Muchas gracias por los reviews, la verdad es que esta historia me está gustando cómo se está quedando. Gracias por animarme a seguir, vamos a ver como continua…
Capítulo 18
Espo me ha dejado una pistola suya, sabe que tengo buena puntería; se sorprendió cuando se lo dije pero despejó sus dudas al ver cómo acerté en el muñeco de prueba. Me hacen gestos para que haga el mínimo ruido posible, podemos escuchar voces dentro de la casa.
-¿Cuántos tíos hay ahí dentro?- Me susurra Ryan mientras caminamos agachados, tres agentes más se han ido a la parte de atrás de la casa por si los secuestradores deciden escapar.
-No lo sé Ryan, haz el favor de calmarte.- quiero encontrarme ya con Andrew, ese tío es un estorbo para la sociedad y para mí. No escucho la voz de Castle, ¿le tendrán amordazado? O peor, ¿y si…? ¡No! No quiero pensar eso, continuamos caminando hasta llegar al porche.
- ¿Todos os acordáis del plan? Beckett, tú controla tus impulsos asesinos y céntrate en salvar a Castle. Nosotros nos encargamos de esos cabrones.
-Vaya, vaya. Por fin nos encontramos Beckett.- esa voz me produce escalofríos, los tres nos giramos de golpe y vemos a Andrew; detrás de él están sus dos gorilas.
-¿Dónde está Castle?
-¿Quién?- Andrew se lleva el dedo a la barbilla, el odio comienza a invadir mi cuerpo, Espo y Ryan se colocan delante de mí.- ¡Ah! Tu "amiguito", la última vez que lo vi estaba inconsciente en el suelo.
-¡Eres un hijo de puta! Si me quieres a mí, ¿por qué le tienes a él?- Andrew me mira desafiante, sus gorilas también tienen ganas de pelear, se les nota en sus músculos.
-Porque era la única forma de que me visitases, ya que cuando estuve en la cárcel no pudiste hacerlo.- Andrew susurra algo a sus animales del zoo, éstos sonríen y nos vuelven a mirar.
- Esto tenemos que arreglarlo nosotros, ¿no te parece?- Miro a mis compañeros, seguro que Castle ha sufrido bastante, no puedo permitir que a ellos les pase lo mismo.
- Estoy de acuerdo, ¿qué van a hacernos tus gorilas?- Los aludidos se cabrean pero es que es así. Son dos orangutanes que seguro que tendrán el cerebro como el tamaño de una nuez.
- Mis compañeros se van a encargar de tus compañeros en la parte de atrás de la casa.- ¡Bingo! Esperaba que dijese eso, allí ya tenemos los refuerzos. Los gorilas se marchan, Espo y Ryan les siguen contentos.
- No sabes cómo me alegra que estés aquí. La persona que me encerró en la cárcel. ¿Y tú te haces llamar abogada?- Andrew está a unos pasos de mí, el miedo se va apoderando de mí pero me quedo en mi sitio.
- Yo no te metí en ningún sitio, tú solito te encerraste. Eres un asesino, ¿qué esperabas?
- ¡Tu trabajo era defenderme y no lo hiciste!- Andrew ahora me apunta con su pistola, yo me preparo la mía.
-¡Claro que te defendí! ¡Pero todas las pruebas indicaban que eras culpable! ¿Qué querías que hiciera?
-Mira esto es así, pronto tú amigo y tú vais a formar parte de mi lista, y créeme, yo nunca fallo.- su tono de voz entra por mis huesos, realmente este tío es perverso. Si algo he aprendido con la experiencia es que todos tienen un punto débil, tengo que encontrarlo cuanto antes.
-¿Puedo preguntarte algo antes de que acabes definitivamente conmigo?- Andrew duda pero asiente de mala gana.
- ¿Por qué mataste a esas mujeres? Estoy segura de que no lo hacías por diversión.
-¿Y a ti que más te da?- Escucho como le tiembla la voz.
- Fue por tu mujer, ¿verdad?- Andrew me mira enfadado pero muestra algo de tristeza.
-¡Cállate! Mi mujer es una zorra. ¡Me puso los cuernos!
- ¿Y por eso te dedicaste a matar a mujeres que se parecían a ella?- Esa pregunta le sorprende muchísimo, he descubierto algo que ni él mismo me contó cuando acepté para ser su abogada.
-¡¿Cómo coño sabes eso?!
- No hay más que ver las pruebas Andrew. Me fijé en que todas tenían algún parecido.- Andrew ladea la cabeza y vuelve a apuntarme con el arma; pero sé que tiene las manos sudorosas por los nervios.
En otra parte de la casa…
-Ha sido demasiado fácil, ¿no crees Javi?- Los agentes detuvieron a los gorilas en cuanto estos llegaron a la parte trasera de la casa.
- Vamos a buscar a Castle, vosotros vigilad a estos monos de circo.- Espo y Ryan entran por la cocina, registran toda la casa; excepto una habitación que está cerrada con llave. Espo la tira de una patada.
-¡Castle, Castle!- Éste está muy quieto, apenas puede respirar. Ryan y él le desatan las manos y le quitan el pañuelo de la boca. En ese momento se escucha un disparo que proviene de fuera.
-¡Ve a mirar! Yo me quedo con él.- Espo sale corriendo, no da crédito a lo que está viendo.
