Vale, se que he desaparecido y pido un millón de disculpas. Aconsejo releer el capítulo anterior para no sentirse tan perdidas… Se había roto el modem de internet, ese fue el principal motivo. JAMAS las dejaría porque yo quiero, sepan que las AMO de todo corazón n.n Besos y saludos!


Renesmee.

Dos días después.

Con los días la tormenta es cada vez peor. Luz no ha vuelto desde ayer al mediodía. Ni siquiera hemos hablado, solo me ha pedido que me mantenga dentro de la casa y que por ninguna circunstancia me atreva a salir. Al parecer están teniendo problemas de los cuales no quieren comentarme.

Tomo el bolígrafo y busco mi diario que he escondido debajo de la cama desde que encontré a Cassian leyéndolo. Odio que lo toquen. No es como si escribiera cosas sumamente importantes, pero son mis pensamientos y nadie debería tener un acceso a ellos tan libremente.

Ni pensar las personas que pueden leer la mente. Por favor, nada de privacidad. Imagínate todo el día cantando el himno nacional para que nadie se entere de lo que en realidad piensas.

Diario:

Es de noche, estoy sola en una mansión con todas las puertas y ventanas cerradas. Mientras que afuera el viento azota los arboles haciendo un ruido tenebroso.

¿Tengo miedo? Eso es ridículo. No, obviamente no.

A veces me cuesta ver a mi alrededor y sentirme fuera de lugar. Como si no perteneciera. Siento que de vez en cuando me miran de forma diferente, como si ellos conocieran algo que yo no. O como si fueran mejor que yo por saber ese algo.

Eso si es horrible. Eso si da pánico, sentirte aislada. Y ahora es cada vez peor. Ahora que los entrenamientos han sido detenidos sin motivo. Me canse de preguntar porque pero ni Luz ni Cassian me responden. Crei que confiaban en mi, me equivoque, ya que ellos solo...

Un golpe fuera de la habitación me hace soltar el bolígrafo y quedarme inmóvil.

Silencio.

Quizás algo se cayó en la cocina. Intento tranquilizarme, no ha sido nada. Respiro e intento retomar con mi diario. Solo es mi imaginación.

Solo confían en si mismos ¿Piensan que yo no puedo compartir sus secretos? Es decir ¡POR DIOS! NI SIQUIERA CONOZCO A ALGUIEN PARA CONTARSELOS.

Otro ruido vuelve a detenerme, ahora si me he asustado. Dejo el bolígrafo a un lado y cierro lentamente mi diario. Espero. Espero. Nada. Solo puedo escuchar mi propio corazón acelerado. Luz dijo que no vendría hasta mañana. No hay nadie en la casa. Solo yo y mi imaginación. Mi jodida y traumada imaginación.

Contrólate Ness, contrólate.

Pongo una mano en mi corazón que late desbocado. El no engaña a nadie, tiene miedo. Tengo miedo. Me levanto de la silla tratando de hacer el menor ruido posible. Doy un paso.

Oigo un cristal romperse con brutalidad seguido de un trueno y que me hace sobresaltar.

Shh, no te muevas. Tranquila, solo es la tormenta.

¿Y el maldito vidrio?

Doy otro paso, la puerta de mi habitación está cerrada, la ventana está cerrada. Completamente encerrada. Genial. Miro hacia todas partes en busca de algo con que defenderme. Tiene que haber alguien allí.

Un jarrón sobre la mesa donde estaba escribiendo se ve como una posible arma. Me acerco con sigilo, pero pierdo la cordura cuando oigo los pasos acercarse por el pasillo. Tomo el jarrón con rapidez y entonces la puerta vuela por la habitación golpeando contra la pared de enfrente.

Mi mente trabaja más rápido que de costumbre y mi cuerpo se mueve sin que sea capaz de saber que estoy haciendo. Mis manos tiran el jarrón contra el intruso, dándole en la cabeza.

Buena puntería, Ness.

Se hace añicos, pero nada más ocurre. Entonces puedo ver claramente que es un hombre y que ahora se ha volteado a verme entre confundido y enojado. Pero cuando me ve parece calmarse. Todo lo contrario a mí. Puedo oír mi corazón sin tener una mano sobre él. Mi respiración se agita y mi mente es un rompecabezas que ni siquiera quiero armar.

Mira sus ojos.

Oscuros, más oscuros que el cielo nocturno. Esos ojos que me persiguieron en mis sueños incluso en mis pesadillas. Están frente a mí.

— ¡Ness!—él hace ademan de acercarse pero yo me alejo aun mas. Sabe mi nombre.

— ¿¡Quién eres!?—mi voz es aguda y nerviosa.

Es joven, musculoso y su porte me asusta. Pero su rostro solo indica confusión cuando me mira.

— Soy yo—al ver que no me muevo y que mi expresión no cambia intenta de nuevo—Jacob.

Quiere acercarse pero yo vuelvo a retroceder.

— No sé quién eres, ni que haces aquí.

— ¡Vine a rescatarte!

Lo dice de una forma seria, pero en el fondo parece ofendido.

¿Rescatarme? Ja, por favor ¿Quién demonios se cree que es? Un héroe ¿Y quién piensa que soy yo? Una princesa encerrada en una torre. No.

— No necesito que me rescaten—digo molesta y me le doy la espalda mirando hacia la ventana cerrada.

— Te hemos buscado por días—gruñe detrás de mi.

— ¿Hemos?—me volteo a verlo aun mas confundida.

— Si, tu familia—la palabra me choca. No recuerdo mi familia. No tengo familia.

Solo nos tenemos a nosotros

Nos quedamos mirando en silencio. Incluso la tormenta parece calmarse. Lo observo, es él, su voz, su mirada. Era él quien aparecía en mis sueños, en mi mente.

Jacob.

— Lamento haberles hecho perder el tiempo—sentencio luego de pensarlo mejor.

— Nessie, por favor. No se qué te han hecho aquí, no se porque no nos recuerdas. Pero te necesitamos ¿Entiendes? No quiero obligarte a nada que no quieras, pero elige. Tu familia o ellos.

Eres una de nosotros Renesmee, tu lealtad esta aquí. Junto a todos nosotros, los híbridos

La voz de Luz parece colarse en mi cabeza.

No se puede ir en contra de tu naturaleza Eres una hibrida no vampiro, no licántropo

Ahora es Cassian quien invade mi mente.

Tu familia o ellos.

Mi familia… una palabra tan desconocida para mi. Aquí nadie tiene ni padres, ni madres. Familia es una palabra que no he usado.

Ellos… No. Es nosotros. Es yo, yo y ellos, nosotros.

Vuelvo a mirarlo, esta esperando una respuesta. Una que nunca tuve que pensar en realidad.

— Ellos.

El dolor traspasa su rostro, es como si sus pensamientos se volviesen transparentes ante mi vista. Puedo verlo, puedo sentirlo. Pero no hay marcha atrás, es mi decisión.

— Renesmee, tienes que entender…

— No. Tú me has dado a elegir. Ahí tienes mi decisión, ahora vete—señalo la puerta, mi mano tiembla y se perfectamente que no son mis emociones, son las de él. De alguna forma, como si estuviese conectada.

Veo sus hombros caer, lo oigo suspirar. Se ha vencido, rendido. He ganado una pequeña batalla interior. Jacob se acerca, esta vez no planeo alejarme. Un paso más y esta frente a mí, tan cerca que puedo sentir su respiración contra mi rostro. Huele diferente. Mi mente se ha apagado completamente.

Inclina su rostro rompiendo el espacio, nuestros labios se tocan, se rozan. Es como si quisiera saborearlos pero tuviera miedo a que desaparezcan. Entonces siento su boca moverse contra la mía. No puedo reaccionar, he quedado estática. Y cuando por fin, quiero corresponderle. Cuando siento que quiero besarlo de verdad, él se aparta se da la vuelta y desaparece tras la puerta.

Mi única oportunidad se acaba de ir por la puerta.

~oOo~

La luz se filtra por las rendijas de la ventana que aún permanece cerrada. Han pasado horas de que el sol ha salido. Lo sé, no he dormido en toda la noche. No es como si pudiera haberlo hecho. Mi mente me atormentaba y mis pensamientos se entremezclaban sin cesar.

Me levanto y camino en forma mecánica para abrir la ventana. Afuera todo está iluminado por el sol, ya es mediodía. Miro los pequeños charcos, la única evidencia de la tormenta.

Oigo la cerradura de la puerta principal abrirse. Luz ha llegado. Salgo corriendo de la habitación, cruzo los pasillos que antes creía que eran laberintos y que ahora me los se de memoria. Bajo las escaleras de dos en dos y allí esta Luz, con varias bolsas en sus manos. Pero su gesto facial me dice que algo anda mal.

— Hola—saludo alegre, me estaba aburriendo sola, y necesito una distracción por lo de anoche.

Pero si hay algo que ella no esta es feliz. Frunce la nariz y me mira de pies a cabeza.

— ¿Con quién has estado Renesmee?

Borro mi sonrisa.

— Con nadie—respondo demasiado a la defensiva.

Antes de que pueda decir algo mas, ella ha soltado sus bolsas tirándolas al suelo. Su mano derecha sujeta mi cuello con fuerza, siento que al aire se me va.

— A mi no me mientas—gruñe.

Intento hablar pero no me sale, no puedo respirar.

— ¿Con quien has estado?—repite, pero mis pulmones me oprimen, sacudo las manos y ella me suelta, caigo al suelo en busca de aire. Cuento hasta diez.

— Un joven—digo entrecortadamente.

— ¿Cómo era?—insiste.

— Alto, moreno, cabello negro, ojos negros, con músculos—ya no se que mas decir.

— ¿Su nombre era Jacob?

Asiento lentamente ¿Luz lo conoce? Por su expresión, si.

— ¿¡A qué demonios ha venido!? ¡Nos han encontrado! ¡Joder!—sigue gritando pero yo ya no la escucho, intento ponerme en pie.

— Quería que me vaya con él—respondo a lo que creo que fue su primer pregunta.

— ¿Por qué no te has ido?—espeta calmándose.

— Tu lo dijiste, solo nos tenemos a nosotros—la cito y ella finalmente me mira con tranquilidad. He ganado su confianza por toda la eternidad.

Extrañamente baja sus manos hasta que le quedan colgando a ambos lados de su cuerpo y se acerca a mí. Me abraza y aunque tardo un poco le correspondo.

— Prepara una maleta, nos iremos de aquí.

A ver, a ver:

¿Por qué creen, además de lo que ella dijo, que eligió quedarse en vez de ir con su familia?

¡Jake la beso, la beso! ¿Enojadas porque no le haya correspondido?

Y por ultimo ¿Luz se está comportando como una hermana o solo la utiliza?

Besos enormes y saludos! Dentro de poco empiezo el colegio u.u

PD: ¿Vieron que cambie la portada?