-Necesito salir.- dijo finalmente mirando de reojo a Tsubasa. Realmente lo necesitaba para no volverse loca.
-Sabes que no debemos salir a estas horas, no es seguro Umi.
-¿¡Y cuándo será seguro Tsubasa!?- preguntó irritada por la situación alzando la voz y sobresaltando a la chica que se encontraba estirada en la cama con los ojos cerrados. –Hasta ahora solo sabemos que ese tío ha salido de la cárcel pero nada nos asegura que nos esté buscando.
-Sabes muy bien que nos estará buscando y quizás a ti no te conozca pero yo soy hija de la facción de Kira por lo que es muy probable que mi foto ande rondando entre todos sus matones. No tengo ganas de que me maten sabes?- preguntó frustrada sentándose y mirando fijamente a Umi frente a ella.
-Ahhhh! Pero esto es insoportable.- gritó agarrándose la cabeza y poniéndose en cuclillas. –Necesito salir aunque sea solo un rato y tomar el aire.
-Haz lo que quieras, yo no soy tu madre para andar ordenándote nada.- habló tendiéndose de nuevo en la cama dejando de mirar el espectáculo de frustración de Umi. –pero eso sí, ten cuidado.
-Que?.- preguntó sorprendida al ver como Tsubasa acababa de ceder. Sabía que no era su madre y que no era nadie para darle ordenes pero también sabía que ella era la más apta para controlar esa situación. –Lo estás diciendo en serio? Bueno para que pregunto me marcho antes de que cambies de idea.- sentenció irguiéndose rápidamente y dándose media vuelta en dirección a la puerta.
-Eh Umi!- exclamó Tsubasa antes de que esta abriese la puerta. –Ya que sales trae algo de cenar, estoy cansada del arroz.
-Eso está hecho. Te traeré unas buenas hamburguesas.- afirmó con una amplia sonrisa y mostrándole el pulgar hacia arriba.
La calle estaba más silenciosa que de costumbre. Eran solo las 7 de la tarde pero la gente parecía haberse encerrado ya en casa. En un principio sintió como algunas miradas se clavaban en ella, vigilándola, pero no quiso darle importancia. Saber que posiblemente la estuviesen buscando en esos momentos la hacía sentir de ese modo en cada momento, pero agradecía poder respirar al fin algo de aire fresco.
Abrió la cremallera del bolsillo de su chaqueta y sacó su teléfono. "Apagado"- suspiró. Tenía la gran tentación de encenderlo y revisar la cantidad de llamadas y mensajes que seguro tendría. La tentación de llamar a Yuuki y decirle que estaba bien y que no se preocupase o incluso llamar a Erena…
-Erena, como te echo de menos...- dejó ir en un susurro sentándose en uno de los bancos del parque al que había llegado.
Divagó entre todos sus recuerdos intentando encontrar algo que la calmase. En su mente una y otra vez se proyectaba la imagen de la peli granate. Esa chica se había ganado un gran hueco en su corazón. Al fin y al cabo tenía que agradecerle todo lo que ahora era a ella.
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*FLASHBACK*
No sabía de dónde había sacado las fuerzas para marcar su número pero ahí estaba, con el teléfono pegado al oído escuchando como la llamada continuaba pero nadie le contestaba hasta que finalmente se cortó sola por la duración.
Se sintió avergonzada, más que de costumbre, eso había sido como un rechazo indirecto. Dejó el teléfono en la mesilla y volvió a estirarse en el sofá. Agradecía que Yuuki esos días tuviese trabajo en la universidad.
Cuando estaba por quedarse dormida el teléfono empezó a sonar y vibrar casi cayéndose de la mesilla. Miró el identificador de llamadas y vio que era la persona a la que rato antes llamó. Se sentó de repente, con el corazón latiéndole fuertemente y miró el teléfono como quien mira un fantasma. "A que tanto miedo Umi? La llamaste tu primero"- se debatió en su cabeza. Soltó todo el aire retenido y deslizo el pulgar por la pantalla aceptando la llamada.
-Bu... buenas tardes-. Habló avergonzada.
-Buenas tardes. Vi que tenía una llamada que no pude atender. Que desea?
-Esto…yo… emmm…
-Señorita, no la entiendo podría hablar más fuerte?
La voz de aquella mujer sonaba algo cansada pero no agotada mentalmente sino que parecía estar sofocada. Los nervios en Umi no parecían disiparse pero algo le decía que hablase con esa chica. Las condiciones de conocerse no fueron las mejores, así que se sentía en la necesidad de agradecerle como es debido. Con eso último en mente consiguió algo más de confianza para seguir hablando.
-Erena? Soy… soy la chica a la que ayudaste hace un par de semanas.
Un silencio incómodo se instaló en la peliazul al ver que la otra chica no decía nada. Seguro ya se había olvidado de que le había dado su teléfono. "En que estabas pensando Umi?"- se recriminó frunciendo el ceño.
-Erena?-. Preguntó de nuevo al teléfono.
-Oh si! Ya lo recuerdo! Sonoda!.- gritó y rió al otro lado de la línea al darse cuenta de quien le hablaba finalmente. –No pensé que me llamarías ya, me sentía algo apenada, pensé que habíamos tenido feeling.
-Fe, feeling? Eh… yo, yo solo era para agradecerte de nuevo ya que ahora estoy mucho mejor y…
-Oh eso es bueno-. Habló cortando a Umi. –Tienes libre este fin de semana?
-El fin de semana? Si, si claro-. Contestó con timidez sin entender los planes de Erena.
-Perfecto, te recojo el viernes a las ocho de la tarde en la estación. Nos vemos, ahora tengo que irme, estoy ocupada con… algo.
-Pero…
-Ah sí,- cortó de nuevo. –y tráete el bikini y ropa para el fin de semana, también algo sexy, ya me entiendes. Hasta pronto Umi.
La chica estaba a punto de reclamar por esos planes improvisados pero escuchó como el teléfono le daba la señal de que le habían colgado. Depositó el dichoso cacharro sobre la mesilla de nuevo y volvió a estirarse en el sofá con los ojos fijos en el techo -"Que narices vas a hacer ahora Umi? Podrías volver a llamarla y negarte, no la conoces de nada y ya te está llevando con ella un fin de semana? Qué clase de mujer es esa?"- suspiró sin querer responder ninguna de esas preguntas. En el fondo sabía que le vendría bien desconectar, seguía sintiéndose destrozada por Kotori y Yuuki llevaba esas dos semanas enteras diciéndole que debería salir para olvidar todo. Ahora se presentaba su oportunidad así que se la daría.
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El día indicado había llegado y ahí estaba Umi esperando en la estación como había quedado con Erena unos días atrás. Desde aquella llamada no volvieron a comunicarse para confirmar nada pero aun así todo había quedado dicho. Yuuki se alegró al saber que Umi al fin saldría de casa no solo para ir a la universidad sino para pasárselo bien. No le había dicho nada sobre la persona con la que se iba, solo le había dicho que pasaría el fin de semana fuera con una antigua amiga. No sabía bien porque le había mentido simplemente le salió solo.
Miró el reloj de nuevo, ya pasaban 15 minutos desde la hora acordada. Quizás no fue buena idea no llamarse de nuevo para confirmar la quedada.
-Aquí estas! - Exclamó una fuerte voz tras ella y sin darle tiempo a darse la vuelta unos fuertes brazos la aprisionaron posándose sobre sus hombros.
Tan pronto como notó la cercanía de esa persona su cara se volvió roja como un tomate. No estaba acostumbrada a ese tipo de gestos y mucho menos de personas con las que no tenía confianza.
Dirigió sus ojos a un lado donde vio la cara de Erena divertida recostada sobre su hombro mirándola con una sonrisa tan sincera que la impactó.
-E, Erena?!.- preguntó exaltada Umi consiguiendo separarse de la chica y mirándola con completo sonrojo.
-Ara, ara!, no seas tan vergonzosa Umi. Este fin de semana es nuestro y vamos a pasarlo en grande.- contestó alegre y guiñándole el ojo. –Vamos, tengo el coche esperando.
No entendía la confianza que se había tomado esa chica. La envidiaba por la facilidad de hacerse con la gente tan rápido. Habían viajado en limusina hasta un pueblo costero. Al parecer los padres de Erena eran unos afamados abogados con bastante capital. El viaje se hizo ameno hablando sobre trivialidades, conociéndose mejor la una a la otra. Umi sentía que esa chica guardaba más de lo que decía. Aun recordaba la cara extrañamente triste que traía el día que la conoció en la estación. No quiso arriesgarse a preguntar al igual que Erena tampoco le preguntó acerca del incidente. Habían ido a pasarlo bien y no preocuparse.
Miró a su alrededor. Al llegar Erena le indicó cual sería su cuarto y le dijo que descansara que ya al día siguiente empezaría su fin de semana. La casa no parecía especialmente grande vista desde fuera. Podría decirse que era la típica casita de urbanización costera pero las habitaciones podrían hacerle frente a algunas suits de hotel.
Se adentró en el baño dándose una ducha antes de meterse en esa grandiosa cama de dos por dos y dormir cual princesa de palacio. No quería pensar en lo que le esperase mañana, por alguna razón tenía un buen presentimiento y sin saber porque se sentía relajada como en tiempo no se había sentido.
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Umi se había despertado bastante temprano como era costumbre en ella. Salió de su habitación rumbo a la cocina para prepararse algo de desayunar. Erena al parecer seguía durmiendo así que se tomó su tiempo.
Había acabado su desayuno y su inquilina seguía sin dar señales de vida así que decidió ir a despertarla, el día anterior habían quedado en aprovechar el día.
Estaba por llegar a la puerta del cuarto de Erena cuando esta se abrió y de ella salió una totalmente despierta y casi totalmente desnuda peli granate.
-Oh Umi, ya estas despierta?. Buenos días- habló felizmente Erena mientras Umi se quedaba estática en su sitio.
-Ah…eh…mmm…Bu, bu, buenos días-. Tartamudeó nerviosa al ver a esa mujer frente a ella con tan poca ropa incrementando así más el sonrojo en su cara por momentos.
-Vamos Umi, ni que no hubieras visto nunca a nadie en bikini.- se rió la chica al ver la vergüenza de su compañera. –Ya desayunaste supongo así que yo bajaré a desayunar ahora. Te espero abajo, cámbiate y ponte fresca, pasaremos la mañana en la playa.- finalizó echándose a andar pasando por un lado de Umi a la vez que acomodó un mechón de pelo de la chica tras su oreja haciendo que el color de esta incrementara a un rojo más fuerte. –No tardes-. Le susurró al oído saliendo finalmente de allí.
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-Umi! El agua está estupenda a que estas esperando?!- gritó Erena desde la orilla a su compañera que desde que habían llegado a la playa no se había movido de debajo de la sombrilla.
-Es, estoy bien aquí-. Contestó mirando a su alrededor.
Hacía mucho calor y todo eso lo estaba sufriendo Umi pero tenía demasiada vergüenza. Quería poder levantarse de su sitio y meterse en el agua que lucía bien apetecible pero no conseguía sacar las fuerzas suficientes. Erena por su parte lucía tan tranquila y despreocupada, luciéndose en bikini sin vergüenza. La envidiaba, realmente lo hacía.
-Ah! Déjate de tonterías y ven a divertirte-. Hablo la peli granate acercándose a Umi peligrosamente.
-No, no, yo, yo estoy bien aquí, no hace tanta calor.
-Y por eso estás roja como un tomate y sin parar de sudar? Veeenga-. Animó agarrando de las manos a Umi impulsándola y poniéndola de pié.
-E, Erena!- gritó avergonzada soltándose del agarre y tapándose con las manos.
Antes de salir de casa Erena había conseguido que Umi se quitara la mayor parte de ropa con la que pretendía ir a la playa logrando que vistiera solo un pareo anudado a la cintura.
-Esto empieza a sobrar.- desanudó el pareo de Umi en un rápido movimiento dejándola finalmente con el bikini.
-Kya!-. Gritó Umi sonrojándose de nuevo echándose al suelo y haciéndose un ovillo causando que se le escaparan algunas carcajadas a Erena.
-Eres demasiado adorable.- habló mientras seguía riendo mirando a Umi de quien incluso parecían empezar a formársele lágrimas en los ojos por la vergüenza. Sin pensarlo dos segundos más y aprovechando sus diferencias físicas agarró a Umi levantándola del suelo y cargándola como un saco salió corriendo en dirección al agua haciendo caso omiso de los reclamos que le hacía.
Umi sacó la cabeza bajo el agua mirando a todas partes. Sentía que iba a explotar en cualquier momento por la vergüenza o quizás por el enfado debido a la confianza que se estaba tomando esa chica con ella sin apenas conocerse. Sentía que esa chica podía ser incluso peor que Honoka.
Dándose la vuelta se encontró finalmente con la culpable de que ahora estuviese ahí perdiendo toda la decencia. La miró a los ojos en los que podría haber jurado perderse durante un buen rato. Toda ella transmitía sinceridad y la sonrisa que remarcaba en su cara sin duda describía lo bien que se lo estaba pasando. De alguna manera Umi se sentía relajada y tranquila al verla así. Era la segunda vez que se veían o la primera en términos formales pero en tan solo ese día que llevaban juntas podía sentir como el exceso de confianza no la molestaba. Por alguna razón que desconocía esa chica la hacía sentir tranquila y olvidar un poco el dolor que sentía en su corazón.
-Te dije que el agua estaba buena. Aunque ahora que lo pienso, no nos hemos puesto protector solar-. Dijo agarrando a Umi nuevamente de la mano y arrastrándola ahora fuera del agua en dirección a sus pertenencias.
-Eh?!
-Vamos, te lo pondré yo a ti primero.- tumbó a Umi en su toalla. –luego me lo pones tu a mí y podremos seguir jugando. No quiero que nos quememos.
Umi por su parte no sabía dónde meterse, si creía que haber sido despojada de toda decencia quedándose en bikini mientras la lanzaban al agua había sido lo peor es porque aun no había llegado ese momento en el que Erena "discretamente" se sentara en su trasero mientras le untaba el protector solar por la espalda. Por un momento creyó escuchar el sonido de ambulancias que creía iban a por ella por un paro cardiaco grave.
La mañana por suerte no pasó con muchos más incidentes para suerte de la peliazul. Incluso hubo momentos en que olvidó donde estaba y se dejó llevar sin vergüenza. A la hora de la comida decidieron ir a uno de los muchos locales que había en la playa donde la camarera que las atendió las confundió con una pareja causando de nuevo vergüenza en Umi cosa que parecía estar disfrutando Erena.
La comida se hizo amena, ambas chicas conectaban a pesar de ser tan distintas. La conversación fluía como fluye con un amigo al que conoces desde siempre. Decidieron dejar la playa de lado por la tarde y descansar un rato para luego ir al centro del pueblo a ver alguna película en el cine y ya por la noche empezarían de nuevo los "buenos" planes.
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Erena estaba acabando de alistarse para la fiesta que tendrían esa noche cuando sintió unos estruendosos gritos provenir desde la habitación de Umi. Dicho acto le causó gracia, sabía por lo que eran esos gritos ya que era la culpable de ello. Después de las charlas que había tenido con Umi se había dado cuenta de que es más vergonzosa incluso de lo que pensaba así que se retó a acabar con eso. Cuando Umi entró al baño para tomar una ducha Erena entró sigilosamente a su habitación buscando el atuendo que pretendía usar esa noche.
-Acaso cree que vamos a un convento?-. Susurró al ver el vestido que la chica se había preparado junto a una chaqueta y unas medias oscuras. –Hoy vas a triunfar Umi-. Dijo cogiendo ese atuendo y algún otro que había colgado en el armario de repuesto a la vez que depositaba un par de atuendos mucho más… provocativos pero más acorde con lo que es salir de fiesta.
Dejando todo aquello preparado salió en silencio de la habitación digna de una ladrona y metió aquellos trajes que llevaba en la mano en un cobo con agua. Estaba segura de que Umi saldría en busca de sus trajes pero si estaban completamente mojados no le quedaría otra que usar uno de los que le había dejado.
Los gritos de Umi cesaron de repente causando algo de preocupación en Erena que pensó que quizás la había molestado demasiado. Esta estaba a punto de salir de su habitación para acudir en busca de Umi cuando la puerta de su habitación se abrió estruendosamente dejando ver en la puerta a una peliazul completamente roja portando en cada una de sus manos los trajes que Erena le había dejado para esa noche.
-Que, que es esto?-. Preguntó alterada e irritada a la peli azul frente a ella.
-Oh, eso, bueno, pensé que te verías mucho mejor con uno de esos trajes-. Picó Erena guiñándole un ojo a Umi causando que esta se pusiera más roja y su enfado aumentase.
-Do, donde esta MI vestido.- volvió a preguntar remarcando que quería su ropa de vuelta.
-Bueno, tus ropas creo que han tenido un pequeño accidente-. Contestó Erena intentando sonar inocente fijando su vista en el cubo donde reposaba la ropa de Umi haciendo que esta los viera y soltara un grito totalmente desconcertado. –Yo creo que el negro te quedaría bastante bien, pero pensándolo mejor el blanco se te vería mucho más sensual-. Habló mirando de nuevo a su compañera que parecía tener la boca desencajada por el asombro de la situación.
-Se, sensual?!- exclamó abriendo mucho los ojos y entendiendo el significado de esas palabras. –Es indecente!- volvió a exclamar volviendo su atención a Erena que se veía divertida.
-Ara, ara, acaso me estás diciendo que soy una indecente?.- preguntó con socarronería mirándose a sí misma que llevaba un vestido de las mismas medidas que Umi.
-No…yo… pero esto…yo no...
-Si no sabes cómo ponértelo puedo ayudarte en eso-. Habló cortando la perorata de Umi mientras se acercaba a esta.
-Ah?! No, yo puedo hacerlo sola!-. Gritó con vergüenza saliendo a toda rapidez de ahí y encerrándose en su habitación dejando a Erena carcajeándose de su actitud.
Al fin estaban llegando a la fiesta. Cuando salieron de casa se dirigieron a un restaurante italiano que había por la zona donde cenaron tranquilamente y luego empezaron a caminar en dirección a la playa donde sería la fiesta.
Erena inconscientemente echaba leves miradas a Umi, se la veía hermosa y no entendía como no vestía más con ese tipo de ropa para sacarle provecho a su cuerpo. Finalmente la chica había elegido el vestido blanco haciendo que el corsé del que contaba la parte superior remarcara más sus curvas y acabando en palabra de honor resaltando sus atributos y dejando ver sus largos brazos bien formados completamente desnudos. La parte inferior del vestido era como una falda de capas bastante corta dejando lucir las largas piernas de Umi para acabar con unas sandalias con plataforma a juego con la ropa. Erena sentía como esa chica empezaba a llamarle la atención más de lo que desearía.
Ambas chicas fijaron su vista al frente donde empezaban a acumularse un montón de jóvenes bailando y hablando los unos con los otros. Umi hasta el momento había conseguido sentirse cómoda a pesar de la ropa pero al ver tanta gente su vergüenza volvió a aparecer intentado dar marcha atrás de no ser porque Erena la agarró de la mano y la apoyó para seguir caminando.
-Erena!- exclamó una voz femenina acercándose a la chica haciendo que la nombrada se girara a ver quién era.
-Ryo?- preguntó Erena al ver a la chica que se le acercaba.
-Erena! Cuanto tiempo, pensé que ya no vendrías más por aquí. Dime, estas con Anju? No la he visto por aquí.
Umi que se mostraba expectante de aquellas dos chicas vio como el semblante de Erena cambio por un segundo cuando aquella chica, Ryo, pregunto por esa tal Anju. Las dos chicas habían seguido hablando ignorando a Umi aunque lejos de importarle se sentía bien con ello, se seguía sintiendo avergonzada y miraba a todos lados evitando tener que hablar con alguien. Estuvo escuchando partes de la conversación, al parecer se conocían desde hacía tiempo gracias a esa tal Anju que por lo que había podido deducir se trataba de la ex de Erena.
-Y dime. Quien es esta belleza que esta a tu lado?-. Preguntó Ryo a Erena mientras miraba a Umi y sacaba a esta de sus pensamientos.
-Oh, es una amiga-. Contestó. –Se llama Sonoda Umi. Umi, esta es Aikawa Ryo-. Dijo hablándole a Umi para presentarle a esa chica.
-Encantada de conocerte-. Dijo cortésmente la chica ganándose la respuesta inmediata pero avergonzada de Umi.
-Y tú has venido sola?- preguntó extrañada Erena que conocía bien a esa chica.
-Oh, no, he venido con unas amigas-. Rió rascándose la nuca. –Sabes, si quieres puedo presentarte a un par de ellas que seguro estarán encantadas en conocerte y tu a cambio me presentas mas a tu amiga-. Dijo mirando fijamente a Umi. –Siempre y cuando a ella no le importe, claro-. Aclaró.
-Eh? Yo…esto… -. Empezó a balbucear Umi.
-A ella no le importa aunque es muy vergonzosa. Vayamos a sentarnos a una de esas mesas-. Indicó Erena señalando a la terraza que tenía aquel local donde había algunas mesas y más gente bailando.
-Me parece bien, id a coger sitio, yo pediré las bebidas y en seguida estoy con vosotras.- Contestó Ryo.
La noche fue fluyendo con normalidad. Umi que nunca había probado el alcohol se vio arrastrada a ello, no la obligaron pero aquellas chicas y la cercanía con Erena le dieron confianza y volvió a recordar las palabras que tanto le decían sobre que la pasara bien así que cedió ante la tentación. Para su desgracia eso le pasaría factura al día siguiente.
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Los rayos de sol llevaban ya horas filtrándose pero ahora ya empezaban a darle en la cara y parecía que tuviese una mismísima bombilla metida dentro de los ojos. Intentó abrirlos sin ver nada pero si notando un fuerte dolor de cabeza. Parecía que le estaban pegando con cinco martillos a la vez. Intentó fijar su vista echándose las manos a la cabeza y dándose cuenta de que estaba en su habitación aunque ni siquiera recordaba cómo había llegado allí. Pasó la mirada por la habitación encontrándose el vestido que había llevado por la noche totalmente arrugado y en el suelo. No entendía nada de lo que había pasado.
-Buenos días gatita-. Habló una voz a su lado haciendo que Umi se asustara tanto y diera tal salto de la cama que acabara en el suelo.
La chica se la quedó mirando asustada por si se había hecho daño. Estaba segura de que no recordaba nada de lo que había pasado anoche y estaría haciéndose ideas equivocadas. La cabecilla de Umi fue asomándose poco a poco por sobre el colchón cubriéndose la vergüenza que estaba sintiendo en esos momentos.
-Que, que ha pasado? Tú y yo? Po...porque llevo tu camisa puesta?-. Preguntó sin pausa, dejando caer algunas lágrimas por la vergüenza y mirándose a sí misma.
-Ahhhh-. Suspiró la chica. –No hicimos nada, no tienes de que preocuparte. Llegaste aquí muy pero que muy borracha y te dije que lo mejor era que tomaras un baño y…
-Pe, pero porque llevo tu camisa puesta?!- preguntó de nuevo interrumpiendo.
-Eso es porque solo a ti se te podía ocurrir meterte en la ducha con la ropa. Busque por toda la habitación pero no encontré nada de tu ropa y acababas de salir de la ducha así que me ofrecí a dejarte mi camisa.
-pero tú, tu camisa, tu, tu ropa… estas desnuda?!- exclamó volviendo a esconder su rostro con el colchón de la cama.
-No, está bien, llevaba un top bajo la camisa-. Respondió entre risas viendo como Umi empezaba a asomar la cabecilla de nuevo tras el colchón y la miraba.
-Pero hemos dormido juntas, tu… por, por qué?
La chica no tuvo de otra que reírse al recordar la escena. –Bueno eso fue culpa tuya-. Siguió riendo intentando explicarse. –Yo estaba por irme cuando vi que estabas quedándote dormida para mi desgracia nuestra amiguita Erena no tenía otro sitio mejor para pararse a hacer sus cosas que en el salón por lo que no podía salir por la puerta principal y bueno volví aquí para salir por la ventana. Estaba cansada y realmente quería dormir y cuando estaba por salir te despertaste de la nada y te me echaste encima gritando 'gatito' todo el rato.
-Ga, gatito? Eh?
-Si al parecer me tomaste por un gatito y me agarraste de tal manera que me arrastraste a la cama sin dejarme escapar. Luego empezaste a ronronear hasta que te dormiste-. Rió recordándolo. –Sinceramente no sé si me tomaste a mí por un gato o eras tú la gatita-. Rió aun mucho más fuerte a carcajadas.
-I... indecente!- gritó Umi lanzándole un cojín a la cara haciendo que la chica casi cayese de la cama.
Sin pensarlo dos veces Umi se levantó y salió a toda prisa de la habitación antes si quiera de que Ryo le diera tiempo de decirle nada o avisarla de lo que se encontraría si bajaba al salón. Se sentía completamente avergonzada, sentía como la cabeza le echaba humo y no solo por la resaca que tenía sino porque pequeños flashes de recuerdos le venían a la cabeza sobre la fiesta. Hablando, bebiendo, bailando… ¿bailando sensualmente?, jugando… ¿jugando a pasar el hielo?. Definitivamente tenía que buscar un desfibrilador porque pronto le daría un ataque.
Sumida en sus pensamientos y pequeños recuerdos se dirigió a la cocina a por una aspirina pasando así por el salón pero sin fijarse en nada de lo que ahí había sucedido. Se calmó un poco y decidió volver a su habitación o a la habitación de Erena donde estaba toda su ropa ahora.
Cuando llegó al salón abrió sus ojos con asombro. Como no se había dado cuenta? Frente a ella se encontraba Erena junto a otras dos chicas dormidas cual sándwich en el sofá. El problema es que estaban completamente desnudas.
-Erena!-. Gritó no sabía si enfadada, avergonzada o como se sentía simplemente le grito como cuando le gritaba a Honoka por hacer algo mal.
-Eh? eh? En el coche no! En el coche no!-. Gritó desesperada Erena despertándose de repente asustada y desconcertada mirando a todos lados divisando a una Umi paralizada frente a ella mirándola completamente roja y enfadada. Se percató entonces de que estaba completamente desnuda y se echó a reír por la reacción de su compañera. –Lo, lo siento-. Siguió riendo. –parece ser que me dormí aquí pero no me mires con esa cara yo no soy la única que pasó la noche acompañada-. Picó Erena sabiendo que Ryo había dormido con Umi ya que esta iba con su camisa.
-No, no es lo que piensas. Eres una indecente!- le volvió a decir antes de salir a toda prisa de aquella situación intentando sacar aquella escena de su mente.
La mañana pasó sin más incidentes para Umi. Después de la escenita que presenció de Erena se encerró en su habitación echando a Ryo de ella y quedándose completamente sola en sus pensamientos. Un solo fin de semana al lado de esa loca peli granate había valido para hacerle pasar toda la vergüenza que pasaría en un año en un día.
Eran casi las cuatro de la tarde y aun no había salido a comer. Con todo lo ocurrido y la resaca que llevaba encima solo tenían ganas de estar descansando.
Unos toques en la puerta la alertaron para que seguidamente entrara una más serena Erena con una bandeja en la que portaba algo de comida. Umi se la quedó mirando por unos segundos antes de ponerse roja como un tomate al recordar la escena y taparse la cara con un cojín.
-Quieres dejar de avergonzarte?-. Suspiró la chica dejando la bandeja en la mesilla de noche. –Eres más mojigata de lo que creía, tienes suerte de ser tan adorable-. Dijo sentándose a su lado en la cama. –Come algo, te sentará bien.
Umi la miró aun escondida parcialmente tras el cojín. Aquella chica la estaba volviendo loca y no solo en los malos sentidos. Miró la bandeja que le había traído Erena con un simple sándwich y un zumo. Le había quedado claro que Erena no era una buena cocinera y al ver que solo había preparado un sándwich le quedó aun más claro.
-Gracias-. Consiguió hablar mirando a la chica que simplemente le sonreía son sinceridad.
-No hay de qué. Come tranquila pero no te demores demasiado, te esperaré abajo de acuerdo. Te parece si pasamos lo que queda de tarde en los baños termales? Son una buena medicina anti resaca-. Dijo levantándose de la cama y encaminándose a la salida.
-Pero…
-Prometo intentar no hacer nada vergonzoso-. Cortó poniendo su mano en alto a forma de promesa de scout. –Te espero-. Finalizó saliendo de la habitación.
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El agua estaba estupenda y solo llevaba diez minutos dentro cuando empezaba a sentir que toda la tensión acumulada empezaba a desaparecer. Erena aun no había llegado, mientras se cambiaban recibió una llamada y al parecer aun seguía hablando. No le importaba demasiado aunque se sentía algo sola. Eran unos baños no muy grandes pero no había nadie más que ella por el momento.
Escuchó como la puerta de los vestidores se abrió y de ella salió Erena con un semblante algo distinto. Sin pudor ninguno se quitó la toalla y entró al agua. Umi no lo notó pero por primera vez no se sonrojó por el acto, empezaba a hacérsele algo normal ver el descaro de esa chica.
-Pasa algo?-. Preguntó Umi preocupada por la cara de Erena.
-Oh, no. Era solo una amiga que al parecer está teniendo problemas para encontrar trabajadores y me preguntaba si conocía a alguien que pudiera interesarle.
-De que va el trabajo?-. Preguntó Umi interesada. –A mi me convendría empezar en algo, mis padres… bueno es solo que necesito mantenerme por mi misma ahora.
-No creo que ese trabajo vaya contigo-. Rió mirándola de reojo.
-No lo sé si no lo intento, además sin tan desesperada está tu amiga de encontrar trabajadores porque no darme la oportunidad a mi? Nunca he trabajado, al menos no seriamente, solo ayudaba a mis padres como tutora de los más pequeños pero aun así me siento capacitada para cualquier cosa.
-Estás segura?.- preguntó Erena acercándose disimuladamente a Umi quien se percató y se puso algo nerviosa. –No es un trabajo difícil y créeme que no te faltará dinero pero tendrías que cambiar tu actitud, es por eso por lo que no te veo capaz.- sentenció mirando a Umi a los ojos casi intimidándola.
Erena la estaba retando y Umi odiaba los retos, más que odiarlos no podía evitarlos y accedía a ellos como abeja que va a la miel. No apartó ni un segundo su ojos de los dos orbes esmeralda que tenía frente a ella. Estaba harta de que le digieran lo que no podía hacer o de lo que no era capaz.
-Haré lo que haga falta y verás que soy más capaz de lo que crees-. Habló directamente sorprendiendo a Erena por la decisión en sus palabras.
Fue cuestión de segundos en lo que la mirada de Umi la perdió de vista y Erena en un movimiento rápido se sentó abriendo sus piernas sobre el regazo de Umi quedando sus caras a escasos centímetros. Erena la miraba con una cara divertida mientras Umi a la que le empezaban a caer sudores fríos por la frente, estaba por morir de vergüenza.
Se quedaron varios segundos en esa posición, ninguna de las dos decía nada. Umi podía notar la piel de Erena sobre la suya, estaban desnudas y el roce era demasiado cercano. Los pechos de Erena amenazaban con salir a la superficie debido a la diferencia de alturas. Umi empezaba a pensar que ese sería su último día sobre la faz de la tierra.
-Si dices que harás lo que haga falta deberías empezar rápido a cambiar de actitud-. Habló finalmente Erena rompiendo el silencio y mirando con una sonrisilla pícara a Umi. –Puedo besarte?-. Preguntó sorprendiendo a Umi.
-E, Er, Ere…
-Oh, para que pregunto.- susurró para ella misma pero audible para Umi.
Sin tiempo a nada más acercó su rostro al de la peliazul y juntó sus labios. Umi había explotado interiormente y sin darse cuenta estaba siguiendo el ritmo del beso de Erena e incluso dejando que este se profundizara mas. Se sentía bien, diferente pero agradable. Aquel beso aunque inesperado parecía estar haciéndole olvidar muchas cosas y por un momento sentirse bien con ella misma. Pero se sentía frio, cercano pero extraño.
Sacó fuerzas y apoyando sus manos sobre los hombros de Erena la retiró apartándola de ella y desconcertando a la chica.
-Kotori.- susurró para ella misma haciendo que pequeñas lágrimas se formaran en sus ojos. –No, no puedo hacer esto-. Finalizó con la cabeza gacha sin mirar a Erena.
La peli granate se la quedó mirando, entendía bien por lo que lo había hecho y entendía aun mejor porque se estaba sintiendo tan culpable por ese beso. No hacía mucho ella había pasado por algo parecido.
Se separó de Umi sentándose de nuevo a su lado dejándole su espacio.
-Lo que sientes…-. Habló pausadamente. –Eso que sientes…, algún día pasará. Aun no se tu historia pero estoy segura de que tiene mucho en común con la mía y créeme que pasará, conseguirás olvidarla o al menos seguir adelante sin ella.
-Como estás tan segura?-. Preguntó levantando su mirada y encontrándose con el rostro nostálgico de Erena.
-Porque lo estoy. Aprenderás a desquitarte ese dolor y disfrutar. Además, ahora me tienes a mí, nos tenemos las dos.
-Quizás tengas razón.
-Sabes, puede que si te venga bien ese trabajo-. Habló sonriendo intentando acabar con el ambiente melancólico que se había formado. –La semana que viene te presentaré a tu nueva jefa, se llama Tsubasa, es como una especie de enanito gruñón pero es una buena chica.
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*FIN DEL FLASHBACK*
La noche había llegado sin que apenas se percatara. Pensar en todos esos recuerdos la transportaban a buenos tiempos donde su único problema era olvidar a cierta peligrís, cosa que creyó hecho de no ser por volverla a ver. Aunque eran tan diferentes sus sentimientos ahora por ella que no sabía a ciencia cierta que sentía.
Se levantó de aquel banco en el que había pasado un par de horas sentada, no era momento de andar pensando y recordando tiempos que no volverían y mucho menos pensar en la chica que tantos dolores de cabeza le había causado. Tenía asuntos más importantes que arreglar y una vez solucionado todo volvería a su vida anterior.
Buscó entre las calles hasta encontrar la cadena de hamburgueserías que tanto le gustaba a Tsubasa, le había prometido la cena y si llegaba a casa sin ella posiblemente saliera por la ventana no de buenas maneras a buscar sus dichosas hamburguesas.
Suspiró mirando el cartel con los menús. No había mucha gente así que sería algo rápido pedir para llevar y salir de ahí. Solo el olor de ese sitio ya empezaba a marearla.
-Póngame dos menús de la mega xtreme con suplemento de salsa picante y huevo-. Habló al dependiente para que le tomara nota. Ciertamente era un pedido totalmente extraño picante y chorreante de calorías.
-Creo que es la primera vez que veo a alguien a quien también le guste esa combinación-. Habló una voz tras ella.
Umi sabía que se refería a ella, no había mucha gente pidiendo pero su pedido era el único extraño. Se dio media vuelta encontrándose con una bella mujer pelirroja y de ojos morados que la miraba divertida.
-Oh, esto? Bueno, no son para mí, son para una amiga, yo no soporto este tipo de comida-. Contestó calmadamente.
-Que pena, yo que pensaba invitarte a una si cedías a cenar conmigo…-. Dijo apenada la chica.
-Bueno, no la soporto pero no sería la primera vez que la como. Además no podría negarme a la invitación de una mujer como tu-. Contestó Umi mostrando una de sus sonrisas seductoras.
-Ara ara! Como debería tomarme eso?- preguntó la pelirroja haciendo un mohín.
-Solo diré que si decides invitarme a cenar quizás sería conveniente que no pidieras postre, al menos no aquí-. Contestó cogiendo las bolsas con su pedido mientras seguía mandando sugerentes miradas a la chica quien las bien recibía y contestaba por igual.
-Espérame fuera-. Sentenció la pelirroja guiñándole el ojo.
Umi salió del local sin mirar de nuevo atrás. 'Que acabo de hacer?, Es una maldita desconocida! Y encima en una hamburguesería… Umi, estás perdiendo facultades' se dijo a si misma dándose una palmada en la frente.
Miró a su alrededor, las calles seguían tan vacías como cuando salió y no notó nada extraño. Sabía que quizás ir con una total desconocida en esos días sería firmar un contrato de muerte pero quería pasarlo bien, quería poder sentirse libre y si ese era su destino que así fuera.
-Pareces preocupada-. Dijo la chica que acababa de salir del local y se había encontrado a Umi suspirando. –No soy tan mala, no tienes de que preocuparte, aunque… -miró la bolsa donde Umi llevaba las hamburguesas. –Quizás tu amiga se moleste si no le llevas la cena.
Umi miró su mano sabiendo que de seguro Tsubasa se molestaría, aunque más que molestarse se preocuparía pero pensándolo mejor había sido idea suya que no encendiese el teléfono a no ser que fuese una emergencia y eso no lo era así que no pasaba nada, de seguro solo serían un par de horas más.
-No te preocupes por ella.
-No le importa comérselas frías?-. Preguntó extrañada la chica.
-Sería capaz de comérselas incluso al día siguiente-. Rió. –Y dime, dónde vamos?-. Preguntó a la vez que examinaba a la chica de pies a cabeza, gesto que no pasó desapercibido por la pelirroja.
-Visto lo visto creo que mi casa será el mejor lugar. Esta aquí cerca. Si no te importa claro…
-Oh, no no, no me importa, está bien por mí-.
-Aunque hay un par de compañeras que viven ahí también. Espero que no te sea una molestia-. Dijo mostrando una sonrisa haciendo que aunque a Umi pudiese importarle tal cosa dejara de importarle.
Anduvieron durante un rato, Umi se percató de que aunque la chica decía vivir cerca habían caminado ya bastante rato. Hubo un momento en el que incluso se percató que habían pasado por una misma calle dos veces lo que la hizo escamarse y empezar a sentirse un poco incomoda. Quizás su idea sobre irse con una total desconocida no había sido una de las mejores.
Dieron un par de vueltas más. La chica realmente se veía o perdida o ganando tiempo para sabe dios qué.
-Ahí es.- habló finalmente la pelirroja señalando a un edificio antiguo al otro lado de la calle.
La sangre de Umi se congeló en ese mismo instante. Podrían cortarla en ese mismo momento que ningún líquido saldría de ella. Tantas vueltas la empezaron a incomodar pero ahora esa chica estaba señalando justamente al edificio en el que ella se alojaba con Tsubasa.
-No, no puede ser-. Habló para sí misma deteniéndose.
-Eh? Has dicho algo?-. Preguntó extrañada la chica.
-Eh…mm…. No, yo, solo acabo de recordar que en ese edificio vivía una antigua amiga mía-. Mintió intentando mantener la calma. Quizás solo había sido una coincidencia. No había salido en unos días por lo que no conocía si en algún otro piso vivía alguien y ese alguien era ella. –En que piso vives?-. Preguntó intentando relajar su rostro y pareciendo que preguntaba algo normal.
-En el tercero-. Contestó la chica tranquilamente.
Ahora si el rostro de Umi se ensombreció haciendo que la chica frente a ella se asustara por igual. Solo había dos casas por piso y el tercero era el único que tenía una debido a que la otra era inhabitable. No había duda, esa chica se refería a su casa. La cara de pánico y miedo pasó a una de ira. Miro a su alrededor dándose cuenta de que no había nadie por la calle.
-Has venido a por mi verdad? Quién eres?-. Preguntó seriamente intimidando a la chica frente a ella que dio unos pasos atrás en señal de miedo. –Como me has encontrado?-. Preguntó aun más cerca de ella agarrándola por los brazos.
-De, de que estás hablando, me estas asustando y haciendo daño-. Habló la chica intentando soltarse del agarre de Umi.
-Dime quien te manda?!-. Gritó frustrada. –No estás sola verdad? Hay más de los tuyos por aquí, seguro…
-UMI!-. Gritó una voz al otro lado de la calle haciendo que las dos chicas se giraran automáticamente en su dirección. –Que haces? Suéltala!
-Tsubasa!-. Exclamaron ambas chicas sorprendidas.
-Si, sí, soy yo pero podríais dejar de gritar mi nombre? No quiero ser muy famosa en estos momentos sabes?. Ahora Umi haz el favor de soltar a mi amiga!-. Dijo finalmente mirando a Umi.
-Qué?-. Exclamó sin entender nada. –Tu amiga?
-Si Umi, mi amiga. No se te puede dejar un segundo sola-. Suspiró llevándose una mano a la cabeza. –Esta es mi amiga, a la que estaba esperando y a la que pertenece el piso donde estamos-. Dijo intentando que Umi entendiera rápido y quitara esa cara de bobalicona que se le había quedado.
-Yo, yo, lo siento-. Dijo Umi soltando a la chica. –Lo siento de veras, pensé que eras una de los malos-. Volvió a disculparse mirando con pena a la chica. –Aunque tu… Tsu que haces en la calle?, no decías que no era buena idea salir?-. Preguntó volviendo a su estado normal molestando a la morena.
-Bueno, dicha chica estúpida de pelo azulado salió hace como unas cuantas horas de casa y no recibía señales de vida. Así que salí a buscarla-. Dijo dando una palmadita en la frente a Umi a forma de reproche.
-Será mejor que vayamos a casa, tenemos cosas de las que hablar, hamburguesas que comer- dijo señalando a las extrañas hamburguesas que había comprado Umi que ahora entendía mejor para quien eran. –Y además no me olvido del postre que me han prometido-. Sentenció la chica finalmente mirando a Umi y haciendo que esta sonriese entendiendo a lo que se refería.
Cuando llegaron a casa hablaron de trivialidades tranquilamente. Umi aprovecho para cocinarse algo de cenar, si podía evitarlo, evitaría esas dichosas hamburguesas y ahora que sabía que la chica no se iba a escapar no tenía que cumplir con su promesa, al menos no con esa. Seguidamente decidió darse un baño, al parecer Tsubasa estaba muy enfrascada en la conversación y no le apetecía llegar sin entender nada e irrumpir en su charla.
Perdió la noción del tiempo dentro el agua pero se sentía tan relajada que no le importaba. Escuchó como alguien entró a su habitación y de seguido se acercaba a la puerta del baño.
-A mí también me gustaría tomar un baño-. Dijo la pelirroja a la vez que entraba al baño completamente desnuda alterando el cuerpo y la sangre de Umi.
-Oh, lo siento, me entretuve demasiado, enseguida salgo-. Dijo Umi sin entender la indirecta física que le mandaba la chica.
-Te las das de ruda pero en el fondo eres una dulzura-. Habló de nuevo la pelirroja agarrando del mentón a Umi que acababa de salir del agua y se envolvía en su toalla. Ese gesto hizo que púrpura y ámbar se encontraran y debatieran por cual podría ser más seductor. –Espérame fuera, pero no te pongas demasiada ropa, odiaría tener que esforzarme en quitártela toda-. Finalizó atrayendo el rostro de Umi hasta juntar sus labios en un rápido y fugaz beso para seguidamente dar un par de pasos adelante, darle la espalda y meterse en el agua.
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De nuevo el sol empezaba a molestarle en los ojos. Algún día se acordaría de cerrar la cortina. Umi se levanto de la cama y tal y como había pensado cerró aquella dichosa tela. Miró su reloj, las once de la mañana. 'Desde cuando duermo tanto?' se preguntó sorprendida. Miró a la cama y entendió que no es que durmiera tanto es que se fue a dormir demasiado tarde. Ahí estaba la pelirroja de prominentes curvas estirada en su cama completamente desnuda, prueba clara del delito que habían cometido por la noche.
-Buenos días-. Habló de pronto la chica desperezándose.
-Buenos días-. Contestó Umi sonriendo. Muchas veces se había encontrado en esa situación y había acabado echando a las chicas de su casa por la mañana… ahora, como se suponía que iba a echar a la propietaria de la casa?.
-Qué es tan divertido?-. Preguntó la chica al ver como Umi reía para sí misma.
-Oh, nada, tonterías mías-. Sonrió aun más alegremente.
-Vamos, vuelve a la cama, aun no quiero levantarme-. Dijo en tono de súplica haciendo que Umi aceptara inmediatamente y se estirara en la cama a su lado.
-De que hablasteis tanto ayer Tsu y tú? Ella dijo que podrías ayudarnos.
-Bueno, eso no es del todo cierto. Yo simplemente estoy en la misma situación que vosotras aunque me he acostumbrado bastante bien y nadie sabe de mi existencia.
-Pero eso debe de ser…
-Solitario-. Acabó la frase por Umi. –No importa, así está bien. Pero sé que para Tsubasa mi opción no es una opción así que indagué un poco en el asunto y bueno encontré una persona de confianza dispuesta a ayudaros-. Explicó.
-Y como sabes que es de confianza?-. Pregunto Umi quien había aprendido que en ese mundo ser de confianza era algo difícil.
-Bueno, no puedo estar segura del todo. Hasta donde yo sé esa mujer está corriendo más peligro que cualquiera de nosotras si decide ayudarnos así que quiero confiar en ella.
-Mujer?- preguntó Umi extrañada.
-Si, nos reuniremos hoy con ella a las 7. Tsubasa ya sabe donde es.
-Está bien, espero que todo salga bien-. Sentenció Umi quien solo de pensar en el tema le venían las ganas de llorar por la impotencia cosa que notó la pelirroja.
-Aunque ahora… -dijo la chica dando un salto y poniéndose a horcajadas sobre el vientre desnudo de Umi. –Porque no la pasamos bien? Aun faltan muchas horas para las siete-. Sentenció agarrando el rostro de Umi y juntando sus labios en un pasional beso que se volvería mucho más poco a poco.
Todo iba de maravilla, esa tarde se encontrarían con alguien que podría ayudarlas y ahora mucho más importante en ese momento tenía a esa pelirroja entre sus piernas. Esa chica parecía no cansarse nunca. Le recordó a Erena en muchos sentidos ya que todo lo que le había enseñado la peli granate sobre el sexo esa chica parecía dominarlo a la perfección.
-Nos han encontrado!-. Gritó Tsubasa abriendo la puerta de la habitación repentinamente cortando por completo el ambiente.
-En serio Tsu?!-. Preguntó molesta la pelirroja saliendo de entre las piernas de Umi y dedicándole una mirada asesina.
-De en serio nada! Dejad de follar como conejos y larguémonos de aquí antes de que nos maten!-. Volvió a gritar al tiempo que unos fuertes golpes se escucharon en la puerta principal.
-Mierda, mierda, mierda! Joder!
-Umi, decir tacos no va a ayudarte sabes? Date prisa en vestirte y coger todo lo necesario y salgamos de aquí rápido-. Habló Tsubasa recogiendo todo lo que parecía imprescindible a llevar.
-Por la escalera de incendios, rápido!-. Habló la dueña de la casa que al parecer era la única que conocía de la existencia de dichas escaleras.
Llegaron al suelo al tiempo de escuchar como aquella gente irrumpía en el apartamento sin hacer miramientos del ruido o los vecinos.
-Qué vamos a hacer ahora?-. Preguntó angustiada Umi.
-Tu y Tsubasa id por ese callejón, después girad a la derecha y a partir de ahí es cosa vuestra-. Habló la chica quien empezó a correr en la dirección contraria a la que les había indicado a Umi y Tsubasa.
-Anju! Espera! A donde piensas ir tu?-. Preguntó en un grito Tsubasa.
-Tengo algo de lo que ocuparme. Encontrémonos a las siete donde te dije. Cuídense-. Gritó antes de salir del alcance de la vista de las chicas.
-Vamos Umi, hay que irse-. Dijo Tsubasa agarrando de la mano a Umi y tirando de ella para que se moviera.
-Anju? Tu amiga?-. Preguntó casi en un susurro que fue igualmente audible para Tsubasa mientras corrían y giraban por la primera esquina que les había dicho la chica.
-Umi-. Llamó la morena a su amiga sin que dejaran de correr pero ganándose su atención. –Deberías empezar a informarte de la gente con la que te acuestas. Más vale que Erena no se entere nunca de esto-. Finalizó recriminando a Umi.
-Erena? Qué pasa con ella?-. Preguntó Umi intentado hacerse la inocente pero sabiendo casi con seguridad la respuesta que le iba a dar Tsubasa.
-Anju es la ex de Erena, estúpida! Si se entera de que te has acostado con ella date por muerta.
-Mierda!-. Exclamó haciéndose realidad lo que había pensado en cuanto escuchó el nombre de la chica. Solo a ella se le podía ocurrir no preguntar por su nombre en todo el tiempo que estuvieron juntas. Sus rasgos le resultaron familiares a la descripción que le dio Erena pero nunca pensó que sería ella y mucho menos que Tsubasa seguiría en contacto con ella sin decirle nada a Erena. –Alguien más quiere apuntarse en la lista de: mata a Umi? Siguen abiertas las inscripciones-. Dijo irónicamente mientras seguían corriendo intentando encontrar un lugar donde esconderse.
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Creen que se ha notado mucho que shipeo el Umirena? (no se si se le dice así al Umi x Erena pero es el nombre que yo le doy) aun así el KotoUmi sigue siendo mi vida. Umi y Erena se aman solo que de otra manera 7u7
Y bueno diré que a partir de aquí ahora ya si creo que se va a empezar a venir el drama y las cosas malas. Prox cap sobre el pasado de Kotiti como dije y boom empezarán las sorpresas :3
Quiero agradecer a todas las personas que seguís este fic que aunque es el primero y me esta costando mas de lo que creía prometo finalizar porque incluso yo quiero ponerle un final a esta dramático cosa que me esta saliendo. Así que eso, GRACIAS, no saben lo feliz que me hacen sus reviews que me animan a continuar (aunque me tarde).
Y sobre todo gracias a mi morena (rubia de corazón) que me ayuda y revisa todo esto en el tiempo que puede.
Hasta el prox cap amiguis :)
