Música para este capítulo: Stand by me - Ben E.


CAPÍTULO 2:

No tengo claro si es un instinto, una reacción o un hábito, pero está esta estúpida e irónica pregunta que haces cada vez que ves a alguien triste, enfermo, indispuesto o en un estado similar. La pregunta es esta:

- ¿Estás bien?.

El hombre a mis pies tiene su ropa completamente mojada y su cuerpo da unas sacudidas tan fuertes que, para mi exagerado cerebro, se asemejan a las convulsiones de un epiléptico. Es obvio que está de todo, menos bien.

Lo primero que hago es calmar a Tian, quien no para de gruñirle a nuestro nuevo visitante. Después, me pongo manos a la obra. Es este momento, mientras examino al desconocido, en el que agradezco internamente a mi madre por haberme hecho tomar unas clases de primeros auxilios que, a mis 15 años, creía totalmente inservibles.

- ¿Q-Quién er-res? - Murmura él.

- Ya habrá tiempo para presentaciones, chico, primero tienes que calentarte.

- Q-qu-quiero d-d-dormir.

- Lo siento, no puedes. Te necesito consciente mientras te examino.

Empujo su hombro y cadera lo más lento posible hasta dejarlo boca arriba, evitando así que la sangre fría de sus extremidades circule por los órganos vitales. Esto le causaría más frío y, probablemente, una arritmia cardiaca si dicha sangre llegase a su corazón.

- Dime tu nombre - Le pido mientras suelto los botones de su camisa. El pobre hombre no trae puestas más que un par de delgadas y para nada abrigadas telas.

- A-An-tho-ny - Dice poco convencido, con su ceño fruncido.

- Bien, Anthony. Necesito que toques tu dedo pulgar con tu dedo meñique, ¿puedes hacerlo?.

Espero pacientemente mientras él, con sus verdes ojos fijos en su mano derecha, intenta mover y coordinar sus temblorosos dedos. Finalmente, tras unos largos segundos de intentos fallidos, papá dedo y bebé dedo se reúnen.

Sonrío.

- Muy bien, puedo asumir que estás en la primera fase de una hipotermia. Lo ideal sería llevarte a una habitación cálida, preferiblemente en un hospital, pero creo que eso no está dentro de nuestras opciones, ¿verdad?. Tendremos que arreglárnoslas con lo que hay. Y lo que hay soy yo y mi perro, quienes haremos lo posible para ayudarte, ¿de acuerdo?. Así que, por favor, sé un buen chico y quítate la ropa.

Si la situación no hubiera sido tan seria, habría reído ante la mirada de asombro que recibí al terminar mi monólogo. Aun así, como el buen chico que le pedí que fuera, Anthony se deshace de su camisa entre temblores y sacudidas. Mis mejillas arden cuando sus incontrolables manos se dirigen a su pantalón, no porque deba verlo quitarse esa prenda, sino porque noto que soy YO quien debe llevar a cabo tan, eh, embarazosa tarea. Y es que, bueno, mirándolo bien, el tipo estaba caliente... ok, no, mal chiste. Anthony era muy, muy atractivo.

- ¿Necesitas ayuda con eso? - Pregunto con una ceja levantada.

- Y-yo, no... - Traga saliva - S-sí, p-por fa-favor.

Me siento a su lado y oculto mi enrojecido rostro con mi cabello mientras suelto su correa y deslizo el pantalón por sus largas y musculosas piernas, quitando además sus zapatos empapados.

- ¡Ya está! Ahora viene la mejor parte para mi - Digo con ironía. - ¿Serías tan amable de taparte los ojos con esto - le lanzo mi gorro - mientras me desnudo yo?.

Debo estar realmente loca para hacer esto por un desconocido, pero no me queda otra opción. Es decir, no lo dejaría morir, ¿verdad?.

Mientras Anthony se pone el gorro, cubro con plásticos y cartones cada orificio de mi "casa" por el cual entra el frío aire de la calle. Enseguida, saco una pequeña manta que mantengo escondida entre las tablas y cubro a Anthony con ella; su cara se relaja un poco cuando lo hago.

Ahora, sin el más mínimo entusiasmo, me deshago de mi ropa y enseguida siento mi cuerpo temblar ante el gélido clima.

- Bien, Anthony. Es importante mantener caliente tu cabeza, torso e... ingle. Así que, ya tienes mi gorro que cubre tu cabeza; para lo demás tenemos que trabajar juntos, ¿de acuerdo?. Me acostaré a tu lado y compartiré mi calor corporal contigo, ¿está bien?.

Él asiente.

Suspiro y, sin poder retrasarlo más, me acurruco junto a él. Siento que muero de ternura cuando Tian imita mis movimientos y se acuesta al otro lado de su cuerpo.

- Sería más eficaz si me abrazaras, supongo.

Anthony pasa su brazo sobre mi dubitativamente. Su cuerpo está tan frío que hace que mi piel se erice. Sin embargo, tras lo que siento como un par de horas, Anthony se relaja, los temblores desaparecen y su respiración se vuelve profunda.

- ¿Ahora sí me dirás tu nombre? - Susurra con una voz increíblemente varonil.

- ¿Ya estás caliente? - Pregunto inocente.

Él no responde.

- Bella, mi nombre es Bella.

- Bien, Bella. Acabas de salvar mi vida. Muchas gracias.


Aclaro por si alguien se lo pregunta: Bella no está completamente desnuda, tanto ella como Anthony usan su ropa interior.

Espero que les haya gustado.

Gracias por leer :)