Epílogo

Dos copas de vino, unos columpios vacíos, elefantes guardados… Todo eso quedó atrás, Cosmo y Johanna cierran bien todas las cajas; no quieren perder esos recuerdos.

- Cosmo…- Johanna se tapa la cara, odia que le vean derrumbarse pero es que no puede ver el loft tan silencioso y vacío.

- Johanna no, por favor, tienes que ser fuerte. Por ellos.- los hermanos observan ese hogar, allí aprendieron a hablar, a caminar, lloraron, rieron… pero todo se quedó como un simple recuerdo, unos maravillosos recuerdos.

- ¿Ya hemos guardado todo?- Los de la mudanza han recogido ya todas las cajas, antes de marcharse Johanna se da cuenta de que queda un cuadro.

- ¡Cosmo, espera!- Ésta se acerca y observa la foto, sus padres tan vivos y jóvenes; Johanna no puede evitar soltar unas lágrimas mientras acaricia la foto.

- Johanna, ¿qué es eso?

- Es una foto, del día de su boda. Míralos, mamá iba preciosa con ese vestido y el pelo suelto. ¿Por qué Cosmo, por qué se tuvieron que marchar?

- ¡De verdad Johanna que no te entiendo! Primero no querías que estuviesen cerca de ti y ahora les echas de menos. ¡Por el amor de dios! ¡Que solo se han mudado!

-¡Cosmo déjame! Ya sabes que estoy estudiando arte dramático, es mi vida. Bueno, ahora sí, todas sus cosas están guardadas.- Cosmo ladea la cabeza, su hermana pequeña no tiene remedio, se despiden del loft; sus padres quisieron tener una casa más grande para poder cuidar de sus nietos.

-¡Chicos!- La voz de Castle se escucha desde las escaleras, Johanna baja corriendo.

-¡Hola papá! ¿Qué estás haciendo aquí?

- Supervisar que no os dejáis nada, ¿tenéis los elefantes de mamá?

- Que sii, que pesados estáis, ¿por qué son tan importantes?- Rick sonríe, si sus hijos supiesen, ya contará esa historia en otra ocasión.

- Oye papá.- Johanna decide conducir, Castle se pone a su lado y Cosmo detrás con algunas cajas.

- Dime cielo.

- ¿No vas a echar de menos tu loft?- Johanna no aparta la vista de la carretera, se detiene en varios semáforos y después conduce hacia una zona urbanizada.

- Pues sí, voy a echarlo de menos pero nuevos recuerdos se formarán en nuestra nueva casa; el loft, desgraciadamente, se ha quedado pequeño. Además, no lo he vendido, si alguno de vosotros lo queréis…

-A mí me vendría genial, un soltero como yo en un loft en el centro de Nueva York.

- Cosmo, no digas tonterías; yo pienso que el loft se lo debería de quedar Emma.

-¡¿Qué!? ¿Y por qué ella?

- Si Johanna, ¿por qué mi nieta?

- Porque ella fue la primera en nacer, yo pienso que se lo debería de quedar ella; se lo merece.- Castle se rasca la cabeza, ahora se arrepiente de haberse mudado.

- Ahora no vamos a discutir, se lo preguntaremos a Alexis y que decida ella.- Johanna aparca al lado de un Ferrari rojo, los tres salen del coche.

-¡Johanna, Cosmo!- Kate sale disparada hacia ellos.

- Vale mamá, nos vas a duchar, ¿dónde está Alex?

- Dentro con Rose.- Cosmo coge un par de cajas y entra a la casa.

- Hola mamá, mi hermano mayor es un idiota no le hagas ni caso, ¿cómo estás?

- Bueno…Agotada, añoro mis días como inspectora de homicidios.

- ¡Mamá! Eres Senadora, intenta estar alegre.- Beckett abraza a su hija, se parece tanto a su madre, morena, ojos color avellana y una cara dulce; eso sí, con mucho carácter.

- Lo haré cielo, por ti, ¿dónde está tu padre?- Castle observa el cuadro de la boda, lo lleva hasta ellas.

- ¿Qué tienes ahí Rick?- Éste gira la foto, cuando Kate lo mira lo coge, la foto la hizo Jim y fue antes de que se marchasen de luna de miel.

-¿Dónde estaba esta foto? La busqué durante años.

- Estaba en una mesa mamá, pero boca abajo; se caería con algún golpe. Beckett acaricia la foto al igual que su hija hace tan solo unos minutos.

- Fue el segundo mejor día de mi vida.- Castle le observa sorprendido.

-¿Segundo?

- Sí, el primero fue el día que llevé a comisaría para interrogarte. A pesar de que en ese momento no te soportaba.- Rick se acerca al oído de su hija.

- Es mentira, se enamoró de mí en cuanto me vio, sólo que le cuesta admitirlo.- Johanna se ríe y después Castle.

- ¿Qué os hace tanta gracia? Os recuerdo que todavía puedo manejar mi arma.

- Nada mamá, bueno, ¿entramos? Miedo me da dejar a mis dos hermanos solos; Johanna se va pero Castle y Beckett se quedan.

- Hemos hecho un buen trabajo.

-¿A qué te refieres Rick?

- Pues a todo esto, la casa, tu trabajo, nuestros hijos.

- Bueno, formamos un buen equipo. Desde el primer día.- Castle coge la cara de Beckett y la acerca a la suya.

- Desde el primer día y para siempre.