He vuelto! Lo siento mucho por estos meses de tardanza pero odio el verano y la calor que con el viene, me quita las ganas de existir D:
Se que no tengo perdón pero bueno aquí os dejo el capítulo mas largo hasta el momento.
Las letras en cursiva significan recuerdos de Kotori.
.
.
No importaba las veces que mirase el reloj o diera otra vuelta en la cama, el tiempo seguía pasando y seguía sin ser capaz de dormir apenas cinco minutos.
Una y otra vez pensaba en la conversación que había tenido con su amiga Honoka. Hasta ahora nunca había hablado del tema, nadie sabía nada de lo que había sucedido.
Kotori siempre se había caracterizado por ser de esas personas que no hablan sobre sus problemas o sus sentimientos. Era del tipo de persona que no quería preocupar a nadie con sus asuntos y sin embargo ahí había estado hablando sobre algo que le era prohibido, con su amiga.
Empezaba a hacerse tarde, lo notaba por la cantidad de luz que entraba por la ventana y por cómo sus ojos sufrían por eso.
No había ido a trabajar, no se sentía con ánimos de ello, ventajas de ser la directora, puedes tomarte uno de tus días libres cuando te apetezca.
Miró de nuevo el reloj y sí, definitivamente era hora de ponerse en pie y empezar a hacer algo productivo o al menos intentarlo. Lo primero sería una ducha, de agua fría a ser posible que despejase su mente.
Retiró las sábanas que cubrían su cuerpo con fuerza, con rabia, se sentía tan frustrada con todo… puso los pies en el suelo y se enfundó sus mulliditas zapatillas, había cosas que nunca cambiarían.
Se levantó y rápidamente cerró la cortina, realmente esa claridad la estaba haciendo enfurecer. Todo parecía hacerla enfurecer, todo parecía tener la culpa de su situación.
Miró al frente encontrándose a si misma, ese gran espejo de pie devolviéndole la imagen de alguien diferente. Físicamente seguía siendo la misma Kotori que todos conocían pero si seguías mirando fijamente en el espejo todo cambiaba.
Solo había que conseguir diseccionar en pequeñas partes todo lo que aquel reflejo devolvía para ver finalmente que ahí seguía estando la misma chica insegura y muerta de miedo, aquella chica a quien le habían arrebatado todo. Un ave prisionera en una reluciente jaula que no dejaba ver más allá y es que si tienes una deslumbrante y bonita jaula nunca nadie se fijará en el estado del pajarillo en su interior.
Dejó el espejo de lado y se adentró finalmente en el baño. El agua empezó a recorrer todos los rincones de su cuerpo, limpiándola, haciendo que se sintiera un poco más relajada. El agua, esa sustancia que parecía liberarla de sus pecados y culpa. No importaba cuando, tomar una ducha siempre la hacía alejarse de la realidad en la que vivía, dejaba ir su mente mientras escuchaba las gotas chocar contra su cuerpo.
Ese día algo parecía diferente, se llevó la mano al vientre pudiendo notar aquella suave línea que recorría desde su ombligo a las costillas. No importaba cuantas duchas se diera, esa marca nunca desaparecería. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo estremeciéndola de pies a cabeza. Algo iba mal, tenía un mal presentimiento, esa sensación extraña que se tiene cuando se sabe que algo malo va a pasar.
Cerró la maneta del agua y salió de la ducha envolviendo su cuerpo en una toalla. Volvió a mirar su cara en el espejo, las ojeras y la cara de cansancio parecían haber desaparecido un poco.
Salió del baño y se dirigió al armario para elegir su modelito del día. Había quedado por la tarde para tomar un café con Honoka. Al parecer su amiga no se había quedado satisfecha con la poca información que le ofreció Kotori.
Sacó unos shorts negros, una camiseta blanca con cuello redondo y un blazer color beige oscuro. La moda siempre fue uno de sus hobbys, algo a lo que siempre le hubiese gustado dedicarse aun así ese día tenía pocas ganas de sentirse a la moda.
Una vez vestida miró su reloj dándose cuenta que pronto sería la hora de comer por lo que decidió bajar a la cocina y prepararse algo.
La casa estaba sumida en el silencio, no era una casa demasiado grande, estilo moderno con dos plantas, una baja con salón, cocina y demás y una planta superior exclusiva con tres habitaciones. Solo vivían allí su madre y ella lo que la hacía parecer más grande de lo normal.
Durante unos cuantos años después de lo ocurrido con su ex marido siguió viviendo durante unos meses sola pero decidió volver con su madre, al fin y al cabo ella siempre había estado ahí apoyándola.
Estaba por empezar a cocinar cuando escuchó como la puerta de la calle se abría dejando paso a alguien. Fugaces recuerdos le vinieron a la mente tensando su cuerpo por completo.
Asustada pero decidida cogió uno de los cuchillos que tenía por allí. Solo su madre tenía las llaves de casa al igual que ella y a esas horas aun debía estar trabajando.
-Quien anda ahí-. Gritó dando un brinco fuera de la cocina intentando sonar intimidante con el cuchillo en alto.
-Ahhh!-. Aulló el sujeto que se encontraba de espaldas dando un brinco del sillón en el que se había sentado. –Pero qué?
-Mamá?-. Preguntó Kotori finalmente viendo a su madre a punto de padecer un infarto por el susto que le había dado su hija.
-Kotori! ¡Por el amor de dios, casi me matas de un susto! -. Se quejó la mujer tomando asiento de nuevo.
-Mamá, yo… pensé que estabas trabajando-. Consiguió decir relajando finalmente su cuerpo y bajando el cuchillo que tría en las manos.
-Y yo pensé que tú lo estabas.
-Oh, no, yo, bueno no tenía mucho por hacer hoy en la oficina así que volví pronto.
-Ajamm-. Asintió la mujer sin creer lo que decía su hija. Era su madre al fin y al cabo, la persona que más la conocía incluso cuando mentía. Estaba al tanto de que Umi había vuelto a la ciudad, no había sido por su propia hija que se enteró de ello pues hablar de esa chica parecía ser un tabú pero lo sabía. Al igual que sabía que su hija llevaba actuando extraño desde entonces. Hay personas que con solo pensarlas abren heridas que creías cicatrizadas, verlas podía volver a ser la perdición de su pequeña.
-Y tú? Como es que volviste tan temprano?- preguntó Kotori.
-Oh eso, bueno te dejé una nota en la puerta que veo que no has visto cuando has salido a hacer tus pequeñas cosas en la oficina.- habló con clara indirecta. –Dije que volvería antes a casa.
-Ay si, la nota, es cierto, la vi esta mañana antes de salir, supongo que iba algo dormida y no me percaté.- mintió mientras reía inocentemente. No le gustaba mentir a su madre pero sabía que si se enteraba de que no había ido a trabajar y demás se preocuparía y eso era algo que no quería.
Unos pequeños golpes en la puerta seguido de un par de toques al timbre interrumpió el ambiente algo incomodo que se empezaba a notar entre las dos mujeres.
Kotori evitando decir nada más que pudiese descubrirla ante su madre se dirigió a la puerta a abrir sabiendo casi seguro de quien se trataba. Podían pasar los años que pasasen pero siempre tocaba la puerta de la misma manera.
-Buenos días Honoka.- dijo abriendo la puerta y evidenciando que se trataba de su amiga.
-Kotori!- gritó la chica abrazándose a su amiga. –Estaba preocupada después de cómo te dejé ayer en casa y hoy me dijeron que no fuiste a trabajar y…
-Honoka.- la llamó cortando su conversación sabiendo que todo eso estaba siendo escuchado por su madre que se mantenía disimuladamente enfrascada en sus cosas. –Que, que estás diciendo? Estaba bien, no es para tanto, a, además claro que fui a trabajar es solo que volví pronto.- habló alzando algo la voz para que su madre la escuchara.
-Pero Maki me dijo esta mañana que…
-Mamá.- llamó Kotori a su madre haciendo caso omiso a su amiga volviendo a cortar su conversación. –Había olvidado que hoy quedé para comer con mis amigas. Siento no poder comer contigo, nos vemos a la noche, si?- preguntó mientras daba ligeros empujones a Honoka para sacarla de casa que no entendía nada de lo que estaba pasando.
-Está bien hija-. Asintió la mujer haciéndole creer que se lo había creído. –Oh, espera.- la llamó.- Toma, esta carta es para ti, estaba fuera.- dijo dándosela. –Y otra cosa más, esta noche no sé cuando volveré, tengo algo importante que hacer en la tarde así que no te preocupes por mí.
-Está bien mamá. Hasta pronto-. Dijo finalmente saliendo por la puerta.
La mirada de Honoka se clavaba cada vez más en Kotori, parecía estar inspeccionando que realmente estuviese todo correcto. La había echado a empujones de casa mientras hablaba a gritos con su madre y había dicho que había quedado a comer con sus amigas, cosa que no era verdad. Realmente estaba actuando extraño pero a simple vista no parecía nada raro.
-Honoka!-. Gritó finalmente Kotori sacando a su amiga de sus pensamientos.
-Kotori!-. Respondió con entusiasmo repitiendo el tono de la chica.
-Mou! Deja de hacer el tonto y dime por qué has venido a casa si habíamos quedado en vernos a la tarde?-. Preguntó algo molesta.
-Mmmm… -miró uno de los lados de Kotori- mmmm… -se puso a su espalda y siguió mirando. –Todo correcto.- dijo poniéndose frente a la chica y mirándola con su amplia sonrisa característica.
-Qué es lo que estás haciendo?-. Volvió a preguntar.
-Comprobar que todo esté bien. Tenía algo de tiempo libre así que decidí pasar por tu oficina a saludar pero Maki me dijo que no habías ido a trabajar así que me preocupé y vine a buscarte.
-Eh si… bueno no dormí demasiado bien y me tomé el día libre. No hacía falta que te preocuparas tanto por mi.- habló más tranquila para que su amiga no la inspeccionara mas.
-Está bien, está bien. Y dime, donde vamos a ir a comer, la verdad es que tengo algo de hambre ya.- dijo echándose a andar.
-No lo sé, hace bastante tiempo que no salgo a comer fuera y simplemente lo dije. Vayamos donde tú quieras Honoka-. Habló poniéndose al lado de su amiga y siguiendo su paso.
-Siendo así conozco el sitio perfecto-. Cogió a Kotori de la mano y se echó a andar más rápidamente.
Anduvieron durante un tiempo sin que ninguna de las dos dijera nada. Kotori simplemente miraba con admiración a su amiga tan sonriente y resplandeciente como siempre. La envidiaba, envidiaba esa sonrisa sincera que parecía no borrarse nunca de su rostro.
Pareciese como si Honoka no hubiese tenido adversidades y todo siempre le hubiese salido bien y aunque eso estaba lejos de la realidad seguía manteniendo esa sonrisa.
Sus padres no paraban de decirle que ya iba siendo hora de centrarse realmente en lo que debía, el negocio familiar y al igual que otras muchas chicas de su edad le recordaban día y noche que ya era momento de encontrar a la persona con la que compartir su vida y tener hijos, si, sobre todo eso segundo se lo recordaban cada vez que podían.
Por su parte ahí estaba la parte que tanto admiraba Kotori de Honoka y es que era capaz de negarse a todo eso sin problemas. Cuanto más insistían mas se negaba. Es cierto que trabajaba en el negocio familiar pero sus planes de vida estaban fuera de aquello y respecto a casarse y tener hijos, era algo de lo cual las dos chicas no habían hablado en tiempo pero la última respuesta que dio Honoka a esa pregunta fue clara y concisa: se que llegará y cuando llegue lo sabré y lo sabréis, mientras tanto no necesito preocuparme de ello.
Después de un último sprint final por fin pararon en seco haciendo que Kotori sin esperárselo chocase contra la espalda de Honoka haciendo que esta trastabillase y se diera de frente contra la puerta de la casa en la que se había parado.
Kotori había estado tan inmersa en sus pensamientos que no se dio cuenta en la dirección que iba su amiga hasta que por fin ahora habían llegado.
-Por qué estamos en casa de Eli y Nozomi?-. Preguntó sin entender nada a Honoka que se frotaba la frente por el golpe contra la puerta.
-Dijiste que te llevase donde yo quisiera no?
-Pero pensé que dijiste que tenías hambre.- dijo extrañada sin entender porque ese era el sitio que había elegido.
-Y la tengo por eso hemos venido aquí, para comer-. Contestó alegremente girándose en dirección a la puerta y topándose con una no muy de buen humor Eli que acababa de abrir y escuchar eso último.
-Honoka… -advirtió con la mirada.
-Oh chicas!-. Exclamó Nozomi de pronto abriendo la puerta completamente y posicionándose al costado de su novia. –Las estaba esperando, pasad y poneros cómodas.
-OH!.- Exclamó toda entusiasmada Honoka.- Sabías que íbamos a venir?
-Pues claro, las cartas han hablado-. Dijo dejándolas pasar y cerrando la puerta tras de sí mientras Honoka seguía impresionada.
-Nozomi, tus cartas no predicen esas cosas-. Susurró Eli a su novia mientras Kotori y Honoka tomaban asiento en la mesa principal.
-Lo sé pero echaba de menos decir esa frase.- rió. –Y ahora será mejor que vayas a jugar con Honoka yo me llevaré a Kotori para que me ayude a hacer la comida.
-Mou! Nos tratas como si fuéramos unas crías Nozomi.- bufó cansada de que siempre la mandase a 'jugar' con Honoka. –Además por qué tiene que ayudarte Kotori, quería ayudarte yo.
-Mmmm de verdad hace falta que responda esa pregunta o tus dotes culinarias responden por mi?-. Preguntó divertida Nozomi sabiendo que eso molestaría más a la rubia.
-De acuerdo, ya me voy a jugar con Honoka-. Respondió abatida por la pregunta respondida sola que le había hecho Nozomi.
-Esa es mi Elichi-. Habló finalmente Nozomi acercando su rostro al aun enfurruñado de Eli depositando un corto beso que calmó su rabieta.
El silencio entre ambas chicas empezaba a hacerse incomodo. En cualquier otro momento Nozomi era de esas personas capaz de sacar conversación a una piedra pero esta vez Kotori se mostraba completamente reacia a cualquier conversación.
Nozomi la conocía bien y sabía que algo le pasaba en cuanto la vio ingresar por la puerta junto a Honoka. Tanto ella como Eli habían sido su apoyo cuando marchó del país por lo que esperaba conseguir que se abriese de nuevo con ella y le contara sus preocupaciones que de seguro tenían que ver con cierta peliazul que parecía haber vuelto a desaparecer.
-Y dime Kotori, que tal por la empresa?-. Preguntó intentando romper el hielo de nuevo ya que sus intentos anteriores habían sido fallidos.
-Bien, todos trabajan muy duro-. Contestó como un muñeco programado para dar contestaciones cortas y exactas.
Dijese lo que dijese esa chica no parecía ceder. La comida estaría preparada en escaso tiempo y si no conseguía sonsacarle algo mientras estaba a solas estaba casi segura que no se lo sonsacaría después.
-Y Umi?-. Preguntó agotando su último recurso. Sabía que si algo la podía sacar de sus pensamientos sería preguntar por la persona que los ocupaba.
-Q…que con ella?-. Preguntó nerviosa y con sonrisa forzada.
Nozomi simplemente la miró devolviéndole la sonrisa, una sonrisa algo más triste. Conocía a Kotori y sabía que seguía sufriendo en silencio por un pasado que no quería salir de ella y en el cual Umi estaba. La chica parecía estar llevando bastante mal la situación con la nueva Umi aunque no era para menos. Aun así quería ayudarla y para eso debía conseguir que soltara lo que llevaba dentro.
-Como va tu relación con ella?-. Siguió preguntando sabiendo que se adentraba en terreno pantanoso.
-Eh? Relación?-. Preguntó haciéndose la desentendida. –No, no tenemos ninguna relación-. Rió forzadamente. –Ya sabes lo que me refiero, es decir, bueno, esto… Umi y yo no…
-Me refería a vuestra relación en la empresa-. Habló Nozomi cambiando la dirección de la pregunta que había hecho. Realmente quería saber sobre qué clase de relación mantenía con Umi pero por lo visto aun no estaba preparada ni para ello. –Ya sabes, se que al principio causó algún que otro problema.
-Oh eso-. Volvió a reír forzadamente. –Bueno, no nos hemos visto mucho últimamente-. Finalizó dando a entender que volvía a las respuestas cortas.
Al parecer todas seguían pensando que Umi seguía por la ciudad y nadie sabía de su encuentro con Erena y lo que eso conllevaba. Inintencionadamente se llevó la mano al cuello recordando como aquella mujer la miró con odio mientras le decía una y otra vez que era su culpa.
No se enteró de nada hasta que el grito de Nozomi llamándola la volvió a sacar de sus pensamientos.
-Kotori! Demonios! Donde tienes la cabeza?
La chica simplemente se volteó para ver a Nozomi con cara de preocupación mientras de pronto le acercaba una banda a la cara retirándole la mano a la fuerza. De pronto notó el escozor y como algo caliente intentaba resbalar por su rostro.
Miró a los ojos de Nozomi notando la preocupación en estos y bajó la mirada a la mano que acababa de ser golpeada por la chica encontrándose el cuchillo con el que hace segundos estaba cortando la carne y que accidentalmente se llevó al cuello imitando el agarre de Erena.
-Lo, lo siento, no me di cuenta-. Habló finalmente intentando quitarle importancia soltando el cuchillo y agarrando ella la banda con la que Nozomi intentaba cerrar el pequeño corte que se había hecho en el cuello.
-Kotori, empiezas a preocuparme y créeme que no creo ser la única. Qué es lo que tienes en la cabeza?-. Preguntó intentando sonar lo más confiable posible.
-Yo…- el timbre del horno sonó salvándola de dar una explicación. –Será mejor que saques eso del horno, iré un segundo al baño, todo está bien-. Finalizó con una falsa sonrisa saliendo de la cocina y dirigiéndose al baño mientras Nozomi se quedaba con las palabras en la boca.
Desde el baño podía escuchar la discusión que parecía tener Honoka y Eli sobre las supuestas trampas que estaban haciéndose la una a la otra mientras jugaban. Era en esos momentos cuando se sentía estúpida por no contar con ellas. Esas tres chicas en la casa eran las que más confianza le habían dado, no es como si las demás no se la dieran pero esas tres era con quien había mantenido una relación mucho más estrecha hasta el punto de que cada una sabía algo de su pasado que la otra no pero que a este ritmo no sabía cuánto tiempo más podría seguir ocultándolo.
Salió del baño cuando se sintió algo mas despejada y habiéndose desinfectado el corte que acababa de hacerse. No había sido muy grande pero si algo profundo haciendo que posiblemente le quede marca, otra más añadida a su colección.
Con energías renovadas se dirigió de nuevo a la cocina para seguir ayudando a Nozomi a preparar la mesa siendo interrumpida por el sonido del timbre de la puerta.
-Ah! Eso ha sido trampa!-. Gritó Eli que seguía discutiendo con Honoka. –Nozomi podéis abrir una de las dos? Yo…ahora…no…puedo…-dijo por partes mientras apretaba todos los botones del mando de la consola. –Eso ha sido trampa de nuevo Honoka!
-Kotori, podrías abrir?-. Suspiró Nozomi viendo la escena que estaba montando la 'adulta' de su novia. –Y tu Elichi deja de jugar ya-. Ordenó
-Pero tú me dijiste que jugara-. Reprochó frustrada por haber perdido la partida.
-Pues ahora te digo que dejéis de jugar y os lavéis las manos para comer-. Volvió a ordenar haciendo que las dos chicas aludidas se levantaran de un salto y procedieran a cumplir la orden. Definitivamente era mejor no incumplir las órdenes de Nozomi y las dos lo sabían bien.
Kotori amablemente se dirigió a la puerta. No era su casa, pero a esas horas seguro sería el cartero o algún repartidor.
Abrió la puerta viendo a un corpulento hombre que se encontraba de espaldas a la puerta mientras hablaba por teléfono. No tardó en reconocer al chico ni a su voz.
-Yuuki?-. Preguntó sabiendo que efectivamente era el pero sin entender que hacía ahí.
-Oh, señorita Minami, no esperaba verla aquí-. Dijo sorprendido. –Oh sí. No, no era con usted.- habló dirigiéndose al teléfono. –De acuerdo, muchas gracias. No, es solo que se escapó y necesitamos encontrarla antes de que cause problemas. De acuerdo, muchas gracias por su colaboración. Sí, gracias-. Finalizó colgando y mirando de nuevo a su jefa.
-Que haces aquí?-. Preguntó Kotori. No sabría dar explicación pero justo en el momento en el que lo vio un sentimiento de preocupación pero molesto pasó por todo su cuerpo.
-Necesito cuanta más ayuda mejor para encontrar a Umi. Ellas la conocían bien quizás sepan algo que no saben que saben.
-Y no has pensado en preguntarle a la locade la novia de Umi?-. Preguntó con rabia al decir esas palabras, pero era evidente que si alguien sabía algo era esa loca, aunque no sería ella la que le hablaría y mucho menos después de todo.
-Crees que no lo he intentado?-. Preguntó con arrogancia. –Pero esa loca y sus padres resulta que son abogados y por poco y no acabo en un calabozo y con una orden de alejamiento.- finalizó frustrado por la situación.
-Hey, debo llamar a los bomberos? - preguntó de pronto Nozomi apareciendo a la espalda de Kotori viendo como esos dos parecían que querían matarse en la misma puerta de su casa.
-Eh?.- se sorprendió Kotori. –No, claro que no, solo estábamos debatiendo algo.- rió apartándose de la puerta dejando paso al chico.
-Está bien.- fingió creer Nozomi. –Y dime Yuuki que era eso tan importante que querías hablar que ni siquiera podías decirnos algo por teléfono.
-Es sobre Umi…-dejó ir el chico mirando de reojo a Kotori quien parecía evitar escuchar sobre el tema cosa que también fue percibida por Nozomi.
-Que es lo que pasa ahora con Umi?-. Preguntó Eli cansada de tener que escuchar cosas extrañas últimamente de Umi.
Yuuki se dio un tiempo antes de contestar a la pregunta. Seguía mirando a Kotori esperando algún gesto de esta, algo que no fuese la indiferencia que parecía estar mostrando.
El silencio se había instalado entre las 5 personas allí presentes y Kotori no parecía tener intención de colaborar. Finalmente se sentaron todos en la mesa con la comida ya servida quedando Kotori sentada frente a Yuuki que parecía estar forzándola a hablar con la mirada.
-Kotori?.- fue Eli la que finalmente preguntó a la chica sentada a su lado percatándose de que Yuuki no le quitaba el ojo de encima dando a entender que había algo que Kotori debía decir.
-Ella…- suspiró. –Umi… Umi ha desaparecido.- dijo finalmente levantando la vista y encarando a Yuuki.
-A que te refieres con que ha desaparecido?-. Volvió a preguntar Eli asustada de que Umi hubiese vuelto a desaparecer de nuevo después de haberse vuelto a encontrar. –Si ha vuelto a irse sin decir nada juro que…- habló cerrando los puños con rabia, no consentiría que se marchase de nuevo sin dar explicaciones.
-Alguien quiere matarla-. Dijo Yuuki cortando a Eli.
-Si, pienso matarla como vuelva a irse así…- contestó Eli pensando que Yuuki había dicho aquello acabando su frase.
-No, lo que quiere decir es que ha desaparecido porque alguien quiere matarla de verdad-. Cortó esta vez Kotori aceptando ella misma lo que acababa de decir y dejando a las tres chicas presentes y que no sabían nada sorprendidas.
Ninguno de los allí presentes fue capaz de decir nada después de aquellas palabras. Honoka, Nozomi y Eli estaban intentando asimilar aquello sin lograr entender como había podido llegar Umi a esa situación. Todo parecía una broma.
Fue finalmente Yuuki quien tomó la palabra y les explicó la escena vivida con Erena en la empresa mientras las demás escuchaban con asombro y miraban a Kotori quien parecía aterrada de solo recordar como aquella chica la había amenazado sin saber porqué.
-Pero como estáis tan seguros de que lo que os dijo esa mujer es verdad?- preguntó Nozomi intentando asimilar toda la información. –Bueno las dos veces que la habéis visto parecía una demente.
-Con qué clase de personas se ha rodeado Umi?- preguntó Eli para sí misma pero siendo oída por todos. –No me refiero a ti Yuuki- aclaró viendo que el chico se sintió despreciado por sus palabras-, pero pienso igual que Nozomi, como sabemos que simplemente no ha perdido la cabeza y Umi simplemente se ha ido dejándolo todo atrás como ya hizo una vez?
Las tres chicas parecían no querer creer en lo que estaba pasando. Honoka no quitaba ojo de Kotori entendiendo para sí misma porque su amiga parecía haber estado destrozada el día anterior.
Fue en ese momento que la chica sintiéndose observada por su amiga y sobrepasada por la situación se levantó y se dirigió al baño con la excusa de alejarse de ese ambiente. Nadie le dijo absolutamente nada, todas sabían que la historia con Umi la hacía sentirse mal por lo que entendieron su marcha.
-El día que se fue conseguí atraparla justo antes de que se marchara y estoy seguro de que su cara no era la de alguien que simplemente quisiera irse . –Explicó Yuuki volviendo a reanudar la conversación. –Además llevaba actuando más extraño de lo normal desde hacía unos días.
-Más raro? Acaso como se comportaba no era ya de por si raro?- replicó Eli.
-No. Es decir si, supongo, pero Umi es así y más cuando se trata de tener a la señorita Minami cerca, ya sabéis -susurró eso último- Me refiero a que últimamente se alteraba más de lo normal y recibía llamadas extrañas.- aclaró finalmente.
-Llamadas extrañas?.- esta vez fue el turno de Nozomi.
-Si, muchas de ellas le cambiaban el humor por completo, incluso me arriesgaría a decir que parecían asustarla.
-Y sabes quien hacía esas llamadas?- volvió a preguntar Nozomi.
-Bueno, algunas de ellas se que eran de una amiga suya, Kira Tsubasa.- contestó diciendo su nombre por si alguna de las chicas la conocía. –Es con ella con quien está ahora.
La pareja se miró entre ellas intentando recordar o pensar si conocían a alguien con ese nombre. Si era alguien del pasado de Umi deberían recordarla.
-Kira… Ki..ra Tsubasa- susurraba Honoka intentando recordar a alguien con ese nombre.
-No creo que la conozcáis, apenas yo la conozco. Sé que se conocieron hará como 7 años pero no sé ni donde ni como. Siempre me pareció una buena chica pero bueno, las apariencias engañan.- explicó Yuuki.
-Pero sabes por qué van tras ella? –preguntó Honoka finalmente entrando en la conversación.
-Eso es lo que estoy intentando averiguar y es por eso por lo que he decidido compartir esta información con vosotras. Umi no es una persona que se deje ayudar, incluso me pidió que no la buscara pero…
-Tiene miedo de involucrarte, de involucrarnos a cualquiera y que salgamos mal parados.- finalizó Nozomi como la voz de la razón.
Es cierto que los años pasaban pero la preocupación que mostraba Umi por los suyos seguía estando latente y eso es algo que Nozomi pudo sentir desde el primer reencuentro.
-Pero tú debes saber algo. Eres el único que ha estado con ella todos estos años, eres el único que conoce la gente con la que va.- exclamó Eli alterada.
-Si, pero apenas se nada sobre su vida. Umi dice confiar en mí pero nunca me ha contado nada sobre lo que hacía.- contestó el chico cabizbajo sintiéndose tonto por no saber nada.
-Pero si alguien vas tras ella hasta el punto de querer matarla debe de ser por algo grave. –Explicó Nozomi- Lo que quiero decir es que si Umi se ha metido en algún lio hasta ese punto tú deberías haberla visto actuar de manera extraña antes de que empezaran a perseguirla.
-Es cierto, no creo que alguien simplemente decida salir a matar a Umi por simple placer.- Confirmó Eli la teoría de su novia.
Justo en ese momento un golpe seco se escuchó desde el baño. Ninguno de los presentes había echado cuentas de que Kotori ya llevaba más tiempo del normal ausente y aquel sonido provenía de donde ella estaba.
Honoka fue la primera en reaccionar y sabiendo y entendiendo un poco más a su amiga salió disparada a la puerta del baño.
La primera intención de Honoka había sido conseguir que Kotori consiguiese abrirse y contar todo aquello que parecía hacerle daño para que ella junto a sus amigas pudiesen ayudarla. Para su desgracia Honoka no contó con la presencia de Yuuki y mucho menos con la noticia que el chico acababa de darles.
En cierto modo la peli naranja se sentía frustrada. Desde casi siempre pensó que la culpa del sufrimiento de Kotori era Umi y aun así la chica había vuelto y lejos de que todo empezara a ir bien parecía empeorarlo todo.
-Kotori?.- preguntó Honoka dando suaves toques en la puerta del baño. –Estás bien? Hemos escuchado un golpe y…
-Estoy bien.- respondió la voz de la aludida al otro lado de la puerta. –Enseguida salgo, solo se cayó uno de los botes de acondicionador.- explicó.
Honoka notó que había algo raro en la voz de su amiga pero no quiso darle más importancia.
-Está bien, pero estas segura de que estás bien? Llevas largo rato ahí dentro.- volvió a insistir la chica.
-Si tranquila. Solo estoy algo fatigada. En seguida saldré.- dijo finalmente con la mejor voz que podía para que su amiga se fuera.
Esta vez Honoka se dio finalmente por vencida dándole su espacio. Hasta el día anterior Kotori se había estado guardando todo para sí misma pero por un día consiguió abrirse. No quería obligarla a hablar o de lo contrario podría volver a cerrarse de nuevo.
Dirigió sus pasos a la mesa y tomó de nuevo asiento viendo como los presentes al parecer no habían dicho nada a la expectativa de Kotori.
-Está bien, simplemente se encuentra algo fatigada. En seguida vendrá.- explicó Honoka tranquilamente haciendo aceptaran dicha explicación y prosiguieran con la charla.
-Y no es posible que sea alguna de sus ex? Ya se sabe que hay mucha loca suelta por ahí.- preguntó Eli.
-Hay mucha loca suelta por ahí Elichi?- preguntó esta vez Nozomi clavando su mirada en Eli.
-Bu…bueno, no…no lo sé… pe… pero ya… ya hemos conocido a la loca de E… Erena a… así que…
-No lo creo.- habló finalmente Yuuki cortando el dialogo sin sentido que estaba a punto de emprender Eli por la mirada acusatoria de Nozomi. –Mmm Umi no ha tenido ninguna relación, al menos no estable. Si es cierto que traía más chicas de los normal a casa, sobre todo los días de trabajo pero dudo que alguna de esas pobres desgraciadas quiera matar a Umi después de aquello.
-Dicho así parece que Umi era una pu…
-No lo digas!- gritó Nozomi tapándole la boca a Eli. –No consentiré ese lenguaje en esta casa y mucho menos si se refiere a una amiga.- finalizó mirando inquisidoramente a Eli que asentía con la cabeza.
-De que trabajaba Umi como para que… bueno ya sabes… llevara tantas chicas?- preguntó Honoka inocentemente.
-Sinceramente? No lo sé. Es algo que tampoco nunca me contó. Aun así no creo que tenga relevancia ya que lo dejó hace años.- finalizó.
-Esto… chicos, necesito ir al baño, creo que tanto líquido—decía Eli señalando la botella de agua vacía la cual se había bebido ella sola. –En seguida vuelvo.- se disculpó mientras se levantaba de su asiento.
-Espera, Kotori sigue ahí dentro.- habló Honoka levantándose y dirigiéndose junto con Eli a la puerta del baño de nuevo.
Ahora si Honoka tenía en claro que a su amiga le pasaba algo. Era demasiado rato. Por otra parte Nozomi miraba la situación apenada, tenía esperanzas en que Kotori pudiese lidiar con todo lo de Umi pero no era así.
-Kotori, podrías abrir?- preguntó Eli.
-Kotori, Eli necesita ir al baño. Si te encuentras mal quizás sería mejor que te tumbases un rato en el sofá o…
La voz de Honoka de pronto se apagó. Mientras hablaba había puesto su oído en la puerta ya que Kotori no parecía colaborar en hablar. Fue ahí que finalmente se dio cuenta q su amiga realmente no estaba bien, estaba sufriendo y pasándolo mal y eso es algo que no iba a tolerar.
-Kotori…- susurraba Eli aguantándose las ganas.
-Kotori, abre ahora mismo la puerta!-. Gritó Honoka más seria de lo normal sorprendiendo a todos los ahí presentes.
La chica pocas veces se ponía así de sería pero no siempre iba a estar alegre y risueña, todos tienen sus personalidad fuerte y Honoka era capaz de convertirse en una mamá leona cuando se trataba de sus personas queridas.
-Honoka…- susurró de pronto Nozomi que se había levantado y acercado a la escena. Podía notar como la chica estaba más nerviosa de lo normal.
-Nozomi… algo le pasa a Kotori, no se encuentra bien.- dijo finalmente Honoka mirando a los ojos de Nozomi.
-Si, lo sé, pero ella…
-No.- cortó Honoka. –A...ayer vino a casa y estuvimos hablando como en muchos años no lo habíamos hecho.- habló algo alterada. –Nozomi, ella, ella estaba llorando por Umi.
Nozomi comprendió la gravedad del asunto en ese instante. Llorar no era una mala señal pero que fuera finalmente Kotori quien lo hiciera, ella que se había encerrado en si misma y que sobre todo explicara el motivo de su llanto era porque algo no funcionaba.
-Honoka…- susurró Nozomi mientras agarraba las manos de su amiga intentando reconfortarla. –Tanto tu como yo sabemos que Umi siempre fue una persona importante, muy importante- se corrigió- para Kotori, es normal que este tipo de cosas que están pasando…
-No, no, no- volvió a cortar la peli naranja. –Ella la sigue amando, nunca ha dejado de hacerlo y, y… -suspiró no estando segura del todo de lo que iba a decir- hay algo más, algo por lo que hoy la traje aquí pensando en que quizás conseguiría abrirse y contárnoslo pero no esperaba a Yuuki ni toda esta cosa que ahora rodea a Umi y, y todo ahora parece más complicado y , y…
-Honoka, cálmate si?- dijo finalmente Nozomi aferrándose más a su agarre. –Yuuki, podrías venir a ayudarnos?- preguntó al chico que recientemente se había levantado y acercado también a la escena visto el alboroto.
-Si, claro, dime.- afirmó el chico.
-Ves esos ganchos al costado de la puerta? - preguntó Nozomi señalando algo sobre las bisagras de la puerta. –Son un sistema de seguridad. Hace un tiempo Elichi se quedó encerrada ahí dentro y para evitar de nuevo que pasase pusimos esos seguros.
-Mou! Nozomi!- Se quejó Eli de que su novia siempre andará contando sus vergüenzas.
-No hay de lo que avergonzarse.- habló de nuevo Nozomi guiñándole un ojo. –El caso Yuuki es que con algo de fuerza conseguirás abrir la bisagra y podremos abrir la puerta o más bien desmontarla pero no importa, luego se monta igual.- explicó.
Yuuki miró aquel sencillo mecanismo sin ver la diferencia de una bisagra normal. Era la primera vez que lo veía y aunque se sentía algo violento por 'romper' la puerta de esa manera tenía el permiso de las inquilinas además de que aunque tuviera algo de rencor sobre Kotori también le preocupaba si realmente le había pasado algo. Cabe destacar que las palabras de Honoka influyeron en su preocupación por la chica. Sería cierto que nunca dejó de amar a Umi? Eso sería ilógico habiéndose casado. Varias preguntas se amontonaron en su mente pero por el momento estaba centrado en esa puerta.
Un clack dio el aviso de que las bisagras finalmente habían sido retiradas. Agarró la puerta como pudo sin que esta cayese y la dejó a un lado apoyada en la pared.
Finalmente los sentimientos de Honoka eran ciertos, a esa pobre chica le pasaba algo.
.
.
KOTORI POV
.
Desde el primer momento en que llegamos a casa de Eli y Nozomi supe que lo que pretendía Honoka era hacerme hablar.
Entendí la preocupación de mis amigas, yo solo quería disimular pero empezaba a hacérseme imposible.
Estaba decidida a hablar, se que debería haberlo hecho mucho tiempo atrás pero tenía miedo de que algo le pasara a él por mi culpa. Ahora llevaba algunos meses sin ninguna noticia, quizás mis mayores temores se habían cumplido.
No suficiente con eso sentía que todo lo que dijo aquella chica, Erena, era cierto. Y si de algún modo todo era culpa mía?
Dicen que entre amigos no hay secretos. Como puedo siquiera considerarme entonces amiga de todas las chicas cuando les he ocultado todo?
Estaba decidida, si quería avanzar debía ser fuerte, debía decir la verdad, quizás ahora era tarde para todo pero no podía aguantar más lo que llevaba dentro.
Fue entonces que sonó el timbre de la puerta y Nozomi me pidió abrir. Qué clase de persona interrumpe a la hora de comer?- susurré para mí misma mientras iba hacia la puerta.
Cuando abrí la puerta toda mi decisión se fue. No es como si no confiara en el chico, realmente no lo conocía pero saber de su cercanía con una de las personas implicadas en mis mentiras me volvía rehacía a hablar. Realmente me sentí algo irritada.
-Que haces aquí?-. Pregunté bruscamente.
-Necesito cuanta más ayuda mejor para encontrar a Umi. Ellas la conocían bien quizás sepan algo que no saben que saben.
En ese momento caí en que tenía razón, las chicas no sabían nada acerca de lo que le ocurría a Umi y aun así yo solo andaba preocupándome de mis asuntos.
Será cierto que soy una egoísta como Yuuki dice?- pensé.
-Y no has pensado en preguntarle a la loca novia de Umi?-. Volví a preguntar intentando sonar seria. Esas palabras incluso me dolieron pero era obvio que esa chica debía saber algo más.
-Crees que no lo he intentado?-. Preguntó con arrogancia. Definitivamente estábamos en bandos opuestos. –Pero esa loca y sus padres resulta que son abogados y por poco y no acabo en un calabozo y con una orden de alejamiento.- finalizó frustrado por la situación.
Intenté tomarme esas últimas palabras de forma literal. Quizás si me gustaría que acabases en un sitio como ese lejos de mi Umi.- pensé.
-Ey, debo llamar a los bomberos?- cortó de pronto Nozomi haciéndome volver a la realidad y dándome cuenta de lo que acaba de pensar.
Intenté evitar el contacto visual con ese chico, me estaba poniendo nerviosa. Acaso quería algo de mí?. Sentía a cada segundo su mirada atravesándome.
Deduje entonces que lo que quería era que hablase yo y solo tenía una salida a eso.
Con todas mis fuerzas conseguí hablar. Sigo sin saber qué clase de imagen culpable tiene Yuuki de mi pero estas cosas solo hacen que lastimarme cuando pensé que ya no podían.
Intentando no darle más espera a la situación dejé ir todo intentando acabar con aquello pronto.
Ahora sí todas las chicas sabían de lo sucedido incluyendo el altercado con la loca de Erena.
Sus caras lo decían todo, podía sentir su lástima por mí y no solo eso, querían algo más, una explicación pero ahí estaba de nuevo mi indecisión, mi miedo a hablar.
En mi mente solo había cabida para una cosa ahora y era Umi. Me sentía impotente por no poder ayudarla por saber que no quería ser ayudada. Acaso también la perdería a ella?
La presión se hacía cada vez más presente y mi mente empezaba a desconectarse de la conversación. Intentaban sacar sus conclusiones mientras yo intentaba sacar las mías.
-Voy al baño, en seguida vuelvo.- dije levantándome y dirigiéndome al baño cansada de las miradas que me atravesaban.
Era solo una escusa más, no necesitaba ir al baño solo salir de ese ambiente. Mis pensamientos estaban en completa división.
Saqué el teléfono del bolsillo y miré –nada, sin señal-. Suspiré. No podía dejar de pensar en que algo malo le había pasado. Prometió no tardar más de un mes en comunicarse conmigo y hacía tan solo unas semanas que se habían cumplido cinco meses desde el último contacto.
Nadie sabía que tenía contacto con él, nadie podía saberlo o lo pondría en peligro a él y mi familia. A mamá nunca le gustó la idea de que siguiera manteniendo una relación estrecha con él así que ni siquiera ella sabía que seguía en contacto. Quizás fue eso lo que me ayudó a acostumbrarme a mentir.
Aun así ahora llevaba cinco meses sin saber de él y a eso se le suma la desaparición de la persona a la que más amo. Me sentía completamente devastada. No es como si no los hubiese perdido a los dos ya alguna vez. A él llevaba años sin verlo y a Umi hasta que no apareció de vuelta era lo mismo pero aun así sabía que estaban bien, que estaban vivos. Ahora, ahora ya no sé nada.
Noté como las lágrimas empezaban a empapar mi rostro. Se estaba volviendo una costumbre demasiado habitual la de llorar.
Como pude y con la vista medio borrosa abrí mi bolso intentando buscar algún pañuelo con la mala suerte de que callera todo al suelo.
No pasaron apenas unos segundos que escuché a Honoka al otro lado de la puerta preguntando por mí.
Estoy bien.- respondí rápidamente intentando controlar mi voz. –Enseguida salgo, solo se cayó uno de los botes de acondicionador.- mentí. Realmente ni siquiera sé porque mentí en algo tan estúpido, al parecer es una costumbre bastante mala en mi ya.
Siguió insistiendo pero finalmente se fue. Quería poder hablar y desahogarme con alguien y Honoka era la mejor para eso pero después de enterarse de lo de Umi debía aguantar un poco más. Ahora lo importante era Umi no yo.
Me adecenté un poco y guardé todo lo extraviado del bolso. Entre todo aquello volví a ver la carta que me había dado mamá por la mañana. Con las prisas por salir de casa recuerdo que la guardé sin darle más importancia.
Algo dentro de mí unió piezas, llevaba meses sin saber nada de él y tenía en mis manos una carta sin remitente. No era lo común pero quizás había sido su única forma de contactarme.
Algo desesperada la abrí haciendo casi todo el sobre pedazos, el pulso me temblaba y los nervios me hacían estremecer todo el cuerpo.
Esa carta podía contener alegres noticias o la peor de ellas.
Empecé a leer haciendo que un escalofrío recorriera toda mi espina dorsal. Aquella letra… seguí leyendo notando como de nuevo lágrimas empezaban a brotar de mis ojos. Aun recordaba esa letra… noté como las piernas no paraban de temblarme y oscuros recuerdos volvían a mi mente haciéndome perder el equilibrio.
Fue entonces cuando por tan solo unos segundos volví a la realidad arrugando aquel horrible papel y lanzándolo lejos de mí intentando alejar así todo lo que aquel escrito contenía de mí.
-No ahora, no ahora, no ahora.- empezaba a perder el control de mi misma repitiendo lo mismo una y otra vez sin poder parar.
··
-Kotori abre la puerta!- gritaba al otro lado de la puerta mientras daba fuertes toques en ella.
No era capaz de contestar y simplemente me acurruqué dentro de la bañera tapándome los oídos, no quería escucharlo de nuevo, no quería eso de nuevo.
-Kotori abre la maldita puerta!- insistía ahora otra voz.
Cada segundo que pasaba me sentía más pequeña, sabía que no podía huir de ahí. El miedo y el pánico se habían apoderado de mí y ellos estaban a tan solo unos metros de mí, a tan solo una puerta de distancia.
-No más, no más, por favor, por favor- rogaba mientras lloraba.
Silencio… sabía que eso no era bueno. Entrarían se que lo harían y yo no podía hacer nada, simplemente llorar.
En cuestión de poco tiempo sentí como la puerta era abierta y en acto inconsciente me hice un ovillo hundiendo mi cara lo más que podía en mis piernas.
Noté como rápidamente se acercaron a mí intentando desprenderme de aquella forma defensiva. No era nada para ellos.
-Por favor, por favor.- seguía llorando y rogando.
Sentí como alguien me rodeaba con sus brazos e instintivamente lo golpee de una patada, no podía aguantar más y empecé a mover mis brazos golpeando todo lo que se acercara a mí. Sabía que eso solo empeoraría las cosas pero tenía miedo.
De pronto notaba como si el sueño empezara a llegar a mí. Alguien había conseguido acorralar mis brazos.
-Por favor.- conseguí decir finalmente antes de cerrar los ojos y caer en un profundo sueño.
..
-Eli creo que te has pasado, sigue sin despertar.- escuché la voz lejana de Honoka replicar.
-Qué? No! De seguro en seguida despierta.- escuché esta vez a Eli contestando.
Me sentía algo desorientada. Abrí mis ojos lentamente pudiendo notar una leve quemazón en el cuello.
Ahí estaban todas mirándome como si una pieza de museo fuese. Fue entonces cuando en un flash me vino a la mente el recuerdo de que estaba en casa de Eli y Nozomi y que me había encerrado en el baño… y… y… no recordaba nada más.
-Qué, qué ha pasado?- pregunté incorporándome notando la mirada preocupada de todos.
-Eso quisiéramos saber nosotras-. Dijo de forma maternal Nozomi tomando asiento a mi lado y cogiendo una de mis manos. –Qué te ha pasado.
-Yo, solo recuero ir al baño y, y… se que algo empezó a perturbarme…
-Kotori, te encontramos echa un ovillo, llorando y asustada. Incluso me atacaste, que por cierto, ouch, no sabía que dabas patadas tan fuertes.- contaba Honoka acariciando la zona pateada.
-No recuerdo nada de eso… lo- lo siento no quería hacerte daño.- contesté pero sin conseguir mirarla a los ojos intentando recordar lo que estaba haciendo y como es que acababa de aparecer en el sofá estirada si estaba en el baño.
-Supongo que te preguntas como llegaste aquí si estabas en el baño no?- preguntó Nozomi leyéndome el pensamiento. –Como dice Honoka parecía que habías perdido el control y aquí Eli te hizo algo que te dejó inconsciente de pronto.
-Eh?- me sorprendí mirando asustada a Eli.
-No fue nada extraño.- contestó rápidamente moviendo sus manos. –Estabas fuera de sí y parecías estar pasándolo mal y no escuchar nada de lo que te decíamos así que simplemente corté el riego a tu cerebro haciendo que te desmayases por unos segundos.- explicó haciéndome no saber si sentir miedo por ella o darle las gracias.
-Segundos que se han hecho casi una hora.- reprochó Nozomi a su novia. –Además desde cuando sabes hacer esas cosas ninjas? No voy a permitirte que sepas ese tipo de cosas sin que yo lo sepa, ahora empiezo a pensar que quizás alguna vez lo has usado contra mi.- siguió reprochando poniendo nerviosa a la rubia.
-No, no haría eso nunca. Además se hacerlo porque… bueno, soy rusa.
-Que tiene que ver…-la voz de Yuuki cortó de pronto a Nozomi.
-Siento la tardanza, esa puerta es realmente fácil de sacar pero difícil de poner.- habló el chico suavizando el ambiente entre Eli y Nozomi mientras posaba la vista sobre mí. –Toma, recogí tus cosas.- dijo ofreciéndome el bolso. En su mirada pude notar ¿compasión?, por primera vez notaba que me miraba sin ese odio característico suyo.
-Gracias-. Extendí la mano cogiendo mis pertenencias.
-Oh si, esto también es tuyo? Estaba arrugado y casi escondido tras el lavamanos.- volvió hablar inocentemente el chico extendiéndome la carta que había causado todo aquel alboroto.
Sentí como todo mi cuerpo se puso tenso en un instante viniéndome a la mente lo sucedido hacía un rato. Mi mente había querido echar el candado y olvidar aquello y a causa había perdido el control.
Ahora de nuevo me sentía impotente, el miedo me paralizaba y todos los ahí presentes pudieron notar como mi rostro había cambiado en cuanto vi ese papel.
-Qué se supone que es eso Kotori?- preguntó calmadamente Nozomi a mi lado.
La respuesta no era capaz de salir de mis labios. Mi vista simplemente estaba fija en ese papel.
-Pasa algo si leemos lo que pone?- preguntó Honoka preocupada.
Fue Eli quien finalmente cansada de la lentitud de esa conversación y de ver como yo no era capaz de decir nada arrebató el papel de las manos de Yuuki desdoblándolo y empezando a leer.
¡Hola mi querida pajarita!. Supongo que me estarás echando de menos.
No he sabido de ti en todos estos años y echo en falta tu compañía por las noches.
Pero tengo muy buenas noticias.
Pronto salgo de aquí, pronto nos veremos y volveremos a estar juntos.
Nuestro amor no se acaba mi pajarita.
Estoy contando los días para volver a formar una familia contigo.
Espero que tus amiguitas no te hayan conseguido alejar de mi, pequeña.
Hasta pronto.
P.D: Cómo está papá?
El ambiente cambió por completo en cuanto Eli acabó de leer aquella carta. Las tres comprendieron al instante quien era el remitente de dicho escrito.
-Esto, esto no puede pasar, debe ser un error… no… quizás es solo una broma cierto? Debe de ser una broma, si eso eso.- balbuceaba Eli comprendiendo la gravedad del asunto.
Sentí de pronto como Honoka se había sentado a mi otro costado y ahora estaba abrazándome, reconfortándome, intentando que compartiese lo que estaba sintiendo con ella.
-Kotori, no estás sola, esta vez no. Sé que aun hay muchas cosas que no quieres ni recordar pero esta vez no dejaremos que te aleje de nosotras.- habló Nozomi.
-No vamos a dejar que se acerque a ti. Haremos lo que sea para volver a alejarlo de ti.- comentó Honoka mirándome a los ojos y hablando con total seriedad.
-Alguien podría explicarme que es lo que pasa?- Preguntó Yuuki de pronto rompiendo el ambiente.
Mi vista simplemente se cruzó con la suya. Era obvio que no entendiese nada ni él ni Umi estaban. –Exacto, Umi me abandonó cuando más la necesité.- me dije a mi misma haciendo que la rabia y la impotencia me invadieran de nuevo.
Fue Nozomi quien finalmente habló no sin antes pedirme permiso con su mirada. Pero ya daba lo mismo, ya nada iba a cambiar.
-Recuerdas que una vez preguntaste porque Eli se dirigía al marido de Kotori como Ex?.-preguntó recordando una de las charlas con el chico.
-Si, lo recuerdo, se que dijiste que algún día quizás me hablarías de ello, que era una historia muy larga.- afirmó el chico.
-Y lo es. Bueno la cosa es que es su Ex marido quien ha escrito esa carta. En resumidas palabras ese hombre es una mala persona, tu bien sabes de lo que es capaz…
-Si, lo sé.- corroboró Yuuki descolocándome.
¿Tu sabes de lo que es capaz? Pensé sin entender bien a que se había referido Nozomi haciéndole esa pregunta al chico haciendo que me fijara en cómo este parecía recordar algo que momentáneamente le causó rabia. ¿Acaso había algo de lo que habían hablado que yo no sabía?. Confiaba en Eli y Nozomi por lo que sabía que no le habían contado nada sobre mi relación sin mi permiso. Entonces, volvía a hacerme la misma pregunta, ¿a qué se refería?.
-Bueno pues por si no lo sabías lleva años en la cárcel y al parecer por lo que dice en esa carta pronto saldrá en libertad.- acabó de relatar Nozomi haciéndome volver mis pensamientos a ese momento.
-Co- como dices?- preguntó sorprendido de escuchar aquello.
-Lo que escuchas. Esa sucia rata está pudriéndose en la cárcel y ahí es donde debería de seguir- Habló Eli enfadada. –Cómo es posible que lo dejen salir tan pronto después de todo?
Aunque cada una de las presentes ahí tuvo reacciones distintas y aunque lo que se me venía encima era otra mancha negra mas a mi vida me alegraba de tenerlas a ellas. Me alegraba que aunque indirectamente esta vez pudiese hablar con alguien acerca de lo que pasaba y lo que estaba sintiendo.
-Gracias. Gracias por todos chicas, de verdad.- hablé finalmente intentando calmarme a mi misma y calmarlas a ellas. –Se que hay muchas cosas que aun no os he contado pero prometo que lo haré- seguí hablando mientras las tres me abrazaban y lagrimas empezaban a brotar de mi ojos pero por una vez en tiempo estas eran de felicidad.
-No te sientas obligada si no quieres, simplemente has de saber que estaremos aquí siempre que nos necesites.- habló Nozomi por las tres chicas.
-No, está bien. Hay muchas cosas de las que quiero hablaros. Hay muchas cosas que no sabéis y quiero contaros.- proseguí rompiendo el abrazo y agarrando las manos de todas ellas transmitiéndoles toda la calidez que podía en mis palabras.
El sonido de un teléfono de pronto nos sacó a todos de aquel momento confesión en el que estábamos.
-Lo siento, enseguida vuelvo.- se alejó Yuuki de quien era el teléfono que estaba sonando.
Mi estómago habló por mi recordándonos que a causa de la charla, las confesiones y lo sucedido con la carta ninguna habíamos probado bocado de la comida, ya fría, que habíamos preparado.
-Creo que deberíamos de comer algo.- habló Eli. –Podemos volver a calentar la comida cierto?
-Si, yo me encargo, es bastante tarde pero deberíamos de comer algo y continuar con la charla después.- dijo Nozomi incorporándose y dirigiéndose a la mesa a recoger los platos para volver a calentarlos. –Siento que deban comer recalentado chicas.- se disculpó.
-No importa, está bien, tengo tanta hambre que me comería cualquier cosa.
-Tu siempre comerías cualquier cosa a cualquier hora Honoka.- replicó Nozomi haciendo que todas riéramos por la verdad en sus palabras.
Amaba ese ambiente alegre con las chicas, amaba y echaba de menos reírme de esa manera con ellas.
Chicas!-. Nos sorprendió Yuuki quien había finalizado la llamada. –Se dónde está Umi.
Ninguna de nosotras sabía que responder a aquellas palabras. Nos había pillado por sorpresa aun así no pude evitar sentirme feliz por saber que podríamos encontrarla.
Todo parecía estar saliendo mal y sabía que se avecinaban malos tiempos pero hablar con las chicas, saber que me apoyan y las tengo ahí me ha dado la fuerza suficiente como para enfrentar a Umi.
Estaba decidido, quisiera o no hablar conmigo la haría hablar, habían pasado años y éramos ahora dos mujeres adultas que debían arreglar sus diferencias hablando.
-Donde está? Pregunté finalmente desconcertando a Yuuki e incluso a las chicas por la firmeza y decisión en mis palabras.
-Uno de mis contactos me ha dicho que la vieron anoche cerca de una hamburguesería y entró a un edificio a unas manzanas de aquí. Según me han dicho iba acompañada de una chica pelirroja que no sé quien debe de ser.
-Otra de sus novietas quizás. Ya hemos visto que Umi no pierde el tiempo.- solté con mas frialdad de la que pudiese imaginar.
-Quizás solo sea alguien que las está ayudando.- la defendió. –Aun así pretendo ir y ver si es cierto, necesito encontrarla y hablar con ella…
-Necesitamos hablar con ella- corrigió Eli. –Recuerda que a pesar de todo lo que haya hecho sigue siendo nuestra amiga y no importa en lo que esté metida, nuestro deber es ayudarla.
-Estoy de acuerdo con Elichi.- se sumó Nozomi. –Pero primero debemos comer. No sale nadie de esta casa sin haber comido, entendido?- preguntó con una mirada amenazadora incapaz de rechazar.
-Yes ma'am- contestamos todos a la vez.
.
Todo lo malo parecía haber desaparecido. Solo eran risas y anécdotas durante la comida. Habían sido unas horas intensas de malos royos y cuando había aparecido un momento de paz ninguno de los presentes queríamos estropearlo.
Me tome el tiempo suficiente de conocer algo más a Yuuki. Realmente se le veía un buen chico, divertido y volcado por los suyos. Fue ahí que entendí como es que Umi y el habían congeniado tanto.
Entre las muchas anécdotas que se contaron en la mayoría de las de Yuuki estaba presente Umi y casi siempre había sido por culpa de ella.
-Por su culpa tuve que irme a casa andando con sus tacones porque la señorita decidió llevarse mis zapatillas para ir cómoda. Lo gracioso fue encontrarme a mi padre por la calle y que este pensase que andaba trabajando de drag queen.- finalizó de contar otra de esas muchas anécdotas haciéndonos reír a carcajadas de nuevo.
Era cierto que Umi había cambiado mucho pero detrás de esa máscara de indiferencia y de malas pulgas que se gastaba desde que la habíamos vuelto a ver se encontraba un pedacito de locura y buen corazón.
-Bueno, creo que va siendo hora de que me valla.- volvió a hablar el chico levantándose de su asiento y mirando su reloj.
-No tan rápido. Ya te hemos dicho que vamos contigo.- lo paró Nozomi.
-Todas?- preguntó sorprendido.
-Si hay que traerla a rastras será mejor entre todos. Además tenemos a Elichi y su arma secreta duerme gente no es cierto?- preguntó Nozomi a Eli echándole en cara no haberle contado sobre aquella especialidad.
-Está bien está bien.- se rindió el chico.
-Estará bien que yo vaya?- pregunté algo indecisa a Yuuki. Quería ir, pero quizás sería un estorbo para ella. –Al parecer a Umi no es que le guste mucho mi presencia…
-Mah, está bien. Alguien que muestre preocupación por ella es bienvenido a venir.- dijo alegre. –Además es posible que quizás me dejara guiar por teorías falsas y te juzgara antes de tiempo. Te parece si hacemos una tregua hasta saber que la cabeza hueca de Umi está bien?- preguntó extendiéndome la mano amigablemente.
-Me parece bien.- acepté su propuesta.
Fue cuestión de un rato que estábamos subidas en el coche de Eli rumbo a donde se suponía le habían dicho a Yuuki que se encontraba Umi.
No era un camino muy largo pero decidieron ir en coche para que no se hiciera aun mas tarde. Eran ya casi las 6 de la tarde y no querían que la noche se les viniera encima.
Al llegar a la zona rápidamente vimos el edificio en el cual la habían visto entrar. Era un barrio un tanto pobre, ideal para esconderse y pasar desapercibido.
El problema residía en saber cuál de los pisos se supone que ocupaba. En otras circunstancias preguntar hubiese sido lo ideal pero sabiendo en la situación que se encontraban posiblemente esa no sería una buena idea.
Fue en ese momento que se me ocurrió una brillante, quizás no tan brillante y algo descabellada idea.
-Yuuki, se mi pareja.- dije extendiéndole la mano sorprendiéndolo.
-Qué?! Qué estás diciendo?!- exclamó algo asustado y avergonzado cosa que me causó gracia.
Solía tener la mala costumbre de soltar las cosas sin explicarlas.
-He visto que uno de los pisos está en obras. Entremos y revisemos. Si alguien pregunta simplemente somos una feliz pareja buscando piso y zona en la que vivir.- expliqué.
-Me parece una idea divertida.- comentó Nozomi riendo.
-Es una locura, quien creería algo así?- replicó Yuuki.
-Quizás no seas bueno fingiendo pero a mí se me da bien así que si alguien nos para tu mantente al margen y déjame hablar a mi-. Dije finalmente cogiendo al chico del brazo y adentrándonos en el edificio. –Vamos.
-Sigo pensando que es una locura.- siguió replicando.
Llegamos rápido al segundo piso donde puse mi plan en marcha. Plan que sabía que no le gustaría a Yuuki pero no podía decírselo.
-Déjame, déjame! Te he dicho que lo nuestro se ha acabado ahora mismo!- empecé a gritar sorprendiendo al chico que me miraba sin entender nada. –Dime! Desde cuando me engañas con esa!
-Que, que estás haciendo?- susurró acercándose a mi intimidantemente.
-No te acerques a mí! Dime! Quedas conmigo de día y con ella de noche?! Es aquí donde vive esa cualquiera no?! Contesta!- seguía gritando.
-Oh dios mío, estás loca.- siguió susurrando. –Es que quieres llamar la atención de todo el edificio?
-Si Umi está por aquí es obvio que reconocerá mi voz y saldrá. Eso u otro vecino saldrá a ver qué pasa pudiendo preguntarle donde vive la amiguita con la que me engaña mi supuesto novio.- le susurré haciéndole entender el juego.
-Estás locas.
-No vas a decir nada no? Ya veo. Eres un cobarde.- seguía gritado mientras Yuuki no paraba de dar vueltas sin saber sin arrojarse por el hueco de la escalera, salir corriendo o seguir callado.
-Eh? está abierta.- habló de pronto al haberse acercado a una de las puertas. –Alguien ha forzado la cerradura.- añadió mirando como esta había sido golpeada hasta abrirse.
-Crees que sea esa la casa?- pregunté algo asustada por la situación.
Era obvio que si la cerradura de esa casa había sido forzada no sería por algo bueno. Era posible que llevara días así y simplemente se tratara de unos ladrones pero algo dentro de mi sabía que no era así y más aun sabiendo que buscábamos a Umi. Tenía un mal presentimiento, un muy mal presentimiento.
-Entremos.- dijo decidido abriendo lentamente la puerta sin hacer apenas ruido.
-Es, espera!- lo agarré del brazo. Estaba aterrada por la idea de lo que pudiésemos encontrar dentro. –Y si hay alguien dentro, y si algo…?
-Tranquila.- me cogió de las manos y me miró a los ojos. Sentía como su pulso temblaba. –También tengo miedo pero quiero encontrarla sea como sea.- por un momento los celos volvieron a invadirme viendo la sinceridad del chico en aquellas palabras. –Quédate tras de mí. Si algo ocurriese simplemente corre, yo… tengo algo con lo que protegerme.- dijo eso último posando su mano sobre uno de sus costados donde se podía apreciar que llevaba algo. ¿Un arma? Pensé.
Intenté dejar todo atrás y me agarré a la espalda de Yuuki. Sentí como el chico finalmente había abierto la puerta y empezaba a dar pasos adentro. Di un par de respiraciones profundas y decidí asomar finalmente mi cabecilla tras su espalda para echar un vistazo.
-Nada…- susurré sin siquiera darme cuenta.
El lugar se notaba bastante pobre y simple. Para suerte o desgracia no parecía haber nadie. Aun así parecía que un huracán hubiese pasado por ahí.
-Umi ha estado aquí.- afirmó de pronto el chico.
-Como puedes saberlo? Acaso notas su olor?- pregunté ya que no parecía haber indicio ninguno de ella ahí solo una mezcla de olores extraños.
-Ese también es un buen punto.- afirmó –pero no, lo sé por esas cosas extrañas de papel de ahí.- señaló a uno de los estantes que había.
No sabía que tenía que ver unas bolas de papel con saber que Umi había estado ahí hasta que vi de lo que se trataba. Vagos recuerdos vinieron a mi mente. Aquello… era imposible. No podía tener sentido.
-Anémonas… -susurré triste, emocionada, nostálgica… no sabía cómo expresar como me sentía en esos momentos.
-Eh? Ane... qué?- preguntó el chico que parecía haberme escuchado.
Yo simplemente no salía de mi asombro. Era imposible que Umi siguiera haciendo aquello pero si así lo era quería decir que tenía una oportunidad?
-No son bolas de papel, son anémonas- hablé con algo de desprecio porque el chico tratara aquello como simples bolas de papel.
-Lo que sea, se que suele hacer ese tipo de cosas inconscientemente cuando está nerviosa. Empieza a mover las manos y siempre es lo mismo.- explicó.
De pronto un sonido desde la puerta principal se escuchó haciéndonos sobresaltar a los dos. Mi reacción fue digna de película de serie B saltando y escondiéndome tras el sofá mientras vi como Yuuki rápidamente sacó lo que antes había dicho que era su forma de defenderse haciendo mis sospechas realidad de que poseía un arma.
-Ah!- gritó el individuo desde la puerta.
-Maldita sea Eli! Quieres matarnos de un susto?.- gritó Yuuki bajando rápidamente el arma y guardándola de nuevo.
Tanto Eli como Nozomi se encontraban en la puerta de la casa sorprendidas.
-Tardabais demasiado y pensamos que habría ocurrido algo así que decidimos subir y vimos la puerta abierta así que supusimos que estabais aquí.- explicó la rubia calmándose un poco por el susto.
-De donde has sacado ese arma y como se te ocurre llevarla encima? Acaso piensas matar a alguien?- preguntó ofendida Nozomi.
-Bue, bueno, no sabía lo que podríamos encontrar y…
-No importa, prefiero no escuchar y olvidar que llevas eso encima.- lo cortó de nuevo Nozomi.
-Habéis encontrado algo?- preguntó Eli adentrándose más en la instancia y revisando todo. –Eso son disparos?- preguntó de pronto sorprendida señalando la puerta abierta que daba a la única habitación que había en la casa.
La chica tenía razón. La puerta estaba abierta por lo que de no ser porque miráramos dentro del cuarto no habríamos visto como tres agujeros perforaban de lado a lado la puerta. Los cuatro nos miramos sorprendidos. Estaba claro que lo de que alguien quería matar a Umi iba muy en serio.
-Qué creéis que ha podido pasar?- pregunté.
-Bueno… está claro que Umi estuvo aquí pero ya no.- habló Yuuki. –No sería difícil de pensar que se escondían aquí pero las encontraron por lo que debieron huir, de ahí que la puerta esté forzada y los disparos.
-Pero como han podido huir si solo hay una salida?- volví a preguntar alterándome. No podía evitar pensar en lo peor, en que quizás no escaparon y ahora esa gente tiene a Umi o peor aún está muerta.
-Por aquí, huyeron por aquí.- dijo de pronto Eli señalando y mirando a través de la ventana de la habitación que daba a una escalera trasera de emergencia. –Está claro que se dieron cuenta a tiempo y consiguieron escapar. Hay disparos pero no sangre y eso es bueno. No?- preguntó intentando así calmarme ya que de seguro sabía que es lo que estaba pensando.
-Será mejor que nos vayamos. Es posible que alguien ande vigilando esto y quizás estemos metiendo a Umi en más problemas de los que ya tiene.- habló Nozomi como la voz de la sensatez siempre saliendo del cuarto y dirigiéndose a la salida.
-Es decir que de nuevo la he vuelto a perder… - dijo abatido Yuuki aceptando que Nozomi tenía razón y sería mejor irse de ese lugar.
-La encontraremos, se que esta vez la encontraré.- dije decidida posando una mano sobre el hombro del chico compadeciéndolo aunque era a mi realmente a quien compadecía.
Cuando salimos del edificio nos encontramos con Honoka que se había quedado vigilando por si ocurría algo sospechoso. No le hizo falta preguntar para comprender que no la habíamos encontrado y que no parecíamos tener buenas nuevas.
-Creo que deberíamos irnos de aquí.- dijo así sin más en cuanto llegamos a su lado.
-Has visto algo extraño?- preguntó Eli.
-Bueno, creo haber visto un mismo coche pasar varias veces por aquí y ese hombre que está sentado a mi espaldas leyendo no ha dejado de mirar relativamente disimuladamente al edificio.- explicó.
-Pues hagamos lo correcto y vayámonos. Ya no hacemos nada aquí y a mí tampoco me gusta estar por estas zonas.- habló Nozomi.
-Me parece bien aunque… -dudó –podríamos pasar por un sitio de vuelta a casa… -hablaba Honoka intentando sonar inocente.
-Que es lo que quieres ahora Honoka?- preguntó Eli acostumbrada ya a esa actitud de su amiga.
-De camino aquí vi que había una de esas hamburgueserías que me gustan y hecho de menos comer una de mis hamburguesas con su delicioso pan.- explicó alegre.
-Qué? No esperes que comamos esas guarradas.- debatió Eli.
-Está bien está bien Eli- calmó Nozomi. –Podemos ir y que se las lleve. Los demás queréis venir de nuevo a casa?- preguntó mirándonos a Yuuki y a mí. –La comida se hizo algo extraña así que me gustaría poder prepararos algo bueno- explicó.
-Por mi está bien.- habló Yuuki haciendo que lo mirara y asintiera yo también a la invitación de Nozomi.
-Entonces Eli conduce hasta el súper que hay a unas manzanas de aquí, necesitamos hacer la compra.- ordenó Nozomi ganándose un bufido de la rubia.
El lugar no estaba lejos aunque tardamos más de lo previsto. Conducir por Tokyo a ciertas horas podía ser un grandísimo caos.
Para mi suerte estaba al lado de la ventana pudiendo observar el paisaje e ignorando casi por completo la conversación que se llevaba en el coche. Quizás había elegido ese sitio a propósito teniendo la esperanza de ver a Umi en alguna de aquellas callejuelas aunque a lo que menos le estaba prestando atención era a eso.
La situación de Umi me preocupaba de sobre manera pero ahora con la adrenalina mucho más baja todos los pensamientos negativos volvían a amontonarse en mi cabeza. Tenía miedo de volver a tener que revivir todo el pasado.
El coche por fin se detuvo haciendo que saliera de mis ensoñaciones viendo a Yuuki sentado a mi lado en primer lugar. No pude evitarlo, algo se me revolvió por dentro y el chico se dio cuenta al instante de que algo pasaba.
-Estas bien?- preguntó posando su mano sobre mi hombro.
-No, no me toques!- grité apartando su mano y llamando la atención de todas las chicas.
Me sentí presionada y acorralada así que sin siquiera mirar si era seguro salir del estacionamiento abrí la puerta del coche y esprinté a una de las esquinas de las afueras del supermercado.
-Qué le has hecho?- preguntó algo enojada Honoka.
-No le he hecho nada.- contestó inocente.
-Pues no lo parece.- rebatió.
-Digo la verdad. Cuando nos detuvimos me miró y de pronto su mirada cambió a una de odio/miedo que me preocupó, le pregunté si estaba bien y bueno ya habéis visto lo demás.
-Iré a hablar con ella.- volvió a hablar Honoka saliendo del coche.
-Espera, Honoka.- la llamó Yuuki cogiéndola de la mano parándola en seco. –Déjame a mí. No le he hecho nada pero creo que tiene un problema contra mí y querría averiguar el porqué.- explicó sin que el semblante de Honoka pareciese ceder a su pedido. –Por favor, solo quiero llevarme bien con todas.- volvió a intentar.
-Está bien.- se rindió Honoka. –Entraré con Eli y Nozomi a comprar pero si me entero de que le haces algo más te vale esconderte igual de bien que Umi.- sentenció con una sonrisa y dirigiéndose a donde la esperaban las otras dos chicas.
Desde la esquina en la que estaba pude ver toda aquella conversación. Realmente no sabía muy bien porque había actuado así cuando ese chico no me había hecho nada. Aun parecía haber algunas cicatrices sin cerrar del pasado.
-Podemos hablar?- me preguntó en cuanto llegó a mi altura.
Lo podía notar inseguro y era normal después de la reacción que había tenido con él. Aquel lugar estaba como desierto, nadie paseaba por la calle y la noche empezaba a caer. Justo a mi lado tenía la entrada a uno de esos callejones oscuros e interminables. Noté como mi cuerpo empezaba a temblar de nuevo, empezaba a tener miedo.
En un rápido movimiento noté como se sentó a mis pies haciéndome reaccionar. Fue ahí cuando me di cuenta, no sabía si el chico lo había hecho a propósito o sin saber pero estaba dándome la confianza necesaria como para no tenerle miedo. En esa posición no podía hacerme nada y si decidía salir corriendo lo podría hacer. Cruzamos miradas y percibí como el parecía realmente preocupado.
-Si, siento lo de antes.- conseguí hablar intentando calmar mi ansiedad.
-Sabes, no sé que es lo que te pasa conmigo pero no tengo nada en tu contra- empezó a hablar tranquilizadoramente mientras me miraba –bueno quizás todo lo que me ha contado Umi sobre ti pero después de varias charlas contigo me he dado cuenta que quizás te esté juzgando sin saber tu historia.
-Mi historia…- susurré apartando la mirada.
-He podido darme cuenta que tu vida quizás no ha sido tan maravillosa como Umi creía que era. La vida de Umi tampoco ha sido buena después de todo. Pero hay algo que no logro entender.
No era capaz de decir nada. Era cierto, mi vida no había sido tan perfecta como todos creían que había sido. Respecto a Umi no conocía nada sobre su vida pero fue ella la que decidió irse dejándolo todo atrás. No quiere decir eso que se mereciese sufrir, pero yo fui la víctima en la historia, yo fui quien se quedó cargando con todo mientras ella desaparecía. Pasé por infiernos que aun me persiguen mientras ella ni siquiera se preocupó por mí. A veces siento que de no ser por ella habría sido feliz pero realmente no puedo culparla. Mi destino con la persona que destrozó mi vida estaba escrito.
-Puedo preguntarte algo?- preguntó Yuuki volviendo la vista sobre mi viendo que no contestaba y tan solo divagaba.
-Dime.- asentí.
-En tus ojos puedo ver la preocupación verdadera que sientes por Umi o como te entristeces cada vez que se la menciona. Y no lo entiendo. Umi te amaba.- ese comentario hizo que mi corazón diera un vuelco brusco. –Incluso hoy en día sigo pensando que queda algo de aquello. Mi pregunta entonces es: Como pudiste abandonarla sabiendo lo mucho que te amaba?
Aquella pregunta me cogió completamente por sorpresa. No la entendía. Yo nunca la abandoné, fue justamente al revés. Sentí como mi corazón se aceleraba y me empezaba a hervir la sangre. Qué clase de historia era la que contaba Umi?
-Yo no la abandoné, fue ella la que se fue sin siquiera escucharme.- solté irritada.
-Bueno según sé te comprometiste aun incluso estando con ella dejándola de lado por completo.- contestó aun calmado.
-Eso no fue así.- me miró con duda pidiendo que dijera algo más. –Yo… la amaba… -dije finalmente intentando calmarme de nuevo.
-Y entonces?
-Yo la amaba y no he dejado de hacerlo nunca. Fueron muchas las veces que intenté hablar con ella para explicárselo todo, pero me evitaba o estaba ocupada siempre.
-Qué clase de explicación podrías darle para calmar el dolor que estaba sintiendo al saber a la persona que mas amaba comprometida con otro?- escupió intentando mantener la calma.
En ese instante comprendí otra cosa. Mis secretos, mis mentiras y todo mi silencio lo había complicado todo y quizás todo lo sucedido si había sido culpa mía y solo mía.
-Que me obligaron a casarme con él.- solté abatida sin siquiera mirarlo a los ojos pero notando como el chico en ese mismo momento se ponía de pié intentando encontrar mi mirada.
-Qué has dicho?.- preguntó incrédulo.
-La explicación es que me obligaron a comprometerme con él. Mi corazón solo pertenecía a Umi pero debí hacer lo que me decían. Quise explicarle toda la verdad pero no pude y luego desapareció sin que pudiese decirle nada.- Sentía como mi corazón pronto saldría disparado por los nervios.
-Te obligaron?- sonrió con ironía. –También te obligaron a servirle y dejar que casi matara a Umi?- preguntó sin que supiera a que se refería. –Qué es lo suficientemente fuerte como para obligarte a abandonar a la persona que amas por otra?- volvió a preguntar cada vez mas alterado.
-Mi padre.- solté casi sin pensar por la presión y la culpabilidad de sus palabras.
El silencio se instaló entre los dos. Yo no quería seguir hablando y mucho menos sobre mí padre, no en esos momentos y no con esa persona. Debía explicar muchas cosas, sí, y de seguro debía mantener una charla mucho más intensa con ese chico pero ese no era el momento ni el lugar.
-Chicooos!- salvada por la campana. –Salí a controlar que todo estuviera bien.- habló Honoka llegando a nuestro lado y mirando algo desconfiada a Yuuki.
-Todo está bien, solo estábamos hablando.- contestó el chico.
-En realidad ya habíamos terminado de hablar y solo esperábamos.- dije dando la conversación finalizada ganándome así una mirada reprobatorio de Yuuki.
-Pero…
-Será mejor que entres y ayudes a Eli y Nozomi con la compra.- cortó Honoka que no hacía falta decirle nada, entendió que no quería hablar más con él.
Sin decir ninguna palabra y solo soltando un bufido se dio media vuelta en dirección al súper. Honoka por su parte me miraba preocupada. No sabían mucho de mi historia pero ella sabía lo suficiente como para saber que hay momentos en los que estar cerca de un hombre me aterra y que de seguro fue eso lo que me hizo reaccionar así antes.
-Estás bien? De que hablasteis?- preguntó recostándose en la pared a mi lado.
-Estoy bien tan solo fue un momento.- suspiré costándome hablar de nuevo del tema. No todos los días te enteras que la persona que simplemente huyó de ti no lo hizo porque no te amase. –Hablamos sobre Umi.- el silencio de Honoka me decía que continuara. –Hasta hoy creí que el amor de Umi se había desvanecido, que su odio hacia mí era prueba de ello…
-Y hoy ya no lo crees?- preguntó seriamente. –Ella fue la que te abandonó, la que nos abandonó aun sabiendo lo que sentías por ella.- habló algo irritada. –Umi es mi amiga y a pesar de todo siempre lo seguirá siendo pero que se marchara de esa manera…
De pronto fuertes voces empezaron a escucharse haciéndonos sobresaltar y dejar la conversación de lado en seguida. Apenas podíamos entender lo que se gritaba pero parecía alguien realmente enfadado.
Honoka que estaba apoyada en la pared se apartó dirigiéndose lentamente a la entrada del callejón de donde parecía provenir todo aquel alboroto. Dos fuertes detonaciones fue el indicador de que era mejor no investigar qué es lo que ocurría.
-Es, eso han sido disparos?- pregunté atemorizada.
Mi amiga ni tan siquiera me contestó se dio media vuelta y salió corriendo en mi dirección. Podía notar su miedo al igual que el que me estaba poseyendo a mí. Agarró mi mano haciéndome virar bruscamente y empujándome al portal de un edificio que teníamos a nuestras espaldas.
-Tranquila, tranquila, todo saldrá bien.- intentó tranquilizarme mientras me cogía de la mano. –Quizás eso no han sido disparos. Podrían haber sido solo algo parecido verdad?- rió intentando parecer normal.
.
Todo ocurrió tan rápido que ni siquiera me dio tiempo de darme cuenta de lo que estaba viendo. Empezaba a pensar si aquellos ruidos habían sido realmente disparos y uno de ellos me había alcanzado y ahora estaba soñando, soñando con ella.
Ahí estaba frente a mí la persona que habíamos estado buscando y por la que todos estábamos preocupados.
Cerré los ojos con fuerza y al abrirlos seguía ahí. Su cara estaba completamente roja debido al esfuerzo. ¿Había estado corriendo? ¿Esos disparos, habían sido para ella?
-Umi…- conseguí simplemente susurrar.
Vi como estaba acompañada por otra chica castaña de ojos verdes. Supuse rápidamente que era la persona con la que Yuuki decía que estaba. Umi parecía mirarla preguntándole indirectamente que pensaban hacer ahora. La chica sin embargo no había dejado de mirar a Honoka desde que se habían echado sobre nosotras. Tanto mi amiga como ella parecían embobadas mirándose mutuamente.
-Piensas decirme que vamos a hacer ahora?- preguntó bruscamente Umi a su compañera que seguía ignorándola.
-Seguir corriendo. Debemos alejar a esos tíos del lugar de reunión. Anju se encargará de lo demás.- respondió haciendo ahora sí caso a Umi.
No podía dejar de mirar la conversación y el cruce de miradas que tenían las dos chicas. Estaban aterradas y se las notaba exhaustas. ¿Acaso llevan huyendo desde que las encontraron en aquella casa?. Por un momento dejé de escucharlas y el silencio se instaló entre las cuatro. Podíamos escuchar pasos acelerados que se acercaban.
Miré a Honoka quien se mostraba más aterrorizada incluso que antes. Esa gente iba armada, las estaban buscando y nosotras estábamos con ellas. En un pestañeo vi como la castaña asentía mirando a Umi en señal de que habían acordado algo y tan rápido como vi eso aquella chica acorraló a Honoka contra la pared y empezó a besarla.
Quedé completamente sorprendida y embobada por la rudeza y justo cuando estaba por decir algo sentí como unas manos me empujaban fuertemente contra la pared a mis espaldas.
Estaba soñando, definitivamente debía estarlo. Seguido al fuerte golpe noté como algo húmedo se posaba sobre mis labios. Abrí los ojos sorprendida y asustada encontrándome con esos ojos ámbar que tan loca me volvían.
Esa humedad que estaba sintiendo eran los labios de Umi quien sin previo aviso y sin permiso estaba robándome un beso de los que tanto anhelaba.
No sé si fue el instinto o simplemente el placer de volver a sentir sus labios sobre los míos que cerré los ojos dejándome llevar y embriagándome por el momento.
No tenía comparación a los tímidos besos que alguna vez nos dimos. Éramos jóvenes y Umi parecía temerle a ese tipo de contacto. Sin embargo ese beso que estaba recibiendo ahora estaba cargado de adrenalina. Podía sentir como se adentraba en mí haciendo estremecer todo mi cuerpo. Las piernas me temblaban y las manos empezaron a sudarme como si en agua las hubiese metido.
Varios sentimientos quedaron dichos tan solo entre nuestros labios. Podía notar la pasión y la fogosidad con la que lo estaba dando pero a la vez llevaba esa carga de odio que ya tanto conocía de ella.
No conté los segundo que llevábamos unidas, parecía un instante y una eternidad. Escuché como los pasos que con antelación se acercaban pasaron de largo como si tan solo dos parejas demostrando su amor hubiesen visto. ¿Así que ese era el plan?. Entendí al instante que tan solo éramos una distracción pero aun así me sentía incapaz de separarme y dar por finalizado aquel beso.
Sentía como empezaba a perderme y mi mente divagaba por la locura. Empezaba a sentir como mi cuerpo elevaba su temperatura drásticamente pidiendo mucho más de aquello. Quería llamar a Umi, decir su nombre pero tenía miedo de que al decirlo desapareciera.
Un ruido seco me sacó de mi ensoñación haciendo que finalmente fuera Umi quien rompiera el contacto y se apartara de mí.
-Qué crees que estás haciendo?!- gritó Honoka a la chica castaña frente a ella que había sido empujada contra la pared contraria causando el ruido que me devolvió a la realidad.
-Escapar.- dijo con una sonrisa sin quitar los ojos de Honoka. –Sabes, creo que podría acostumbrarme a tus besos.- habló de nuevo seductoramente acercándose de nuevo a Honoka y depositando otro rápido beso que apenas le dio tiempo a impedir a mi amiga. –Sí, definitivamente podría acostumbrarme a tus besos.- finalizó para seguidamente dirigir su vista a Umi. –Hora de irse.
Umi tan solo escucho las palabras de su compañera y me dio la espalda como si nada hubiese ocurrido. ¿Acaso era yo tan poco para ella?. Echó un vistazo fuera del portal lentamente comprobando que sus perseguidores no estaban por allí.
-Vamos.- gesticuló a la chica de ojos verdes haciendo que esta rápidamente saliera del portal y se echara a correr en dirección opuesta a donde se habían dirigido aquellos hombres.
-Umi…- logré alcanzar a susurrar su nombre. Quería explicarle todo, quería contarle toda la verdad y saber si aun había una posibilidad de amarnos. Lo que no quería era volver a perderla.
-Siento que hayas tenido que volver a besar a una mujer.- soltó de pronto dándose media vuelta y clavando sus ojos en los mío. –Pero así sabrás lo que perdiste por elegirlo a él.- finalizó acercando su rostro a escasos centímetros del mío.
Instintivamente volví a cerrar los ojos. Podía sentir su respiración sobre la mía y después de demostrarme realmente lo que había anhelado tanto quería más.
Aun así el momento no llegó. Esperé como una estúpida con los ojos cerrados y para cuando los abrí Umi había desaparecido.
Casi desesperada salí del portal intentando encontrarla pero lo único que pude ver fue su espalda doblando en una de las esquinas al fondo de la calle.
-Kotori… -escuché como me llamaba mi amiga mientras me miraba con tristeza.
No podía evitarlo, la impotencia, mezclada con la rabia y la tristeza me invadían. La había vuelto a perder. No conseguí entender del todo sus palabras, no había dicho que me odiase, no había dicho nada horrible pero ella seguía pensando que lo elegí a él.
-Cree que la dejé…-susurré mientras notaba como las lagrimas empezaban a empapar mi rostro. –Cree que no la amo…
Los brazos de Honoka me rodearon por completo. Ella sabía cuánto la amaba y había sido testigo tanto de ese beso como de sus palabras. No decía nada, no había nada que decir simplemente me abrazaba con fuerza mientras escuchábamos pasar varios coches de policía que de seguro habían sido alertados por los disparos.
Continuamos unos cuantos minutos así hasta que finalmente Nozomi, Eli y Yuuki llegaron a nuestro encuentro. Yo seguía abatida en el suelo sin apenas fuerzas para levantarme y decir nada aun así saqué toda la determinación que pude y me puse en pie.
-Qué es lo que ha pasado?- preguntó alarmada Nozomi agarrando mi mano y la de Honoka. –Estáis bien?
-Escuchamos los disparos y en seguida nos escondimos.- habló esta vez Eli. –Luego no nos dejaban salir del súper por seguridad. Estábamos muy asustadas y vosotras estabais aquí fuera, temíamos que algo os hubiese pasado, no sabíamos como…
-Está bien, todo está bien.- hablé cortándola. Eli siempre hablaba como loca cuando se ponía nerviosa, algo que me recordaba tanto a Umi.
-Eso que tienes ahí es sangre?- preguntó de pronto Yuuki señalando uno de los costados de mi camiseta.
En ningún momento había sentido dolor y mucho menos alguno de los disparos me había alcanzado. No quise darle importancia hasta que un pequeño cortocircuito en mi cabeza me hizo enlazar cabos. Lo que tenía en la camiseta era sangre, estaba segura. Tanto mi camiseta como parte de mis piernas estaban manchadas y salpicadas con sangre y ni siquiera me había dado cuenta.
-Umi.- dije de pronto haciendo que todos excepto Honoka me miraran sin entender nada.
-Umi?- preguntó Yuuki finalmente.
-Yo… esto… no, no, no puede ser verdad.- balbucee.
-De que estás hablando? Kotori estás bien, estas herida?- habló Eli acercándose a mí y levantando mi blusa dándose cuenta de que evidentemente no era mía.
-Hemos visto a Umi- dijo de pronto Honoka haciendo que rápidamente le prestaran atención. –Iba junto a la chica castaña de ojos verdes
-Tsubasa- dijo Yuuki poniéndole nombre a la chica.
-Sí. Primero escuchamos unos disparos y luego nos las encontramos, estaban huyendo de unos hombres- explicó. –Nos utilizaron para pasar desapercibidas.
-Os utilizaron?- preguntó extrañada Eli.
-Esta sangre es de Umi- dije finalmente sin querer dar explicaciones completas de lo sucedido.
Era la única manera de que esa sangre hubiese llegado a mí. Intenté recordar si había visto algo raro en Umi pero cuando la vi mi cabeza estaba tan descolocada que hubiese sido imposible darme cuenta de algo como eso. De pronto me vino una especie de sensación, sí, lo recordaba con claridad. Durante el beso noté el sabor metálico de la sangre aunque pensé que sería debido al sudor pero ahora entiendo que no era así y de que Umi anda por ahí mal herida.
-Si eso es cierto deberíamos buscarla.- habló Yuuki mirando a todas partes. –Por donde dices que se fueron?
-Estoy de acuerdo con él. Si esa realmente es sangre de Umi debe de tener una herida bastante grave. Sabemos que la están buscando y no podemos dejar que la encuentren antes que nosotros.- dijo Eli totalmente decidida sorprendiéndonos a todos.
Yo simplemente quería desaparecer pero tenían razón. Los problemas parecían amontonárseme uno tras otro pero después de lo ocurrido y lo que había conseguido descubrir hoy ahora más que nunca mi prioridad era Umi. Necesitaba hablar con ella, necesitaba aclarar las cosas, necesitaba recuperarla y por sobre todas las cosas saber que estaba bien.
.
.
*UMI POV*
.
Ya ni siquiera sabía en qué zona de la ciudad estábamos. No habíamos dejado de correr desde que salimos de aquel portal.
Las punzadas en el costado empezaban a ser insoportables y cada vez me costaba más mantener la vista al frente. Sentía como en cualquier momento desfallecería y en mi cabeza lo único que tenía eran los labios y los ojos de Kotori.
-Crees que le estas echando una carrera a una tortuga Umi?- preguntó Tsubasa que iba unos pasos o quizás muchos pasos por delante de mi marcando el ritmo y guiando el camino.
Yo simplemente la veía cada vez alejarse más y más de mí. Ni siquiera tenía ya fuerzas para hablar. Podía dar gracias a mi condición física el haber llegado tan lejos pero todo tiene un límite y yo estaba ya en el.
Quise gritarle algo a Tsubasa pero lo único que salió de mi boca fue un quejido. Seguido a eso solo recuerdo colapsar y caer al suelo sin poder mover un músculo más.
Sentía como mi costado estaba completamente empapado y ni tan siquiera tenía fuerzas ya para seguir ejerciendo presión con mi mano sobre la herida. Dolía, por mil demonios, dolía más de lo que nadie pudiera imaginar.
Me sentía tan impotente. Así finalmente iba a acabar mi vida, arrojada en el suelo desangrada por una bala de alguien a quien nunca meterán en la cárcel. A mi mente vino de nuevo el recuerdo de hace tan solo un rato. Cuando Tsubasa me miró pude leer en su mirada que pretendía recurrir al truco de la distracción por pareja. No era la primera vez que lo habíamos usado, si la primera vez en una persecución como esa pero ya reconocía la señal para saber qué hacer.
Recordar el sabor dulce de aquellos labios parecía anestesiar el dolor. Cuando éramos jóvenes apenas y la besaba y ahora soy yo la que se arrepiente por ello. Al principio fue brusco, no quería ceder ante la desesperación y que fuera notorio que realmente lo estaba deseando pero después simplemente me dejé llevar. Perdí el control sobre mis emociones y mis actos. No eran pocos los besos que había dado en mi vida pero sus labios sabían diferentes a cualquiera de los que hubiera probado antes.
Estaba dispuesta a dejarme ir con al menos ese último buen recuerdo en mi mente. Había muchas cosas que hubiese querido hacer o decir pero ya no sería posible.
Cuando estaba completamente decidida a abandonar este mundo un frio intenso me hizo reaccionar trayéndome de vuelta. Abrí los ojos encontrándome con la mirada preocupada de Tsubasa. La chica había cargado conmigo desde donde me había desplomado y ahora nos encontrábamos en un parque cercano, más concretamente dentro de la fuente de ese parque cercano.
Sentí como era Tsubasa la que ahora hacía presión sobre mi herida. Se la podía notar realmente preocupada. Estaba al borde de la muerte pero si íbamos a un hospital la gente que nos buscaba nos encontraría en seguida. No tenía escapatoria, o me dejaba morir o me llevaba a morir.
-Umi! Ey! Umi! Despierta vale!- gritaba mientras agitaba mi cuerpo para que no cerrara los ojos. –No puedes dormirte de acuerdo.
-Ve…te. Conseguí decir. –Te ma…ta…rán.
-No me va a matar nadie ni va a morir nadie ¿entiendes?. Vamos a arreglar esto y tú vas a seguir molestándome como siempre de acuerdo.
El frío que en un principio me había despejado ahora empezaba a hacer el efecto contrario. Mi cuerpo ya estaba suficientemente frío por la pérdida de sangre por lo que entrar en esa fuente no había sido la mejor de las ideas. Conforme pensaba en eso Tsubasa me puso tanto su chaqueta como la mía encima. La chica a veces era muy impulsiva pero a veces pensaba y esta vez fue una de ellas al dejar que al menos alguna de nuestras prendas quedara seca.
En un momento de lucidez un nombre y una persona se me vinieron a la cabeza. Era quizás la única esperanza que tenía. Quizás ni tan siquiera descolgara mi llamada pero no perdía nada en intentarlo.
-Maki…- le susurré a Tsubasa.
-Maki? En serio estas pensando en comida ahora?- contestó sin entenderme haciendo que volviera a rectificar sobre lo de pensar que a veces era lista.
-Teléfono… Maki- me costaba hablar y no podía ser clara. Si no me entendía sí que debía darme por muerta.
-Tu teléfono?- preguntó haciendo que afirmase. –Está en tu chaqueta.- dijo sacándolo.
-Maki… enfermera- volví a hablar escuetamente.
-Oh!- exclamó entendiendo finalmente lo que le decía. –Maki… esa no es tu amiga la pelirroja?- preguntó a lo que afirmé. –De acuerdo ya entiendo. Podemos confiar en ella?- esta vez no hubo respuesta a su pregunta. Podíamos confiar en Maki, claro que podíamos hacerlo el problema es que ella confiara en nosotras.
Observé como Tsubasa buscaba el número en la agenda y llamaba poniendo el altavoz para que las dos escucháramos la llamada.
Tres pitidos y la llamada finalizó.
-Me ha colgado?- preguntó irritada Tsubasa volviendo a llamar y ganándose que volviera a colgar esta vez al primer pitido. –De nuevo? Qué clase de amiga estúpida tienes que te cuelga el teléfono?- preguntó furiosa.
Sabía que las probabilidades de que Maki descolgara mi llamada serían mínimas. Podíamos seguir siendo amigas, si es que lo seguíamos siendo pero sabía que mi actitud no era de su agrado y mucho menos después de todo lo que ha ido sucediendo. Escuché como Tsubasa maldecía a todo el árbol genealógico de Maki mientras volvía a llamar.
Esta vez la llamada no se cortó sino que siguió y siguió sonando. Estaba por saltar el contestador de voz cuando finalmente una voz al otro lado del teléfono se dejó escuchar.
-Acaso no entiendes que si una persona te cuelga y aun así no te coge el teléfono es porque no quiere hablar contigo?- se escuchó por el altavoz.
-Escucha Elmo, necesitamos tu ayuda entiendes? Así que escúchame bien y mueve tu culo aquí ahora mismo.- soltó Tsubasa. Se notaba que ambas chicas no se conocían en persona como para darse ese trato. Además, ¿Elmo? De donde narices había sacado ese estúpido apodo?
-Quien narices eres tú?- preguntó la voz enfadada al otro lado del teléfono.
-Déjate de preguntas. Umi necesita tu ayuda
-Ya claro, que es esta vez? Que su novieta la ha dejado sola?- soltó con arrogancia.
-Maki… por…favor- conseguí susurrar haciendo que esta vez la susodicha no dijera nada.
-Estás sola?- preguntó Tsubasa
-Que te importa eso?- bufó Maki.
-Oh dios mío esta chica es imposible.- dijo Tsubasa ganándose una mirada reprobatoria de mi parte o al menos eso hice intentar parecer. –Escucha, necesitamos que vengas al parque de la fuente espiral, sola- remarcó la última palabra.
-Qué? Estás loca? Porque debería ir a ese parque de mala muerte y sola?
-Deja de hacer preguntas y ven. Por tu seguridad y la nuestra es por lo que deberías venir sola y no decir nada de esto a nadie.- explicó Tsubasa.
-Maki…- intenté hablar pero una fuerte tos cargada de sangre me invadió. Podía sentir como la bala no había salido de mi cuerpo y se había desplazado dentro de mí.
-Ven lo más rápido que puedas, por favor.- pidió esta vez Tsubasa a Maki al verme realmente grave. –Y trae todo lo que puedas para una herida, una herida grave.
-Que clase de…
Vi como Tsubasa no dejó que Maki siguiera hablando y colgó la llamada.
-Habla demasiado y pregunta aun más. Así nunca va a llegar.- explicó haciendo que intentara sonreír. Siempre era tan testaruda…
Saber que Maki venía en camino hizo relajarme. Tenía mucho sueño y ya ni tan siquiera los zarandeos o gritos de Tsubasa conseguían mantenerme con los ojos abiertos. A pesar de que estábamos en pleno parque público me llevó a uno de los bancos mas apartado y me quitó toda la ropa mojada haciendo ella lo mismo. Buscaba formas desesperadas de seguir manteniéndome en calor.
No sentía las manos ni los pies y cada vez menos partes del cuerpo. Tsubasa se había recostado encima de mí causando una escena un tanto violenta si alguien pasaba por aquel lugar.
Podía escuchar como alguien me llamaba a lo lejos. Al principio no reconocí su voz pero después me di cuenta de que finalmente se trataba de Maki. Tan solo debía aguantar un poco más y ella sabría cómo sacarme de esta o al menos esa era mi esperanza.
-Si esa loca te sigue llamando va a venir todo el parque aquí maldita sea!- maldijo Tsubasa que rápidamente se separó de mi cubriéndome con ambas chaquetas secas y poniéndose ella de nuevo toda su ropa mojada. –Aguanta solo un poco más, en seguida vuelvo.
Pude ver como se marchaba en dirección a donde provenía mi llamado desapareciendo así tras algunos árboles al otro lado del parque.
En mi mente seguían apareciendo las mismas imágenes una y otra vez. Aquel beso había despertado en mi cosas que creía muertas. Recordé entonces la tristeza que sentí en sus ojos cuando me separé, el dolor que parecían causarle mis palabras. Intentaba pensar en ello sin hallar respuesta.
Le estaba dando más importancia de la que tenía. Fue ella la que decidió ilusionarme, engañarme para finalmente reírse de mí y abandonarme. Pero si era todo eso lo que me había hecho, porque aun así me sentía triste por ser la causante de aquella mirada?
Volví en mí al escuchar como unos rápidos pasos se acercaban. Al parecer Tsubasa había encontrado a Maki y esta la traía casi a rastras. Intenté sonreír, hacer algo para agradecerle a Maki que estuviese ahí pero no podía. Solo escuchaba sus voces, alejándose cada vez más y más.
-Umi! Despierta, no te duermas, no puedes dormirte!- me gritaba ahora Maki. –Que es lo que ha pasado?
-Le han disparado- contestó Tsubasa.
-Eso ya lo veo listilla. Me refiero a como ha pasado esto.- hablaba mientras con cuidado se quitaba su chaqueta y la ponía sobre mí. –Está helada y esa herida no tiene buena pinta. Hay que llevarla a un hospital con urgencia.
-No podemos ir a un hospital, tienes que hacer algo.- exigió Tsubasa.
-Qué? Yo no puedo hacer nada!. Le han disparado y ha perdido mucha sangre si no la llevamos inmediatamente a un hospital morirá.
-Pues no vamos a ir a ningún hospital si no quieres que muera de todas formas. Nuestra única esperanza eres tú. Ella confió en llamarte a ti. No te conozco, solo lo que Umi me ha hablado pero sé que tienes algunos conocimientos de medicina así que sálvala o al menos inténtalo.- hablaba a la vez que gritaba frustrada Tsubasa.
-Mira, no sé qué es lo que está pasando pero aquí igualmente no puedo hacer nada. Vayamos a casa, allí quizás pueda hacer algo.
-Nadie puede enterarse de esto, entiendes? No puedes simplemente curarla aquí mismo?- preguntó.
-Necesito varias herramientas si quieres que le salve la vida. - la enfrentó Maki cansada de que Tsubasa estuviera poniendo tantas pegas a todo. –Mira, llevémosla a mi coche, iremos a mi antiguo piso de estudiantes, la chica a la que se lo tenía alquilado se fue hace solo unas semanas asi que ahora está libre.
-Me parece bien.- sentenció de forma afirmativa finalmente. –Y gracias, de verdad.
-No me las des aun, haré todo lo que pueda pero si Umi sobrevive a esta es porque existen los milagros.
.
.
Bueno bueno esto se pone interesante. Umi está al borde de la muerte. El ex marido de Kotori pronto andará rondándola y ¿por qué será que ha estado en la carcel y le temen tanto?. Kotori ahora sabe que Umi la amaba por lo que ahora está mas decidida que nunca a saber la verdad de por qué se fue. Fue el padre de Kotori quien concertó aquella boda pero por qué?.
Ahora les traigo una pregunta. Quieren mas UmiMaki? bueno realmente no importa ya tengo planeado algo :v
Gracias de verdad a todos los que seguís esta historia aun tardando lo que tardo. Espero no tardar ni la mitad de tiempo en el próximo cap pero este se me complicó mucho y eso sumado a como dije mis pocas ganas de todo por la calor no es bueno.
-PileMimo tendrás más Umirena aunque cuando se enteré de lo de Anju la cosa se podrá fea, aun así aun quedan algunos encontronazos ya que es uno de mis ships favoritos por lo que siempre que pueda escribiré de ellas. Umi es toda una casanova xD
-Nicocchi17 es que Umi es de hacer y luego pensar xD. Haces bien en preguntarte quien es la persona que les presta su ayuda, realmente es alguien muuuuy importante y que tendría la clave para todo.
-Guest Erena se enterará ya veremos si por Umi o no. Lo de que Anju sea fugitiva tiene mucho que ver con la misma historia y por lo de Umi pronto se sabrá que es lo que hizo para tener que huir como huye.
-kaocchi12luna-chan solo se han podido saber algunas cosas del pasado de Kotori pero ese poco es sufciente para hacer muuuuchas ideas si se está pendiente de los detalles ^^
